jueves, 1 de julio de 2010

Más allá de las formas aparentes

Hace algunos días nos encontrábamos caminando por el Paseo de Almería, una de las principales avenidas del centro de esta ciudad, y nos detuvimos en una plaza muy simpática, al que los vecinos denominan "Plaza del Educador". Allí en medio de la plaza, en dirección del poniente, nos llamó la atención un pequeño conjunto escultural de piedra y mármol, que representa a un Maestro mostrando un libro abierto a dos niños en actitud de atención descansada, en medio de un jardín exuberante y bajo un ambiente de paz y libertad.

Nos detuvimos a contemplar aquella escultura desde una perspectiva simbólica, la misma que puede ser coincidente o no con lo que el artista quiso expresar en el momento de crearla.

Pensamos para nuestros adentros, "si tan solo mostráramos el "libro" tal cual a los discípulos, habríamos contribuido ya bastante a su formación", pero obviamente no nos estamos refiriendo a un libro en especial, sino al concepto arquetípico o universal del libro, al "libro de la vida", al "libro del cielo", al "libro de la naturaleza", al libro abierto de las revelaciones científicas, religiosas, etc.

Luego, detuvimos nuestra mirada en aquello que al parecer el artista no había querido mostrar, el rostro del maestro y el de los estudiantes no esta definido, se trata de un encuentro impersonal de maestro y discípulos, por encima de apariencias o identidades, lo cual es coherente con la escultura del libro en donde tampoco existen letras de ninguna clase.

Es interesante observar que no es el maestro quien se muestra como ejemplo, sino el libro, no sobrepone su personalidad, sus atributos o características individuales, sino, por el contrario, es fiel transmisor de una enseñanza tradicional que está escrita y que demanda una hermenéutica en su más hondo sentido.

Recordaba que fue precisamente en las afueras de esta ciudad, en el siglo XI en donde floreció la escuela mística de Pechina, cuyo exponente principal fue Ibn al-Arif (1088-1141) y donde Muhyi al-Din Ibn al-Arabí (1165-1240) decidió en 1198 escribir su libro "Mawaqi al-Nojum" (Los Sitios del Poniente de las Estrellas) atendiendo al llamado que Allah le hiciera con estas palabras: "Aconseja a mis siervos". (1)

Volviendo al motivo de nuestra contemplación, podemos decir que se trata de una representación arquetípica del maestro y de los discípulos, no es un maestro en especial, sino "El Maestro"; no se trata de unos discípulos sino de "Los Discípulos"; no se trata de un libro sino del "Libro"; y tampoco de una enseñanza particular sino de "La Enseñanza".

Recordaba las palabras del Maestro Ferriz, cuando relataba su conversación en Buenos Aires con uno de los más grandes escritores sudamericanos, Jorge Luis Borges, quien describía su experiencia diciendo: "mis amigos ya no tienen rostro y mis libros ya no tienen letras" (2). Como todos sabemos, Borges había quedado ciego, pero con esas palabras enunciaba una enseñanza tradicional, la desaparición de las formas visibles que experimenta el discípulo en el sendero de realización de la Jñana.

Pensaba tambien en las religiones del libro, Cristianismo, Islamismo, Judaismo, en las bases fundamentales de las tres, en la similitud de sus enseñanzas, en su emparentamiento tan cercano y sin embargo tan difícil de comprender para algunos. Si tan solo pudiéramos enseñar, tal cual, las bases idénticas sobres las cuales están sustentados sus libros, contribuiríamos mucho a la comprensión y acercamiento de los hijos de Abraham.

Pero la escultura evoca algo más, a decir por la actitud de los estudiantes y por el conjunto del parque, el ambiente es de libertad y de paz, se ve al niño en actitud relajada, no hay temor al maestro, y por tanto, no se trata de una cultura de imposición o de miedo, hay una actitud de atención libremente consentida. Además, la presencia de niños de ambos sexos expresa el sentido de igualdad de derechos y posibilidades.

Pero no solo evoca un ambiente de libertad, sino tambien de "encuentro" del maestro con sus discípulos en el sentido más intrinseco, de alma a alma, de autenticidad a autenticidad, lo cual nos hizo nuevamente recordar las palabras del Maestro Ferriz cuando en 1974 evaluaba las primeras experiencias docentes de la Universidad Internacional que él había instaurado como modelo de universidad libre y abierta:

"un servicio espontáneo de autenticidad pedagógica, en el cual todos asisten y concurren de mutuo propio en el libre ejercicio de su aprendizaje, tambien, espontáneo y auténtico. Alumnos y docentes forman así una comunidad de estudio, de investigación y de viviencia , es el paso del claustro al campus"(3).

Precisamente esta pequeña muestra artística, representa ese encuentro auténtico de maestro y alumnos, de maestro y discípulos, más allá de los claustros, en plena plaza, un espacio abierto de aprendizaje y meditación para todo aquel que quiera ver más allá de las formas aparentes e inmediatas.


NOTAS.
-
(1) Según varios investigadores de la vida y obra de Ibn Arabí, esta aparición y llamado de Allah determinó su vocación formadora a lo largo de su vida, sus viajes y su prolífica obra escrita.
(2) Ferriz Olivares David. La Supremacía de la Jñana en la Era del Saber. Publicaciones Hipótesis y Sintesis de la Fundación FISS, Santa Fe de Bogotá, 1994, pág. 47
(3) Ferriz Olivares David. Teoría Científica de la Cosmobiología, edición 1976, pág. 120

domingo, 20 de junio de 2010

Inmanencia-Trascendencia


Hemos considerado el título como Inmanencia-Trascendencia, separadas por un guión, para dar cuenta de que se trata de una aparente dualidad, pero que en realidad es un todo indivisible, una realidad integrada, porque no hay trascendencia sin inmanencia ni inmanencia sin trascendencia. Estas dos realidades no pueden separarse, así como no pueden separarse lo esencial de lo existencial.

¿Qué es lo inmanente y qué es lo trascendente en el ser humano?. Lo inmanente es Dios Mismo en nosotros, ya que es El quien hace que existamos, que respiremos, que tengamos la forma que tenemos, que pensemos como pensamos, que expresemos como nos expresamos, que hagamos lo que hacemos. ¿Pero cuán conscientes somos de esa inmanencia de Dios en nosotros, de nuestra esencia y pertenencia a la Unidad y multiplicidad de Dios?. Lograr conciencia de ello es posiblemente una de las conquistas más difíciles para el hombre moderno, ocupado casi exclusivamente de las circunstancias y vicisitudes que la vida material le depara.

Lo trascendente es la expresión de ese mismo Dios que obra en nosotros, nuestra entrega, nuestro servicio a los demás, la expresión de nuestro ser, de nuestra voluntad y capacidad de hacer, de nuestro pensamiento y de nuestras palabras, la forma en que vivimos y la función social que cumplimos en cualquier área de la actividad humana, el uso de nuestra libertad en el marco de las leyes que rigen la naturaleza.

Trascendencia e Inmanencia pueden comportarse como causa y efecto simultáneamente, porque es evidente que nuestros actos no son ajenos a nuestros estados de conciencia y nuestros estados de conciencia no son sino el resultado de nuestros actos, vivimos como pensamos y pensamos como vivimos. Nuestro estado espiritual es el resultado de nuestras realizaciones en el mundo sensible y tales realizaciones son consecuencia de nuestro estado espiritual. La visión de vida que tenemos es resultado del nivel cultural alcanzado, y éste a su vez de la visión de vida que tenemos.

Una de las expresiones más destacadas del Dr. Serge Raynaud de la Ferriere es: "El acontecimiento máximo de la Nueva Era será el descubrimiento del Hombre Trascendental"(1). ¿Qué hay de la inmanencia en esa afirmación?, ¿queda anulada la inmanencia del hombre en ese proceso?. Creemos que no; por el contrario, si concebimos que no hay trascendencia sin inmanencia, podemos decir que ese proceso de descubrimiento implica precisamente la mayor afirmación de la inmanencia en el hombre, ya que se trata de des-cubrir y de-velar todo aquello que oculta nuestra esencialidad, es decir, afirmar lo más íntimo y esencial de nosotros mismos, nuestra verdadera individualidad, haciendo de ésta una inmanencia trascendente.

Pero, ¿Cómo descubrir y liberar ese potencial, esa inmanencia trascendente, aquella realidad que para ibn Arabí sería la afirmación del "Nombre de Dios" que mora en cada uno de nosotros?, quizá, haciendo consciencia de esa identidad esencial y entregando nuestro ser al servicio de los demás desde lo más hondo y elevado de nosotros mismos, superando nuestras limitaciones y poniendo en cada cosa que hagamos el sello de Dios Viviente.

Refiriéndose a la Trascendencia e Inmanencia de Dios, Ibn Arabí, el más grande de los Maestros del Sufismo, señala: "Por la Trascendencia, tú lo condicionas, y por la Inmanencia lo limitas, si profesas las dos estas en el buen camino". (2) Del mismo modo, refiriéndose al hombre declara: "la definición del hombre comprende a la vez su exterior y su interior"(3). Y agrega: "no podemos separar la inmanencia de la trascendencia", señala que entre inmanencia y trascendencia existe una "interpenetración" sosteniendo además que existe "inmanencia en la trascendencia y trascendencia en la inmanencia". (4)

El Maestro David Ferriz Olivares, hablaba de una "trascendencia para la inmanencia". Es decir, cuanto mayor sea nuestra exteriorización y proyección social al servicio de los demás, mayor será nuestra conciencia de vida y cuanto más elevada sea nuestra conciencia de vida, mayor será nuestra proyección y exteriorización al servicio de los demás. Una experiencia cultural en el más alto sentido, una experiencia boddisáttvica, una entrega de nuestro ser al Ser Universal, una vivencia de la Jñana Vijñana Yoga en su más alto sentido.

El Dr. Serge Raynaud de la Ferriere señala que: "trascendencia e Inmanencia fueron consideradas al principio como excluidas la una de la otra. Más bien en éste símbolo - considerado como Trascendencia Inmanente - debe cumplirse para nosotros su dialéctica viviente y presente, en la cual no debe hundirse tampoco la trascendencia". (5)

Quien se considere discípulo del Dr. Raynaud de la Ferriere, no puede pasar por alto esta idea del Maestre, ya que él considera que trascendencia e inmanencia no pueden seguir siendo consideradas excluyentes la una de la otra, antes bien, deberían aplicarse dialécticamente vivientes y presentes.

