miércoles, 22 de septiembre de 2010

Oriente-Oriental-Orientación

La palabra orientación es un término que necesita ser explicado y realizado. Viene del verbo orientar, dirigir algo hacia un fin determinado; señalar su ubicación respecto a un punto cardinal, de manera que, estar orientado es reconocer los puntos cardinales: este-oeste, norte sur, a partir de la zona de levante, que es el punto de referencia principal. "Oriente", el lugar de donde emerge el sol, la luz, la enseñanza, el amanecer de un día, de un mundo, de una era, de una gran época. Sin embargo, el sentido más intrínseco de la palabra Orient-ación quizá se encuentre en su direccionalidad hacia el origen, hacia la enseñanza primordial, hacia las bases primordiales de una enseñanza tradicional.

ORIENS, ORIGEN, ORIENTAL

En efecto, si vamos más allá de las connotaciones puramente geográficas, encontramos que oriente tiene una significación de origen, causa, inicio, aparición, surgimiento, fundación. De manera que distinguir el oriente de un ser, de un hecho, de una nación, de una sociedad, es reconocer sus orígenes, sus bases y fundamentos, el lugar donde surgió y del cual partió. Por tanto, desde este punto de vista, orientarse es volver la mirada a los orígenes, a las causas, a los principios, a la primordialidad de la enseñanza, a los arquetipos. Veamos lo que dice en este sentido el Dr. Serge Raynaud de la Ferriere:

"...Oriens, palabra que significaba Sol naciente, siendo comparado con Elohiqedem (el Anciano de los días) que existió desde antes de los tiempos; Oriens es una palabra que significa signo de origen y proviene de la raíz hebrea QDM (por esta razón QaDMon significa oriental); se le puede traducir por la idea de precedente (qadam); tal concepto en árabe se refiere más o menos a la antigüedad de una cosa, como qedem en hebreo, o qidm en árabe (el-insanul qadim: el primer hombre)..." (1)

Entre los antiguos Vedas, se conocía que el Gran Arquitecto del Universo era Vishwakarma, "el Anciano de los Dias", la inteligencia suprema que construye y regula todo con cálculo y medida. A este respecto, el propio Dr. Serge Raynaud de la Ferriere señala:

Vishwakarma es el Espíritu de Construcción Universal, idéntico al G. A. D. U. de la Masonería, y puede obrar también a través de sus representantes terrestres que encarnan este Espíritu bajo las formas tradicionales: los Avatares, que son los grandes Arquitectos de Oriente y Occidente. Vishwakarma es el “Anciano de los días”. Los textos Sánscritos del Rig-Veda mencionan en el capítulo VIII vers. 24 y 18: “Con su radio ha determinado los límites del Cielo y de la Tierra” y se sabe que ciertos grados iniciáticos y ciertos símbolos de la masonería representan un compás con la cabeza formada por un Sol radiante. El Gran Arquitecto (que es también el Gran Geómetra) es como el Apolo Hyperbóreo de la Tradición Griega. Leibniz hacía mención de este simbolismo solar cuando decía: “Mientras que Dios calcula y ejerce su cogitación, el mundo se hace”. Todo ello manifiesta la derivación de la Tradición primordial. (2)

El Dr. de la Ferriere afirma que los Avatares o Mensajeros Universales son los Representantes terrestres y grandes arquitectos de oriente y occidente y que el espíritu de construcción universal obra a través de ellos, ya que encarnan en sí el espíritu del "Anciano de los Dias" y cuya enseñanza está en el origen de la manifestación o renovación espiritual de las grandes épocas de la humanidad, son aquellos que con su "radio" han determinado los "límites del cielo y de la tierra", por lo cual generalmente fueron representados o asociados al Sol, a la fuente de luz, de enseñanza primordial, el mundo va realizándose conforme a los límites y características establecidos por ellos en cada uno de los períodos, como una derivación de la GranTradición Primordial, unida a la más antigua originalidad del hombre.

Es aquí que el término oriental cobra su sentido más intrínseco, ya que toda acción espiritual auténtica está referida al "Anciano de los Dias", a ese oriente o fuente de enseñanza, a ese origen, a ese plan de Dios al que vuelven permanentemente las enseñanzas crísticas. Quizá por ello, el Dr. de la Ferriere señala de manera categórica:

"...ha llegado el momento de orientar definitivamente la dirección Iniciática (una Ley cósmica lo quiere así) ”. (3)

ALTERNANCIA GEOGRAFICA

No obstante, es necesario aclarar algunos aspectos relativos a la polaridad de los tiempos y a la alternancia de los lugares en la preservación de las enseñanzas primordiales. Casi todas las religiones de hoy han provenido de oriente: islamismo, cristianismo, budismo, taosimo, confucianismo, etc. Es particularmente en el Tibet en donde se preservó la enseñanza tradicional durante los ultimos trece mil años. Pero hay que comprender que este oriente geográfico fue solamente una de las zonas de preservación de la Gran Tradición Iniciática durante los últimos milenios, no fue el único lugar de conservación de las ciencias sagradas.

Se sabe que todas las enseñanzas oficiales, religiosas y aún masónicas, argumentan insistentemente que la civilización, con todos sus beneficios humanitarios e iniciáticos, nos viene necesariamente del Oriente; pero éste no es más que un grave error de principio que se basa en apariencias engañosas y en todo caso muy relativas. Es muy cierto que actualmente podemos decir que en los últimos dos mil años el Occidente ha vivido intelectual y espiritualmente fundamentado sobre el Oriente; como ejemplo es suficiente citar la religión cristiana, pues el cristianismo es una mezcla de mazdeísmo, brahamanismo y budismo. En efecto, la religión católica “romana” ha tomado prestado al viejo budismo de la India: la misa, el rosario, los cirios, el incienso, los conventos, los monjes, las adoraciones perpetuas, las capillas, etc.... Del mazdeísmo (Zend-Avesta) ha tomado el infierno, el paraíso, el diablo y los ángeles guardianes. De manera que el cristianismo es una doctrina religiosa enteramente de origen oriental. Sin embargo, el Oriente ha sido tan sólo un depositario momentáneo de enseñanzas de origen Occidental que le fueron confiadas por razas blancas arrojadas de su suelo natal a consecuencia de convulsiones o cataclismos terrestres y que se refugiaron en parte en el Oriente aún en las tinieblas, aún en la noche, aún en el sueño cerebral...(4)

En consecuencia, si bien reconocemos la importancia del Oriente (Asia y particularmente el Tibet "techo del mundo") como fuente de las manifestaciones religiosas o espirituales durante los últimos milenios, debemos comprender que la Gran Tradición Iniciática fue preservada en diferentes lugares del planeta de acuerdo a la época.

En Edades pasadas, el Supremo Santuario, sede de los Centros Iniciáticos, estaba situado en África; después los cimientos esotéricos fueron trasladados a América; no es necesario remontarse hasta la Atlántida y la Lemuria, que tuvieron sus períodos de Dirección del Mundo. El Templo de Menfis, de Tebas, las Pirámides y la Esfinge, son todos vestigios de los diferentes recintos Iniciáticos". (5)

En consecuencia, como ya lo hemos expresado anteriormente, el oriente no solamente debe ser entendido en su significación geográfica, sino sobre todo en su significación de origen, de primordialidad. Sin embargo, la Gran Tradición Iniciática, si bien se adapta a los tiempos y a los lugares, está más alla del concepto de oriente u occidente geográficos, de modo que si nos referimos al oriente, no nos referimos necesariamente a la zona geográfica, sino al oriente en el sentido de origen, la fuente de luz, de enseñanza primordial y de conservación de la Gran Tradición Iniciática a través de todas las edades.

 

ADAN: EL ORIENTE DE NUESTRA VIDA

Pero, el concepto de oriente no solamente puede ser aplicado a las colectividades agrupadas en determinadas zonas geográficas, sino tambien al propio ser humano. La experiencia iniciática implica una orientación del ser hacia el oriente de su vida, al reconocimiento y realización de su origen, de su fuente primordial de luz, de su ADAN eterno, el cual debe tomar su verdadero lugar en la enseñanza iniciática a fin de procurar el descubrimiento del hombre universal, del hombre trascendental, del hombre cabal, del hombre total, del Adam kadmon de su ser. Al respecto el Dr. Raynaud de la Ferriere expresa.

El hombre, aquel Adán eterno, debería sin embargo tomar de nuevo su verdadero lugar en el Universo; sobre todo en el sentido psíquico. Los sistemas han intentado establecer un orden social, pero el problema no es tanto organizacional, como espiritual. Cada hombre es un Adán en el Oriente de su vida, es decir, en su nacimiento, y llega a ser un ISA-ak en su Poniente, a su muerte. Adán es el emblema de Jehsú o de la Luz; Isaac, el ojo de Isa o de la Luna (el Sol de occidente). El verdadero Pueblo Humano está siempre de pie sobre el horizonte, siempre en su mediodía, como el dominador indo IS-wara y como el Gran Sol: IS-ra-el. Iswara es el Ser Universal, a la vez como objetividad y poder de la Belleza.."(6)

Destacamos la frase "El verdadero Pueblo Humano está siempre de pie sobre el horizonte, siempre en su mediodia, como el dominador indo IS-wara y como el Gran Sol: IS-ra-el. Iswara es el Ser Universal, a la vez como objetividad y poder de la Belleza", ya que describe a un pueblo que no es de oriente ni de occidente, sino que sintetiza ambos y realiza a Iswara (Dios), un pueblo universal en el sentido de síntesis de objetividad y subjetividad, físico y metafísico, ciencia y religión, exotérico y esotérico, intelectual y místico, etc.


COLEGIOS DEL NORTE Y COLEGIOS DEL SUR

Hay quienes se definen como miembros de una organización iniciática de carácter occidental y pertenecientes a los Colegios del Norte o Solar y soslayan la enseñanza de los Colegios del Sur . El problema es que al autodenominarse de esa manera, no toman en cuenta que la denominación norte o sur, tiene muy poco que ver con el aspecto geográfico y mucho menos con superioridad o inferioridad. Los Colegios del Norte (AS) se caracterizan por una enseñanza "occidental" positiva, objetiva y científica, los Colegios del Sur (SA) ofrecen una enseñanza típicamente "oriental" subjetiva, esotérica y mística. Pero, habría que determinar cuáles son los grandes períodos que regulan el comportamiento de los hombres y cuáles de estos períodos coinciden con una enseñanza occidental y oriental. Si observamos los grandes períodos de la humanidad en relación al movimiento de precesión equinoccial, podemos afirmar que los últimos trece mil años se caracterizaron por una enseñanza predominantemente subjetiva, mística, esotérica y de preservación de los misterios. Los colegios Iniciáticos del Norte o de enseñanza occidental florecieron antes de ese período y de los cuales apenas quedan algunos rastros.

