jueves, 16 de junio de 2011

David Ferriz Olivares: Un Maestro de la Cultura Universal

Hace apenas unos dias, el 12 de Junio, recordamos el 90 aniversario del natalicio del Maestro David Ferriz Olivares (1921-1992), un destacado filósofo y epistemólogo americano (1), creador de varias fundaciones de caracter científico y cultural con sede en varios países latinoamericanos; escritor, filósofo, compositor musical; reconocido como Maestro de la Cultura Universal por el Instituto Nacional de Cultura del Perú (1973) y epistemólogo de América por el Vice Presidente del Consejo Nacional de la Universidad Peruana (1976); peregrino de varios continentes; discípulo del sabio francés, Dr. Serge Raynaud de la Ferriere; maestro de varias generaciones de discípulos; hombre de profundas convicciones sociales; traductor y exégeta del pensamiento de su Maestro; orador de miles de conferencias a lo largo y ancho de los cinco continentes; dedicado a cumplir de manera intensa y dinámica la mision encomendada: ser guía y orientador del Saber para una nueva era.

Mucho se ha escrito y publicado acerca de tan distinguido Maestro, y conforme pasen los años, seguramente se publicarán innumerables aspectos relacionados a su obra y pensamiento, los mismos que cubren un horizonte cultural sumamente amplio: arte, ciencia, filosofía y didáctica;  así como la concepción filosófica y aplicación práctica de sus ideales para la consecución de una nueva sociedad y de un mundo unido por la sabiduría, de los cuales,  queremos en esta oportunidad,  destacar algunos detalles que nos permitan conocer un poco más a este ciudadano universal, a quien conocimos personalmente y del cual recibimos sus enseñanzas durante muchos años.

¿Cómo podríamos resumir el pensamiento de David Ferriz Olivares sin reducir su trascendente existencia?.  En primer lugar, podríamos señalar que fue ante todo un pensador, pero a diferencia de un filósofo entregado a la búsqueda del saber por el saber, a la profundización y desarrollo de una determinada corriente de pensamiento, o en general, a la búsqueda del conocimiento o la belleza del pensar, él estuvo dedicado vitalmente al cumplimiento de la misión encomendada por su Maestro, el sabio francés Serge Raynaud de la Ferriere, a quien dedicó los últimos 40 años de su vida,  desde los 32 años de edad en que conoció su obra y a cuya causa decidió entregarse completamente, llegando a dirigir la institución que Serge Raynaud de la Ferriere fundó en América; viajando incansablemente por los 5 continentes, especialmente por los países de América, en los cuales realizó varias giras misionales, dando miles de conferencias, traduciendo las obras de su Maestro, del fracés al castellano, y supervisando la traducción a otros idiomas; escribiendo y publicando obras de exégesis acerca de su pensamiento;  componiendo música dentro de un concepto renovador del arte unido al saber; creando nuevos departamentos y servicios para el fortalecimiento y extensión de la Fundación Dr. Serge Raynaud de la Ferriere; formando nuevas generaciones de discipulos, a quienes inculcaba un compromiso vital con el saber en su sentido ilimitado, pero también en su sentido misional, de realización y aplicación social, más allá de las preocupaciones puramente individuales o profesionales.   Todo ello podría apenas dar una idea aproximada del perfil de este pensador, quien prefirió sacrificar sus aspiraciones personales a su condición de discípulo fiel y cuya misión constituye un verdadero testimonio de la entrega de un discipulo a la causa de reeducación humana.

Ya lo decía en el ápéndice final del Yug Yoga Yoghismo, escrito en agosto de 1959: "algún día no lejano, antes de que los exégetas comiencen la glosa del Yug, Yoga, Yoghismo, tal vez sea necesario proporcionar en servicio de la humanidad, la evolución psicológica del discípulo ante la evolución psicológica del Sublime Maestre, que este Mensaje VII describe, es decir, los procesos y métodos de asimilación del discípulo que sigue a su Maestre" (2).  Ese fue el nivel de identificación de David Ferriz Olivares con su Maestre y toda su obra constituye un testimonio vital y arquetípico de los procesos y métodos de asimilacion de un discípulo a la misión de su Maestro.

Su condición de discípulo y maestro espiritual al mismo tiempo, ha sido quizá el perfíl más frecuentemente destacado de este insigne maestro, pero también es justo destacar su condición de  pensador universal, que trascendió el marco puramente institucional y el de sus fronteras continentales,  para abrirse al mundo y estar atento al espíritu de su tiempo, a los avances científicos, a las nuevas propuestas y corrientes de pensamiento, a las nuevos métodos de investigación y de enseñanza, a las nuevas formas de expresión artística en el campo de la música, la literatura, la arquitectura, la pintura, etc.;  a los nuevos descubrimientos y desarrollos tecnológicos en el campo de la informática y las comunicaciones, los sistemas de lenguaje, etc. Siempre al avant garde conforme le enseñara su maestro,  personificando en su propio ser el concepto, símbolo y sentido trascendente del radar abierto a los cielos sin fin, pero sensible a su tiempo, a la situación de su entorno natural, cultural y social, hacia los cuales volcaba su enseñanza, pero recibiendo al mismo tiempo, la energía y la información del estado del mundo y de la vida.  Todo lo cual fue configurando poco a poco a un hombre universal con profundo anhelo de saber, pero al mismo tiempo con profunda vocación social y humanista.

Esa convicción social es quizá otro de los aspectos que se necesita destacar más en este pensador, su fe inquebrantable en un mundo nuevo y su responsabilidad en la construcción de una nueva humanidad.  Precisamente en uno de los primeros capítulos de su obra "Teoría científica de la Cosmobiología,  señalaba categóricamente, "primero es la cosmobiología social" (3) y entreabría esa ciencia sintesis desde el campo de la investigación, el servicio social y la didáctica, para luego ingresar en sus principios fundamentales, desarrollar sus diversas aplicaciones interdisciplinarias y finalmente exponer los fundamentos matemáticos de la misma. Un compromiso social que no ignora el estudio de las grandes eras precesionales, y cuyo estudio decía: "requiere en lo histórico, un cotejo detenido que ofrece muchos mayores principios y precisiones que algunas obras acerca del materialismo histórico" porque "el factor cósmico amplia el sentido ecológico de la historia y de la sociología y, además, nos ofrece su base matemática como lo hemos planteado en la Teoría Científica de la Cosmobiología (4). Todo él se encuentra en esa obra, como en cada una de sus obras, sean éstas artísticas, filosóficas, científicas o educativas.

Un pensador que privilegia el sistema yoga como método integral de realización ontológica, dialéctica, científica, cultural y social, tal como fue la enseñanza de su maestro, pero no para exaltar una vía por encima de las demás, sino para destacar la necesidad de hacer de todas ellas una síntesis, una confluencia de las distintas corrientes de pensamiento (yoghismo) y una realización de estados de existencia (yoga) hasta la identificación final (yug).  Todo ello dentro de una clara conciencia de vida que demanda la comprensión, realización y aplicación de estados, elementos y facultades del saber (Jñana), de la integración experiencial a través de la vía del saber (Jñana Yoga) y del diálogo de Dios con el mundo (Jñana Vijñana Yoga).  En consecuencia, su obra: La Supremacía de la Jñana Yoga en la Era del Saber no debe ser interpretada solamente en el sentido de superioridad, sino sobre todo, en el sentido de primordialidad, de correspondencia armóníca con la era del saber que demanda la inclusión de toda las vías de la yoga, para el estudio, la comprensión y realización del hombre en una nueva era.

También fue un pensador que exaltó de manera especial el pensamiento latinoamericano y su ancestral humanismo y vocación de paz evidenciada en su pasado histórico, pero también en su cultura viva, de los cuales fue un ávido estudioso con sentido epistemológico y de filosofía de la historia, y a los cuales dedicó muchas jornadas de investigación, tanto de la cultura Inca como de las grandes culturales mesoamericanas Azteca, Tolteca, Maya, promoviendo muchos eventos de diálogo y revaloración cultural, como fue el Simposio de Unificación de las Grafias de los Idiomas Quechua y Aymara realizado en 1974 en la ciudad del Cusco, los múltiples congresos, seminarios y conferencias sobre epistemología de las culturas andinas realizados en distintos países de Centro y Sur américa (entre 1975-1992) y sobre los cuales escribió algunas obras y muchos artículos como: Latinoamérica la Joya ignorada; Génesis y Humanismo de las Culturas de América, en busca de la Tradición Precolombina en Venezuela y otros; sus hipótesis e investigaciones acerca del origen de la Ciencia Yoga en América; sus investigaciones sobre la Casa del Saber o Yachayhuasi en la Cultura Inca; sus investigaciones acerca del patrimonio precolombino de Venezuela, y tantos otros estudios.

Un pensador cuya propuesta de reeducación humana estuvo basado en la cultura entendida como visión de vida, al cual dedicó todo un conjunto de programas, sistemas y métodos de formación y aplicación pedagógica y andragógica, basado en el estudio de las diversas culturas del mundo, en el diálogo intercultural, superando las limitaciones del lenguaje, de los prejuicios raciales y de la discriminación social y económica; en  la búsqueda colectiva y realización de estados de existencia a través de la convivencia armónica con personas de distintos países, lenguas y culturas; promoviendo la sustitución de la creencia inerte por una dinámica cultural espiritual, basado en el pensamiento de su Maestre quien escribia: "en los principios filosóficos de hoy, olvidamos, demasiado a menudo, la parte práctica del método y es porque vemos al mundo en la indecisión.  Una dinámica cultural espriritual debe reemplazar la creencia inerte" (5). Este pensamiento fue constituyendo poco a poco la base sobre el cual estructuró y constituyo posteriormente sus tarea educadora y reeducadora, que le permitió generar un marco de métodos, sistemas y estructuras, que fueron evolucionando desde la publicación de los Siete Métodos Didácticos para la Enseñanza en la Nueva Era, hasta la creación y consolidación de una Universidad Internacional libre y abierta como la UNINT con sede en Lima Perú (1970); el Instituto de Investigaciones y aplicaciones Científicas y Tecnologícas con sede en Caracas-Venezuela (1975), y muchos otros organismos científicos, educativos y culturales, convencido de que la aplicación del sello de Dios Viviente en la cumbre de los Altos Estudios demandaba también la creación de estructuras científicas y educativas de alto nivel.