La posición existencialista de principios del siglo XX exaltaba el valor de la existencia oponiéndola a la fe religiosa, señalando como en el caso de Jaspers que: "Toda relación de Dios que no se realiza al mismo tiempo como comunicación existencial para recibir la única verdad de que ella es capaz, no es solamente precaria en ella misma, sino que es al mismo tiempo una traición a la existencia". (6)

Pero no es necesario ser existencialista para realizar la trascendencia ni religioso para realizar la inmanencia del ser, es suficiente tener una base filosófica sólida y una experiencia mística para realizarla, se entiende que estamos hablando de una mística más allá del dogmatismo religioso o científico.

Al respecto el Dr. de la Ferriere señala: "la experiencia mística interesa muy poco a la religión (el místico verdadero está siempre un poco fuera de la Iglesia organizada); lo que interesa a la religión es: la obediencia a la autoridad. La religión es una heteronomía porque Dios habla; la filosofía es una autonomía porque Dios es la Divinidad escondida". (7)


NOTAS
(1) Raynaud de la Ferriere, Serge. Arte en la Nueva Era, pág. Editorial Diana, México,
(2) Ibn Arabí, Fusus al Hikam, El Engarce de una Sabiduría Trascendente en un Verbo de Noé.
(3) Ibn Arabí, Fusus al Hikam, El Engarce de una Sabiduría Trascendente en un Verbo de Noé.
(4) Ibn Arabí. Fusus al Hikam, El Engarce de una Sabiduría Intima en un Verbo de Elías.
(5) Raynaud de la Ferriere, Serge. Propósitos Psicológicos Vol. II/29
(6) Ibid. pág. 261
(7) Ibid. pág. 261


miércoles, 17 de junio de 2009

Ah! cómo yo quisiera saber si sus esperanzas han sido acogidas!



El título de este artículo es una frase pronunciada por Ibn Arabî durante las exequias del Gran Averroes (1126-1198), aquel que fuera el restaurador del pensamiento aristotélico en el mundo islámico y cuyo mensaje trascendió sus fronteras para constituirse en un referente importante del pensamiento islámico y occidental durante varios siglos.

Sin embargo, a reserva de presentar posteriormente el pensamiento y la obra de Averroes, queremos comentar aquella experiencia de Ibn Arabî (filósofo y místico de gran reconocimiento en el mundo Islamico) ocurrida durante los funerales de aquel gran pensador, filósofo, médico y matemático de Córdoba.

Ibn Arabí durante las exequias de Averroes

Dicha experiencia sucedió en la misma ciudad de Córdoba, el año 1198 (595 de la Hégira Mahometana), durante los funerales de Averroes, que fallecía a los 72 años luego de una vida intensa de investigaciones y viajes que dieron como resultado una profunda reflexión filosófica y científica expresada en sus múltiples obras. Ibn Arabî frisaba los 33 años y se encontraba en la plenitud de sus investigaciones y peregrinaciones por el mundo árabe de la época, él había tenido un solo encuentro físico con Averroes cuando era adolescente, aunque relata que lo vio por segunda vez durante una experiencia de éxtasis espiritual. Sin embargo, debió haber seguido con mucho interés el pensamiento filosófico de Averroes quien ya era un personaje reconocido en aquella época.

Es curioso que ambos hombres fueran en cierto modo contemporáneos, aún cuando uno precediera al otro, porque es precisamente la confluencia de ambas posturas filosóficas que constituirán la base para la realización más elevada de la espiritualidad en el mundo islámico, es decir, la conjunción del saber filosófico (Averroes) y la experiencia mística (Ibn Arabí), que correspondería, según las palabras del Maestre Serge Raynaud de la Ferriere al ideal del Sabio Perfecto. Veamos lo que dice Ibn Arabî de aquella experiencia tan simbólica durante los funerales de Averroes, el cual es recogido con gran maestría por Henry Corbín, citado por el Maestre en los Propósitos Psicológicos XXIX, 11-12.


"No tuve más la ocasión de encontrarlo hasta su muerte que sobrevino en el año 595 de la Hégira (1198) en Marrakesh (Marruecos). Sus restos fueron transferidos a Córdoba, donde se encuentra su tumba. Cuando el ataúd que contenía sus cenizas fue cargado en el flanco de una bestia de carga, se colocó sus obras al otro lado para hacer contrapeso. Yo estaba allí, de pie, en guardia; conmigo estaba el jurista y letrado Abûl-Hosayn Mohammad ibn Jobayr, el secretario Sayyed Abû Saîd (principe Almohade), así como mi compañero Abûl-Hakam 'Amrû Ibn al-Sarrâj, el copista. Entonces Abûl Hakam se volvió hacia nosotros y dijo: No observáis aquello que sirve de contrapeso al maestro Averroes sobre su montura?. De un lado el Maestro (Imám), del otro sus obras, los libros compuestos por él. Entonces, Ibn Jobayr le respondió: "¿Tu dices que yo no observo, oh hijo mío?. Ciertamente que sí. Que bendita sea tu lengua!". Entonces yo acogí en mi (esa frase de Abûl-Hakam), para que ella sea un tema de meditación para mi y de recordación. Yo soy ahora el único sobreviviente de ese pequeño grupo de amigos - que Dios los tenga en su misericordia - y yo me digo entonces a ese respecto: De un lado el maestro, del otro sus obras. Ah! cómo yo quisiera saber si sus esperanzas han sido acogidas!".

- "¿Todo Ibn 'Arabî no se encuentra ya en ese extraordinario episodio?" -

Transtornante de simplicidad, teniendo la muda elocuencia de los símbolos, he ahí la escena del regreso de los restos mortales a Cordoba. Al Maestro cuyo propósito esencial había sido el restaurar en su pureza el aristotelismo integral, rinde un último homenaje: el "hijo de Platón", el contemporáneo de los Platónicos de Persia (los Ishrâqiyûn de Sohrawardî) que inauguran conjuntamente en Islam, sin que el Occidente lo haya presentido, algo que precede y desborda los proyectos de un Gemistos Plethon o de un Marcilio Ficino. Y delante, la escena de simbolismo no premeditado, el peso de los libros equilibrando aquel del cadáver, la interrogación melancólica_ "Ah! cómo yo quisiera saber si sus votos han sido acogidos!...."

La respuesta Ibn 'Arabî la recibió algunos años más tarde, pero ella pedía una larga meditación. Ella anuncia el secreto del cual depende que se realicen los votos del hombre de deseo, porque él mismo era el respondiente PARA ese Dios que comparte su destino, desde que él consiente a su Dios; y él depende de ese secreto que el alba de la resurrección levantada sobre el alma mística no se invierta en el lúgubre crepúsculo de las dudas, en la alegría cínica de los ignorantes ante la idea de una sobre existencia al fin vencida. (Si así fuere), entonces sí, los sobrevivientes momentáneos no tendrían más que ese espectáculo irrisorio: un paquete de libros equilibrando su cadáver.

Pero ese triunfo, Ibn 'Arabî sabe que no se obtiene ni por el esfuerzo de la filosofía racional, ni por la unión a aquello que su léxico designa como un "Dios creado en los dogmas" - escribe H. Corbin. El depende de un cierto encuentro decisivo, totalmente personal, irremplazable, apenas comunicable al alma más fraternal, menos aún traducible en un cambio cualquiera de obediencia exterior, de calificación social. Es el fruto de una larga Búsqueda, obra de toda una vida, toda la vida de Ibn 'Arabî fue esa larga Búsqueda.

La trascendencia de una exclamación

¿Cual fue la trascendencia de esta experiencia y sobre todo de la exclamación de Abul Hakam que Ibn Arabí había retenido como un tema de profunda meditación y que constituyó una pauta fundamental para la realización de su vida espiritual?. "La escena de simbolismo no premeditado, el peso de los libros equilibrando aquel del cadáver y la interrogación melancólica de Ibn Arabî: "Ah! cómo yo quisiera saber si sus esperanzas han sido acogidas!...."

¿Fue esta experiencia de Ibn Arabí una experiencia individual y completamente aislada del contexto filosófico occidental, o sería perfectamente aplicable a todas las tradiciones, movimientos religiosos, filosóficos y comunidades espirituales sustentadas en la palabra escrita?.

¿Acaso no podemos decir lo mismo respecto a una gran parte de obras escritas con carácter profético o espiritual, desde los Vedas hasta la Biblia, el Corán, el Zohar, etc., y aún respecto a obras de grandes pensadores contemporáneos, incluidas las obras del propio Maestre Serge Raynaud de la Ferriere?.

Averroes, el gran peripatético de Córdoba, del cual Henry Corbin señala una característica fundamental: “el Maestro cuyo propósito esencial había sido el restaurar en su pureza el aristotelismo integral”, es decir, aquel que abordó el conocimiento en toda su amplitud pero enfocado desde el punto de vista eminentemente racional, tan diferente a la propuesta filosófica de Platón y los neoplatónicos, en el que no solamente está presente la razón sino la inspiración, la otra parte de la verdad, la otra columna, la otra vía…

Es precisamente a ese maestro de la especulación filosófica racional que Ibn Arabí “el “hijo de Platón”, el contemporáneo de los Platónicos de Persia (los Ishrâqiyûn de Sohrawardî)” rinde homenaje al pie de su ataúd. Ibn Arabí, nada menos que el más alto exponente de la filosofía mística, que defendía la inspiración, la unión simpathetica con Dios y la teofanía espiritual expresada en su más alto valor, el éxtasis supremo, la realización de la unidad con el principio divino.

Es interesante cómo estas dos escuelas de pensamiento aparecen simbólicamente unidas en aquella experiencia de Córdoba, una sucediendo a la otra. Henry Corbin destaca algo que no puede pasar desapercibido para nosotros, es decir, que Aberroes e Ibn Arabí, “inauguran conjuntamente en el Islam, sin que el Occidente lo haya presentido, algo que precede y desborda los proyectos de un Gemistos Plethon o de un Marcilio Ficino”(1).