Hoy, nos encontramos al inicio de un gran período positivo de la humanidad, se inicia una gran etapa de trece mil años, en el cual prevalecerá la enseñanza occidental de los Colegios del Norte , el cual se manifestará a su vez con intervalos de polaridad positiva y negativa cada dos mil años. Todo es ondulatorio y recursivo en el cosmos y en la vida.

Como decía el Dr. de la Ferriere, estamos en los albores de una nueva edad y asistimos a la completa transformación del mundo, el cual se revestirá de un vestido de corte y color hasta ahora desconocidos. La enseñanza que iluminara la búsqueda espiritual en esta gran etapa ha sido dada y constituirá la base fundamental que orientará los destinos del hombre en esta nueva edad. Las características positivas de la enseñanza típicamente occidental de este gran período tomara su forma al cabo de algunos siglos, pero es evidente que estamos asistiendo a una transformación general de paradigmas y valores en todos los órdenes.


SINTESIS DE ORIENTE Y OCCIDENTE


Sin embargo, nos encontramos al inicio de un periodo de dos mil años, en el que ni la enseñanza occidental ni la iniciación oriental consideradas por sí solas prevalecerán.  Se trata de una época de conjunción, de unidad, de síntesis y de encuentro cultural. Y es en esta etapa que cobra importancia capital aquella afirmacion del Dr. de la Ferriere: "El verdadero Pueblo Humano está siempre de pie sobre el horizonte, siempre en su mediodia...", es decir, ni saliente ni poniente, ni oriente ni occidente, el "sol" en el "cenit", iluminando a  ese pueblo. Quizá por ello el propio Dr. de la ferriere señala que en la cima vertical de la cruz, el sol encuentra su jerusalem celeste, pero no se trata solamente del símbolo de la cruz emblema del acuarius que tiene al saber en el punto más elevado, tampoco se trata de una connotación puramente geográfica para privilegiar un lugar determinado, sino sobre todo, de la realización de aquella cruz de dimensiones universales, que tiene al aguador o dispensador (sol radiante) en la cima (en el origen), al Oriens, al anciano de los dias, a aquel de donde proviene la luz, la enseñanza universal para un pueblo de dimensiones universales, en el que ciencia y religión están unidos al servicio del más grande ideal: la realización del hombre universal, la unión de objetividad y subjetividad, de ley y amor, de verticalidad y horizontalidad de la enseñanza, es decir, la realización plena del hombre.


EL RETORNO DEL EXILIO ORIENTAL

Quizá haya que decir algo más acerca del Oriente.  Henry Corbin, el famoso filósofo islamista francés del siglo XX, aborda el tema de la orientación dentro de la mística árabe y particularmente en la mística persa, y afirma que el Oriente en la mística árabe no se refiere al oriente geográfico sino a un norte o polo místico, sugiere la idea de que el hombre moderno se ha "extraviado en occidente" con sus características de materialidad,  inconsciencia y racionalismo desmesurado, y plantea la necesidad de un retorno a  ese Oriente, supraconciencial, suprasensible y transhistórico, un retorno del hombre de su exilio occidental, un ascenso o una marcha teofánica hacia ese oriente-origen y polo celeste, el punto de orientación de la ascención espiritual, la tierra celestial, no en el sentido cristiano sino en el sentido místico.   El Dr. de la Ferriere, difiere de ese punto de vista, ya que plantea más bien un enfoque histórico, sin perjuicio del simbolismo y la mística universal.   Para el Maestre de la Ferriere se trataría más bien de un retorno del exilio oriental  en el cual quedó envuelta toda la  espiritualidad del hombre durante los últimos milenios, pero no para "occidentalizarla"  en el sentido moderno que el término implica, sino para equilibrar los referentes objetivos y subjetivos, racionales e intuitivos en la búsqueda del hombre universal.  En consecuencia, concluimos este artículo presentando algunas ideas del Mastre S. Raynaud de la Ferriere en los cuales se podrá observar en cierto modo ese retorno del exilio oriental al que hemos hechos alusión, el cual fue sucediendo en un período más o menos prolongado.
El Eterno creando al Hombre a su Imagen se encuentra en todas las culturas y en todos los pueblos. Todos los “dioses” del mundo hablan y obran de la misma manera que el Eterno del Génesis. Divinidades Celtas, Escandinavas, Egipcias, Pre-colombinas, etc., forman la tierra y crean un hombre, siguiendo los mismos principios que para el Adán bíblico. Todas las Mitologías hablan de un soplo divino que anima a un hombre; todas las tradiciones, así como los más antiguos cultos de la Humanidad, son exactamente la correspondencia del Génesis, porque todas estas literaturas tienen una misma y única base de enseñanza. El Eterno (O’g’Hel: los Hijos de HEL, la Raza Blanca de Occidente) creando al hombre (haciendo una Raza con sus modalidades y de la cual observamos lo mismo que estas culturas humanas, que fueron emprendidas en la Antigüedad y en particular, por el Occidente que iluminó así al Oriente). La mujer está tomada del costado del Hedén (y no de la costilla de Adam como ciertas tradiciones fantásticas lo han transmitido) (7). Este costado del Edén es la ribera del Hedén, que habría visto el Regreso del Hombre. . . de caza hacia Oriente. . . del Edén. . .(8) El Edén fue naturalmente el nombre de la tierra que habitó. . . el Eterno del Génesis (la Raza Blanca de entonces) y hacia. . . el Oriente indica desde luego la evolución de una civilización, la emigración por consiguiente de los Centros Iniciáticos del Occidente hacia el Oriente. Desde esos tiempos, el Oriente ha conservado estas Grandes Enseñanzas (y de esto proviene la idea de que la India es la cuna de la civilización, aunque es en realidad Una cuna, uno de los centros, una “arca”, un “pesebre”, un lugar de reserva de las enseñanzas, uno de los sitios que han participado en la conservación de la Sabiduría Antigua). Fue en Oriente donde, por última vez, fue transportada la Joya Iniciática. . . (9)
Largo tiempo después de haber despertado a los pueblos orientales y de haberles confiado toda la Tradición Iniciática, los descendientes de las viejas inmigraciones blancas se reconstituyeron en grupos étnicos en las regiones llamadas iranianas para volver a las tierras ancestrales, vírgenes de espíritu e ignorantes, después de haber reposado espiritualmente en un benéfico olvido. Así, antes de dormirse el Occidente y en vísperas de desaparecer como civilización, transmitió su Sabiduría al Oriente. Esto lleva naturalmente también al reconocimiento del Norte (o Colegios del Norte) como la fuente de la enseñanza iniciática positiva, objetiva, científica y occidental, mientras que el Sur debe de ser considerado como pasivo, místico, contemplativo y oriental. Este es un principio que después de largo tiempo habrá de ser admitido por los masones. Pero debemos hacer desde ahora esta anotación a fin de prevenir a los que ignoran esta Verdad Iniciática.(10)

Pongamos como ejemplo la palabra OG’HEL-AN o G’HEL-AN. La referencia al nombre de AN-G’HEL de una porción de los G’HEL-AN emigrada hacia el Oriente, indica que esta porción abandonó el hogar paterno por causas provocadas por cataclismos o por espíritu de conquista, pero no como consecuencia de una discrepancia social o de una guerra intestina. Aquí el nombre ancestral o patronímico no fue transformado en la composición de sus sílabas, sino que solamente fue invertido el orden de las sílabas del nombre. Los ANG’HEL, emigrando hacia el Oriente, quedaron fieles a las tradiciones occidentales del culto de HEL, fieles pues a los recuerdos ancestrales. Son ellos los que volvieron a Occidente bajo el nombre de Angle, (ingleses) con los centros ALAM-AN-DA (alemanes), GO-RA-MA-NA (germanos), FRAN-G’HEL (francos), BUR-G’HEL-AN-DA (burgaleses) etc... Son ellos quienes enrumbaron a los historiadores de la raza “gaelle” cuando la hicieron nacer en el Oriente (teoría de Ananké). (11)

NOTAS

(1) Raynaud de la Ferriere, Serge. Grandes Mensajes, p. 544, Editorial Diana, México.
(2) Raynaud de la Ferriere, Serge. Propósitos Psicológicos Vol. I, p. 94
(3)
Raynaud de la Ferriere, Serge, Grandes Mensajes, p. 249, Editorial Diana, México.
(4) Raynaud de la Ferriere, Serge, Libro Negro de la Francmasonería, p. 14-15. Diana, México. (respecto a la mención de "razas blancas", habría que tener el cuidado de no confundir con las características anatómicas de determinados grupos humanos, como color de piel, etc., ya que el Dr. de la Ferriere parece utilizar este término en un sentido incluso más amplio que el concepto de etnia. Es posible que la idea más aproximada sea el de civilización.
(5)
Raynaud de la Ferriere, Serge, Grandes Mensajes, p. 575, Editorial Diana, México.
(6) Raynaud de la Ferriere, Serge, Propósitos Psicológicos Vol. I, p. 238
(7) Bien entendidos, los términos HOMBRE Y MUJER no son el ser dominado a causa del SEXO. Es en su valor esotérico en el que los empleamos y, por consiguiente, admitimos también que no se trata de UNA PERSONA... En este sentido igualmente ADAM (AD-AN) y EVA no se considerarán como una pareja sino que se deben mirar como algunos elementos de la Raza de los AD, ya amalgamados con los AN, de las orillas del Mar, en cuyas costas han formado la colectividad EVA. (An-da por su emigración hacia el Oriente, ha sufrido la inversión: In-da, India). Recordemos también que el nombre de estos “primeros humanos” es la manifestación del mismo Dios: I-E-V-E es Adam (simbolizado en Iod) y Eva. Yod-He-Vaw-He o leve. (Grandes Mensajes p. 364).
(8) Las regiones mitológicas de las cuales se hace mención y donde las divinidades han habitado, tiene siempre nombres similares al Edén del Génesis; como por ejemplo: Eliseo, Olimpo, Aztlán, Adhés, Ge, etc.(Grandes Mensajes p. 364)
(9) Raynaud de la Ferriere, Serge, Grandes Mensajes, p.364-365, Editorial Diana, México.
(10) Raynaud de la Ferriere, Serge, Libro Negro de la Francmasonería, p. 15. Diana, México.
(11) Ibid., p. 22-23.

lunes, 23 de agosto de 2010

La Ermita de San Antonio de la Florida


Aprovechamos nuestra permanencia en Madrid para visitar la Ermita de San Antonio de la Florida, cerca del rio Manzanares y el Parque del Oeste.