Sería largo ennumerar tantos aportes, experiencias y enseñanzas de tan sabio maestro, terminemos este sencillo homenaje, destacando dos aspectos fundamentales de su pensamiento: la paz, y el arte unido al saber.  Su compromiso con la  paz, al cual dedicó toda su vida, partía de un concepto renovador de este principio universal, del cual escribía: "es un conjunto dinámico de relaciones de convivencia y participación caracterizado por el respeto de los derechos humanos para garantizar a cada uno un máximo de bienestar, sin limitar las posibilidades de proceder con autonomía a la adopción de caminos rectificatorios de los que se vienen transitando" (6), y agregaba su concepción dialéctica del sentido de la historia al señalar: "la verdadera fidelidad a los principios impone encontrar sin ningún dogmatismo la inspiración en la acción para la paz, una vigilancia constante en esa acción que debe adaptarse siempre a situaciones nuevas" (7).  Por supuesto, quién mejor que él, que había vivido un siglo XX lleno de conflictos, incomprensiones, crisis sociales, guerras y actos de barbarie, para proponer un programa de acción para la paz que incluye:  la educación de los niños en el seno familiar; la transformación de los gastos militares en programas de educación, salud, trabajo, vivienda y calidad de vida para el tercer mundo;  su pedido a los pueblos para oponerse a ir a las guerras; enfatizar el diálogo para resolver las controversias, reclamar conductas soberanas y prudentes; su anhelo de desaparición del comercio de armas sostenido por gobiernos y particulares; sus propuestas de diálogo interreligioso; sus ideas para la creación, instauración, estudio y enseñanza de la ciencia para la paz, la sociología de la paz, la filosofía de la paz, la educación para la paz, la historia de la paz, la comunicación para la paz y el respeto pluralista de las ideas; la formación de una poderosa corriente de opinion a nivel mundial que aisle y derrote a los factores de conflicto económico, social, cultural y étnico que pongan en peligro esa paz, etc.(8)

Por último, su vocación de artista, músico y compositor músical desde temprana edad, sus estudios e investigaciones en el mundo de la creatividad y las múltiples expresiones artísticas en distintas latitudes, desde la concepción de un arte unido al saber y el  retorno del arte a la mística, o desde los "nuevos valores de conciencia, como el símbolo, la comprensión hecha de raciocinio, la inspiración más coordinada y lógica, la investigación en el tema y los recursos artísticos.  Ya no el arte demasiado infuso, sino fundamentalmente consciente, para que surja el sentido verdadero de dar a cada quien un motivo de iluminación". (9).  Es en ese sentido que cultivó la musica y dentro de ella la composición de música sinfónica, cuya obra cumbre "Sinfonía Oriente y Occidente" fue dedicada a su Maestro e interpretada por primera vez en 1990 en el Teatro Teresa Carreño de Caracas-Venezuela.  El decía que la "obra plástica - del Maestre Serge Raynaud de la Ferriere - lo mismo que su enseñanza viviente, se dirige a la autorrealización del hombre, a la iluminación de la conciencia y a la penetración de los Misterios dentro de la conservación organizada de las ciencias sagradas: La Tradición Iniciática"(10).  La obra artística, cultural, científica, educativa y filosófica del Maestro David Ferriz Olivares, está vinculada a esos mismos objetivos.

En este 90 aniversario de su nacimiento, renovamos nuestro compromiso con la enseñanza de este gran Maestro y con la Misión del Saber del cual él es su más emblemático representante.

NOTAS
(1) Nació en la Legación mexicana de la ciudad de Kobe, Japón, cuando su padre cumplía funciones diplomáticas en ese país, permaneciendo allí hasta los seis años de edad. Años más tarde se nacionalizó venezolano sin perder su nacionalidad mexicana ni su vínculo cultural con el Japón.
(2) Raynaud de la Ferriere, Serge. Yug Yoga Yoghismo, p. 558, Editorial Diana, 1ra. edic. 14ava impresión, México 1987
(3) Ferriz Olivares, David. Teoría Científica de la Cosmobiología, p. 67. Edición Lima-Perú. 
(4) Ferriz Olivares, David, El Retiro del Maestre, p. 36, Editorial Diana, México, 2da. impresión, 1986
(5) Ibid., 248
(6) Ferriz Olivares, David. Supremacía de la Jñana Yoga en la Era del Saber, p. 153, Publicaciones Hipótesis y Síntesis de la Fundacción FISS, Bogotá, 1994.
(7) Ibid., p. 153
(8) Cf. Supremacía de la Jñana Yoga en la Era del Saber, p. 149-154
(9) Ferriz Olivares, David. El Retiro del Maestre, p. 39,
10) Raynaud de la Ferriere, Serge. Arte en la Nueva Era, p. 26, Editorial Diana, 1ra. edición. México 1980

lunes, 16 de mayo de 2011

Una Matesis de Psicología

El subtítulo de la obra Yug, Yoga, Yoghismo: Una Matesis de Psicología del Maestre Serge Raynaud de la Ferriere propone la unión de dos grandes áreas del conocimiento humano en el seno de la yoga: la filosofía y la ciencia, porque la Dialéctica (de donde deriva la Matesis) pertenece al campo de la filosofía y la Psicología al campo de la Ciencia.  Por tanto, desde su punto de vista, y sobre todo, desde su experiencia, es posible hacer filosofía científicamente, o bien, hacer ciencia filosóficamente.

Pero al plantear Una Matesis de Psicología, S. Raynaud de la Ferriere, no solo inaugura un área de investigación en el campo de la psicología (la dialéctica psicológica), sino que somete a la propia psicología a un proceso dialéctico abierto y en permanente transformación, ya que la  matesis, como etapa culminante de la dialéctica (tesis, antítesis, síntesis, matesis) implica estados de realización en los cuales el pensamiento del sujeto no está separado de la totalidad de su ser (espíritu, mente y cuerpo), ni la totalidad de su ser de la realidad natural, social y cultural que lo circunda y traspasa,  no hay separación entre continente y contenido, ni entre sujeto y objeto, hay una sola realidad que fluye a través de él y con él (yoga).

En consecuencia, hacer una Matesis de Psicología (yoga)  implica vivir consciente y dialécticamente las distintas fases, estados, niveles y procesos físicos, psicológicos, sociales e históricos del hombre en medio de su entorno. En efecto, este proceso de realización no puede entenderse como una experiencia puramente individual y mucho menos descontextualizada.  Por eso, se habla de unidad en la realidad, entendiéndose por realidad,  el conjunto de factores naturales, sociales, culturales e históricos en los cuales cada individuo o grupo humano se desarrolla y del cual es parte.  En este sentido, no es lo mismo vivir una experiencia de integración (yoga) en el contexto de una sociedad medieval o en el contexto de una sociedad postmoderna, en una ciudad cosmopolita o en un pequeño pueblo alejado de la urbe, en una sociedad abierta o en sociedad conservadora, en una sociedad estructurada y relativamente pacífica o en una sociedad carente de infraestructuras y servicios básicos mínimos y con altos niveles de violencia.  Así como no es lo mismo experimentar un proceso de integración o identificación (yoga) en el arte o en la ciencia, en la filosofía o en la didáctica, etc.

Por tanto, en la yoga, no se puede ignorar todo ese conjunto de factores en permanente cambio y transformación, en los cuales, nada está dado de manera fija, todo es perfectible, todo fluye y aspira, no solamente a su realización sino a su renovación constante.  La aplicación de la yoga al manejo de la dialéctica o la dialéctica a la realización psicológica del sujeto, no pueden entenderse solamente en términos individuales, sino sociales e históricos. Toda experiencia individual está inmersa en una experiencia colectiva y en un continuun dialéctico entre individuo-sociedad, sociedad-naturaleza, naturaleza-universo, universo-causa suprema.

Por otro lado, cuando S. Raynaud de la Ferriere plantea Una Matesis de Psicología, está planteando básicamente un método de realización del hombre en completa unidad consigo mismo y con su entorno, pero no es el único que propone un método de comprensión y realización humana, existen innumerables métodos planteados en el curso de la historia de occidente por distintos pensadores y cuyos alcances no se pueden ignorar (el Discurso del Método de Descartes, el Idealismo Trascendental de Kant, la Fenomenología del Espíritu de Hegel, el Materialismo Dialéctico e Histórico de Marx, la Hermenéutica de Gadamer, la Teoría de Sistemas de Bertalanfy, etc., para citar solamente algunos filósofos y pensadores destacados),  porque se correría el riesgo de caer en un dogmatismo que no solamente obstaculizaría la comprensión de los sistemas de pensamiento filosófico, sino la propia comprensión y realización de la propuesta dialéctica que realiza S. Raynaud de la Ferriere.

Todo sistema filosófico constituye una forma de comprensión y realización del hombre en determinados contextos. Sin embargo, Una Matesis de Psicología, no intenta abstraer al sujeto de su realidad natural, social, cultural e histórica; no exalta de manera exclusiva determinadas capacidades o potencialidades del hombre: (sean éstas físicas, sensibles, volitivas, psíquicas, intelectuales, creativas, espirituales, sociales, culturales o históricas); no disocia teoría y práctica, inmanencia y trascendencia, objetividad y subjetividad, religión y ciencia, oriente y occidente, mundo antiguo y moderno, materia y espíritu, femenino y masculino, etc.;  desea ir más allá de los sistemas filosóficos que intentan canalizar el pensamiento humano (positivismo, existencialismo, racionalismo, pragmatismo, humanismo, idealismo, materialismo, misticismo, orientalismo, etc.) para confluir en una realización del hombre total en medio de un horizonte temporal y espacial sumamente amplio.

No obstante, puede resultar paradójico que en su Matesis de Psicología, S. Raynaud de la Ferriere plantee precisamente un Yoghismo, es decir, un ismo más.  Sin embargo, antes de juzgar este ismo, habría que tomar en cuenta lo que entiende él por yoghismo, es decir, la exclusión de todas las canalizaciones del pensamiento humano a fin de realizar una síntesis vital del saber (matesis).