Conjuntamente, es decir, la unión de la filosofía racional y la filosofía mística proclamada por Sohrawardî desde el siglo XII, y de cuyo movimiento el Dr. de la Ferriere expresa: “Uno de sus trazos esenciales es de rendir indisociables: filosofía y experiencia mística; una filosofía que no finaliza en una metafísica de éxtasis es una vana especulación; una experiencia mística que no se apoya sobre una formación filosófica sólida es amenazada de perderse y de degenerar.” (XXIX/7)

Recordemos que el propio Dr. de la Ferriere sustenta su posición filosófica e histórica en aquella famosa frase suya: “Yo he venido con un mensaje espiritual y de documentación científica”, que desborda a su vez los proyectos de pensadores neoaristotélicos o neoplatónicos para presentarlos unidos en un solo programa de acción y transformación individual y social.

Penetrar el mensaje del símbolo

Pero volvamos a la experiencia de Córdoba y observemos nuevamente aquel hecho significativo: “la escena de simbolismo no premeditado, el peso de los libros equilibrando aquel del cadáver, la interrogación melancólica_ "Ah! cómo yo quisiera saber si sus votos han sido acogidos!...."

¿Cuándo el pensamiento de un autor es suficientemente comprendido y aplicado?, históricamente sabemos que no siempre un autor es comprendido inmediatamente en su verdadera dimensión y sobre todo en su verdadera intencionalidad, a Jesús se le amó, se le adoró, se le imploró, se le hizo templos, pero no se le comprendió, no habían pasado muchos años desde su advenimiento y los representantes de la Iglesia hacían exactamente lo contrario a su mensaje. El pensamiento de Gautama tuvo que esperar varios siglos para ser reinterpretado por los discípulos de Nagarjuna, que fueron los que mejor se aproximaron al análisis y aplicación de su pensamiento. El pensamiento de Zaratustra, de Pitágoras, de Sócrates, de Hipócrates, del Maestro Eckhart, de Erasmo de Rotterdam, de Goethe, Rilke, Nietzche, entre otros, están aún a la espera de ser suficientemente comprendidos y aplicados.

Pero, sin necesidad de ir más allá y relativizar la significación universal de esta experiencia de Ibn Arabí, quedémonos solamente con los que están comprometidos en la escena relatada. Averroes, escribió muchas obras de carácter científico y filosófico; Ibn Arabí, un ser profundamente místico, acucioso y prolífico escritor; el propio Henry Corbin, que escribió tan valiosas obras exegéticas acerca de la filosofía islámica e iraniana; el Maestre Serge Raynaud de la Ferriere peregrino de los cinco continentes y escritor de 100 obras, en las cuales unió el pensamiento antiguo y contemporáneo, revalorando, entre otras, la tradición Sufí a través de la exégesis de Henry Corbín, Titus Burckardt y otros; su propio discípulo y exegeta, el Dr. David Ferriz Olivares, quien fuera uno de los más preclaros exponentes del Pensamiento del Maestre, dejó muchas obras escritas y aún inéditas, sin contar sus enseñanzas grabadas.

Todos ellos han desaparecido físicamente, ¿cuáles fueron sus esperanzas?. ¿Acaso hoy podemos dejar de percibir lo que Ibn Arabí percibió y exclamar la misma exclamación que con tanta precisión señaló?. "Ah! cómo yo quisiera saber si sus esperanzas han sido acogidas".

Cada uno de ellos estuvo rodeado de circunstancias muy difíciles. Averroes e Ibn Arabí tuvieron que hacer frente a los intereses de poder de sus épocas; Henry Corbin tuvo que enfrentar la incomprensión de su pensamiento filosófico, aún en la actualidad sus escritos son duramente criticados por quienes no entienden sus ideales; el Maestre de la Ferriere fue incomprendido por sus propios discípulos y la institución por él creada se encuentra hoy lamentablemente atomizada en un sinnúmero de instituciones de fraternidad universal sin que sus obras escritas sean abordadas con la seriedad que corresponde ni con el espíritu de universalidad al cual aspiraba; por su parte, el Maestro David Ferriz Olivares, epistemólogo y exégeta cabal, es reclamado como guía y Maestro por varios movimientos científicos y espirituales, pero ¿se habrá salvado el Maestro del dogmatismo y el fanatismo propios de esta época de transición?.

¿Cuáles fueron sus pensamientos primordiales?. Quizá como a Ibn Arabí también a nosotros nos demandará un tiempo comprenderlas y realizarlas, solamente queremos hacer un llamado, no pretendemos resolver ningún problema, nos limitamos a decir: si no abordamos con sentido de profundidad científica, filosófica y espiritual sus respectivos pensamientos, estaremos lejos de acoger sus esperanzas. Habremos seguramente construido fortalezas institucionales, organizaciones administrativas de gran alcance, estructuras legales y oficialmente reconocidas, pero si no vivificamos sus pensamientos haciendo de ella una fuente permanente de revelación para los discípulos, el riesgo que corremos es el de constituirnos en mausoleos o tumbas en los cuales estarán presentes los cadáveres de nuestros Maestros, con sus obras escritas haciendo contrapeso, y sobre los cuales montaremos celosamente guardia, pensando que allí se encuentra lo más sagrado de nuestros movimientos. ¿Quién quiere ser sobreviviente de ese espectáculo irrisorio?: ¡un paquete de libros equilibrando el cadáver del Maestro!. Habría que recordar lo que el Maestre decía: “…las cosas que llamamos sagradas son aquellas precisamente a las que se ha dotado de mayor vida”. Las cosas no son sagradas por la voluntad de una autoridad dogmáticamente establecida, sino porque han sido dotadas de mayor vida….¿cuánta Vida hay en cada uno de nuestros movimientos y en cada uno de nuestros actos?.

No es suficiente reclamarse discípulos, tener escrituras públicas, edificios y templos, ni siquiera obras escritas o editadas de maestros y discípulos, se trata de Ser, Vivificar y Restaurar permanentemente el Verbo en la individualidad eterna de cada Ser.


La inspiración profética individual frente a la Autoridad y el Magisterio Dogmático
Una cita del Maestre de la Ferriere referida al surgimiento de la Iglesia Cristiana que terminó condenando a los movimientos gnósticos y sus obras escritas en el siglo II es muy ilustrativa al respecto:




"...con la condenación del movimiento montanista en el siglo II, se ha encontrado cerrada a partir de ese momento, al menos por y para la Gran Iglesia, no solamente toda posibilidad de una revelación profética nueva dispensaba por los Angeles, sino también toda iniciativa de una hermenéutica profética. A partir de ese instante, la autoridad de la Gran Iglesia se substituye a la inspiración profética individual, esa autoridad presupone a la vez y legitima la existencia del magisterio dogmático y el dogma anuncia todo aquello que él tiene que decir y todo aquello que tiene lugar a ser dicho....No hay más lugar para "los discípulos de Kherz"(2) y el esoterismo ha perdido su concepto y su razón de ser. A primera vista eso basta para marcar una diferencia profunda con el Islam que no ha conocido jamás ni magisterio dogmático, ni Concilios. Ni siquiera el Imânato Sî'ita tiene la naturaleza de una autoridad pontificial dogmática, él es la fuente no de definiciones dogmáticas, sino de la inspiración del ta'wîl (3) y son todos los adeptos que de grado en grado de la jerarquía esotérica, forman el "Templo de Luz" del Imanâto, el cual de grado en grado repite el aspecto de un compadraje iniciático."

"Para que el grito DIOS HA MUERTO dejara a los seres presas del abismo era necesario que después de largo tiempo fuese abolido el misterio de la Cruz de Luz. Ni la indignación piadosa, ni la alegría cínica no pueden cambiar nada. No hay más que una respuesta, aquella misma que Sophia emergiendo de la noche murmurará a la oreja del peregrino pensativo circumbalando alrededor de la Ka'aba: ¿Estabas, pues, tú mismo ya muerto?. El secreto al cual inician Ibn Arabî y los suyos, encamina aquellos que el grito ha sacudido hasta el fondo de su ser, a reconocer qué Dios ha muerto y quiénes son los muertos. Reconocer es comprender el secreto de la tumba vacía. Pero es preciso que el Angel haya desellado la piedra y es preciso tener el coraje de mirar hasta el fondo de la tumba para saber que ella esta bien vacía y que es en otra parte que es preciso buscarlo. El mal supremo para el santuario es el de convertirse en la tumba sellada delante la cual se monta la guardia y esto se hace porque ya hay allí un cadáver. Es por ello que el supremo coraje es el de proclamar que ella está vacía, coraje de los renunciadores a las evidencia de razón y de autoridad porque la única prueba que ellos mantienen es un secreto del amor que ha visto."

Una vez desaparecidos los mensajeros, generalmente los seguidores tienden a institucionalizar el mensaje en estructuras administrativas, dotándoles de autoridad y magisterio dogmático, con jerarquías, reglamentos y obligaciones que terminan aplastando las aspiraciones individuales de unión y realización de los seres, olvidando el verdadero mensaje y los caminos señalados por el mensajero, petrificando su imagen y la letra de su enseñanza repetida uniformemente como un dogma.

Hoy 12 de Junio del 2009, día en el que celebramos el 88 aniversario del natalicio del Maestro del Libro, del Discípulo del Saber, David Ferriz Olivares, no podíamos dejar de realizar este llamado, no solo a aquellos que se reclaman seguidores del Maestre Serge Raynaud de la Ferriere y discípulos del Maestro David Ferriz Olivares, sino a quienes no habiendo sido contemporáneos de sus vidas físicas reconocerán en el futuro el Apostolado de sus Disposiciones escritas, en los cuales siempre será posible no solamente encontrar la documentación necesaria, sino y sobre todo, la inspiración y la revelación de verdades profundas para dar testimonio de la vitalidad del Verbo en cada individualidad espiritual.
Notas.-
(1) Filósofos neoplatónicos del siglo XV.
(2) El verdeante, el Arquetipo del Maestro que conduce al discípulo a su propia teofanía.

(3) Hermeneútica simbólica o profética.

domingo, 24 de mayo de 2009

¿Causalidad o Relacionalidad?


Estamos tan acostumbrados a pensar y obrar en términos de causalidad que es casi imposible que concibamos el mundo, los fenómenos y nuestras experiencias como una sola unidad, sin principio ni fin, sin direccionalidad histórica de pasado, presente y futuro, es decir, sin causas y consecuencias.