Se trata de un sobrio y elegante edificio neoclásico, construido en el siglo XVIII (1792-1798) por orden de Carlos IV según el diseño del Arquitecto Italiano Felipe Fontana.

El interior del edificio contiene probablemente una de las obras más importantes del famoso pintor español Francisco de Goya.

Decidimos realizar esa visita, impregnados de la obra escrita del Maestre Serge Raynaud de la Ferriere, quien en su libro "El Arte en la Nueva Era" señala que durante su visita a esta Ermita había quedado muy impresionado.

Antes de relatar la experiencia del Maestre y plantear a su vez la impresión que tuvimos al ingresar en ese pequeño santuario de Madrid, permítasenos señalar que en la Vía del Saber existen formas de identificación que nos llevan a vivir experiencias de seguimiento y contemplación activa de las "huellas" del Maestre, caminar por los lugares que caminó, ver los que sus ojos vieron, oir lo que sus oídos escucharon y sentir lo que sus sentidos sintieron, los cuales no dejan de ser una yoga, una identificación con el Maestre, con lo más intrínseco de su Ser, pero también con su punto de vista frente a determinadas realidades, con el acatamiento de su voluntad y sus disposiciones escritas, con la comprensión de su propósitos, sus anhelos, sus investigaciones, sus planteamientos, sus gestiones, con todo el conjunto de su obra y su pensamiento. (1)

Un ejemplo típico de ese proceso de identificación con el Maestre lo tenemos precisamente en su discípulo del Saber, el Maestro David Ferriz Olivares, quien en uno de sus viajes por las Rutas del Maestre en Europa, realizados durante los años 1979 y 1981, visitaba las estribaciones del Cervino Matterhorn en los Alpes suizos, tratando de reconocer los lugares desde los cuales el Maestre podría haber contemplado y pintado aquella inhiesta montaña.

"Bajamos para ir en busca del lugar desde donde el Maestre probablemente se hubiera situado para pintar su cuadro. Un principio que nos ha guiado en nuestros recorridos por las Rutas del Maestre: la ubicación e identificación con su hecceidad (del latin ecce, he aquí, la individualidad, el rasgo de su propio ambiente, el entorno que se vivencia, su misión encontrada, como en el ecce homo, he aquí el hombre)[...] Ascendimos en dirección de donde el Maestre pudo haber pintado el cuadro y en esa identificación con el cuadro, con el Maestre en su captación de pintor y con el paisaje real, tuvimos una de las experiencias espirituales y estéticas de mayor pureza e identificación con él, con la montaña, con sus caminos, con el vestigio ambiental de su presencia, de su entorno, en una vivencia que nos condujo a la Parabhakti, ante la más egregia de las montañas que apuntan al cielo desde los Alpes.(2)


No es necesario mencionar más, las palabras del Maestro son muy elocuentes al respecto. En realidad, los campos u horizontes de identificación son vastos, los caminos están abiertos y hay que recorrerlos ontológica y existencialmente a través de la ciencia, la filosofía y la didáctica, pero también a través del Arte.

No obstante, es necesario observar cuidadosamente cuándo el Maestre plantea elementos propios de la Tradición Iniciática, cuándo realiza rectificaciones y reajustamientos de acuerdo a las características de la nueva era, cuándo recoge planteamientos de otros autores antiguos o contemporáneos para apuntalar o fundamentar lo que desea presentar, cuándo plantea sus puntos de vista sin comprometer su propia concepción, cuándo destaca determinadas obras y aportes fundamentales para la Reeducación de la Humanidad, cuándo señala algunas características importantes en un autor, en una obra, en un hecho, en una experiencia, etc.

Pero, por otro lado, también hay que observar con atención las experiencias que vivió y que obedecieron a su voluntad, a sus investigaciones, sus estudios, sus viajes, sus visitas y sus inumerables experiencias a través de los cinco continentes, las mismas que fueron delineando su Gran Misión, abriendo rutas para una nueva era que comenzaba. Algunas de esas experiencias consideraba necesario trasmitirlas a través de sus obras escritas y cartas desde Francia, mencionándolas generalmente de manera breve, desplegando algunos análisis y reflexiones, y a veces tan solo con algunas exclamaciones frente a determinados hechos, o simbolizándolas en sus obras pictóricas, dejando verdaderos motivos de reflexión y meditación para sus discípulos.

Tomando en cuenta lo anterior, digamos que fue aproximadamente en agosto de 1956 (3) que el Maestre visitó la Ermita de San Antonio de la Florida en Madrid. Recordemos que él era pintor y seguramente estaba debidamente informado acerca de la existencia de ese pequeño pero magnífico santuario del arte, que guarda tanto los restos mortales de Francisco de Goya, como los frescos más importantes de su carrera artística. Veamos cuál fue la reflexión que ésta magnífica obra produjo en el Maestre.
"No se puede verdaderamente dejar a España sin haber visto "La Ermita" cuyo plafón es una maravilla, y Goya mismo, entre los personajes de ese grupo, se pintó borroso, un poco de espaldas en el centro de un conjunto espléndidamente equilibrado. Nunca me había sentido tan impresionado, ni en mi visita al Palacio Real de Copenhague, como lo estuve en ese pequeño santuario a la salida de Madrid. Toda la riqueza de las piezas magnificamente decoradas y las pinturas enormes de los salones reales de Dinamarca no me han causado tanta satisfacción, como haber hecho este alto en esa pequeña iglesia convertida y transformada en un museo a la gloria de Goya en la carretera a Toledo." (4)

¿Qué es lo que más llamó la atención del Maestre?, ¿qué pudo haber percibido o sentido? fueron las preguntas que nos hicimos por nuestra parte al visitar esta Ermita. La parte externa de la ermita es apenas una pequeña iglesia, nada portentosa, pero al penetrar en su interior aparece de golpe en la bóveda un espectáculo maravilloso. Nos quedamos contemplando durante un tiempo los distintos elementos de los frescos, integrándonos estéticamente a esa atmósfera desplegada por el conjunto.

Si bien el motivo de los frescos son de carácter religioso, una observación cuidadosa nos permite afirmar que la obra sale del marco puramente religioso y se despliega hacia una atmósfera de espiritualidad. Ninguna pieza debe verse separada del conjunto, la cúpula, el ábside, la parte superior de las paredes laterales y los espacios interiores de los arcos, en fin, toda la bóveda del templo es un maravilloso espectáculo que gira en torno al milagro de resurrección provocada por San Antonio de Padua.

En la escena de la cúpula, si bien destacan algunas figuras como el propio santo y otros personajes apoyados sobre la barandilla o cerca de ella, no son sin embargo los elementos que la obra quisiera destacar, sino y sobre todo, la gloria de la resurrección en sí misma, ante un cielo despejado y luminoso, acto al cual concurren claramente dos formas de ver, sentir y actuar: la del vulgo que parece reaccionar de manera dispersa, entre sorpresa, ausencia, incomprensión, estupefacción, miedo o distraimiento; y la de los ángeles y querubines que parecen tener algún grado de consciencia del acto, resguardando las puertas y ventanas, o descorriendo tímida y trabajosamente los velos del templo. En el ábside, un grupo de ángeles adorando el símbolo de la sagrada trinidad refuerza el sentido sagrado del conjunto.

Esta "Sixtina de Madrid" como a veces se le denomina, es quizá de una de las obras cumbres de Goya, el mismo Goya que había evolucionado a través de las distintas etapas de su propia pintura; que dominaba diferentes estilos y técnicas pictóricas de su tiempo; que pintaba retratos de reyes y principes penetrando en el carácter psicológico de los personajes más que en sus figuras; el mismo que había superado las críticas y reconocimientos colocándose más allá del qué dirán, el mismo que había quedado sordo después de una enfermedad. Sí, era el mismo Goya que presentaba esta obra prodigiosa que evoca vida, luz y color a través de sus rápidos y vitalizantes brochazos, propiciando una contemplación casi mística en quienes la observan con atención y respeto.

Hay dos versiones acerca de la presencia de Goya en el mismo cuadro, según algunos comentaristas de arte, Goya no se pintó dentro del mismo cuadro, se dice que el personaje que aparece de espaldas y medio borroso, muy cerca de las mujeres que conversan apoyadas en la barandilla, sería el asesino del hombre resucitado que pareciera huir del espectáculo. En cambio, el Maestre Serge Raynaud de la Ferriere señala que se trata del mismo Goya; en fin, presente o ausente entre los personajes de la obra, ¿no es acaso el mismo Goya el que produce en nosotros ésta ilusión de la muerte y la resurrección a través de su obra?.

NOTAS.-

(1) Para un verdadero discípulo, el pensamiento y voluntad del maestro trasciende el sentido puramente histórico, de manera que el proceso de identificación no es solamente una memoración o un recuerdo, sino una presencia y acción permanente del maestro en el discípulo, más allá del tiempo o la contemporaneidad de sus existencias.

(2) Ferriz Olivares David. El Retiro del Maestre, Editorial Diana, México 1985, pág. 255

(3) Esta fecha es aproximada, si bien el Maestre estuvo en España en Agosto de 1956, podría haber realizado más de un viaje a este país antes o después de esta fecha. Por otro lado, el manuscrito de su obra "El Arte en la Nueva Era" fue preparado durante los primeros años de la década del 50, sin embargo, el Maestre podría haber efectuado algunas inclusiones o modificaciones antes de entregarla a sus discipulos para su publicación.

(4) Raynaud de la Ferriere Serge. El Arte en la Nueva Era, Editorial Diana, México 1980. pág.282

jueves, 1 de julio de 2010

Más allá de las formas aparentes

Hace algunos días nos encontrábamos caminando por el Paseo de Almería, una de las principales avenidas del centro de esta ciudad, y nos detuvimos en una plaza muy simpática, al que los vecinos denominan "Plaza del Educador". Allí en medio de la plaza, en dirección del poniente, nos llamó la atención un pequeño conjunto escultural de piedra y mármol, que representa a un Maestro mostrando un libro abierto a dos niños en actitud de atención descansada, en medio de un jardín exuberante y bajo un ambiente de paz y libertad.