Por mi propia iniciativa he denominado YOGHISMO a esta doctrina, tal vez para diferenciarla mejor de la Yoga, de la que tanto se habla. Me propongo, pues, exponer mi punto de vista sobre lo que llamo el YOGHISMO, o sea el sistema que por expresar la totalidad, excluye las canalizaciones y concepciones incompletas. (1) 

He llamado a mi estudio: YOGHISMO, y ello puede desagradar a numerosos estudiantes que tal vez prejuzgarán en la misma forma como yo lo hice en otro tiempo: He ahí otro ISMO más! Lo elegí precisamente porque mucho se ha escrito sobre la yoga y no estuve satisfecho de las explicaciones que siempre eran expuestas parcialmente"(2).  El yoghismo es UNO y TODO, una SINTESIS, y no un desempacamiento de bultitos atados con etiquetas rotuladas como: "para personas intelectuales", "para damas de afectos tardíos" o "para señores con curiosidad de novedades"!. El Yoghismo no excluye nada: son las distintas experiencias que llevan al estudiante  a los diversos estados requeridos para la iluminación final:  las diferentes yogas son indispensables, pero no hay razón en separarlas en vez de presentarlas como un programa de evolución".(3)

Queremos significar por yoghismo la fusión completa de las direcciones que pueden tomar las ideas de los hombres en general. [...] he escogido  la palabra yoghismo (a pesar de la impopularidad de un ISMO más) con el fin de situar dentro de una doctrina estudiada lo que de otra manera, dentro de la definición de YOGA no podría nunca ser discutido.  Es decir, que de la experiencia espiritual que constituye la yoga se hace un método de vida definido por la palabra Yoghismo; es el ofrecimiento de una MATESIS al alcance de la humanidad presente.(4)

y casi al final de su libro señala:

Ateísmo, anarquismo, socialismo, comunismo, cristianismo, teosofismo, espiritismo, todas las doctrinas son manifestadas al mundo pero sin poder ninguna resolver los problemas....Ahora se comprende por qué he hablado de yoghismo habiéndolo expuesto con un sentido material y de acuerdo a una fórmula, lo cual es, pues, un análisis en el que la yoga debe ser realizada y no detallada, debe hacerse una síntesis y no la separación...la YOGA debe ser la Unión , la Fusión, la Identificación.(5)

He intentado en este libro hacer revivir mi experiencia personal haciendo seguir poco a poco los diversos análisis sobre los cuales me he inclinado largamente mucho más que en la explicación dada, lo cual es obvio mencionar, pues a través del proceso de recapitulación se comprenderán las etapas por las que he pasado."(6)

En consecuencia, Una Matesis de Psicología, no constituye un libro de resultados, de conclusiones inamobibles, de objetivos acabados y demostrados; de verdades absolutas que hay que predicar como si se tratara de un nuevo dogma o religión, nada más alejado del pensamiento del autor.  Se trata de un método, y podría constituir a lo sumo el testimonio de quien ha vivido o realizado dialécticamente sus experiencias psicológicas (7) hasta alcanzar la unidad de su sí con el Si universal, de su consciencia individual con la Consciencia Universal.

Definitivamente Una Matesis de Psicología no es un vademecum o un manual, se trata de un llamado, de una invitación a asumir nuestra vida dialécticamente, a dejar de ser expectadores pasivos de nuestro presente o devenir individual o social, a poner en permanente revisión y movimiento dialéctico nuestros conceptos y estados psicológicos, observando, investigando, aplicando,  realizando, creando y recreando nuevos conceptos, nuevos estados y  nuevos acontecimientos históricos.  Se trata de un llamado de unión, de religación, de reintegración del hombre consigo mismo, con los demás, con la naturaleza y con Dios (yoga).

Hemos apenas abierto el estudio de esta obra que consideramos fundamental para quienes desean ir más allá del personaje o del dogma institucionalizado que presenta la yoga y el método de realización de su autor como una nueva ideologia, desligándola nada menos que de su naturaleza dialéctica, conforme fue planteado originalmente.

NOTAS.-
(1) Raynaud de la Ferriere. Yug Yoga Yoghismo, p.24-25 Edit. Diana. 1ra. edición. Mexico 1969.
(2) Ibid., p. 35
(3) Ibid., p. 37
(4) Ibid., p. 138
(5) Ibid., p. 495
(6) Ibid., p. 495.
(7) En la página 541 de la misma obra, el Maestre expresa: "yoghismo describe el estado de consciencia y la evolución del autor".

miércoles, 22 de septiembre de 2010

Oriente-Oriental-Orientación

La palabra orientación es un término que necesita ser explicado y realizado. Viene del verbo orientar, dirigir algo hacia un fin determinado; señalar su ubicación respecto a un punto cardinal, de manera que, estar orientado es reconocer los puntos cardinales: este-oeste, norte sur, a partir de la zona de levante, que es el punto de referencia principal. "Oriente", el lugar de donde emerge el sol, la luz, la enseñanza, el amanecer de un día, de un mundo, de una era, de una gran época. Sin embargo, el sentido más intrínseco de la palabra Orient-ación quizá se encuentre en su direccionalidad hacia el origen, hacia la enseñanza primordial, hacia las bases primordiales de una enseñanza tradicional.

ORIENS, ORIGEN, ORIENTAL

En efecto, si vamos más allá de las connotaciones puramente geográficas, encontramos que oriente tiene una significación de origen, causa, inicio, aparición, surgimiento, fundación. De manera que distinguir el oriente de un ser, de un hecho, de una nación, de una sociedad, es reconocer sus orígenes, sus bases y fundamentos, el lugar donde surgió y del cual partió. Por tanto, desde este punto de vista, orientarse es volver la mirada a los orígenes, a las causas, a los principios, a la primordialidad de la enseñanza, a los arquetipos. Veamos lo que dice en este sentido el Dr. Serge Raynaud de la Ferriere:

"...Oriens, palabra que significaba Sol naciente, siendo comparado con Elohiqedem (el Anciano de los días) que existió desde antes de los tiempos; Oriens es una palabra que significa signo de origen y proviene de la raíz hebrea QDM (por esta razón QaDMon significa oriental); se le puede traducir por la idea de precedente (qadam); tal concepto en árabe se refiere más o menos a la antigüedad de una cosa, como qedem en hebreo, o qidm en árabe (el-insanul qadim: el primer hombre)..." (1)

Entre los antiguos Vedas, se conocía que el Gran Arquitecto del Universo era Vishwakarma, "el Anciano de los Dias", la inteligencia suprema que construye y regula todo con cálculo y medida. A este respecto, el propio Dr. Serge Raynaud de la Ferriere señala:

Vishwakarma es el Espíritu de Construcción Universal, idéntico al G. A. D. U. de la Masonería, y puede obrar también a través de sus representantes terrestres que encarnan este Espíritu bajo las formas tradicionales: los Avatares, que son los grandes Arquitectos de Oriente y Occidente. Vishwakarma es el “Anciano de los días”. Los textos Sánscritos del Rig-Veda mencionan en el capítulo VIII vers. 24 y 18: “Con su radio ha determinado los límites del Cielo y de la Tierra” y se sabe que ciertos grados iniciáticos y ciertos símbolos de la masonería representan un compás con la cabeza formada por un Sol radiante. El Gran Arquitecto (que es también el Gran Geómetra) es como el Apolo Hyperbóreo de la Tradición Griega. Leibniz hacía mención de este simbolismo solar cuando decía: “Mientras que Dios calcula y ejerce su cogitación, el mundo se hace”. Todo ello manifiesta la derivación de la Tradición primordial. (2)

El Dr. de la Ferriere afirma que los Avatares o Mensajeros Universales son los Representantes terrestres y grandes arquitectos de oriente y occidente y que el espíritu de construcción universal obra a través de ellos, ya que encarnan en sí el espíritu del "Anciano de los Dias" y cuya enseñanza está en el origen de la manifestación o renovación espiritual de las grandes épocas de la humanidad, son aquellos que con su "radio" han determinado los "límites del cielo y de la tierra", por lo cual generalmente fueron representados o asociados al Sol, a la fuente de luz, de enseñanza primordial, el mundo va realizándose conforme a los límites y características establecidos por ellos en cada uno de los períodos, como una derivación de la GranTradición Primordial, unida a la más antigua originalidad del hombre.

Es aquí que el término oriental cobra su sentido más intrínseco, ya que toda acción espiritual auténtica está referida al "Anciano de los Dias", a ese oriente o fuente de enseñanza, a ese origen, a ese plan de Dios al que vuelven permanentemente las enseñanzas crísticas. Quizá por ello, el Dr. de la Ferriere señala de manera categórica:

"...ha llegado el momento de orientar definitivamente la dirección Iniciática (una Ley cósmica lo quiere así) ”. (3)

ALTERNANCIA GEOGRAFICA

No obstante, es necesario aclarar algunos aspectos relativos a la polaridad de los tiempos y a la alternancia de los lugares en la preservación de las enseñanzas primordiales. Casi todas las religiones de hoy han provenido de oriente: islamismo, cristianismo, budismo, taosimo, confucianismo, etc. Es particularmente en el Tibet en donde se preservó la enseñanza tradicional durante los ultimos trece mil años. Pero hay que comprender que este oriente geográfico fue solamente una de las zonas de preservación de la Gran Tradición Iniciática durante los últimos milenios, no fue el único lugar de conservación de las ciencias sagradas.

Se sabe que todas las enseñanzas oficiales, religiosas y aún masónicas, argumentan insistentemente que la civilización, con todos sus beneficios humanitarios e iniciáticos, nos viene necesariamente del Oriente; pero éste no es más que un grave error de principio que se basa en apariencias engañosas y en todo caso muy relativas. Es muy cierto que actualmente podemos decir que en los últimos dos mil años el Occidente ha vivido intelectual y espiritualmente fundamentado sobre el Oriente; como ejemplo es suficiente citar la religión cristiana, pues el cristianismo es una mezcla de mazdeísmo, brahamanismo y budismo. En efecto, la religión católica “romana” ha tomado prestado al viejo budismo de la India: la misa, el rosario, los cirios, el incienso, los conventos, los monjes, las adoraciones perpetuas, las capillas, etc.... Del mazdeísmo (Zend-Avesta) ha tomado el infierno, el paraíso, el diablo y los ángeles guardianes. De manera que el cristianismo es una doctrina religiosa enteramente de origen oriental. Sin embargo, el Oriente ha sido tan sólo un depositario momentáneo de enseñanzas de origen Occidental que le fueron confiadas por razas blancas arrojadas de su suelo natal a consecuencia de convulsiones o cataclismos terrestres y que se refugiaron en parte en el Oriente aún en las tinieblas, aún en la noche, aún en el sueño cerebral...(4)

En consecuencia, si bien reconocemos la importancia del Oriente (Asia y particularmente el Tibet "techo del mundo") como fuente de las manifestaciones religiosas o espirituales durante los últimos milenios, debemos comprender que la Gran Tradición Iniciática fue preservada en diferentes lugares del planeta de acuerdo a la época.

En Edades pasadas, el Supremo Santuario, sede de los Centros Iniciáticos, estaba situado en África; después los cimientos esotéricos fueron trasladados a América; no es necesario remontarse hasta la Atlántida y la Lemuria, que tuvieron sus períodos de Dirección del Mundo. El Templo de Menfis, de Tebas, las Pirámides y la Esfinge, son todos vestigios de los diferentes recintos Iniciáticos". (5)

En consecuencia, como ya lo hemos expresado anteriormente, el oriente no solamente debe ser entendido en su significación geográfica, sino sobre todo en su significación de origen, de primordialidad. Sin embargo, la Gran Tradición Iniciática, si bien se adapta a los tiempos y a los lugares, está más alla del concepto de oriente u occidente geográficos, de modo que si nos referimos al oriente, no nos referimos necesariamente a la zona geográfica, sino al oriente en el sentido de origen, la fuente de luz, de enseñanza primordial y de conservación de la Gran Tradición Iniciática a través de todas las edades.