No obstante, algunos filósofos y pensadores de la Escuela Mahayana del Budismo cuestionaron la causalidad y la existencia de cualquier direccionalidad del tiempo, más aún de la naturaleza propia de los seres y los fenómenos, reconociendo solamente el carácter de condicionalidad o relacionalidad y afirmando categóricamente su vacuidad.

Juan Arnau, filósofo e investigador de la filosofía Budista aborda de manera brillante el estudio del pensamiento de Nagarjuna, aquel que fuera a posteriori uno de los más gran grandes discípulos del Buda, excelente escritor, incansable peregrino y potente orador del siglo II d.c.

Habitualmente - señala Arnau - se piensa que la causa hace (o produce) el efecto y se tiende a olvidar que sin efecto no hay causa, es decir, que si no vemos el efecto, si el efecto no ocurre, no hablamos de causa. Si, según esta segunda posibilidad, cuando no hay efecto no hay causa, se podría decir, con igual legitimidad, que el efecto hace (o produce ) la causa. Tendemos a pensar que el hijo es el efecto de una causa, que es el padre, por la secuencia temporal en la que aparecen uno y otro, pero no hay ninguna prueba lógica que nos asegure que esto sea así. Es decir, el padre es tan causa del hijo como el hijo causa del padre.

Arnau hace notar que el gran hallazgo de Nagarjuna fue afirmar que no hay ninguna razón lógica por la que podamos decir que el tiempo transcurre hacia adelante y no hacia atrás. La lógica no impide la reversibilidad del tiempo, como en las interacciones entre partículas de la física cuántica. Sin el hijo no hay padre, sin el efecto no hay causa, sin la planta no hay semilla y sin la semilla no hay planta. Luego semilla y planta, padre e hijo tienen una naturaleza relacional y son por tanto vacíos (carecen de naturaleza propia). Uno se apoya en el otro, pero en sentido estricto no podemos decir que uno produzca al otro.

Arnau cita la afirmación de Nagarjuna que dice: "Nosotros afirmamos que la vacuidad es la relacionalidad. Por tanto no hay fundamento lógico alguno para hablar de producción de uno por el otro o de surgimiento, pues ¿quien produciría a quien?".

En su interesante análisis filosófico Arnau señala: podríamos decir que para Nagarjuna la causalidad es una impresión (una ilusión) causada por la regularidad de los hábitos de la percepción y de la mente. Esa regularidad hace que observemos los fenómenos como surgiendo y pereciendo, y que pongamos nombres a las causas de esa aparición y desaparición, pero esas causas carecen de todo valor ontológico, son meras designaciones convencionales.

Nagarjuna - sigue diciendo Arnau - sostenía que "en un mundo en el que nada surge, nada puede perecer". La superstición del origen lleva implícita la del fin o desaparición de las cosas. La cadena de causas y efectos es una ilusión psicológica que se deriva de nuestra tendencia a pensar que primero nacemos, luego crecemos y finalmente morimos, pero no hay ningún argumento que nos pueda hacer preferir esta opción a la inversa, a saber, que primero morimos, luego rejuvenecemos y finalmente nacemos. Nagarjuna opta por rechazar ambas.

Para Nagarjuna la causalidad se sustituye por la relacionalidad. Pues esta úlima parece escapar más fácilmente a la idea de una producción real (a la idea de que hay algo real al margen de la mente que lo construye, algo independiente y que funciona por sí mismo) y permite la fusión del mundo del samsara (rueda de existencias) con el del nirvana (Ideal de la liberación del renacer).

Para Nagarjuna, se debe reconocer la relacionalidad, se debe pensar en términos de Pratityasamutpada (contingencia, relacionalidad o dependencia) en lugar de en términos de causalidad. La ética parece supeditada a esta lógica (la de la relacionalidad) que se construye a partir de una negación de la causalidad.

Arnau concluye afirmando que si aplicáramos esta forma de entender la causalidad al hecho mismo de la argumentación, se podría observar que la conclusión no tiene por qué ser posterior a las pruebas, las hipótesis o el argumento. De hecho (y esto ocurre a menudo en cualquier investigación) la conclusión suele preceder a las pruebas. ¿por qué? Porque la conclusión misma es el aliento que anima la búsqueda de pruebas. ¿quién si no emprendería labor tan prosaica y sacrificada? El que busca pruebas con espero y dedicación suele tener ya una conclusión. La navegación de Colón (o de los Vikingos) fue la prueba de que la Tierra era redonda, pero seguramente la conclusión la precedió. La prueba "confirma" en lugar de probar. Uno sólo puede resignarse a la búsqueda de pruebas animado por la dicha de la conclusión. Nagarjuna diría que la conclusión crea la prueba tanto como la prueba la conclusión. Negando tener conclusiones, los madhyamika niegan que haya pruebas.

Notas.-
Arnau, Juan "La palabra frente al vacío", Filosofía de Nagarjuna. Editorial. El Colegio de México, Fondo de Cultura Económica, México 2005, páginas 117 a 123

lunes, 25 de agosto de 2008

Vijnayadathu


"Tanta Vida contuve en mi tinta

para que los trazos no perdiesen su filo"

Oscar Limache


Hace algunos días tuve el honor de participar en la presentación y comentarios de uno de los poemarios más destacados de la obra poética de Oscar Limache, un prestigioso poeta peruano, ganador del Premio Copé de Oro 1988.

Pues bien, dentro de los comentarios que modestamente me permití realizar aquella noche, destaqué una frase de su poema titulado "Copenhague" en cuyos versos encontré esta frase: "Tanta vida contuve en mi tinta para que los trazos no perdiesen su filo", me pareció sencillamente genial, no solamente desde el punto de vista estético, sino sobre todo, desde el punto de vista de la fuerza del pensamiento que encierra. Recordé inmediatamente cierto pasaje del libro "Propósitos Psicológicos" Vol. III, pág. 60 del Dr. Serge Raynaud de la Ferriere acerca del Vijnayadathu (conciencia) en el Budismo Mahayana, que transcribo a continuación y sobre el que luego haré un pequeño comentario. La cita dice lo siguiente:

"Esa idea del "maya" (espejismo, ilusión) ha sido ya suficientemente desarrollada y más vale insistir sobre el elemento de la Conciencia que el Buda enseñaba a sus discípulos como el sexto elemento (después de la tierra, el agua, el fuego, el aire y el éter) y que establece la relación entre dos existencias sucesivas.

"Ese Vijnayadathu puede ser comparado, según Bacot, a una llama que, apenas extinguida, puede por su calor restante alumbrar una nueva llama (El calor es causa; a su vez el efecto es causa).

"Ese elemento, si él desaparece delante del Conocimiento por la Iluminación pero no fuera de la muerte, fue ilustrado en las "Pláticas de Milinda", cuando Nagasena pronuncia: "Cuando la luz ha sido extinguida después de que el escribano ha escrito una carta, la carta subsiste. Asimismo, desaparecida la Sabiduria, los conocimientos que ella ha suscitado, persisten".

Hay ciertos escritos que son la expresión más elevada de la vivenvia y experiencia de su autor, expresión de autenticidad y trascendencia, extensión del espíritu en pleno proceso de realización ontológica, no una copia ni una opinión acerca de algo, sino la conclusión de un proceso de búsqueda e investigación, un testimonio de vida, una verdad asimilada, un método aplicado, un saber sublimizado.

Esa fuerza del alma impregnada en los escritos de un sabio tiene pues el poder de encender, iluminar y aclarar a quienes estudian y profundizan sus escritos aún después de haber desaparecido su autor, porque contienen la fuerza (calor restante) para provocar en los seres un proceso de iluminación e incadescencia espiritual, haciendo que las palabras y frases dejen su estructura puramente simbólica, estética o linguística para convertirse en causa de nuevos procesos de iluminación si se aplican y realizan.

De manera que, cuando Oscar Limache expresa tan bellamente aquella frase "Tanta vida contuve en mi tinta para que los trazos no perdiesen su filo", nos presenta esa fuerza del alma que algunos autores, poetas, escritores, pensadores, filósofos, científicos, músicos, etc. nos trasmiten a través de sus palabras, enseñanzas, sonidos, versos, trazos, colores y movimientos, y cuyo mensaje trasciende su tiempo, conservando su "filo" y permitiendo alcanzar la misma iluminación que alcanzaron sus autores, si es que nos damos el trabajo de investigarlos y vivenciarlos.

Por ello, celebramos que existan más artistas y pensadores que pongan tanta alma y tanta vida en su tinta, en sus obras, en sus mensajes, y cuyo fuego de realización, independientemente que se extingan o no, puedan por su calor restante, alumbrar una nueva llama en cada uno de nosotros, a pesar del tiempo transcurrido, haciendo que sus luz se extienda hacia todos los rincones y hacia todos los seres.

Los versos de Oscar Limache, permiten pues, a través de la meditación y los métodos analógicos de investigación, comprender un proceso ontológico subyacente, porque como dice el Dr. Serge Raynaud de la Ferriere, refiriéndose a las diversas manifestaciones del arte:

"..son expresiones de la conciencia y emanaciones espirituales que el hombre intenta expresar a través de sus facultades suprasensibles" (1)

"Si los artistas pudieran volver a este género de operaciones, esto sería una Verdadera Misión para dar así al mundo un objeto de concentración en el cual cada uno podría encontrar una iluminación. Los primeros en ser educados serán, por cierto los artistas mismos, "misioneros" que luego serán mensajeros, como los Sacerdotes, de un alto conocimiento aliado al Saber para el beneficio de la humanidad que entonces comprenderá la Vía a seguir y tomará poco a poco la dirección de la Verdadera Sabiduría" (2)

"Cuando la luz ha sido extinguida después de que el escribano ha escrito una carta, la carta subsiste", y las palabras permanecen, porque dejan de ser solamente palabras para convertirse en Verbo, y si el Verbo trasciende el tiempo deja de ser puramente Verbo para transformarse en Verbo eternal. "El cielo y la tierra pasarán más mis palabras no pasarán" dijo Jesús. "Desaparecida la Sabiduria, los conocimientos que ella ha suscitado, persisten". Nos toca saber qué es lo más trascendente de cada palabra, de cada hecho, de cada acción, de cada vida.