Nos detuvimos a contemplar aquella escultura desde una perspectiva simbólica, la misma que puede ser coincidente o no con lo que el artista quiso expresar en el momento de crearla.

Pensamos para nuestros adentros, "si tan solo mostráramos el "libro" tal cual a los discípulos, habríamos contribuido ya bastante a su formación", pero obviamente no nos estamos refiriendo a un libro en especial, sino al concepto arquetípico o universal del libro, al "libro de la vida", al "libro del cielo", al "libro de la naturaleza", al libro abierto de las revelaciones científicas, religiosas, etc.

Luego, detuvimos nuestra mirada en aquello que al parecer el artista no había querido mostrar, el rostro del maestro y el de los estudiantes no esta definido, se trata de un encuentro impersonal de maestro y discípulos, por encima de apariencias o identidades, lo cual es coherente con la escultura del libro en donde tampoco existen letras de ninguna clase.

Es interesante observar que no es el maestro quien se muestra como ejemplo, sino el libro, no sobrepone su personalidad, sus atributos o características individuales, sino, por el contrario, es fiel transmisor de una enseñanza tradicional que está escrita y que demanda una hermenéutica en su más hondo sentido.

Recordaba que fue precisamente en las afueras de esta ciudad, en el siglo XI en donde floreció la escuela mística de Pechina, cuyo exponente principal fue Ibn al-Arif (1088-1141) y donde Muhyi al-Din Ibn al-Arabí (1165-1240) decidió en 1198 escribir su libro "Mawaqi al-Nojum" (Los Sitios del Poniente de las Estrellas) atendiendo al llamado que Allah le hiciera con estas palabras: "Aconseja a mis siervos". (1)

Volviendo al motivo de nuestra contemplación, podemos decir que se trata de una representación arquetípica del maestro y de los discípulos, no es un maestro en especial, sino "El Maestro"; no se trata de unos discípulos sino de "Los Discípulos"; no se trata de un libro sino del "Libro"; y tampoco de una enseñanza particular sino de "La Enseñanza".

Recordaba las palabras del Maestro Ferriz, cuando relataba su conversación en Buenos Aires con uno de los más grandes escritores sudamericanos, Jorge Luis Borges, quien describía su experiencia diciendo: "mis amigos ya no tienen rostro y mis libros ya no tienen letras" (2). Como todos sabemos, Borges había quedado ciego, pero con esas palabras enunciaba una enseñanza tradicional, la desaparición de las formas visibles que experimenta el discípulo en el sendero de realización de la Jñana.

Pensaba tambien en las religiones del libro, Cristianismo, Islamismo, Judaismo, en las bases fundamentales de las tres, en la similitud de sus enseñanzas, en su emparentamiento tan cercano y sin embargo tan difícil de comprender para algunos. Si tan solo pudiéramos enseñar, tal cual, las bases idénticas sobres las cuales están sustentados sus libros, contribuiríamos mucho a la comprensión y acercamiento de los hijos de Abraham.

Pero la escultura evoca algo más, a decir por la actitud de los estudiantes y por el conjunto del parque, el ambiente es de libertad y de paz, se ve al niño en actitud relajada, no hay temor al maestro, y por tanto, no se trata de una cultura de imposición o de miedo, hay una actitud de atención libremente consentida. Además, la presencia de niños de ambos sexos expresa el sentido de igualdad de derechos y posibilidades.

Pero no solo evoca un ambiente de libertad, sino tambien de "encuentro" del maestro con sus discípulos en el sentido más intrinseco, de alma a alma, de autenticidad a autenticidad, lo cual nos hizo nuevamente recordar las palabras del Maestro Ferriz cuando en 1974 evaluaba las primeras experiencias docentes de la Universidad Internacional que él había instaurado como modelo de universidad libre y abierta:

"un servicio espontáneo de autenticidad pedagógica, en el cual todos asisten y concurren de mutuo propio en el libre ejercicio de su aprendizaje, tambien, espontáneo y auténtico. Alumnos y docentes forman así una comunidad de estudio, de investigación y de viviencia , es el paso del claustro al campus"(3).

Precisamente esta pequeña muestra artística, representa ese encuentro auténtico de maestro y alumnos, de maestro y discípulos, más allá de los claustros, en plena plaza, un espacio abierto de aprendizaje y meditación para todo aquel que quiera ver más allá de las formas aparentes e inmediatas.


NOTAS.
-
(1) Según varios investigadores de la vida y obra de Ibn Arabí, esta aparición y llamado de Allah determinó su vocación formadora a lo largo de su vida, sus viajes y su prolífica obra escrita.
(2) Ferriz Olivares David. La Supremacía de la Jñana en la Era del Saber. Publicaciones Hipótesis y Sintesis de la Fundación FISS, Santa Fe de Bogotá, 1994, pág. 47
(3) Ferriz Olivares David. Teoría Científica de la Cosmobiología, edición 1976, pág. 120

domingo, 20 de junio de 2010

Inmanencia-Trascendencia


Hemos considerado el título como Inmanencia-Trascendencia, separadas por un guión, para dar cuenta de que se trata de una aparente dualidad, pero que en realidad es un todo indivisible, una realidad integrada, porque no hay trascendencia sin inmanencia ni inmanencia sin trascendencia. Estas dos realidades no pueden separarse, así como no pueden separarse lo esencial de lo existencial.

¿Qué es lo inmanente y qué es lo trascendente en el ser humano?. Lo inmanente es Dios Mismo en nosotros, ya que es El quien hace que existamos, que respiremos, que tengamos la forma que tenemos, que pensemos como pensamos, que expresemos como nos expresamos, que hagamos lo que hacemos. ¿Pero cuán conscientes somos de esa inmanencia de Dios en nosotros, de nuestra esencia y pertenencia a la Unidad y multiplicidad de Dios?. Lograr conciencia de ello es posiblemente una de las conquistas más difíciles para el hombre moderno, ocupado casi exclusivamente de las circunstancias y vicisitudes que la vida material le depara.

Lo trascendente es la expresión de ese mismo Dios que obra en nosotros, nuestra entrega, nuestro servicio a los demás, la expresión de nuestro ser, de nuestra voluntad y capacidad de hacer, de nuestro pensamiento y de nuestras palabras, la forma en que vivimos y la función social que cumplimos en cualquier área de la actividad humana, el uso de nuestra libertad en el marco de las leyes que rigen la naturaleza.

Trascendencia e Inmanencia pueden comportarse como causa y efecto simultáneamente, porque es evidente que nuestros actos no son ajenos a nuestros estados de conciencia y nuestros estados de conciencia no son sino el resultado de nuestros actos, vivimos como pensamos y pensamos como vivimos. Nuestro estado espiritual es el resultado de nuestras realizaciones en el mundo sensible y tales realizaciones son consecuencia de nuestro estado espiritual. La visión de vida que tenemos es resultado del nivel cultural alcanzado, y éste a su vez de la visión de vida que tenemos.

Una de las expresiones más destacadas del Dr. Serge Raynaud de la Ferriere es: "El acontecimiento máximo de la Nueva Era será el descubrimiento del Hombre Trascendental"(1). ¿Qué hay de la inmanencia en esa afirmación?, ¿queda anulada la inmanencia del hombre en ese proceso?. Creemos que no; por el contrario, si concebimos que no hay trascendencia sin inmanencia, podemos decir que ese proceso de descubrimiento implica precisamente la mayor afirmación de la inmanencia en el hombre, ya que se trata de des-cubrir y de-velar todo aquello que oculta nuestra esencialidad, es decir, afirmar lo más íntimo y esencial de nosotros mismos, nuestra verdadera individualidad, haciendo de ésta una inmanencia trascendente.

Pero, ¿Cómo descubrir y liberar ese potencial, esa inmanencia trascendente, aquella realidad que para ibn Arabí sería la afirmación del "Nombre de Dios" que mora en cada uno de nosotros?, quizá, haciendo consciencia de esa identidad esencial y entregando nuestro ser al servicio de los demás desde lo más hondo y elevado de nosotros mismos, superando nuestras limitaciones y poniendo en cada cosa que hagamos el sello de Dios Viviente.

Refiriéndose a la Trascendencia e Inmanencia de Dios, Ibn Arabí, el más grande de los Maestros del Sufismo, señala: "Por la Trascendencia, tú lo condicionas, y por la Inmanencia lo limitas, si profesas las dos estas en el buen camino". (2) Del mismo modo, refiriéndose al hombre declara: "la definición del hombre comprende a la vez su exterior y su interior"(3). Y agrega: "no podemos separar la inmanencia de la trascendencia", señala que entre inmanencia y trascendencia existe una "interpenetración" sosteniendo además que existe "inmanencia en la trascendencia y trascendencia en la inmanencia". (4)

El Maestro David Ferriz Olivares, hablaba de una "trascendencia para la inmanencia". Es decir, cuanto mayor sea nuestra exteriorización y proyección social al servicio de los demás, mayor será nuestra conciencia de vida y cuanto más elevada sea nuestra conciencia de vida, mayor será nuestra proyección y exteriorización al servicio de los demás. Una experiencia cultural en el más alto sentido, una experiencia boddisáttvica, una entrega de nuestro ser al Ser Universal, una vivencia de la Jñana Vijñana Yoga en su más alto sentido.

El Dr. Serge Raynaud de la Ferriere señala que: "trascendencia e Inmanencia fueron consideradas al principio como excluidas la una de la otra. Más bien en éste símbolo - considerado como Trascendencia Inmanente - debe cumplirse para nosotros su dialéctica viviente y presente, en la cual no debe hundirse tampoco la trascendencia". (5)

Quien se considere discípulo del Dr. Raynaud de la Ferriere, no puede pasar por alto esta idea del Maestre, ya que él considera que trascendencia e inmanencia no pueden seguir siendo consideradas excluyentes la una de la otra, antes bien, deberían aplicarse dialécticamente vivientes y presentes.