 

ADAN: EL ORIENTE DE NUESTRA VIDA

Pero, el concepto de oriente no solamente puede ser aplicado a las colectividades agrupadas en determinadas zonas geográficas, sino tambien al propio ser humano. La experiencia iniciática implica una orientación del ser hacia el oriente de su vida, al reconocimiento y realización de su origen, de su fuente primordial de luz, de su ADAN eterno, el cual debe tomar su verdadero lugar en la enseñanza iniciática a fin de procurar el descubrimiento del hombre universal, del hombre trascendental, del hombre cabal, del hombre total, del Adam kadmon de su ser. Al respecto el Dr. Raynaud de la Ferriere expresa.

El hombre, aquel Adán eterno, debería sin embargo tomar de nuevo su verdadero lugar en el Universo; sobre todo en el sentido psíquico. Los sistemas han intentado establecer un orden social, pero el problema no es tanto organizacional, como espiritual. Cada hombre es un Adán en el Oriente de su vida, es decir, en su nacimiento, y llega a ser un ISA-ak en su Poniente, a su muerte. Adán es el emblema de Jehsú o de la Luz; Isaac, el ojo de Isa o de la Luna (el Sol de occidente). El verdadero Pueblo Humano está siempre de pie sobre el horizonte, siempre en su mediodía, como el dominador indo IS-wara y como el Gran Sol: IS-ra-el. Iswara es el Ser Universal, a la vez como objetividad y poder de la Belleza.."(6)

Destacamos la frase "El verdadero Pueblo Humano está siempre de pie sobre el horizonte, siempre en su mediodia, como el dominador indo IS-wara y como el Gran Sol: IS-ra-el. Iswara es el Ser Universal, a la vez como objetividad y poder de la Belleza", ya que describe a un pueblo que no es de oriente ni de occidente, sino que sintetiza ambos y realiza a Iswara (Dios), un pueblo universal en el sentido de síntesis de objetividad y subjetividad, físico y metafísico, ciencia y religión, exotérico y esotérico, intelectual y místico, etc.


COLEGIOS DEL NORTE Y COLEGIOS DEL SUR

Hay quienes se definen como miembros de una organización iniciática de carácter occidental y pertenecientes a los Colegios del Norte o Solar y soslayan la enseñanza de los Colegios del Sur . El problema es que al autodenominarse de esa manera, no toman en cuenta que la denominación norte o sur, tiene muy poco que ver con el aspecto geográfico y mucho menos con superioridad o inferioridad. Los Colegios del Norte (AS) se caracterizan por una enseñanza "occidental" positiva, objetiva y científica, los Colegios del Sur (SA) ofrecen una enseñanza típicamente "oriental" subjetiva, esotérica y mística. Pero, habría que determinar cuáles son los grandes períodos que regulan el comportamiento de los hombres y cuáles de estos períodos coinciden con una enseñanza occidental y oriental. Si observamos los grandes períodos de la humanidad en relación al movimiento de precesión equinoccial, podemos afirmar que los últimos trece mil años se caracterizaron por una enseñanza predominantemente subjetiva, mística, esotérica y de preservación de los misterios. Los colegios Iniciáticos del Norte o de enseñanza occidental florecieron antes de ese período y de los cuales apenas quedan algunos rastros.

Hoy, nos encontramos al inicio de un gran período positivo de la humanidad, se inicia una gran etapa de trece mil años, en el cual prevalecerá la enseñanza occidental de los Colegios del Norte , el cual se manifestará a su vez con intervalos de polaridad positiva y negativa cada dos mil años. Todo es ondulatorio y recursivo en el cosmos y en la vida.

Como decía el Dr. de la Ferriere, estamos en los albores de una nueva edad y asistimos a la completa transformación del mundo, el cual se revestirá de un vestido de corte y color hasta ahora desconocidos. La enseñanza que iluminara la búsqueda espiritual en esta gran etapa ha sido dada y constituirá la base fundamental que orientará los destinos del hombre en esta nueva edad. Las características positivas de la enseñanza típicamente occidental de este gran período tomara su forma al cabo de algunos siglos, pero es evidente que estamos asistiendo a una transformación general de paradigmas y valores en todos los órdenes.


SINTESIS DE ORIENTE Y OCCIDENTE


Sin embargo, nos encontramos al inicio de un periodo de dos mil años, en el que ni la enseñanza occidental ni la iniciación oriental consideradas por sí solas prevalecerán.  Se trata de una época de conjunción, de unidad, de síntesis y de encuentro cultural. Y es en esta etapa que cobra importancia capital aquella afirmacion del Dr. de la Ferriere: "El verdadero Pueblo Humano está siempre de pie sobre el horizonte, siempre en su mediodia...", es decir, ni saliente ni poniente, ni oriente ni occidente, el "sol" en el "cenit", iluminando a  ese pueblo. Quizá por ello el propio Dr. de la ferriere señala que en la cima vertical de la cruz, el sol encuentra su jerusalem celeste, pero no se trata solamente del símbolo de la cruz emblema del acuarius que tiene al saber en el punto más elevado, tampoco se trata de una connotación puramente geográfica para privilegiar un lugar determinado, sino sobre todo, de la realización de aquella cruz de dimensiones universales, que tiene al aguador o dispensador (sol radiante) en la cima (en el origen), al Oriens, al anciano de los dias, a aquel de donde proviene la luz, la enseñanza universal para un pueblo de dimensiones universales, en el que ciencia y religión están unidos al servicio del más grande ideal: la realización del hombre universal, la unión de objetividad y subjetividad, de ley y amor, de verticalidad y horizontalidad de la enseñanza, es decir, la realización plena del hombre.


EL RETORNO DEL EXILIO ORIENTAL

Quizá haya que decir algo más acerca del Oriente.  Henry Corbin, el famoso filósofo islamista francés del siglo XX, aborda el tema de la orientación dentro de la mística árabe y particularmente en la mística persa, y afirma que el Oriente en la mística árabe no se refiere al oriente geográfico sino a un norte o polo místico, sugiere la idea de que el hombre moderno se ha "extraviado en occidente" con sus características de materialidad,  inconsciencia y racionalismo desmesurado, y plantea la necesidad de un retorno a  ese Oriente, supraconciencial, suprasensible y transhistórico, un retorno del hombre de su exilio occidental, un ascenso o una marcha teofánica hacia ese oriente-origen y polo celeste, el punto de orientación de la ascención espiritual, la tierra celestial, no en el sentido cristiano sino en el sentido místico.   El Dr. de la Ferriere, difiere de ese punto de vista, ya que plantea más bien un enfoque histórico, sin perjuicio del simbolismo y la mística universal.   Para el Maestre de la Ferriere se trataría más bien de un retorno del exilio oriental  en el cual quedó envuelta toda la  espiritualidad del hombre durante los últimos milenios, pero no para "occidentalizarla"  en el sentido moderno que el término implica, sino para equilibrar los referentes objetivos y subjetivos, racionales e intuitivos en la búsqueda del hombre universal.  En consecuencia, concluimos este artículo presentando algunas ideas del Mastre S. Raynaud de la Ferriere en los cuales se podrá observar en cierto modo ese retorno del exilio oriental al que hemos hechos alusión, el cual fue sucediendo en un período más o menos prolongado.
El Eterno creando al Hombre a su Imagen se encuentra en todas las culturas y en todos los pueblos. Todos los “dioses” del mundo hablan y obran de la misma manera que el Eterno del Génesis. Divinidades Celtas, Escandinavas, Egipcias, Pre-colombinas, etc., forman la tierra y crean un hombre, siguiendo los mismos principios que para el Adán bíblico. Todas las Mitologías hablan de un soplo divino que anima a un hombre; todas las tradiciones, así como los más antiguos cultos de la Humanidad, son exactamente la correspondencia del Génesis, porque todas estas literaturas tienen una misma y única base de enseñanza. El Eterno (O’g’Hel: los Hijos de HEL, la Raza Blanca de Occidente) creando al hombre (haciendo una Raza con sus modalidades y de la cual observamos lo mismo que estas culturas humanas, que fueron emprendidas en la Antigüedad y en particular, por el Occidente que iluminó así al Oriente). La mujer está tomada del costado del Hedén (y no de la costilla de Adam como ciertas tradiciones fantásticas lo han transmitido) (7). Este costado del Edén es la ribera del Hedén, que habría visto el Regreso del Hombre. . . de caza hacia Oriente. . . del Edén. . .(8) El Edén fue naturalmente el nombre de la tierra que habitó. . . el Eterno del Génesis (la Raza Blanca de entonces) y hacia. . . el Oriente indica desde luego la evolución de una civilización, la emigración por consiguiente de los Centros Iniciáticos del Occidente hacia el Oriente. Desde esos tiempos, el Oriente ha conservado estas Grandes Enseñanzas (y de esto proviene la idea de que la India es la cuna de la civilización, aunque es en realidad Una cuna, uno de los centros, una “arca”, un “pesebre”, un lugar de reserva de las enseñanzas, uno de los sitios que han participado en la conservación de la Sabiduría Antigua). Fue en Oriente donde, por última vez, fue transportada la Joya Iniciática. . . (9)
Largo tiempo después de haber despertado a los pueblos orientales y de haberles confiado toda la Tradición Iniciática, los descendientes de las viejas inmigraciones blancas se reconstituyeron en grupos étnicos en las regiones llamadas iranianas para volver a las tierras ancestrales, vírgenes de espíritu e ignorantes, después de haber reposado espiritualmente en un benéfico olvido. Así, antes de dormirse el Occidente y en vísperas de desaparecer como civilización, transmitió su Sabiduría al Oriente. Esto lleva naturalmente también al reconocimiento del Norte (o Colegios del Norte) como la fuente de la enseñanza iniciática positiva, objetiva, científica y occidental, mientras que el Sur debe de ser considerado como pasivo, místico, contemplativo y oriental. Este es un principio que después de largo tiempo habrá de ser admitido por los masones. Pero debemos hacer desde ahora esta anotación a fin de prevenir a los que ignoran esta Verdad Iniciática.(10)