NOTAS
(1) Raynaud de la Ferriere, Serge. Arte en la Nueva Era, Edit. Diana pág. 93
(2) Ibid, pág. 87.

sábado, 5 de julio de 2008

Pensamiento multidimensional


"Nunca pude, a lo largo de toda mi vida, resignarme al saber parcializado, nunca pude aislar un objeto de estudio de su contexto, de sus antecedentes, de su devenir. He aspirado siempre a un pensamiento multidimensional, nunca he podido eliminar la contradicción interior. Siempre he sentido que las verdades profundas, antagonistas las unas de las otras, eran para mí complementarias, sin dejar de ser antagonistas. Nunca he querido reducir a la fuerza la incertidumbre y la ambigüedad."

Edgar Morin

Desde que leí por primera vez a Edgar Morin quedé fascinado por su pensamiento, y sin pretender que la cita que antecede sea la más representativa de sus escritos, sino tan solamente una de las tantas expresiones geniales de su prolífica obra, permítaseme resaltar varias propuestas metodológicas inmersas en dicho pensamiento.

Nunca pude a lo largo de toda mi vida resignarme al saber parcializado
. (método holístico)
  • En realidad nunca debimos perder esa visión de conjunto que tuvieron algunas civilizaciones antiguas y menos reducirnos a un saber por compartimentos como tenemos ahora, la especialización sin una visión holística de la realidad es como ir a tientas en medio de la oscuridad, cometer errores sin saber que los estamos cometiendo, sin poder explicarnos la interrelación de los sistemas y mucho menos resolver verdaderamente los problemas que aquejan a la humanidad. La especialización es necesaria e indispensable en la medida en que no esté reñida con la visión de conjunto del ser humano, de la sociedad, de la naturaleza y del cosmos.

Nunca pude aislar un objeto de estudio de su contexto (Método Sistémico)

  • Desde el surgimiento de la Teoría General de Sistemas planteados por Ludwin Von Bertalanfy, de sus innumerables aplicaciones a las distintas disciplinas y áreas de la actividad humana, y desde el surgimiento de las ciencias síntesis como la cibernética, la ecología, la cosmobiología etc., es imposible dejar de pensar en términos sistémicos, no solamente con respecto al ser humano y la sociedad, sino a la naturaleza y al universo en general. Cada sistema está dentro un sistema más grande y al mismo tiempo contiene un conjunto de sistemas más pequeños. Todo está interrelacionado, desde lo infinitamente grande a lo infinitamente pequeño.

Nunca pude aislar un objeto de estudio de sus antecedentes, de su devenir. He aspirado siempre a un pensamiento multidimensional. (Método epistemológico)

  • Durante mucho tiempo la enseñanza no solo fue seccionada o diseccionada en partes, dando lugar a los métodos analíticos, sino que todo objeto de estudio fue abordado de manera estática, aislada y desprovista de sus procesos, relaciones e interacciones vitales; es decir, desprovisto de vida y movimiento en el marco de sus dimensiones espaciales y temporales. Morín señala que nunca pudo aislar un objeto de estudio de sus antecedentes, de su devenir, ello implica que los objetos y sujetos deben ser observados en plena actividad vital, en pleno movimiento, en plena interacción con su propio hábitat y el conjunto de factores que condicionan, modifican, forman y transforman su devenir, todo ello, desde las moléculas más ínfimas hasta los grandes sistemas y el universo en general.

Nunca he podido eliminar la contradicción interior. Siempre he sentido que las verdades profundas, antagonistas las unas de las otras, eran para mi complementarias, sin dejar de ser antagonistas. (Método Dialéctico)

  • La naturaleza se presenta en sí de manera dialéctica y alternatizada, los movimientos cíclicos y alternos están presentes casi en todo (día-noche, estaciones del año, etapas precesionales, etc.). En general los seres y los mundos evolucionan describiendo cicloides y espirales, alternando épocas o tiempos de actividad y reposo en los cuales coexisten fuerzas centrípetas y centrífugas, fuerzas de cambio y resistencia, es decir, un proceso dialéctico de oposición complementaria. Las culturas andinas y en general las culturas antiguas comprendieron claramente estos principios y leyes y supieron ajustar sus actos a dichos principios.

Nunca he querido reducir a la fuerza la incertidumbre y la ambiguedad. (Método Científico)

  • Una forma de reducir o eliminar a la fuerza la incertidumbre es estableciendo la creencia, el dogma y la aceptación acrítica de determinados hechos e ideas. El hombre de hoy no se conforma con aseveraciones sin prueba y por ello la ciencia se torna indispensable. Por otro lado, la incertidumbre y la ambiguedad son síntomas de que hay necesidad de mayor estudio y diálogo, de mayor profundización e investigación, hasta alcanzar un verdadero esclarecimiento. La naturaleza misma en su proceso evolutivo a lo largo de las grandes etapas y milenios parece dudar la ruta a seguir en sus procesos de transformación hasta encontrar la vía más adecuada a la expresión de su potencial de vida. De manera que no es negando, ocultando o eliminado a la fuerza las contradicciones, las dudas, las incertidumbres y las ambiguedades que lograremos encontrar el verdadero sentido de nuestras vidas y menos aún establecer un mundo de sabiduría.

A estos métodos pueden agregarse los métodos analógicos, simbólicos, etc, que fueron materia de nuestro estudio durante estos años a partir de la necesidad de desarrollar métodos de síntesis en las investigaciones planteada por el Dr. Serge Raynaud de la Ferriere. La aplicación de tales métodos pueden ser alternos o simultáneos, aunque para algunos siempre será mejor que sean simultáneos, es cuestión de práctica y de dominio del pensamiento; sin embargo, en la fase de aprendizaje y con fines solamente didácticos pueden ser abordados por separado, hasta que el estudiante logre pensar mutidimensionalmente.

No obstante, si la enseñanza de los métodos polivantes o de síntesis se efectúan desde temprana edad, más adelante, será natural que los jóvenes y adultos aborden los problemas sociales, culturales y naturales de manera multidimensional.

lunes, 28 de abril de 2008

Yoga: identificación


Una de las afirmaciones más impresionantes y clarificadoras respecto a la Yoga en el Pensamiento del Dr. Serge Raynaud de la Ferriere es la que aparece en la página 21 de su Obra Yug, Yoga Yoghismo, en la que expresa:


"YOGA quiere decir Identificación, y, por lo mismo, en ella, no se trata de saber si hay Dios o no. Esta cuestión jamás ha sido discutida en Yoghismo, porque al fin y al cabo discutirla es crear una duda, y YOGA que también quiere decir unión, es el conocimiento perfecto de las cosas, es REALIZAR, para lo cual es necesario que todos los sentidos concurran, omnímodamente, en la forma, en la naturaleza, etc... hasta identificarse llegando a sentirse ser totalmente el objeto, extrínseca e intrínsecamente, como continente y como contenido...!" (Yug, Yoga, Yoghismo/21)


Vivimos una época de fuertes cuestionamientos a las religiones tradicionales, que van provocando en ellas procesos de transformación y adecuación a las nuevas características sociológicas de nuesta época y a los imperativos de una nueva era cuyos influjos cósmicos son cada vez más vigentes.

¿Existe Dios o no existe?.

Si existe ¿cual es la relación que podemos establecer con él?, creer en El y seguir viviendo de acuerdo a una moral más o menos convencional? o saber más acerca de El convirtiéndolo en el objeto de nuestras especulaciones científicas, filosóficas o metafísicas?, o más bien, realizarlo completamente por identificación, conforme propone el Dr. de la Ferriere?.

Y si no existe, ¿debemos contentarnos con vivir de acuerdo a ciertas premisas de una razón más o menos autocomplaciente o debemos penetrar y comprender la profundidad de las leyes cósmicas que regulan el universo del cual somos parte?.

"No se trata de saber si hay Dios o no", dice el Maestre, porque en la Yoga que significa Unión nunca será suficiente tener la certeza conceptual o argumentativa de algo y mucho menos de Dios, porque no son solamente los conceptos o las creencias los que están comprometidos en el proceso de realización.

Podemos estar conceptualmente seguros de la existencia o no existencia de Dios, pero eso no basta, y además, resulta trivial, porque en Yoga no es cuestión de estar de acuerdo o en desacuerdo con algo, no se trata de hipotetizar acerca de Dios cual si fuera un acertijo mental o racional.

No es cuestión de tener conceptos más o menos positivos o negativos, objetivos o subjetivos respecto a las cosas, y mucho menos respecto a Dios. Hay necesidad de ir más allá, tener el conocimiento perfecto de las cosas, REALIZAR, y para ello el Dr. de la Ferriere describe un proceso que distingue a la Yoga de cualquier otro sistema científico, filosófico o metafísico, dicho proceso se denomina IDENTIFICACION, que a mi juicio se trata de la mayor y más grande experiencia de autorrealización que el ser humano pueda alcanzar.

¿Identificación con qué?, consigo mismo, con su verdadera naturaleza física, psicológica, mental, intelectual, espiritual, extrínseca e intríncamente; con su entorno, con la naturaleza, con el Universo, con Dios. Nada es materia de especulación sino de realización, de matesis.

Ese proceso implica la participación de todos nuestros sentidos, pero ¿cuáles son esos sentidos y cuán perfeccionados se encuentran para percibir verdaderamente el mundo?. Obviamente, no son solamente nuestros cinco sentidos físicos, sino también nuestra razón, intuición, etc., siendo necesario, dice el Dr. S. R. de la Ferriere, que dichos sentidos "concurran omnimódamente en la forma, en la naturaleza, etc... hasta identificarse llegando a sentirse ser totalmente el objeto, extrínseca e intrínsecamente, como continente y como contenido".

Concurrir omnímodamente implica analógicamente, dialécticamente, epistemólógicamente, multifactoriamente, intrínsecamente o extrínsecamente, es decir, todas las posibilidades de observación e investigación que nos permita penetrar, comprender y finalmente realizar la verdadera naturaleza y esencia de las cosas, no por especulación teórica, científica, filosófica o metafísica, sino por Realización total, al punto que seamos uno con el objeto, y si se trata de Dios, uno con Dios.

Recuerdo cierta conversación con el Dr. David Ferriz Olivares respecto a la reflexión, él nos refería que se puede estudiar la reflexión desde muchos puntos de vista, tener una idea clara respecto a ella, pero llegará un momento en que necesitaremos ser la reflexión misma, integrarnos a esa realidad, como continente y como contenido, ser la reflexión misma y actuar desde ella, con ella y en ella.