La posición existencialista de principios del siglo XX exaltaba el valor de la existencia oponiéndola a la fe religiosa, señalando como en el caso de Jaspers que: "Toda relación de Dios que no se realiza al mismo tiempo como comunicación existencial para recibir la única verdad de que ella es capaz, no es solamente precaria en ella misma, sino que es al mismo tiempo una traición a la existencia". (6)

Pero no es necesario ser existencialista para realizar la trascendencia ni religioso para realizar la inmanencia del ser, es suficiente tener una base filosófica sólida y una experiencia mística para realizarla, se entiende que estamos hablando de una mística más allá del dogmatismo religioso o científico.

Al respecto el Dr. de la Ferriere señala: "la experiencia mística interesa muy poco a la religión (el místico verdadero está siempre un poco fuera de la Iglesia organizada); lo que interesa a la religión es: la obediencia a la autoridad. La religión es una heteronomía porque Dios habla; la filosofía es una autonomía porque Dios es la Divinidad escondida". (7)


NOTAS
(1) Raynaud de la Ferriere, Serge. Arte en la Nueva Era, pág. Editorial Diana, México,
(2) Ibn Arabí, Fusus al Hikam, El Engarce de una Sabiduría Trascendente en un Verbo de Noé.
(3) Ibn Arabí, Fusus al Hikam, El Engarce de una Sabiduría Trascendente en un Verbo de Noé.
(4) Ibn Arabí. Fusus al Hikam, El Engarce de una Sabiduría Intima en un Verbo de Elías.
(5) Raynaud de la Ferriere, Serge. Propósitos Psicológicos Vol. II/29
(6) Ibid. pág. 261
(7) Ibid. pág. 261


miércoles, 17 de junio de 2009

Ah! cómo yo quisiera saber si sus esperanzas han sido acogidas!



El título de este artículo es una frase pronunciada por Ibn Arabî durante las exequias del Gran Averroes (1126-1198), aquel que fuera el restaurador del pensamiento aristotélico en el mundo islámico y cuyo mensaje trascendió sus fronteras para constituirse en un referente importante del pensamiento islámico y occidental durante varios siglos.

Sin embargo, a reserva de presentar posteriormente el pensamiento y la obra de Averroes, queremos comentar aquella experiencia de Ibn Arabî (filósofo y místico de gran reconocimiento en el mundo Islamico) ocurrida durante los funerales de aquel gran pensador, filósofo, médico y matemático de Córdoba.

Ibn Arabí durante las exequias de Averroes

Dicha experiencia sucedió en la misma ciudad de Córdoba, el año 1198 (595 de la Hégira Mahometana), durante los funerales de Averroes, que fallecía a los 72 años luego de una vida intensa de investigaciones y viajes que dieron como resultado una profunda reflexión filosófica y científica expresada en sus múltiples obras. Ibn Arabî frisaba los 33 años y se encontraba en la plenitud de sus investigaciones y peregrinaciones por el mundo árabe de la época, él había tenido un solo encuentro físico con Averroes cuando era adolescente, aunque relata que lo vio por segunda vez durante una experiencia de éxtasis espiritual. Sin embargo, debió haber seguido con mucho interés el pensamiento filosófico de Averroes quien ya era un personaje reconocido en aquella época.

Es curioso que ambos hombres fueran en cierto modo contemporáneos, aún cuando uno precediera al otro, porque es precisamente la confluencia de ambas posturas filosóficas que constituirán la base para la realización más elevada de la espiritualidad en el mundo islámico, es decir, la conjunción del saber filosófico (Averroes) y la experiencia mística (Ibn Arabí), que correspondería, según las palabras del Maestre Serge Raynaud de la Ferriere al ideal del Sabio Perfecto. Veamos lo que dice Ibn Arabî de aquella experiencia tan simbólica durante los funerales de Averroes, el cual es recogido con gran maestría por Henry Corbín, citado por el Maestre en los Propósitos Psicológicos XXIX, 11-12.


"No tuve más la ocasión de encontrarlo hasta su muerte que sobrevino en el año 595 de la Hégira (1198) en Marrakesh (Marruecos). Sus restos fueron transferidos a Córdoba, donde se encuentra su tumba. Cuando el ataúd que contenía sus cenizas fue cargado en el flanco de una bestia de carga, se colocó sus obras al otro lado para hacer contrapeso. Yo estaba allí, de pie, en guardia; conmigo estaba el jurista y letrado Abûl-Hosayn Mohammad ibn Jobayr, el secretario Sayyed Abû Saîd (principe Almohade), así como mi compañero Abûl-Hakam 'Amrû Ibn al-Sarrâj, el copista. Entonces Abûl Hakam se volvió hacia nosotros y dijo: No observáis aquello que sirve de contrapeso al maestro Averroes sobre su montura?. De un lado el Maestro (Imám), del otro sus obras, los libros compuestos por él. Entonces, Ibn Jobayr le respondió: "¿Tu dices que yo no observo, oh hijo mío?. Ciertamente que sí. Que bendita sea tu lengua!". Entonces yo acogí en mi (esa frase de Abûl-Hakam), para que ella sea un tema de meditación para mi y de recordación. Yo soy ahora el único sobreviviente de ese pequeño grupo de amigos - que Dios los tenga en su misericordia - y yo me digo entonces a ese respecto: De un lado el maestro, del otro sus obras. Ah! cómo yo quisiera saber si sus esperanzas han sido acogidas!".

- "¿Todo Ibn 'Arabî no se encuentra ya en ese extraordinario episodio?" -

Transtornante de simplicidad, teniendo la muda elocuencia de los símbolos, he ahí la escena del regreso de los restos mortales a Cordoba. Al Maestro cuyo propósito esencial había sido el restaurar en su pureza el aristotelismo integral, rinde un último homenaje: el "hijo de Platón", el contemporáneo de los Platónicos de Persia (los Ishrâqiyûn de Sohrawardî) que inauguran conjuntamente en Islam, sin que el Occidente lo haya presentido, algo que precede y desborda los proyectos de un Gemistos Plethon o de un Marcilio Ficino. Y delante, la escena de simbolismo no premeditado, el peso de los libros equilibrando aquel del cadáver, la interrogación melancólica_ "Ah! cómo yo quisiera saber si sus votos han sido acogidos!...."

La respuesta Ibn 'Arabî la recibió algunos años más tarde, pero ella pedía una larga meditación. Ella anuncia el secreto del cual depende que se realicen los votos del hombre de deseo, porque él mismo era el respondiente PARA ese Dios que comparte su destino, desde que él consiente a su Dios; y él depende de ese secreto que el alba de la resurrección levantada sobre el alma mística no se invierta en el lúgubre crepúsculo de las dudas, en la alegría cínica de los ignorantes ante la idea de una sobre existencia al fin vencida. (Si así fuere), entonces sí, los sobrevivientes momentáneos no tendrían más que ese espectáculo irrisorio: un paquete de libros equilibrando su cadáver.

Pero ese triunfo, Ibn 'Arabî sabe que no se obtiene ni por el esfuerzo de la filosofía racional, ni por la unión a aquello que su léxico designa como un "Dios creado en los dogmas" - escribe H. Corbin. El depende de un cierto encuentro decisivo, totalmente personal, irremplazable, apenas comunicable al alma más fraternal, menos aún traducible en un cambio cualquiera de obediencia exterior, de calificación social. Es el fruto de una larga Búsqueda, obra de toda una vida, toda la vida de Ibn 'Arabî fue esa larga Búsqueda.

La trascendencia de una exclamación

¿Cual fue la trascendencia de esta experiencia y sobre todo de la exclamación de Abul Hakam que Ibn Arabí había retenido como un tema de profunda meditación y que constituyó una pauta fundamental para la realización de su vida espiritual?. "La escena de simbolismo no premeditado, el peso de los libros equilibrando aquel del cadáver y la interrogación melancólica de Ibn Arabî: "Ah! cómo yo quisiera saber si sus esperanzas han sido acogidas!...."

¿Fue esta experiencia de Ibn Arabí una experiencia individual y completamente aislada del contexto filosófico occidental, o sería perfectamente aplicable a todas las tradiciones, movimientos religiosos, filosóficos y comunidades espirituales sustentadas en la palabra escrita?.

¿Acaso no podemos decir lo mismo respecto a una gran parte de obras escritas con carácter profético o espiritual, desde los Vedas hasta la Biblia, el Corán, el Zohar, etc., y aún respecto a obras de grandes pensadores contemporáneos, incluidas las obras del propio Maestre Serge Raynaud de la Ferriere?.

Averroes, el gran peripatético de Córdoba, del cual Henry Corbin señala una característica fundamental: “el Maestro cuyo propósito esencial había sido el restaurar en su pureza el aristotelismo integral”, es decir, aquel que abordó el conocimiento en toda su amplitud pero enfocado desde el punto de vista eminentemente racional, tan diferente a la propuesta filosófica de Platón y los neoplatónicos, en el que no solamente está presente la razón sino la inspiración, la otra parte de la verdad, la otra columna, la otra vía…

Es precisamente a ese maestro de la especulación filosófica racional que Ibn Arabí “el “hijo de Platón”, el contemporáneo de los Platónicos de Persia (los Ishrâqiyûn de Sohrawardî)” rinde homenaje al pie de su ataúd. Ibn Arabí, nada menos que el más alto exponente de la filosofía mística, que defendía la inspiración, la unión simpathetica con Dios y la teofanía espiritual expresada en su más alto valor, el éxtasis supremo, la realización de la unidad con el principio divino.

Es interesante cómo estas dos escuelas de pensamiento aparecen simbólicamente unidas en aquella experiencia de Córdoba, una sucediendo a la otra. Henry Corbin destaca algo que no puede pasar desapercibido para nosotros, es decir, que Aberroes e Ibn Arabí, “inauguran conjuntamente en el Islam, sin que el Occidente lo haya presentido, algo que precede y desborda los proyectos de un Gemistos Plethon o de un Marcilio Ficino”(1).

Conjuntamente, es decir, la unión de la filosofía racional y la filosofía mística proclamada por Sohrawardî desde el siglo XII, y de cuyo movimiento el Dr. de la Ferriere expresa: “Uno de sus trazos esenciales es de rendir indisociables: filosofía y experiencia mística; una filosofía que no finaliza en una metafísica de éxtasis es una vana especulación; una experiencia mística que no se apoya sobre una formación filosófica sólida es amenazada de perderse y de degenerar.” (XXIX/7)

Recordemos que el propio Dr. de la Ferriere sustenta su posición filosófica e histórica en aquella famosa frase suya: “Yo he venido con un mensaje espiritual y de documentación científica”, que desborda a su vez los proyectos de pensadores neoaristotélicos o neoplatónicos para presentarlos unidos en un solo programa de acción y transformación individual y social.