Pongamos como ejemplo la palabra OG’HEL-AN o G’HEL-AN. La referencia al nombre de AN-G’HEL de una porción de los G’HEL-AN emigrada hacia el Oriente, indica que esta porción abandonó el hogar paterno por causas provocadas por cataclismos o por espíritu de conquista, pero no como consecuencia de una discrepancia social o de una guerra intestina. Aquí el nombre ancestral o patronímico no fue transformado en la composición de sus sílabas, sino que solamente fue invertido el orden de las sílabas del nombre. Los ANG’HEL, emigrando hacia el Oriente, quedaron fieles a las tradiciones occidentales del culto de HEL, fieles pues a los recuerdos ancestrales. Son ellos los que volvieron a Occidente bajo el nombre de Angle, (ingleses) con los centros ALAM-AN-DA (alemanes), GO-RA-MA-NA (germanos), FRAN-G’HEL (francos), BUR-G’HEL-AN-DA (burgaleses) etc... Son ellos quienes enrumbaron a los historiadores de la raza “gaelle” cuando la hicieron nacer en el Oriente (teoría de Ananké). (11)

NOTAS

(1) Raynaud de la Ferriere, Serge. Grandes Mensajes, p. 544, Editorial Diana, México.
(2) Raynaud de la Ferriere, Serge. Propósitos Psicológicos Vol. I, p. 94
(3)
Raynaud de la Ferriere, Serge, Grandes Mensajes, p. 249, Editorial Diana, México.
(4) Raynaud de la Ferriere, Serge, Libro Negro de la Francmasonería, p. 14-15. Diana, México. (respecto a la mención de "razas blancas", habría que tener el cuidado de no confundir con las características anatómicas de determinados grupos humanos, como color de piel, etc., ya que el Dr. de la Ferriere parece utilizar este término en un sentido incluso más amplio que el concepto de etnia. Es posible que la idea más aproximada sea el de civilización.
(5)
Raynaud de la Ferriere, Serge, Grandes Mensajes, p. 575, Editorial Diana, México.
(6) Raynaud de la Ferriere, Serge, Propósitos Psicológicos Vol. I, p. 238
(7) Bien entendidos, los términos HOMBRE Y MUJER no son el ser dominado a causa del SEXO. Es en su valor esotérico en el que los empleamos y, por consiguiente, admitimos también que no se trata de UNA PERSONA... En este sentido igualmente ADAM (AD-AN) y EVA no se considerarán como una pareja sino que se deben mirar como algunos elementos de la Raza de los AD, ya amalgamados con los AN, de las orillas del Mar, en cuyas costas han formado la colectividad EVA. (An-da por su emigración hacia el Oriente, ha sufrido la inversión: In-da, India). Recordemos también que el nombre de estos “primeros humanos” es la manifestación del mismo Dios: I-E-V-E es Adam (simbolizado en Iod) y Eva. Yod-He-Vaw-He o leve. (Grandes Mensajes p. 364).
(8) Las regiones mitológicas de las cuales se hace mención y donde las divinidades han habitado, tiene siempre nombres similares al Edén del Génesis; como por ejemplo: Eliseo, Olimpo, Aztlán, Adhés, Ge, etc.(Grandes Mensajes p. 364)
(9) Raynaud de la Ferriere, Serge, Grandes Mensajes, p.364-365, Editorial Diana, México.
(10) Raynaud de la Ferriere, Serge, Libro Negro de la Francmasonería, p. 15. Diana, México.
(11) Ibid., p. 22-23.

lunes, 23 de agosto de 2010

La Ermita de San Antonio de la Florida


Aprovechamos nuestra permanencia en Madrid para visitar la Ermita de San Antonio de la Florida, cerca del rio Manzanares y el Parque del Oeste.

Se trata de un sobrio y elegante edificio neoclásico, construido en el siglo XVIII (1792-1798) por orden de Carlos IV según el diseño del Arquitecto Italiano Felipe Fontana.

El interior del edificio contiene probablemente una de las obras más importantes del famoso pintor español Francisco de Goya.

Decidimos realizar esa visita, impregnados de la obra escrita del Maestre Serge Raynaud de la Ferriere, quien en su libro "El Arte en la Nueva Era" señala que durante su visita a esta Ermita había quedado muy impresionado.

Antes de relatar la experiencia del Maestre y plantear a su vez la impresión que tuvimos al ingresar en ese pequeño santuario de Madrid, permítasenos señalar que en la Vía del Saber existen formas de identificación que nos llevan a vivir experiencias de seguimiento y contemplación activa de las "huellas" del Maestre, caminar por los lugares que caminó, ver los que sus ojos vieron, oir lo que sus oídos escucharon y sentir lo que sus sentidos sintieron, los cuales no dejan de ser una yoga, una identificación con el Maestre, con lo más intrínseco de su Ser, pero también con su punto de vista frente a determinadas realidades, con el acatamiento de su voluntad y sus disposiciones escritas, con la comprensión de su propósitos, sus anhelos, sus investigaciones, sus planteamientos, sus gestiones, con todo el conjunto de su obra y su pensamiento. (1)

Un ejemplo típico de ese proceso de identificación con el Maestre lo tenemos precisamente en su discípulo del Saber, el Maestro David Ferriz Olivares, quien en uno de sus viajes por las Rutas del Maestre en Europa, realizados durante los años 1979 y 1981, visitaba las estribaciones del Cervino Matterhorn en los Alpes suizos, tratando de reconocer los lugares desde los cuales el Maestre podría haber contemplado y pintado aquella inhiesta montaña.

"Bajamos para ir en busca del lugar desde donde el Maestre probablemente se hubiera situado para pintar su cuadro. Un principio que nos ha guiado en nuestros recorridos por las Rutas del Maestre: la ubicación e identificación con su hecceidad (del latin ecce, he aquí, la individualidad, el rasgo de su propio ambiente, el entorno que se vivencia, su misión encontrada, como en el ecce homo, he aquí el hombre)[...] Ascendimos en dirección de donde el Maestre pudo haber pintado el cuadro y en esa identificación con el cuadro, con el Maestre en su captación de pintor y con el paisaje real, tuvimos una de las experiencias espirituales y estéticas de mayor pureza e identificación con él, con la montaña, con sus caminos, con el vestigio ambiental de su presencia, de su entorno, en una vivencia que nos condujo a la Parabhakti, ante la más egregia de las montañas que apuntan al cielo desde los Alpes.(2)


No es necesario mencionar más, las palabras del Maestro son muy elocuentes al respecto. En realidad, los campos u horizontes de identificación son vastos, los caminos están abiertos y hay que recorrerlos ontológica y existencialmente a través de la ciencia, la filosofía y la didáctica, pero también a través del Arte.

No obstante, es necesario observar cuidadosamente cuándo el Maestre plantea elementos propios de la Tradición Iniciática, cuándo realiza rectificaciones y reajustamientos de acuerdo a las características de la nueva era, cuándo recoge planteamientos de otros autores antiguos o contemporáneos para apuntalar o fundamentar lo que desea presentar, cuándo plantea sus puntos de vista sin comprometer su propia concepción, cuándo destaca determinadas obras y aportes fundamentales para la Reeducación de la Humanidad, cuándo señala algunas características importantes en un autor, en una obra, en un hecho, en una experiencia, etc.

Pero, por otro lado, también hay que observar con atención las experiencias que vivió y que obedecieron a su voluntad, a sus investigaciones, sus estudios, sus viajes, sus visitas y sus inumerables experiencias a través de los cinco continentes, las mismas que fueron delineando su Gran Misión, abriendo rutas para una nueva era que comenzaba. Algunas de esas experiencias consideraba necesario trasmitirlas a través de sus obras escritas y cartas desde Francia, mencionándolas generalmente de manera breve, desplegando algunos análisis y reflexiones, y a veces tan solo con algunas exclamaciones frente a determinados hechos, o simbolizándolas en sus obras pictóricas, dejando verdaderos motivos de reflexión y meditación para sus discípulos.

Tomando en cuenta lo anterior, digamos que fue aproximadamente en agosto de 1956 (3) que el Maestre visitó la Ermita de San Antonio de la Florida en Madrid. Recordemos que él era pintor y seguramente estaba debidamente informado acerca de la existencia de ese pequeño pero magnífico santuario del arte, que guarda tanto los restos mortales de Francisco de Goya, como los frescos más importantes de su carrera artística. Veamos cuál fue la reflexión que ésta magnífica obra produjo en el Maestre.
"No se puede verdaderamente dejar a España sin haber visto "La Ermita" cuyo plafón es una maravilla, y Goya mismo, entre los personajes de ese grupo, se pintó borroso, un poco de espaldas en el centro de un conjunto espléndidamente equilibrado. Nunca me había sentido tan impresionado, ni en mi visita al Palacio Real de Copenhague, como lo estuve en ese pequeño santuario a la salida de Madrid. Toda la riqueza de las piezas magnificamente decoradas y las pinturas enormes de los salones reales de Dinamarca no me han causado tanta satisfacción, como haber hecho este alto en esa pequeña iglesia convertida y transformada en un museo a la gloria de Goya en la carretera a Toledo." (4)

¿Qué es lo que más llamó la atención del Maestre?, ¿qué pudo haber percibido o sentido? fueron las preguntas que nos hicimos por nuestra parte al visitar esta Ermita. La parte externa de la ermita es apenas una pequeña iglesia, nada portentosa, pero al penetrar en su interior aparece de golpe en la bóveda un espectáculo maravilloso. Nos quedamos contemplando durante un tiempo los distintos elementos de los frescos, integrándonos estéticamente a esa atmósfera desplegada por el conjunto.

Si bien el motivo de los frescos son de carácter religioso, una observación cuidadosa nos permite afirmar que la obra sale del marco puramente religioso y se despliega hacia una atmósfera de espiritualidad. Ninguna pieza debe verse separada del conjunto, la cúpula, el ábside, la parte superior de las paredes laterales y los espacios interiores de los arcos, en fin, toda la bóveda del templo es un maravilloso espectáculo que gira en torno al milagro de resurrección provocada por San Antonio de Padua.

En la escena de la cúpula, si bien destacan algunas figuras como el propio santo y otros personajes apoyados sobre la barandilla o cerca de ella, no son sin embargo los elementos que la obra quisiera destacar, sino y sobre todo, la gloria de la resurrección en sí misma, ante un cielo despejado y luminoso, acto al cual concurren claramente dos formas de ver, sentir y actuar: la del vulgo que parece reaccionar de manera dispersa, entre sorpresa, ausencia, incomprensión, estupefacción, miedo o distraimiento; y la de los ángeles y querubines que parecen tener algún grado de consciencia del acto, resguardando las puertas y ventanas, o descorriendo tímida y trabajosamente los velos del templo. En el ábside, un grupo de ángeles adorando el símbolo de la sagrada trinidad refuerza el sentido sagrado del conjunto.