Existe una frase de Ibn Arabí que resume bien esta idea de identificación con Dios, con la que terminamos esta pequeña explicación, la frase dice:


"Aquel que ve por Dios en Dios, con el ojo de Dios" (1)

Nos parece muy claro, pero si aún no es suficiente y necesitáramos más explicaciones, asumamos que Dios es Luz, Movimiento y Creación, ¿que es lo que deberíamos SER en consecuencia si nos identificáramos con esa realidad?.

NOTAS

1. Raynaud de la Ferriere, Serge. Propósito Psicológico XXX, p.23, Editorial Meyerber.

lunes, 10 de marzo de 2008

Carl Jung: Reconciliación psicológica de las polaridades sexuales

Queremos compartir con nuestros lectores, un tema por demás interesante, extraído de la Literatura del Dr. Serge Raynaud de la Ferriere, que podría ser de gran ayuda para quienes están empeñados en realizar no solamente un estudio de las polaridades sexuales sino en un verdadero trabajo de trascendencia psicológica y espiritual basado en un proceso de religamiento de las potencialidades psíquicas del ser humano, de su individualización y no de individualismo como se aclarará más adelante.

Se trata del breve comentario que hiciera el Dr. Serge Raynaud de la Ferriere con respecto a las propuestas sobre polaridad sexual del ser humano realizadas por tres grandes Maestros de la Psicología: Sigmund Freud (1856-1939), Alfred Adler (1870-1937) y Carl Jung (1875-1961).

En su Obra Propósitos Psicológicos Tomo XXX, páginas 6 a 8, el Dr. Serge Raynaud de la Ferrière expresa:

"Esas polaridades existen pues en todas partes, desde Dios (No Manifestado y Manifestado) pasando por el universo (los planetas en si son pasivos y activos) hasta los hombres. Notemos por ejemplo una nota de Adler que muestra cuanto él comprende las bases biológicas sexuales.

Alfredo Adler (médico en Viena) se opone a la concepción de su maestro S. Freud, ya que si para ese último la idea central reside en la polaridad principio del placer, principio de la realidad, para Adler se trataba de la polaridad: inferioridad-superioridad. Hay por ejemplo dos puntos en los cuales el hombre se siente inferior a la mujer y sin seguridad: él no está jamás absolutamente cierto de su poder sexual ni de su paternidad. Esa constatación nos recuerda las antiguas sociedades matriarcales en las cuales el hombre no es más que un huésped tolerado, ya que indispensable como fecundador.

Jung no rechaza las teorías de Freud y de Adler, pero él las amplifica, las profundiza y trae concepciones nuevas; y Ania Teillard (en "Aporte de Freud y sus sucesores"), escribe: "El (el Prof. Jung) concebía la importancia de la sexualidad en la vida del hombre tanto como aquello de la voluntad de poder, pero el apoya sobre el papel esencial del espíritu. Hay hombres que viven una vida sexual normal con su esposa y sus hijos, tienen un triunfo social satisfactorio, pero están sin embargo atormentados por un vacío: su vida no tiene sentido, ellos no se han realizado."

Si Freud quiere curar la miseria sexual, Adler la miseria social, Jung ataca a la miseria psíquica y espiritual de la humanidad.

Para Freud y para Adler, la superioridad del hombre es un dato "a priori" que no ha sido jamás puesto en duda. Jung trata la mujer como profundamente diferente del hombre pero a igualdad. El descubre en el psiquismo femenino las mismas posibilidades de evolución, pero la vía que conduce la mujer a una realización de ella misma (o individualización) es otra que aquella del hombre.

Y es así que para apuntalar nuestras teorías expuestas ya desde hace tiempo en nuestros libros, tomaremos textualmente un pasaje de Ania Teillard:
"La indidualización que es lo contrario de un "individualismo" egoista comporta una reconciliación de las polaridades "masculina-femenina" así que de las polaridades "consciente-inconsciente". Para comprender esto, es preciso explicar un punto de vista central de la psicología Jungiena: aquel de "Anima-Animus".

Un ser humano no es solamente hombre o mujer, sino que lleva en él los dos sexos. Freud ha apoyado sobre ese hecho al punto de vista fisiológico subrayando sobre todo el lado negativo: el deseo irrealizable de la niñita de poseer un miembro viril y no solamente un rudimento de éste. Jung acentúa el lado psicológico de la cuestión. La mujer posee elementos masculinos, que condicionan en parte su psiquismo y su carácter, pero que son dados en un estado más inconsciente que sus componentes esencialmente femeninos. Su espíritu batallador, ver porfiador, su ambición, su lógica, a menudo deficiente, pueden evolucionar por una toma de consciencia y ser integrada en la totalidad de su psiquismo.

Esos elementos o ese complejo autónomo, son "Animus" que aparecen en los sueños bajo la forma de personajes masculinos, se transforman durante el curso de una tratamiento psíquico según el método de Jung. La mujer tiene delante de ella una tarea maravillosa de reconstrucción de la personalidad, que puede llegar a una armonía y a la posibilidad de un resplandor social o de una creación.

Pero punto nuevo e importante, es que el hombre se encuentra él también delante de una tarea del mismo orden, en sentido inverso: la toma de conciencia de su feminidad inconsciente, su "Anima", es decir su emotividad, su intuición, su lado no-racional, a menudo desaprobado y escondido por él y la integración de ese aspecto de si mismo, para llegar a su plenitud.

La masculinidad sin feminidad que la completa y la dulcifica no producirá más que un bruto; la feminidad, sin elementos pertenecientes al dominio del logos, intelecto y voluntad, no sería más que una parcela pasiva de la naturaleza, incapaz de otra actividad que la realización de sus funciones biológicas.

Los dos sexos tiene su deber de orden social y creador en el mundo, pero les incumbre otra tarea interior: su realización individual. Se trata no solamente de una unión entre los sexos, fuente de dicha, sino de la unión interior de las polaridades fundamentales en el hombre."

He ahí pues (señala el Dr. de Serge Raynaud de la Ferriere) un escrito serio y no hay más que rever los textos de Jung y muchos otros libros que tratan de la materia para darse cuenta que la cuestión sexual es no solamente una cosa muy seria pero que 1tendría todo a ganar siendo propagada en un orden de espíritu psicológico para lo mejor de sus aplicaciones sociales y culturales."


Por nuestra parte, diremos solamente que las propuestas de Jung, así como las reflexiones de Ania Teillard y las puntualizaciones realizadas por el Dr. Serge Raynaud de la Ferriere, abren enormes posibilidades de aplicación para el desarrollo integral del ser humano, en el sentido en que hemos señalado siempre, es decir, la realización del hombre total.

Si admitimos la idea de que no somos seres completos, que poseemos solamente una parte de la unidad del ser, una polaridad, sea masculina o femenina, entonces debemos comprender con facilidad esa búsqueda incesante del ser humano, a lo largo de su vida y de la historia como especie, por completar su naturaleza, sea en el plano físico, social o espiritual.

Si además de ello, comprendemos que esa doble polaridad, masculino-femenina, o femenino-masculina, se encuentra presente en cada uno, no solamente en su naturaleza física, sino y sobre todo en su naturaleza psíquica, entonces se abren mayores posibilidades de realización individual (unión de dos polaridades en un solo ser).

Sin embargo, como bien señala el Dr. de la Ferriere, dicho proceso de individuación no puede limitarse al plano físico y mucho menos a una dialéctica de roles sociales más o menos convencionales, porque de ser así, el solo hecho de encontrar una pareja y de establecer cierta dinámica de interrelaciones de género habrían resuelto el anhelo profundo de la unidad del ser.

Recordemos que tenemos millones de años como especie y muchos miles de años como sociedades y civilizaciones, y si bien hemos reconocido a la familia como célula básica de la sociedad, no es menos cierto que aún no hemos alcanzado el verdadero sentido ni la plenitud de realización a la que aspira nuestra naturaleza psicológica y espiritual.

En consecuencia, el proceso de individuación en su expresión más elevada es una experiencia psicológica y espiritual. Una experiencia que permite el desarrollo de potencialidades, el control de capacidades y aptitudes dialécticas y complementarias, el dominio y manejo de cualidades activas y pasivas, la expresión de las potencialidades de razón e intuición, de objetividad y subjetividad, de recepción y emisión, del uso de fuerzas eléctricas y magnéticas, etc. En una palabra, un proceso alquímico que trascienda estados psicológicos, regulando excesos y superando inhibiciones (masculino-femeninas) que limitan la expresión plena de la naturaleza psíquica y espiritual del ser humano.

Sería absurdo establecer superioridades o inferioridades de polaridad sexual en cualquier plano que fuere. Para Jung, el hombre y la mujer tienen las mismas posibilidades de desarrollo pero como él mismo lo señala, el proceso de transformación psicológica en ambos no recorre la misma vía.

En el plano psicológico, podríamos decir de manera muy genérica, que la mujer debe descubrir y expresar sus potencialidades activas y emisoras y el hombre sus potencialidades pasivas y receptoras. Ambas potencialidades son grandemente enriquecedoras si se las realiza desde una perspectiva espiritual.

Estamos actualmente al inicio de una nueva era precesional positiva, cuyos efluvios permitirán precisamente la búsqueda y activación de tales potencialidades con la consecuencia natural del surgimiento de seres más equilibrados y trascendentes. El Dr. Serge Raynaud de la Ferriere señala que "el acontecimiento más importante de la nueva era será el descubrimiento del hombre trascendental", entendiéndose por hombre la especie humana que incluye a ambos géneros.

Si observamos el panorama mundial y los profundos cambios sociales que se vienen operando como producto de este nuevo influjo cósmico, podemos notar el resurgimiento de la mujer en el dominio del logos universal y la cada vez mayor atracción que tiene el hombre por la exploración de las enormes potencialidades que guardan la intuición y la imaginación creadora, asignada tradicionalmente a la naturaleza femenina.