Penetrar el mensaje del símbolo

Pero volvamos a la experiencia de Córdoba y observemos nuevamente aquel hecho significativo: “la escena de simbolismo no premeditado, el peso de los libros equilibrando aquel del cadáver, la interrogación melancólica_ "Ah! cómo yo quisiera saber si sus votos han sido acogidos!...."

¿Cuándo el pensamiento de un autor es suficientemente comprendido y aplicado?, históricamente sabemos que no siempre un autor es comprendido inmediatamente en su verdadera dimensión y sobre todo en su verdadera intencionalidad, a Jesús se le amó, se le adoró, se le imploró, se le hizo templos, pero no se le comprendió, no habían pasado muchos años desde su advenimiento y los representantes de la Iglesia hacían exactamente lo contrario a su mensaje. El pensamiento de Gautama tuvo que esperar varios siglos para ser reinterpretado por los discípulos de Nagarjuna, que fueron los que mejor se aproximaron al análisis y aplicación de su pensamiento. El pensamiento de Zaratustra, de Pitágoras, de Sócrates, de Hipócrates, del Maestro Eckhart, de Erasmo de Rotterdam, de Goethe, Rilke, Nietzche, entre otros, están aún a la espera de ser suficientemente comprendidos y aplicados.

Pero, sin necesidad de ir más allá y relativizar la significación universal de esta experiencia de Ibn Arabí, quedémonos solamente con los que están comprometidos en la escena relatada. Averroes, escribió muchas obras de carácter científico y filosófico; Ibn Arabí, un ser profundamente místico, acucioso y prolífico escritor; el propio Henry Corbin, que escribió tan valiosas obras exegéticas acerca de la filosofía islámica e iraniana; el Maestre Serge Raynaud de la Ferriere peregrino de los cinco continentes y escritor de 100 obras, en las cuales unió el pensamiento antiguo y contemporáneo, revalorando, entre otras, la tradición Sufí a través de la exégesis de Henry Corbín, Titus Burckardt y otros; su propio discípulo y exegeta, el Dr. David Ferriz Olivares, quien fuera uno de los más preclaros exponentes del Pensamiento del Maestre, dejó muchas obras escritas y aún inéditas, sin contar sus enseñanzas grabadas.

Todos ellos han desaparecido físicamente, ¿cuáles fueron sus esperanzas?. ¿Acaso hoy podemos dejar de percibir lo que Ibn Arabí percibió y exclamar la misma exclamación que con tanta precisión señaló?. "Ah! cómo yo quisiera saber si sus esperanzas han sido acogidas".

Cada uno de ellos estuvo rodeado de circunstancias muy difíciles. Averroes e Ibn Arabí tuvieron que hacer frente a los intereses de poder de sus épocas; Henry Corbin tuvo que enfrentar la incomprensión de su pensamiento filosófico, aún en la actualidad sus escritos son duramente criticados por quienes no entienden sus ideales; el Maestre de la Ferriere fue incomprendido por sus propios discípulos y la institución por él creada se encuentra hoy lamentablemente atomizada en un sinnúmero de instituciones de fraternidad universal sin que sus obras escritas sean abordadas con la seriedad que corresponde ni con el espíritu de universalidad al cual aspiraba; por su parte, el Maestro David Ferriz Olivares, epistemólogo y exégeta cabal, es reclamado como guía y Maestro por varios movimientos científicos y espirituales, pero ¿se habrá salvado el Maestro del dogmatismo y el fanatismo propios de esta época de transición?.

¿Cuáles fueron sus pensamientos primordiales?. Quizá como a Ibn Arabí también a nosotros nos demandará un tiempo comprenderlas y realizarlas, solamente queremos hacer un llamado, no pretendemos resolver ningún problema, nos limitamos a decir: si no abordamos con sentido de profundidad científica, filosófica y espiritual sus respectivos pensamientos, estaremos lejos de acoger sus esperanzas. Habremos seguramente construido fortalezas institucionales, organizaciones administrativas de gran alcance, estructuras legales y oficialmente reconocidas, pero si no vivificamos sus pensamientos haciendo de ella una fuente permanente de revelación para los discípulos, el riesgo que corremos es el de constituirnos en mausoleos o tumbas en los cuales estarán presentes los cadáveres de nuestros Maestros, con sus obras escritas haciendo contrapeso, y sobre los cuales montaremos celosamente guardia, pensando que allí se encuentra lo más sagrado de nuestros movimientos. ¿Quién quiere ser sobreviviente de ese espectáculo irrisorio?: ¡un paquete de libros equilibrando el cadáver del Maestro!. Habría que recordar lo que el Maestre decía: “…las cosas que llamamos sagradas son aquellas precisamente a las que se ha dotado de mayor vida”. Las cosas no son sagradas por la voluntad de una autoridad dogmáticamente establecida, sino porque han sido dotadas de mayor vida….¿cuánta Vida hay en cada uno de nuestros movimientos y en cada uno de nuestros actos?.

No es suficiente reclamarse discípulos, tener escrituras públicas, edificios y templos, ni siquiera obras escritas o editadas de maestros y discípulos, se trata de Ser, Vivificar y Restaurar permanentemente el Verbo en la individualidad eterna de cada Ser.


La inspiración profética individual frente a la Autoridad y el Magisterio Dogmático
Una cita del Maestre de la Ferriere referida al surgimiento de la Iglesia Cristiana que terminó condenando a los movimientos gnósticos y sus obras escritas en el siglo II es muy ilustrativa al respecto:




"...con la condenación del movimiento montanista en el siglo II, se ha encontrado cerrada a partir de ese momento, al menos por y para la Gran Iglesia, no solamente toda posibilidad de una revelación profética nueva dispensaba por los Angeles, sino también toda iniciativa de una hermenéutica profética. A partir de ese instante, la autoridad de la Gran Iglesia se substituye a la inspiración profética individual, esa autoridad presupone a la vez y legitima la existencia del magisterio dogmático y el dogma anuncia todo aquello que él tiene que decir y todo aquello que tiene lugar a ser dicho....No hay más lugar para "los discípulos de Kherz"(2) y el esoterismo ha perdido su concepto y su razón de ser. A primera vista eso basta para marcar una diferencia profunda con el Islam que no ha conocido jamás ni magisterio dogmático, ni Concilios. Ni siquiera el Imânato Sî'ita tiene la naturaleza de una autoridad pontificial dogmática, él es la fuente no de definiciones dogmáticas, sino de la inspiración del ta'wîl (3) y son todos los adeptos que de grado en grado de la jerarquía esotérica, forman el "Templo de Luz" del Imanâto, el cual de grado en grado repite el aspecto de un compadraje iniciático."

"Para que el grito DIOS HA MUERTO dejara a los seres presas del abismo era necesario que después de largo tiempo fuese abolido el misterio de la Cruz de Luz. Ni la indignación piadosa, ni la alegría cínica no pueden cambiar nada. No hay más que una respuesta, aquella misma que Sophia emergiendo de la noche murmurará a la oreja del peregrino pensativo circumbalando alrededor de la Ka'aba: ¿Estabas, pues, tú mismo ya muerto?. El secreto al cual inician Ibn Arabî y los suyos, encamina aquellos que el grito ha sacudido hasta el fondo de su ser, a reconocer qué Dios ha muerto y quiénes son los muertos. Reconocer es comprender el secreto de la tumba vacía. Pero es preciso que el Angel haya desellado la piedra y es preciso tener el coraje de mirar hasta el fondo de la tumba para saber que ella esta bien vacía y que es en otra parte que es preciso buscarlo. El mal supremo para el santuario es el de convertirse en la tumba sellada delante la cual se monta la guardia y esto se hace porque ya hay allí un cadáver. Es por ello que el supremo coraje es el de proclamar que ella está vacía, coraje de los renunciadores a las evidencia de razón y de autoridad porque la única prueba que ellos mantienen es un secreto del amor que ha visto."

Una vez desaparecidos los mensajeros, generalmente los seguidores tienden a institucionalizar el mensaje en estructuras administrativas, dotándoles de autoridad y magisterio dogmático, con jerarquías, reglamentos y obligaciones que terminan aplastando las aspiraciones individuales de unión y realización de los seres, olvidando el verdadero mensaje y los caminos señalados por el mensajero, petrificando su imagen y la letra de su enseñanza repetida uniformemente como un dogma.

Hoy 12 de Junio del 2009, día en el que celebramos el 88 aniversario del natalicio del Maestro del Libro, del Discípulo del Saber, David Ferriz Olivares, no podíamos dejar de realizar este llamado, no solo a aquellos que se reclaman seguidores del Maestre Serge Raynaud de la Ferriere y discípulos del Maestro David Ferriz Olivares, sino a quienes no habiendo sido contemporáneos de sus vidas físicas reconocerán en el futuro el Apostolado de sus Disposiciones escritas, en los cuales siempre será posible no solamente encontrar la documentación necesaria, sino y sobre todo, la inspiración y la revelación de verdades profundas para dar testimonio de la vitalidad del Verbo en cada individualidad espiritual.
Notas.-
(1) Filósofos neoplatónicos del siglo XV.
(2) El verdeante, el Arquetipo del Maestro que conduce al discípulo a su propia teofanía.

(3) Hermeneútica simbólica o profética.

domingo, 24 de mayo de 2009

¿Causalidad o Relacionalidad?


Estamos tan acostumbrados a pensar y obrar en términos de causalidad que es casi imposible que concibamos el mundo, los fenómenos y nuestras experiencias como una sola unidad, sin principio ni fin, sin direccionalidad histórica de pasado, presente y futuro, es decir, sin causas y consecuencias.

No obstante, algunos filósofos y pensadores de la Escuela Mahayana del Budismo cuestionaron la causalidad y la existencia de cualquier direccionalidad del tiempo, más aún de la naturaleza propia de los seres y los fenómenos, reconociendo solamente el carácter de condicionalidad o relacionalidad y afirmando categóricamente su vacuidad.

Juan Arnau, filósofo e investigador de la filosofía Budista aborda de manera brillante el estudio del pensamiento de Nagarjuna, aquel que fuera a posteriori uno de los más gran grandes discípulos del Buda, excelente escritor, incansable peregrino y potente orador del siglo II d.c.