Esta "Sixtina de Madrid" como a veces se le denomina, es quizá de una de las obras cumbres de Goya, el mismo Goya que había evolucionado a través de las distintas etapas de su propia pintura; que dominaba diferentes estilos y técnicas pictóricas de su tiempo; que pintaba retratos de reyes y principes penetrando en el carácter psicológico de los personajes más que en sus figuras; el mismo que había superado las críticas y reconocimientos colocándose más allá del qué dirán, el mismo que había quedado sordo después de una enfermedad. Sí, era el mismo Goya que presentaba esta obra prodigiosa que evoca vida, luz y color a través de sus rápidos y vitalizantes brochazos, propiciando una contemplación casi mística en quienes la observan con atención y respeto.

Hay dos versiones acerca de la presencia de Goya en el mismo cuadro, según algunos comentaristas de arte, Goya no se pintó dentro del mismo cuadro, se dice que el personaje que aparece de espaldas y medio borroso, muy cerca de las mujeres que conversan apoyadas en la barandilla, sería el asesino del hombre resucitado que pareciera huir del espectáculo. En cambio, el Maestre Serge Raynaud de la Ferriere señala que se trata del mismo Goya; en fin, presente o ausente entre los personajes de la obra, ¿no es acaso el mismo Goya el que produce en nosotros ésta ilusión de la muerte y la resurrección a través de su obra?.

NOTAS.-

(1) Para un verdadero discípulo, el pensamiento y voluntad del maestro trasciende el sentido puramente histórico, de manera que el proceso de identificación no es solamente una memoración o un recuerdo, sino una presencia y acción permanente del maestro en el discípulo, más allá del tiempo o la contemporaneidad de sus existencias.

(2) Ferriz Olivares David. El Retiro del Maestre, Editorial Diana, México 1985, pág. 255

(3) Esta fecha es aproximada, si bien el Maestre estuvo en España en Agosto de 1956, podría haber realizado más de un viaje a este país antes o después de esta fecha. Por otro lado, el manuscrito de su obra "El Arte en la Nueva Era" fue preparado durante los primeros años de la década del 50, sin embargo, el Maestre podría haber efectuado algunas inclusiones o modificaciones antes de entregarla a sus discipulos para su publicación.

(4) Raynaud de la Ferriere Serge. El Arte en la Nueva Era, Editorial Diana, México 1980. pág.282

jueves, 1 de julio de 2010

Más allá de las formas aparentes

Hace algunos días nos encontrábamos caminando por el Paseo de Almería, una de las principales avenidas del centro de esta ciudad, y nos detuvimos en una plaza muy simpática, al que los vecinos denominan "Plaza del Educador". Allí en medio de la plaza, en dirección del poniente, nos llamó la atención un pequeño conjunto escultural de piedra y mármol, que representa a un Maestro mostrando un libro abierto a dos niños en actitud de atención descansada, en medio de un jardín exuberante y bajo un ambiente de paz y libertad.

Nos detuvimos a contemplar aquella escultura desde una perspectiva simbólica, la misma que puede ser coincidente o no con lo que el artista quiso expresar en el momento de crearla.

Pensamos para nuestros adentros, "si tan solo mostráramos el "libro" tal cual a los discípulos, habríamos contribuido ya bastante a su formación", pero obviamente no nos estamos refiriendo a un libro en especial, sino al concepto arquetípico o universal del libro, al "libro de la vida", al "libro del cielo", al "libro de la naturaleza", al libro abierto de las revelaciones científicas, religiosas, etc.

Luego, detuvimos nuestra mirada en aquello que al parecer el artista no había querido mostrar, el rostro del maestro y el de los estudiantes no esta definido, se trata de un encuentro impersonal de maestro y discípulos, por encima de apariencias o identidades, lo cual es coherente con la escultura del libro en donde tampoco existen letras de ninguna clase.

Es interesante observar que no es el maestro quien se muestra como ejemplo, sino el libro, no sobrepone su personalidad, sus atributos o características individuales, sino, por el contrario, es fiel transmisor de una enseñanza tradicional que está escrita y que demanda una hermenéutica en su más hondo sentido.

Recordaba que fue precisamente en las afueras de esta ciudad, en el siglo XI en donde floreció la escuela mística de Pechina, cuyo exponente principal fue Ibn al-Arif (1088-1141) y donde Muhyi al-Din Ibn al-Arabí (1165-1240) decidió en 1198 escribir su libro "Mawaqi al-Nojum" (Los Sitios del Poniente de las Estrellas) atendiendo al llamado que Allah le hiciera con estas palabras: "Aconseja a mis siervos". (1)

Volviendo al motivo de nuestra contemplación, podemos decir que se trata de una representación arquetípica del maestro y de los discípulos, no es un maestro en especial, sino "El Maestro"; no se trata de unos discípulos sino de "Los Discípulos"; no se trata de un libro sino del "Libro"; y tampoco de una enseñanza particular sino de "La Enseñanza".

Recordaba las palabras del Maestro Ferriz, cuando relataba su conversación en Buenos Aires con uno de los más grandes escritores sudamericanos, Jorge Luis Borges, quien describía su experiencia diciendo: "mis amigos ya no tienen rostro y mis libros ya no tienen letras" (2). Como todos sabemos, Borges había quedado ciego, pero con esas palabras enunciaba una enseñanza tradicional, la desaparición de las formas visibles que experimenta el discípulo en el sendero de realización de la Jñana.

Pensaba tambien en las religiones del libro, Cristianismo, Islamismo, Judaismo, en las bases fundamentales de las tres, en la similitud de sus enseñanzas, en su emparentamiento tan cercano y sin embargo tan difícil de comprender para algunos. Si tan solo pudiéramos enseñar, tal cual, las bases idénticas sobres las cuales están sustentados sus libros, contribuiríamos mucho a la comprensión y acercamiento de los hijos de Abraham.

Pero la escultura evoca algo más, a decir por la actitud de los estudiantes y por el conjunto del parque, el ambiente es de libertad y de paz, se ve al niño en actitud relajada, no hay temor al maestro, y por tanto, no se trata de una cultura de imposición o de miedo, hay una actitud de atención libremente consentida. Además, la presencia de niños de ambos sexos expresa el sentido de igualdad de derechos y posibilidades.

Pero no solo evoca un ambiente de libertad, sino tambien de "encuentro" del maestro con sus discípulos en el sentido más intrinseco, de alma a alma, de autenticidad a autenticidad, lo cual nos hizo nuevamente recordar las palabras del Maestro Ferriz cuando en 1974 evaluaba las primeras experiencias docentes de la Universidad Internacional que él había instaurado como modelo de universidad libre y abierta:

"un servicio espontáneo de autenticidad pedagógica, en el cual todos asisten y concurren de mutuo propio en el libre ejercicio de su aprendizaje, tambien, espontáneo y auténtico. Alumnos y docentes forman así una comunidad de estudio, de investigación y de viviencia , es el paso del claustro al campus"(3).

Precisamente esta pequeña muestra artística, representa ese encuentro auténtico de maestro y alumnos, de maestro y discípulos, más allá de los claustros, en plena plaza, un espacio abierto de aprendizaje y meditación para todo aquel que quiera ver más allá de las formas aparentes e inmediatas.


NOTAS.
-
(1) Según varios investigadores de la vida y obra de Ibn Arabí, esta aparición y llamado de Allah determinó su vocación formadora a lo largo de su vida, sus viajes y su prolífica obra escrita.
(2) Ferriz Olivares David. La Supremacía de la Jñana en la Era del Saber. Publicaciones Hipótesis y Sintesis de la Fundación FISS, Santa Fe de Bogotá, 1994, pág. 47
(3) Ferriz Olivares David. Teoría Científica de la Cosmobiología, edición 1976, pág. 120

domingo, 20 de junio de 2010

Inmanencia-Trascendencia


Hemos considerado el título como Inmanencia-Trascendencia, separadas por un guión, para dar cuenta de que se trata de una aparente dualidad, pero que en realidad es un todo indivisible, una realidad integrada, porque no hay trascendencia sin inmanencia ni inmanencia sin trascendencia. Estas dos realidades no pueden separarse, así como no pueden separarse lo esencial de lo existencial.

¿Qué es lo inmanente y qué es lo trascendente en el ser humano?. Lo inmanente es Dios Mismo en nosotros, ya que es El quien hace que existamos, que respiremos, que tengamos la forma que tenemos, que pensemos como pensamos, que expresemos como nos expresamos, que hagamos lo que hacemos. ¿Pero cuán conscientes somos de esa inmanencia de Dios en nosotros, de nuestra esencia y pertenencia a la Unidad y multiplicidad de Dios?. Lograr conciencia de ello es posiblemente una de las conquistas más difíciles para el hombre moderno, ocupado casi exclusivamente de las circunstancias y vicisitudes que la vida material le depara.

Lo trascendente es la expresión de ese mismo Dios que obra en nosotros, nuestra entrega, nuestro servicio a los demás, la expresión de nuestro ser, de nuestra voluntad y capacidad de hacer, de nuestro pensamiento y de nuestras palabras, la forma en que vivimos y la función social que cumplimos en cualquier área de la actividad humana, el uso de nuestra libertad en el marco de las leyes que rigen la naturaleza.

Trascendencia e Inmanencia pueden comportarse como causa y efecto simultáneamente, porque es evidente que nuestros actos no son ajenos a nuestros estados de conciencia y nuestros estados de conciencia no son sino el resultado de nuestros actos, vivimos como pensamos y pensamos como vivimos. Nuestro estado espiritual es el resultado de nuestras realizaciones en el mundo sensible y tales realizaciones son consecuencia de nuestro estado espiritual. La visión de vida que tenemos es resultado del nivel cultural alcanzado, y éste a su vez de la visión de vida que tenemos.

Una de las expresiones más destacadas del Dr. Serge Raynaud de la Ferriere es: "El acontecimiento máximo de la Nueva Era será el descubrimiento del Hombre Trascendental"(1). ¿Qué hay de la inmanencia en esa afirmación?, ¿queda anulada la inmanencia del hombre en ese proceso?. Creemos que no; por el contrario, si concebimos que no hay trascendencia sin inmanencia, podemos decir que ese proceso de descubrimiento implica precisamente la mayor afirmación de la inmanencia en el hombre, ya que se trata de des-cubrir y de-velar todo aquello que oculta nuestra esencialidad, es decir, afirmar lo más íntimo y esencial de nosotros mismos, nuestra verdadera individualidad, haciendo de ésta una inmanencia trascendente.

Pero, ¿Cómo descubrir y liberar ese potencial, esa inmanencia trascendente, aquella realidad que para ibn Arabí sería la afirmación del "Nombre de Dios" que mora en cada uno de nosotros?, quizá, haciendo consciencia de esa identidad esencial y entregando nuestro ser al servicio de los demás desde lo más hondo y elevado de nosotros mismos, superando nuestras limitaciones y poniendo en cada cosa que hagamos el sello de Dios Viviente.