En el Propósito Psicológico Volumen I, pág. 36-37, el Dr. de la Ferriere agrega:

"Toda cultura humana es masculina, desde la griega y la judeo cristiana hasta las esferas del Islam y de la India; sin embargo, la parte de la mujer es invisible y ampliamente inconsciente, lo cual no quiere decir que es inexistente, pues se tendría que despreciar sobre todo su significación y su propio plano. El hombre halla su verdadero YO en la consciencia y se siente casi siempre extraño en lo inconsciente; no obstante, lo inconsciente debe también experimentarlo inevitablemente. Es lastima que muchas aplicaciones falsas hayan sido intentadas con base en grandes equivocaciones. El Androginado no es una experiencia a realizar en el plano material como algunos lo han podido predicar."

Asistimos pues a una era de grandes descubrimientos y realizaciones de capacidades suprahumanas y al establecimiento de una sociedad más equilibrada, más plena y más sabia, pese a los acontecimientos políticos y sociales que por momentos parecieran opacar este nuevo amanecer en el devenir del HOMBRE TOTAL, del HOMBRE QABAL, hacia los cielos sin fin.

lunes, 18 de febrero de 2008

Jaspers y la voluntad formal

Vivimos constantemente circunstancias en las cuales nuestra voluntad es puesta a prueba, y podemos decir que la posibilidad de ejercerla plena y conscientemente para alcanzar determinadas metas materiales e inmateriales muchas veces no es tan sencilla como parece.

La voluntad no evoluciona involuntariamente

Siempre admiramos esa frase tan intensa de G.I. Gurdjieff refiriéndose a la evolución del hombre cuando dice : "la evolución del hombre es la evolución de su voluntad y la voluntad no evoluciona involuntariamente"(1) , así como el pensamiento de Jaspers respecto a la dialéctica entre voluntad y libertad cuando señala que "los límites de la libertad son aquellos de la voluntad" (2), o las palabras tan categóricas del Maestre Serge Raynaud de la Ferrière cuando dice: "La voluntad es al libre albedrío lo que el peso es a la balanza"(3), todo lo cual plantea la necesidad de realizar un estudio detenido de la voluntad y la libertad para comprender, vivenciar, experimentar y existenciar las posibilidades trascendentales de nuestro ser.

Pero, detengámonos un poco en el ejercicio de la voluntad y preguntémonos: ¿cuándo es que la ejercemos verdaderamente?.

Una actividad situada en el más alto grado de la escala del comportamiento

Primero que todo, debemos decir, que necesitamos una clara conciencia de una meta a alcanzar, porque sin ella no habría un referente que oriente nuestro comportamiento y que inevitablemente devendría en acciones inconscientes, reactivas, repetitivas y anárquicas.

El Maestre Dr. Serge Raynaud de la Ferriere destaca la insistencia de M. Dufrenne y P. Ricoeur sobre la idea tradicional de Jaspers respecto a la Voluntad formal.


“... los Srs. M. Dufrenne y P. Ricoeur, insisten – muy justamente – sobre el hecho de que es preciso primero replantear la idea tradicional de aquello que Jaspers, siguiendo los trabajos de Klages, llama la voluntad formal: una actividad situada en el más alto grado de la escala del comportamiento, definida por la clara conciencia de la meta, la sumisión al motivo preponderante, la elaboración reflexiva de los medios; esa actividad, poniendo, suponiendo, determinando, enunciando reglas, obligando el esfuerzo a una disciplina, proscribiendo el dejar pasar y la fantasía, autorizando a identificar voluntad y racionalidad; o al menos la racionalidad garantizaría doblemente la objetividad del querer, permitiendo a la vez que él se apoye sobre razones valederas y que se presente él mismo como accesible a un conocimiento objetivo. En realidad el problema del Libre Arbitrio y del Determinismo, permanece siempre como una importante cuestión, que se encuentra a la base de todos los principios filosóficos que se han sucedido a través de los tiempos. " (4)


En consecuencia, Jaspers plantea el ejercicio de una voluntad formal guiada por la razón, un comportamiento deliberado en función de metas pre-establecidas, racionalmente válidas y accesibles a un conocimiento objetivo. Es evidente que él tiene una concepción diferente a Jean Paul Sartre para quien "vivir es escogerse en cada instante" (5), es decir, una libertad inexorable que deriva en un determinismo casi absoluto.

La verdadera libertad

Por el contrario, es preciso darnos cuenta que la verdadera libertad está en función del grado de voluntad consciente impregnada a cada una de nuestras acciones y que desde el punto de vista de Jaspers deberían ser formalmente establecidas y definidas, identificando voluntad y racionalidad, a la manera en que el epistemólogo Francés Gastón Bachelard planteaba respecto al racionalismo aplicado como garantía del pensamiento científico que evita la ingenuidad del idealismo tanto como la ingenuidad del realismo.

Es decir, no es cuestión de hacer sin querer, o de querer sin hacer, sino de querer haciendo y hacer queriendo, incluso de querer sabiendo y saber queriendo, hasta llegar algún día a desprenderse aún del deseo de hacer en función de las propias aspiraciones personales, es decir, desligar el componente personal para tornar ese hacer en una misión a cumplir, como una consagración a un deber más elevado, a una causa suprema, a una ley universal, que implica un Alto Discipulado y que Lao Tsé ilustró poéticamente en la frase: "querer sin querer querer", la cual en palabras de Carl Jung, el psiquiatra y psicólogo suizo, referido por el Dr. David Ferriz Olivares constituye “... la mejor expresión del ejercicio sereno y liberado de la voluntad, en su máxima espontaneidad y autenticidad..." ( 6).

Quizá por ello, el propio Dr. Raynaud de la Ferriere señala: "hay que insistir en que la voluntad, la verdadera voluntad, la acción dinámica, el querer actuar, no puede llegar sino cuando abandona su voluntad a la del Maestro..."( 7)

Elaboración reflexiva de los medios

Pero,¿hasta qué punto nuestro comportamiento es deliberado y conscientemente establecido en función de una meta a alcanzar o de una Misión a cumplir?, ¿elaboramos reflexivamente los medios a utilizar para alcanzar dichas metas o es que somos llevados fácilmente por las circunstancias y las conveniencias individuales y sociales que jalonan nuestro comportamiento y terminan ahogando nuestros propósitos más elevados?. ¿Están nuestras acciones sometidas a esos motivos preponderantes y profundamente transformadores o terminamos claudicando fácilmente frente al surgimiento de motivos más atrayentes con una conciencia elástica que evidencia a todas luces la dificultad que tenemos para encausar debidamente nuestra naturaleza física, emotiva e intelectual?.

Proscribir el dejar pasar y la fantasía

Cuantas veces optamos por el dejar pasar, por el esperar que suceda, por la creencia de que algo ocurrirá que justifique nuestra inactividad y nuestra pereza, esa falta de esfuerzo para disciplinarnos y encausar nuestra energía para dominar nuestros instintos y gobernar nuestras pasiones, cediendo ante la fantasía y la creencia, no asumiendo nuestra responsabilidad, no mirando de frente la realidad y comprendiendo ese entretejido de factores que debemos estudiar y apreciar en su más justo valor, a fin de obrar con pleno dominio de las leyes superiores sobre las leyes inferiores para el cumplimiento de los principios universales que regulan la vida.

NOTAS
(1) Raynaud de la Ferriere, Serge. Yug Yoga Yoghismo, p. 153, Edit. Diana.
(2) Raynaud de la Ferriere, Serge. Propósitos Psicológicos Tomo XXVII, p. 22
(3) Raynaud de la Ferriere, Serge. Libro Negro de la Francmasonería, p. 80, Edit. Diana
(4) Raynaud de la Ferriere, Serge. Propósitos Psicológicos Tomo XXVII, p. 22
(5) Ibid, p. 21
(6) Ferriz Olivares, David, Los Paramitas Tomo I, p.19
(7) Raynaud de la Ferriere, Serge. Yug Yoga Yoghismo, p. 261, Edit. Diana

lunes, 14 de enero de 2008

El Fauno Danzante

Hace unos meses tuvimos la oportunidad de organizar a través de la Fundación Magna Fraternitas Universalis, el Simposio Foro "Didáctica para los nuevos Tiempos" con el Auspicio de la Escuela de Post Grado de la Universidad Nacional de Educación Enrique Guzmán y Valle, el cual tuvo felizmente una gran aceptación de docentes y estudiantes de educación que se dieron cita en el Auditorio de la Escuela de Post Grado de dicha Universidad.

A fin de promover el evento en los medios educativos y culturales del país tuvimos la idea de utilizar una figura-símbolo que a nuestro juicio correspondía exactamente al propósito central del Simposio, es decir, a la formación del hombre total, del hombre cabal, del hombre universal. Se trataba de la figura del fauno danzante, el cual fue utilizado en afiches y trípticos y difundidos por todos los medios de comunicación.

Quizá muy pocos se detuvieron a preguntar el por qué de dicha figura en un evento educativo y nada menos que en el marco de una organización inspirada en el Pensamiento del Dr. Serge Raynaud de la Ferriere, quien como todos sabemos fue artista, pensador, escritor, científico y peregrino de los cinco continentes.

En primer lugar, debemos decir, que siempre hemos observado con mucha atención aquellas frases del Dr. de la Ferriere cuando se refiere al Fauno Danzante durante su visita a Pompeya, una de las ciudades más opulentas del Imperio Romamo en el mundo antiguo, ubicada al pie del Vesubio y cuya erupción ocurrida durante el terremoto del año 79 d.c. la sepultó totalmente junto a la vecina ciudad de Herculano, y que a partir del siglo XVIII el mundo fue conociendo sus secretos gracias a las sucesivas excavaciones realizadas.

En el "Arte en la Nueva Era", el Dr. de la Ferriere relata lo siguiente:


"Durante la visita a Pompeya uno es transportado en el tiempo y se vive un instante la época lejana. Fuí, lo confieso muy impresionado por esa pequeña estatua del Fauno que dice tanto por la gracia estética como por su posición muy significativa: los tres dedos están levantados en tanto que el auricular y el meñique se repliegan, el mudra es idéntico para las dos manos al igual que en la estatua de la diosa tibetana colocada bajo el arco de Nimbus (Torana, trabajo monástico del siglo XVII). La posición de los dedos es netamente diferente en esas dos obras y poseen evidentemente significados distintos". (1) "Pienso haber sido el más apasionado por la estatua del Fauno danzante, dentro del conjunto de toda Pompeya". (2)

Pues bien, ¿Por qué dicha estatua llamó tanto la atención del Dr. de la Ferriere?, ¿Qué es lo que reconoció en esta pequeña estatua de bronce ubicada enfrente del atrio interior de la Casa del Fauno?, ¿Que quería expresar el artista cuando elaboró esta singular y expresiva estatua?, ¿por qué se encontraba ubicada en un lugar tan privilegiado de la casa?, ¿Qué significó el fauno para el hombre antiguo y qué significa para el hombre de hoy?, ¿Qué nos dice el Fauno Danzante? ¿Que significado tiene su posición, el gesto de sus manos y dedos, su desnudez y el símbolo antropo-zoomórfico tan recurrente en la mitología del mundo antiguo?, y finalmente, ¿por qué el Dr. de la Ferriere se expresa casi euróficamente de él, señalando que fué el más apasionado por dicha estatua?.