Habitualmente - señala Arnau - se piensa que la causa hace (o produce) el efecto y se tiende a olvidar que sin efecto no hay causa, es decir, que si no vemos el efecto, si el efecto no ocurre, no hablamos de causa. Si, según esta segunda posibilidad, cuando no hay efecto no hay causa, se podría decir, con igual legitimidad, que el efecto hace (o produce ) la causa. Tendemos a pensar que el hijo es el efecto de una causa, que es el padre, por la secuencia temporal en la que aparecen uno y otro, pero no hay ninguna prueba lógica que nos asegure que esto sea así. Es decir, el padre es tan causa del hijo como el hijo causa del padre.

Arnau hace notar que el gran hallazgo de Nagarjuna fue afirmar que no hay ninguna razón lógica por la que podamos decir que el tiempo transcurre hacia adelante y no hacia atrás. La lógica no impide la reversibilidad del tiempo, como en las interacciones entre partículas de la física cuántica. Sin el hijo no hay padre, sin el efecto no hay causa, sin la planta no hay semilla y sin la semilla no hay planta. Luego semilla y planta, padre e hijo tienen una naturaleza relacional y son por tanto vacíos (carecen de naturaleza propia). Uno se apoya en el otro, pero en sentido estricto no podemos decir que uno produzca al otro.

Arnau cita la afirmación de Nagarjuna que dice: "Nosotros afirmamos que la vacuidad es la relacionalidad. Por tanto no hay fundamento lógico alguno para hablar de producción de uno por el otro o de surgimiento, pues ¿quien produciría a quien?".

En su interesante análisis filosófico Arnau señala: podríamos decir que para Nagarjuna la causalidad es una impresión (una ilusión) causada por la regularidad de los hábitos de la percepción y de la mente. Esa regularidad hace que observemos los fenómenos como surgiendo y pereciendo, y que pongamos nombres a las causas de esa aparición y desaparición, pero esas causas carecen de todo valor ontológico, son meras designaciones convencionales.

Nagarjuna - sigue diciendo Arnau - sostenía que "en un mundo en el que nada surge, nada puede perecer". La superstición del origen lleva implícita la del fin o desaparición de las cosas. La cadena de causas y efectos es una ilusión psicológica que se deriva de nuestra tendencia a pensar que primero nacemos, luego crecemos y finalmente morimos, pero no hay ningún argumento que nos pueda hacer preferir esta opción a la inversa, a saber, que primero morimos, luego rejuvenecemos y finalmente nacemos. Nagarjuna opta por rechazar ambas.

Para Nagarjuna la causalidad se sustituye por la relacionalidad. Pues esta úlima parece escapar más fácilmente a la idea de una producción real (a la idea de que hay algo real al margen de la mente que lo construye, algo independiente y que funciona por sí mismo) y permite la fusión del mundo del samsara (rueda de existencias) con el del nirvana (Ideal de la liberación del renacer).

Para Nagarjuna, se debe reconocer la relacionalidad, se debe pensar en términos de Pratityasamutpada (contingencia, relacionalidad o dependencia) en lugar de en términos de causalidad. La ética parece supeditada a esta lógica (la de la relacionalidad) que se construye a partir de una negación de la causalidad.

Arnau concluye afirmando que si aplicáramos esta forma de entender la causalidad al hecho mismo de la argumentación, se podría observar que la conclusión no tiene por qué ser posterior a las pruebas, las hipótesis o el argumento. De hecho (y esto ocurre a menudo en cualquier investigación) la conclusión suele preceder a las pruebas. ¿por qué? Porque la conclusión misma es el aliento que anima la búsqueda de pruebas. ¿quién si no emprendería labor tan prosaica y sacrificada? El que busca pruebas con espero y dedicación suele tener ya una conclusión. La navegación de Colón (o de los Vikingos) fue la prueba de que la Tierra era redonda, pero seguramente la conclusión la precedió. La prueba "confirma" en lugar de probar. Uno sólo puede resignarse a la búsqueda de pruebas animado por la dicha de la conclusión. Nagarjuna diría que la conclusión crea la prueba tanto como la prueba la conclusión. Negando tener conclusiones, los madhyamika niegan que haya pruebas.

Notas.-
Arnau, Juan "La palabra frente al vacío", Filosofía de Nagarjuna. Editorial. El Colegio de México, Fondo de Cultura Económica, México 2005, páginas 117 a 123

lunes, 25 de agosto de 2008

Vijnayadathu


"Tanta Vida contuve en mi tinta

para que los trazos no perdiesen su filo"

Oscar Limache


Hace algunos días tuve el honor de participar en la presentación y comentarios de uno de los poemarios más destacados de la obra poética de Oscar Limache, un prestigioso poeta peruano, ganador del Premio Copé de Oro 1988.

Pues bien, dentro de los comentarios que modestamente me permití realizar aquella noche, destaqué una frase de su poema titulado "Copenhague" en cuyos versos encontré esta frase: "Tanta vida contuve en mi tinta para que los trazos no perdiesen su filo", me pareció sencillamente genial, no solamente desde el punto de vista estético, sino sobre todo, desde el punto de vista de la fuerza del pensamiento que encierra. Recordé inmediatamente cierto pasaje del libro "Propósitos Psicológicos" Vol. III, pág. 60 del Dr. Serge Raynaud de la Ferriere acerca del Vijnayadathu (conciencia) en el Budismo Mahayana, que transcribo a continuación y sobre el que luego haré un pequeño comentario. La cita dice lo siguiente:

"Esa idea del "maya" (espejismo, ilusión) ha sido ya suficientemente desarrollada y más vale insistir sobre el elemento de la Conciencia que el Buda enseñaba a sus discípulos como el sexto elemento (después de la tierra, el agua, el fuego, el aire y el éter) y que establece la relación entre dos existencias sucesivas.

"Ese Vijnayadathu puede ser comparado, según Bacot, a una llama que, apenas extinguida, puede por su calor restante alumbrar una nueva llama (El calor es causa; a su vez el efecto es causa).

"Ese elemento, si él desaparece delante del Conocimiento por la Iluminación pero no fuera de la muerte, fue ilustrado en las "Pláticas de Milinda", cuando Nagasena pronuncia: "Cuando la luz ha sido extinguida después de que el escribano ha escrito una carta, la carta subsiste. Asimismo, desaparecida la Sabiduria, los conocimientos que ella ha suscitado, persisten".

Hay ciertos escritos que son la expresión más elevada de la vivenvia y experiencia de su autor, expresión de autenticidad y trascendencia, extensión del espíritu en pleno proceso de realización ontológica, no una copia ni una opinión acerca de algo, sino la conclusión de un proceso de búsqueda e investigación, un testimonio de vida, una verdad asimilada, un método aplicado, un saber sublimizado.

Esa fuerza del alma impregnada en los escritos de un sabio tiene pues el poder de encender, iluminar y aclarar a quienes estudian y profundizan sus escritos aún después de haber desaparecido su autor, porque contienen la fuerza (calor restante) para provocar en los seres un proceso de iluminación e incadescencia espiritual, haciendo que las palabras y frases dejen su estructura puramente simbólica, estética o linguística para convertirse en causa de nuevos procesos de iluminación si se aplican y realizan.

De manera que, cuando Oscar Limache expresa tan bellamente aquella frase "Tanta vida contuve en mi tinta para que los trazos no perdiesen su filo", nos presenta esa fuerza del alma que algunos autores, poetas, escritores, pensadores, filósofos, científicos, músicos, etc. nos trasmiten a través de sus palabras, enseñanzas, sonidos, versos, trazos, colores y movimientos, y cuyo mensaje trasciende su tiempo, conservando su "filo" y permitiendo alcanzar la misma iluminación que alcanzaron sus autores, si es que nos damos el trabajo de investigarlos y vivenciarlos.

Por ello, celebramos que existan más artistas y pensadores que pongan tanta alma y tanta vida en su tinta, en sus obras, en sus mensajes, y cuyo fuego de realización, independientemente que se extingan o no, puedan por su calor restante, alumbrar una nueva llama en cada uno de nosotros, a pesar del tiempo transcurrido, haciendo que sus luz se extienda hacia todos los rincones y hacia todos los seres.

Los versos de Oscar Limache, permiten pues, a través de la meditación y los métodos analógicos de investigación, comprender un proceso ontológico subyacente, porque como dice el Dr. Serge Raynaud de la Ferriere, refiriéndose a las diversas manifestaciones del arte:

"..son expresiones de la conciencia y emanaciones espirituales que el hombre intenta expresar a través de sus facultades suprasensibles" (1)

"Si los artistas pudieran volver a este género de operaciones, esto sería una Verdadera Misión para dar así al mundo un objeto de concentración en el cual cada uno podría encontrar una iluminación. Los primeros en ser educados serán, por cierto los artistas mismos, "misioneros" que luego serán mensajeros, como los Sacerdotes, de un alto conocimiento aliado al Saber para el beneficio de la humanidad que entonces comprenderá la Vía a seguir y tomará poco a poco la dirección de la Verdadera Sabiduría" (2)

"Cuando la luz ha sido extinguida después de que el escribano ha escrito una carta, la carta subsiste", y las palabras permanecen, porque dejan de ser solamente palabras para convertirse en Verbo, y si el Verbo trasciende el tiempo deja de ser puramente Verbo para transformarse en Verbo eternal. "El cielo y la tierra pasarán más mis palabras no pasarán" dijo Jesús. "Desaparecida la Sabiduria, los conocimientos que ella ha suscitado, persisten". Nos toca saber qué es lo más trascendente de cada palabra, de cada hecho, de cada acción, de cada vida.

NOTAS
(1) Raynaud de la Ferriere, Serge. Arte en la Nueva Era, Edit. Diana pág. 93
(2) Ibid, pág. 87.

sábado, 5 de julio de 2008

Pensamiento multidimensional


"Nunca pude, a lo largo de toda mi vida, resignarme al saber parcializado, nunca pude aislar un objeto de estudio de su contexto, de sus antecedentes, de su devenir. He aspirado siempre a un pensamiento multidimensional, nunca he podido eliminar la contradicción interior. Siempre he sentido que las verdades profundas, antagonistas las unas de las otras, eran para mí complementarias, sin dejar de ser antagonistas. Nunca he querido reducir a la fuerza la incertidumbre y la ambigüedad."