Refiriéndose a la Trascendencia e Inmanencia de Dios, Ibn Arabí, el más grande de los Maestros del Sufismo, señala: "Por la Trascendencia, tú lo condicionas, y por la Inmanencia lo limitas, si profesas las dos estas en el buen camino". (2) Del mismo modo, refiriéndose al hombre declara: "la definición del hombre comprende a la vez su exterior y su interior"(3). Y agrega: "no podemos separar la inmanencia de la trascendencia", señala que entre inmanencia y trascendencia existe una "interpenetración" sosteniendo además que existe "inmanencia en la trascendencia y trascendencia en la inmanencia". (4)

El Maestro David Ferriz Olivares, hablaba de una "trascendencia para la inmanencia". Es decir, cuanto mayor sea nuestra exteriorización y proyección social al servicio de los demás, mayor será nuestra conciencia de vida y cuanto más elevada sea nuestra conciencia de vida, mayor será nuestra proyección y exteriorización al servicio de los demás. Una experiencia cultural en el más alto sentido, una experiencia boddisáttvica, una entrega de nuestro ser al Ser Universal, una vivencia de la Jñana Vijñana Yoga en su más alto sentido.

El Dr. Serge Raynaud de la Ferriere señala que: "trascendencia e Inmanencia fueron consideradas al principio como excluidas la una de la otra. Más bien en éste símbolo - considerado como Trascendencia Inmanente - debe cumplirse para nosotros su dialéctica viviente y presente, en la cual no debe hundirse tampoco la trascendencia". (5)

Quien se considere discípulo del Dr. Raynaud de la Ferriere, no puede pasar por alto esta idea del Maestre, ya que él considera que trascendencia e inmanencia no pueden seguir siendo consideradas excluyentes la una de la otra, antes bien, deberían aplicarse dialécticamente vivientes y presentes.

La posición existencialista de principios del siglo XX exaltaba el valor de la existencia oponiéndola a la fe religiosa, señalando como en el caso de Jaspers que: "Toda relación de Dios que no se realiza al mismo tiempo como comunicación existencial para recibir la única verdad de que ella es capaz, no es solamente precaria en ella misma, sino que es al mismo tiempo una traición a la existencia". (6)

Pero no es necesario ser existencialista para realizar la trascendencia ni religioso para realizar la inmanencia del ser, es suficiente tener una base filosófica sólida y una experiencia mística para realizarla, se entiende que estamos hablando de una mística más allá del dogmatismo religioso o científico.

Al respecto el Dr. de la Ferriere señala: "la experiencia mística interesa muy poco a la religión (el místico verdadero está siempre un poco fuera de la Iglesia organizada); lo que interesa a la religión es: la obediencia a la autoridad. La religión es una heteronomía porque Dios habla; la filosofía es una autonomía porque Dios es la Divinidad escondida". (7)


NOTAS
(1) Raynaud de la Ferriere, Serge. Arte en la Nueva Era, pág. Editorial Diana, México,
(2) Ibn Arabí, Fusus al Hikam, El Engarce de una Sabiduría Trascendente en un Verbo de Noé.
(3) Ibn Arabí, Fusus al Hikam, El Engarce de una Sabiduría Trascendente en un Verbo de Noé.
(4) Ibn Arabí. Fusus al Hikam, El Engarce de una Sabiduría Intima en un Verbo de Elías.
(5) Raynaud de la Ferriere, Serge. Propósitos Psicológicos Vol. II/29
(6) Ibid. pág. 261
(7) Ibid. pág. 261


miércoles, 17 de junio de 2009

Ah! cómo yo quisiera saber si sus esperanzas han sido acogidas!



El título de este artículo es una frase pronunciada por Ibn Arabî durante las exequias del Gran Averroes (1126-1198), aquel que fuera el restaurador del pensamiento aristotélico en el mundo islámico y cuyo mensaje trascendió sus fronteras para constituirse en un referente importante del pensamiento islámico y occidental durante varios siglos.

Sin embargo, a reserva de presentar posteriormente el pensamiento y la obra de Averroes, queremos comentar aquella experiencia de Ibn Arabî (filósofo y místico de gran reconocimiento en el mundo Islamico) ocurrida durante los funerales de aquel gran pensador, filósofo, médico y matemático de Córdoba.

Ibn Arabí durante las exequias de Averroes

Dicha experiencia sucedió en la misma ciudad de Córdoba, el año 1198 (595 de la Hégira Mahometana), durante los funerales de Averroes, que fallecía a los 72 años luego de una vida intensa de investigaciones y viajes que dieron como resultado una profunda reflexión filosófica y científica expresada en sus múltiples obras. Ibn Arabî frisaba los 33 años y se encontraba en la plenitud de sus investigaciones y peregrinaciones por el mundo árabe de la época, él había tenido un solo encuentro físico con Averroes cuando era adolescente, aunque relata que lo vio por segunda vez durante una experiencia de éxtasis espiritual. Sin embargo, debió haber seguido con mucho interés el pensamiento filosófico de Averroes quien ya era un personaje reconocido en aquella época.

Es curioso que ambos hombres fueran en cierto modo contemporáneos, aún cuando uno precediera al otro, porque es precisamente la confluencia de ambas posturas filosóficas que constituirán la base para la realización más elevada de la espiritualidad en el mundo islámico, es decir, la conjunción del saber filosófico (Averroes) y la experiencia mística (Ibn Arabí), que correspondería, según las palabras del Maestre Serge Raynaud de la Ferriere al ideal del Sabio Perfecto. Veamos lo que dice Ibn Arabî de aquella experiencia tan simbólica durante los funerales de Averroes, el cual es recogido con gran maestría por Henry Corbín, citado por el Maestre en los Propósitos Psicológicos XXIX, 11-12.


"No tuve más la ocasión de encontrarlo hasta su muerte que sobrevino en el año 595 de la Hégira (1198) en Marrakesh (Marruecos). Sus restos fueron transferidos a Córdoba, donde se encuentra su tumba. Cuando el ataúd que contenía sus cenizas fue cargado en el flanco de una bestia de carga, se colocó sus obras al otro lado para hacer contrapeso. Yo estaba allí, de pie, en guardia; conmigo estaba el jurista y letrado Abûl-Hosayn Mohammad ibn Jobayr, el secretario Sayyed Abû Saîd (principe Almohade), así como mi compañero Abûl-Hakam 'Amrû Ibn al-Sarrâj, el copista. Entonces Abûl Hakam se volvió hacia nosotros y dijo: No observáis aquello que sirve de contrapeso al maestro Averroes sobre su montura?. De un lado el Maestro (Imám), del otro sus obras, los libros compuestos por él. Entonces, Ibn Jobayr le respondió: "¿Tu dices que yo no observo, oh hijo mío?. Ciertamente que sí. Que bendita sea tu lengua!". Entonces yo acogí en mi (esa frase de Abûl-Hakam), para que ella sea un tema de meditación para mi y de recordación. Yo soy ahora el único sobreviviente de ese pequeño grupo de amigos - que Dios los tenga en su misericordia - y yo me digo entonces a ese respecto: De un lado el maestro, del otro sus obras. Ah! cómo yo quisiera saber si sus esperanzas han sido acogidas!".

- "¿Todo Ibn 'Arabî no se encuentra ya en ese extraordinario episodio?" -

Transtornante de simplicidad, teniendo la muda elocuencia de los símbolos, he ahí la escena del regreso de los restos mortales a Cordoba. Al Maestro cuyo propósito esencial había sido el restaurar en su pureza el aristotelismo integral, rinde un último homenaje: el "hijo de Platón", el contemporáneo de los Platónicos de Persia (los Ishrâqiyûn de Sohrawardî) que inauguran conjuntamente en Islam, sin que el Occidente lo haya presentido, algo que precede y desborda los proyectos de un Gemistos Plethon o de un Marcilio Ficino. Y delante, la escena de simbolismo no premeditado, el peso de los libros equilibrando aquel del cadáver, la interrogación melancólica_ "Ah! cómo yo quisiera saber si sus votos han sido acogidos!...."

La respuesta Ibn 'Arabî la recibió algunos años más tarde, pero ella pedía una larga meditación. Ella anuncia el secreto del cual depende que se realicen los votos del hombre de deseo, porque él mismo era el respondiente PARA ese Dios que comparte su destino, desde que él consiente a su Dios; y él depende de ese secreto que el alba de la resurrección levantada sobre el alma mística no se invierta en el lúgubre crepúsculo de las dudas, en la alegría cínica de los ignorantes ante la idea de una sobre existencia al fin vencida. (Si así fuere), entonces sí, los sobrevivientes momentáneos no tendrían más que ese espectáculo irrisorio: un paquete de libros equilibrando su cadáver.

Pero ese triunfo, Ibn 'Arabî sabe que no se obtiene ni por el esfuerzo de la filosofía racional, ni por la unión a aquello que su léxico designa como un "Dios creado en los dogmas" - escribe H. Corbin. El depende de un cierto encuentro decisivo, totalmente personal, irremplazable, apenas comunicable al alma más fraternal, menos aún traducible en un cambio cualquiera de obediencia exterior, de calificación social. Es el fruto de una larga Búsqueda, obra de toda una vida, toda la vida de Ibn 'Arabî fue esa larga Búsqueda.

La trascendencia de una exclamación

¿Cual fue la trascendencia de esta experiencia y sobre todo de la exclamación de Abul Hakam que Ibn Arabí había retenido como un tema de profunda meditación y que constituyó una pauta fundamental para la realización de su vida espiritual?. "La escena de simbolismo no premeditado, el peso de los libros equilibrando aquel del cadáver y la interrogación melancólica de Ibn Arabî: "Ah! cómo yo quisiera saber si sus esperanzas han sido acogidas!...."

¿Fue esta experiencia de Ibn Arabí una experiencia individual y completamente aislada del contexto filosófico occidental, o sería perfectamente aplicable a todas las tradiciones, movimientos religiosos, filosóficos y comunidades espirituales sustentadas en la palabra escrita?.

¿Acaso no podemos decir lo mismo respecto a una gran parte de obras escritas con carácter profético o espiritual, desde los Vedas hasta la Biblia, el Corán, el Zohar, etc., y aún respecto a obras de grandes pensadores contemporáneos, incluidas las obras del propio Maestre Serge Raynaud de la Ferriere?.