Intentemos responder algunas de estas preguntas, aún sabiendo que solamente las abordaremos a título preliminar.

En primer lugar, diremos que es muy significativo que, de todo el conjunto de Pompeya, incluida la Villa de los Misterios, el Dr. de la Ferriere quedara magnetizado por esta figura tan diciente de la aspiración humana, de la fuerza del hombre por alcanzar el infinito, su mayor proyección espiritual, la polaridad positiva puesta en acción, en plenitud de todo su ser y de todas sus potencialidades. Pero veamos algunas de sus características simbólicas:

Su posición y actitud danzante

Podemos observar claramente que el artista ha querido destacar su posición vertical, su rostro levantado, sus ojos abiertos hacia el "cielo", los brazos y pies en libre movimiento; se trata de un ser que no solamente aspira y se eleva, sino que danza sobre varios mundos que domina completamente, como domina su cuerpo que expresa no solamente su " juventud" y "fortaleza" sino la plenitud de sus potencialidades físicas y mentales puestas en movimiento como una fuerza centrífuga dirigida hacia el infinito.

Su desnudez

Muchas de las iconografías antiguas y particularmente las iconografías griegas, han destacado la desnudez del cuerpo no para significar exclusivamente atributos físicos de belleza, sino y sobretodo, para representar ideales filosóficos, psicológicos e iniciáticos, que como en este caso, señalan la penetración de ciertos principios y la realización de ciertos estados de conciencia, más allá de las formas. El descubrimiento del SI en sí mismo, su mayor profundidad, su identidad propia (ecceidad), y al mismo tiempo, su mayor trascendentalidad, hacen que se descubra o despoje de sus "vestiduras" conceptuales. Esta misma idea subyacente la encontramos también en algunas representaciones orientales, particularmente en la India con Krishna. Recordemos igualmente algunas representaciones de Vishnu en plena desnudez y a los personajes mitológicos de Adan y Eva representados casi siempre sin "vestiduras" y tantas otras representaciones en torno a la misma idea.

Su representación antropo-zoomórfica

Sin ir tan lejos, recordemos solamente la obra escultórica de Moisés realizada por Miguel Angel en el siglo XVI (1515), en el cual el artista representa al Profeta y Mensajero del pueblo de Israel con dos cuernos sobre la cabeza al igual que el Fauno danzante, lo que indica que existe una idea subyacente que se desea transmitir en ambas obras a pesar de la gran diferencia de tiempo entre ellas. Recordemos que Miguel Angel estuvo al corriente de muchos conocimientos de carácter secreto en su época. En la misma Pompeya, uno de los frescos de la Villa de los Misterios presenta igualmente a un hombre acompañando a un macho cabrío hacia un lugar de "sacrificio" como simbolizando la necesidad de llegar a un estado asociado a ese animal simbólico. Recordemos que los Cristos nacen en el signo de Capricornico (macho cabrío) como materializando o encarnando el poder espiritual (3). El Dr. Serge Raynaud de la Ferriere expresa que "cuando el sol entra en el signo del Macho Cabrío (Capricornio) el 22 de diciembre de cada año, lo cual ha sido siempre señalado por los ritos devocionales, tanto en América como en Asia, y mucho antes del nacimiento de Jesús el Nazareno...es para que se cumpla la Ley de Saturno)". (4)

La diferencia de representación con la diosa Tara de Oriente

La Diosa Tara, es una representación "femenina" de la divinidad en el budismo tibetano mahayana; expresa aspiraciones e ideales de protección, de receptividad y fertilidad. Se dice que Tara es una bodhisattva (5) entregada a los demás para permitirles su iluminación o liberación final del mundo fenoménico. En cambio, en el fauno danzante, podemos observar que el ideal de liberación está puesta en acción, como un dominio sobre el mundo fenomenal (danza), un sentido de realización y apropiación de estados supranormales. La posición del cuerpo y los mudras en ambas representaciones son muy elocuentes, en el fauno danzante podemos observar que las manos están orientadas hacia arriba, como tratando de alcanzar y tomar el cielo, dejando los dedos medio (fuego), índice (aire) y pulgar (éter) casi en posición de aprehensión, significando con ello que se trata de valores dialécticamente positivos, es decir: la ciencia, el pensamiento y la razón puestas en acción, lo cual es revelado por la pierna derecha hacia adelante, la posición de los pies con los talones levantados y el impulso del cuerpo en movimiento tirando hacia adelante. En el caso de la "Diosa Tara", vemos que la mano derecha está extendida y abierta, con los dedos hacia abajo, y la mano izquierda sosteniendo graciosamente una flor de loto (símbolo de regeneración), la cual sujeta con los dedos anular (agua) y pulgar (éter), todo lo cual denota claramente que estamos frente a una expresión dialéctica asociada a los ideales de receptividad, de protección, de generación, de dominio de los sentidos, de intuición, de flexibibilidad y sutilidad de espíritu tan caras al mundo occidental y que felizmente el sincretismo y la síntesis del siglo XXI nos permiten resolverlos dialécticamente en una matesis de psicología, es decir, los valores y los ideales de oriente y occidente puestos al servicio de la autorrealización y desarrollo del hombre total.

Los grandes misterios

Por supuesto que las iconografías no son estáticas y varían de acuerdo a la psicología imperante y la interacción cultural de los pueblos, pero nadie puede negar que existen ideales y aspiraciones humanas en cada epóca y que se encuentran representadas en un conjunto de expresiones artísticas. En ese sentido, el fauno danzante expresa algunos de los ideales más elevados de la cultura romana. Hay necesidad sin embargo de profundizar sus significados y reconocer el mensaje que guardan. Por nuestra parte, podemos señalar que los primeros dominios del saber, concebidos éstos como estados concienciales y existenciales, estuvieron generalmente asociados a los pequeños misterios o misterios menores enseñados en las grandes escuelas mistagógicas de la antiguedad, estos primeros misterios tuvieron casi siempre que ver con la historicidad del hombre y el descubrimiento de su individualidad. Luego viene un proceso de realización vertical de carácter transhistórico y trascendental que implica la realización de estados de comprensión y realización más elevados. El fauno danzante parece evocar éste último proceso de realización ontológica experimentada por el hombre, que no es sino la evolución de su conciencia, de su voluntad y de su capacidad de obrar en medio de los pueblos, una experiencia eminentemente social, es decir, existencial.


El reconocimiento del símbolo viviente

El Dr. Serge Raynaud de la Ferriere vivió intensamente su existencia, expresó conciencial y vivencialmente esa aspiración ideal del ser humano representada en el fauno. ¿cómo no habría de experimentar ese asombro y esa identificación con aquella pequeña escultura cuyo ideal correspondía exactamente a su propia experiencia y al ideal de ser humano expresado en sus obras?. ¿cómo no extasiarse con esa bella representación que correspondía con los grandes ideales de síntesis y trascendentalidad propuestas por él mismo para la formación del hombre universal en una nueva era?. A nuestro juicio, el fauno, como símbolo del hombre ideal en el mundo helénico, comporta una esencia (el ideal de autorrealización que es absolutamente vigente en nuestros días) y al mismo tiempo una forma aparente (fauno danzante), y entre ambas, ese hilo de unión que es la vivencia, la realización y la matesis. En consecuencia, la significación lógica del símbolo (movimiento, danza, aspiración, desnudez, ojos abiertos, brazos y pies en movimiento, fortaleza, juventud y demás atributos físicos del fauno) coincide con su esencia ontológica (actividad social, superación del ego, uso de la voluntad, renovación, aspiración, elevación, dominio, iluminacion, realización, concreción, aplicación).


Por las rutas del Maestre

Al relatar su peregrinaje por Europa, al que denominó "Viaje por las rutas del Maestre", el Dr. David Ferriz Olivares, discípulo y exégeta del Dr. Serge Raynaud de la Ferriere refiere: "

"En 1979, en nuestro viaje a Europa por las rutas del Maestre, nuestra visita, en Pompeya, a la Casa del Fauno y a la Villa de los Misterios, que está consignada en el tomo siguiente (se refiere al tomo II del "Retiro del Maestre") fue motivada por ese párrafo precioso de la mistagogia (56). Y es significativo que meses después de nuestra visita de inspección a ese preservado lugar, ocurrieron temblores en el sur de Italia que derrumbaron algunas de las edificaciones de Pompeya que las erupciones del Vesubio en el 79 no habían destruido. Se habían conservado como para preservar su mensaje de Misterios para la posteridad. El fuego del volcán no iba a destruir el Fuego de esa enseñanza. El polvo de su lava había afixiado a los habitantes de pompeya. Pero los frescos y otras revelaciones se mantenían perennes y se encontraron maravillosamente conservadas cuando fueron excavados en el siglo XVIII bajo los dos o tres metros de capa de tierra que se había ido acumulando, como se agolpa la ignorancia, con polvo, lodo y ceniza." (6)

NOTAS.
(1) Raynaud de la Ferriere, Serge, Arte en la Nueva Era, p. 169
(2) Ibid, p. 169
(3) Raynaud de la Ferrière, Serge. Propósitos Psicológicos Vol. II pág. 39
(4) Ibid, pág. 288
(5) Según la doctrina budista Mahayana, un Boddhisattva es aquel que regresa a la tierra para ocuparse de la salvación de los hombres y alcanzar así el estado de Buda. Para mayor información se puede leer la p. 56 de Vol. III de los Propósitos Psicológicos del Dr. Serge Raynaud de la Ferriere.
(6) Ferriz Olivares, David. El Retiro del Maestre, pág. 105-106