Edgar Morin

Desde que leí por primera vez a Edgar Morin quedé fascinado por su pensamiento, y sin pretender que la cita que antecede sea la más representativa de sus escritos, sino tan solamente una de las tantas expresiones geniales de su prolífica obra, permítaseme resaltar varias propuestas metodológicas inmersas en dicho pensamiento.

Nunca pude a lo largo de toda mi vida resignarme al saber parcializado
. (método holístico)
  • En realidad nunca debimos perder esa visión de conjunto que tuvieron algunas civilizaciones antiguas y menos reducirnos a un saber por compartimentos como tenemos ahora, la especialización sin una visión holística de la realidad es como ir a tientas en medio de la oscuridad, cometer errores sin saber que los estamos cometiendo, sin poder explicarnos la interrelación de los sistemas y mucho menos resolver verdaderamente los problemas que aquejan a la humanidad. La especialización es necesaria e indispensable en la medida en que no esté reñida con la visión de conjunto del ser humano, de la sociedad, de la naturaleza y del cosmos.

Nunca pude aislar un objeto de estudio de su contexto (Método Sistémico)

  • Desde el surgimiento de la Teoría General de Sistemas planteados por Ludwin Von Bertalanfy, de sus innumerables aplicaciones a las distintas disciplinas y áreas de la actividad humana, y desde el surgimiento de las ciencias síntesis como la cibernética, la ecología, la cosmobiología etc., es imposible dejar de pensar en términos sistémicos, no solamente con respecto al ser humano y la sociedad, sino a la naturaleza y al universo en general. Cada sistema está dentro un sistema más grande y al mismo tiempo contiene un conjunto de sistemas más pequeños. Todo está interrelacionado, desde lo infinitamente grande a lo infinitamente pequeño.

Nunca pude aislar un objeto de estudio de sus antecedentes, de su devenir. He aspirado siempre a un pensamiento multidimensional. (Método epistemológico)

  • Durante mucho tiempo la enseñanza no solo fue seccionada o diseccionada en partes, dando lugar a los métodos analíticos, sino que todo objeto de estudio fue abordado de manera estática, aislada y desprovista de sus procesos, relaciones e interacciones vitales; es decir, desprovisto de vida y movimiento en el marco de sus dimensiones espaciales y temporales. Morín señala que nunca pudo aislar un objeto de estudio de sus antecedentes, de su devenir, ello implica que los objetos y sujetos deben ser observados en plena actividad vital, en pleno movimiento, en plena interacción con su propio hábitat y el conjunto de factores que condicionan, modifican, forman y transforman su devenir, todo ello, desde las moléculas más ínfimas hasta los grandes sistemas y el universo en general.

Nunca he podido eliminar la contradicción interior. Siempre he sentido que las verdades profundas, antagonistas las unas de las otras, eran para mi complementarias, sin dejar de ser antagonistas. (Método Dialéctico)

  • La naturaleza se presenta en sí de manera dialéctica y alternatizada, los movimientos cíclicos y alternos están presentes casi en todo (día-noche, estaciones del año, etapas precesionales, etc.). En general los seres y los mundos evolucionan describiendo cicloides y espirales, alternando épocas o tiempos de actividad y reposo en los cuales coexisten fuerzas centrípetas y centrífugas, fuerzas de cambio y resistencia, es decir, un proceso dialéctico de oposición complementaria. Las culturas andinas y en general las culturas antiguas comprendieron claramente estos principios y leyes y supieron ajustar sus actos a dichos principios.

Nunca he querido reducir a la fuerza la incertidumbre y la ambiguedad. (Método Científico)

  • Una forma de reducir o eliminar a la fuerza la incertidumbre es estableciendo la creencia, el dogma y la aceptación acrítica de determinados hechos e ideas. El hombre de hoy no se conforma con aseveraciones sin prueba y por ello la ciencia se torna indispensable. Por otro lado, la incertidumbre y la ambiguedad son síntomas de que hay necesidad de mayor estudio y diálogo, de mayor profundización e investigación, hasta alcanzar un verdadero esclarecimiento. La naturaleza misma en su proceso evolutivo a lo largo de las grandes etapas y milenios parece dudar la ruta a seguir en sus procesos de transformación hasta encontrar la vía más adecuada a la expresión de su potencial de vida. De manera que no es negando, ocultando o eliminado a la fuerza las contradicciones, las dudas, las incertidumbres y las ambiguedades que lograremos encontrar el verdadero sentido de nuestras vidas y menos aún establecer un mundo de sabiduría.

A estos métodos pueden agregarse los métodos analógicos, simbólicos, etc, que fueron materia de nuestro estudio durante estos años a partir de la necesidad de desarrollar métodos de síntesis en las investigaciones planteada por el Dr. Serge Raynaud de la Ferriere. La aplicación de tales métodos pueden ser alternos o simultáneos, aunque para algunos siempre será mejor que sean simultáneos, es cuestión de práctica y de dominio del pensamiento; sin embargo, en la fase de aprendizaje y con fines solamente didácticos pueden ser abordados por separado, hasta que el estudiante logre pensar mutidimensionalmente.

No obstante, si la enseñanza de los métodos polivantes o de síntesis se efectúan desde temprana edad, más adelante, será natural que los jóvenes y adultos aborden los problemas sociales, culturales y naturales de manera multidimensional.

lunes, 28 de abril de 2008

Yoga: identificación


Una de las afirmaciones más impresionantes y clarificadoras respecto a la Yoga en el Pensamiento del Dr. Serge Raynaud de la Ferriere es la que aparece en la página 21 de su Obra Yug, Yoga Yoghismo, en la que expresa:


"YOGA quiere decir Identificación, y, por lo mismo, en ella, no se trata de saber si hay Dios o no. Esta cuestión jamás ha sido discutida en Yoghismo, porque al fin y al cabo discutirla es crear una duda, y YOGA que también quiere decir unión, es el conocimiento perfecto de las cosas, es REALIZAR, para lo cual es necesario que todos los sentidos concurran, omnímodamente, en la forma, en la naturaleza, etc... hasta identificarse llegando a sentirse ser totalmente el objeto, extrínseca e intrínsecamente, como continente y como contenido...!" (Yug, Yoga, Yoghismo/21)


Vivimos una época de fuertes cuestionamientos a las religiones tradicionales, que van provocando en ellas procesos de transformación y adecuación a las nuevas características sociológicas de nuesta época y a los imperativos de una nueva era cuyos influjos cósmicos son cada vez más vigentes.

¿Existe Dios o no existe?.

Si existe ¿cual es la relación que podemos establecer con él?, creer en El y seguir viviendo de acuerdo a una moral más o menos convencional? o saber más acerca de El convirtiéndolo en el objeto de nuestras especulaciones científicas, filosóficas o metafísicas?, o más bien, realizarlo completamente por identificación, conforme propone el Dr. de la Ferriere?.

Y si no existe, ¿debemos contentarnos con vivir de acuerdo a ciertas premisas de una razón más o menos autocomplaciente o debemos penetrar y comprender la profundidad de las leyes cósmicas que regulan el universo del cual somos parte?.

"No se trata de saber si hay Dios o no", dice el Maestre, porque en la Yoga que significa Unión nunca será suficiente tener la certeza conceptual o argumentativa de algo y mucho menos de Dios, porque no son solamente los conceptos o las creencias los que están comprometidos en el proceso de realización.

Podemos estar conceptualmente seguros de la existencia o no existencia de Dios, pero eso no basta, y además, resulta trivial, porque en Yoga no es cuestión de estar de acuerdo o en desacuerdo con algo, no se trata de hipotetizar acerca de Dios cual si fuera un acertijo mental o racional.

No es cuestión de tener conceptos más o menos positivos o negativos, objetivos o subjetivos respecto a las cosas, y mucho menos respecto a Dios. Hay necesidad de ir más allá, tener el conocimiento perfecto de las cosas, REALIZAR, y para ello el Dr. de la Ferriere describe un proceso que distingue a la Yoga de cualquier otro sistema científico, filosófico o metafísico, dicho proceso se denomina IDENTIFICACION, que a mi juicio se trata de la mayor y más grande experiencia de autorrealización que el ser humano pueda alcanzar.

¿Identificación con qué?, consigo mismo, con su verdadera naturaleza física, psicológica, mental, intelectual, espiritual, extrínseca e intríncamente; con su entorno, con la naturaleza, con el Universo, con Dios. Nada es materia de especulación sino de realización, de matesis.

Ese proceso implica la participación de todos nuestros sentidos, pero ¿cuáles son esos sentidos y cuán perfeccionados se encuentran para percibir verdaderamente el mundo?. Obviamente, no son solamente nuestros cinco sentidos físicos, sino también nuestra razón, intuición, etc., siendo necesario, dice el Dr. S. R. de la Ferriere, que dichos sentidos "concurran omnimódamente en la forma, en la naturaleza, etc... hasta identificarse llegando a sentirse ser totalmente el objeto, extrínseca e intrínsecamente, como continente y como contenido".

Concurrir omnímodamente implica analógicamente, dialécticamente, epistemólógicamente, multifactoriamente, intrínsecamente o extrínsecamente, es decir, todas las posibilidades de observación e investigación que nos permita penetrar, comprender y finalmente realizar la verdadera naturaleza y esencia de las cosas, no por especulación teórica, científica, filosófica o metafísica, sino por Realización total, al punto que seamos uno con el objeto, y si se trata de Dios, uno con Dios.

Recuerdo cierta conversación con el Dr. David Ferriz Olivares respecto a la reflexión, él nos refería que se puede estudiar la reflexión desde muchos puntos de vista, tener una idea clara respecto a ella, pero llegará un momento en que necesitaremos ser la reflexión misma, integrarnos a esa realidad, como continente y como contenido, ser la reflexión misma y actuar desde ella, con ella y en ella.

Existe una frase de Ibn Arabí que resume bien esta idea de identificación con Dios, con la que terminamos esta pequeña explicación, la frase dice:


"Aquel que ve por Dios en Dios, con el ojo de Dios" (1)

Nos parece muy claro, pero si aún no es suficiente y necesitáramos más explicaciones, asumamos que Dios es Luz, Movimiento y Creación, ¿que es lo que deberíamos SER en consecuencia si nos identificáramos con esa realidad?.

NOTAS

1. Raynaud de la Ferriere, Serge. Propósito Psicológico XXX, p.23, Editorial Meyerber.