Averroes, el gran peripatético de Córdoba, del cual Henry Corbin señala una característica fundamental: “el Maestro cuyo propósito esencial había sido el restaurar en su pureza el aristotelismo integral”, es decir, aquel que abordó el conocimiento en toda su amplitud pero enfocado desde el punto de vista eminentemente racional, tan diferente a la propuesta filosófica de Platón y los neoplatónicos, en el que no solamente está presente la razón sino la inspiración, la otra parte de la verdad, la otra columna, la otra vía…

Es precisamente a ese maestro de la especulación filosófica racional que Ibn Arabí “el “hijo de Platón”, el contemporáneo de los Platónicos de Persia (los Ishrâqiyûn de Sohrawardî)” rinde homenaje al pie de su ataúd. Ibn Arabí, nada menos que el más alto exponente de la filosofía mística, que defendía la inspiración, la unión simpathetica con Dios y la teofanía espiritual expresada en su más alto valor, el éxtasis supremo, la realización de la unidad con el principio divino.

Es interesante cómo estas dos escuelas de pensamiento aparecen simbólicamente unidas en aquella experiencia de Córdoba, una sucediendo a la otra. Henry Corbin destaca algo que no puede pasar desapercibido para nosotros, es decir, que Aberroes e Ibn Arabí, “inauguran conjuntamente en el Islam, sin que el Occidente lo haya presentido, algo que precede y desborda los proyectos de un Gemistos Plethon o de un Marcilio Ficino”(1).

Conjuntamente, es decir, la unión de la filosofía racional y la filosofía mística proclamada por Sohrawardî desde el siglo XII, y de cuyo movimiento el Dr. de la Ferriere expresa: “Uno de sus trazos esenciales es de rendir indisociables: filosofía y experiencia mística; una filosofía que no finaliza en una metafísica de éxtasis es una vana especulación; una experiencia mística que no se apoya sobre una formación filosófica sólida es amenazada de perderse y de degenerar.” (XXIX/7)

Recordemos que el propio Dr. de la Ferriere sustenta su posición filosófica e histórica en aquella famosa frase suya: “Yo he venido con un mensaje espiritual y de documentación científica”, que desborda a su vez los proyectos de pensadores neoaristotélicos o neoplatónicos para presentarlos unidos en un solo programa de acción y transformación individual y social.

Penetrar el mensaje del símbolo

Pero volvamos a la experiencia de Córdoba y observemos nuevamente aquel hecho significativo: “la escena de simbolismo no premeditado, el peso de los libros equilibrando aquel del cadáver, la interrogación melancólica_ "Ah! cómo yo quisiera saber si sus votos han sido acogidos!...."

¿Cuándo el pensamiento de un autor es suficientemente comprendido y aplicado?, históricamente sabemos que no siempre un autor es comprendido inmediatamente en su verdadera dimensión y sobre todo en su verdadera intencionalidad, a Jesús se le amó, se le adoró, se le imploró, se le hizo templos, pero no se le comprendió, no habían pasado muchos años desde su advenimiento y los representantes de la Iglesia hacían exactamente lo contrario a su mensaje. El pensamiento de Gautama tuvo que esperar varios siglos para ser reinterpretado por los discípulos de Nagarjuna, que fueron los que mejor se aproximaron al análisis y aplicación de su pensamiento. El pensamiento de Zaratustra, de Pitágoras, de Sócrates, de Hipócrates, del Maestro Eckhart, de Erasmo de Rotterdam, de Goethe, Rilke, Nietzche, entre otros, están aún a la espera de ser suficientemente comprendidos y aplicados.

Pero, sin necesidad de ir más allá y relativizar la significación universal de esta experiencia de Ibn Arabí, quedémonos solamente con los que están comprometidos en la escena relatada. Averroes, escribió muchas obras de carácter científico y filosófico; Ibn Arabí, un ser profundamente místico, acucioso y prolífico escritor; el propio Henry Corbin, que escribió tan valiosas obras exegéticas acerca de la filosofía islámica e iraniana; el Maestre Serge Raynaud de la Ferriere peregrino de los cinco continentes y escritor de 100 obras, en las cuales unió el pensamiento antiguo y contemporáneo, revalorando, entre otras, la tradición Sufí a través de la exégesis de Henry Corbín, Titus Burckardt y otros; su propio discípulo y exegeta, el Dr. David Ferriz Olivares, quien fuera uno de los más preclaros exponentes del Pensamiento del Maestre, dejó muchas obras escritas y aún inéditas, sin contar sus enseñanzas grabadas.

Todos ellos han desaparecido físicamente, ¿cuáles fueron sus esperanzas?. ¿Acaso hoy podemos dejar de percibir lo que Ibn Arabí percibió y exclamar la misma exclamación que con tanta precisión señaló?. "Ah! cómo yo quisiera saber si sus esperanzas han sido acogidas".

Cada uno de ellos estuvo rodeado de circunstancias muy difíciles. Averroes e Ibn Arabí tuvieron que hacer frente a los intereses de poder de sus épocas; Henry Corbin tuvo que enfrentar la incomprensión de su pensamiento filosófico, aún en la actualidad sus escritos son duramente criticados por quienes no entienden sus ideales; el Maestre de la Ferriere fue incomprendido por sus propios discípulos y la institución por él creada se encuentra hoy lamentablemente atomizada en un sinnúmero de instituciones de fraternidad universal sin que sus obras escritas sean abordadas con la seriedad que corresponde ni con el espíritu de universalidad al cual aspiraba; por su parte, el Maestro David Ferriz Olivares, epistemólogo y exégeta cabal, es reclamado como guía y Maestro por varios movimientos científicos y espirituales, pero ¿se habrá salvado el Maestro del dogmatismo y el fanatismo propios de esta época de transición?.

¿Cuáles fueron sus pensamientos primordiales?. Quizá como a Ibn Arabí también a nosotros nos demandará un tiempo comprenderlas y realizarlas, solamente queremos hacer un llamado, no pretendemos resolver ningún problema, nos limitamos a decir: si no abordamos con sentido de profundidad científica, filosófica y espiritual sus respectivos pensamientos, estaremos lejos de acoger sus esperanzas. Habremos seguramente construido fortalezas institucionales, organizaciones administrativas de gran alcance, estructuras legales y oficialmente reconocidas, pero si no vivificamos sus pensamientos haciendo de ella una fuente permanente de revelación para los discípulos, el riesgo que corremos es el de constituirnos en mausoleos o tumbas en los cuales estarán presentes los cadáveres de nuestros Maestros, con sus obras escritas haciendo contrapeso, y sobre los cuales montaremos celosamente guardia, pensando que allí se encuentra lo más sagrado de nuestros movimientos. ¿Quién quiere ser sobreviviente de ese espectáculo irrisorio?: ¡un paquete de libros equilibrando el cadáver del Maestro!. Habría que recordar lo que el Maestre decía: “…las cosas que llamamos sagradas son aquellas precisamente a las que se ha dotado de mayor vida”. Las cosas no son sagradas por la voluntad de una autoridad dogmáticamente establecida, sino porque han sido dotadas de mayor vida….¿cuánta Vida hay en cada uno de nuestros movimientos y en cada uno de nuestros actos?.

No es suficiente reclamarse discípulos, tener escrituras públicas, edificios y templos, ni siquiera obras escritas o editadas de maestros y discípulos, se trata de Ser, Vivificar y Restaurar permanentemente el Verbo en la individualidad eterna de cada Ser.


La inspiración profética individual frente a la Autoridad y el Magisterio Dogmático
Una cita del Maestre de la Ferriere referida al surgimiento de la Iglesia Cristiana que terminó condenando a los movimientos gnósticos y sus obras escritas en el siglo II es muy ilustrativa al respecto:




"...con la condenación del movimiento montanista en el siglo II, se ha encontrado cerrada a partir de ese momento, al menos por y para la Gran Iglesia, no solamente toda posibilidad de una revelación profética nueva dispensaba por los Angeles, sino también toda iniciativa de una hermenéutica profética. A partir de ese instante, la autoridad de la Gran Iglesia se substituye a la inspiración profética individual, esa autoridad presupone a la vez y legitima la existencia del magisterio dogmático y el dogma anuncia todo aquello que él tiene que decir y todo aquello que tiene lugar a ser dicho....No hay más lugar para "los discípulos de Kherz"(2) y el esoterismo ha perdido su concepto y su razón de ser. A primera vista eso basta para marcar una diferencia profunda con el Islam que no ha conocido jamás ni magisterio dogmático, ni Concilios. Ni siquiera el Imânato Sî'ita tiene la naturaleza de una autoridad pontificial dogmática, él es la fuente no de definiciones dogmáticas, sino de la inspiración del ta'wîl (3) y son todos los adeptos que de grado en grado de la jerarquía esotérica, forman el "Templo de Luz" del Imanâto, el cual de grado en grado repite el aspecto de un compadraje iniciático."

"Para que el grito DIOS HA MUERTO dejara a los seres presas del abismo era necesario que después de largo tiempo fuese abolido el misterio de la Cruz de Luz. Ni la indignación piadosa, ni la alegría cínica no pueden cambiar nada. No hay más que una respuesta, aquella misma que Sophia emergiendo de la noche murmurará a la oreja del peregrino pensativo circumbalando alrededor de la Ka'aba: ¿Estabas, pues, tú mismo ya muerto?. El secreto al cual inician Ibn Arabî y los suyos, encamina aquellos que el grito ha sacudido hasta el fondo de su ser, a reconocer qué Dios ha muerto y quiénes son los muertos. Reconocer es comprender el secreto de la tumba vacía. Pero es preciso que el Angel haya desellado la piedra y es preciso tener el coraje de mirar hasta el fondo de la tumba para saber que ella esta bien vacía y que es en otra parte que es preciso buscarlo. El mal supremo para el santuario es el de convertirse en la tumba sellada delante la cual se monta la guardia y esto se hace porque ya hay allí un cadáver. Es por ello que el supremo coraje es el de proclamar que ella está vacía, coraje de los renunciadores a las evidencia de razón y de autoridad porque la única prueba que ellos mantienen es un secreto del amor que ha visto."

Una vez desaparecidos los mensajeros, generalmente los seguidores tienden a institucionalizar el mensaje en estructuras administrativas, dotándoles de autoridad y magisterio dogmático, con jerarquías, reglamentos y obligaciones que terminan aplastando las aspiraciones individuales de unión y realización de los seres, olvidando el verdadero mensaje y los caminos señalados por el mensajero, petrificando su imagen y la letra de su enseñanza repetida uniformemente como un dogma.

Hoy 12 de Junio del 2009, día en el que celebramos el 88 aniversario del natalicio del Maestro del Libro, del Discípulo del Saber, David Ferriz Olivares, no podíamos dejar de realizar este llamado, no solo a aquellos que se reclaman seguidores del Maestre Serge Raynaud de la Ferriere y discípulos del Maestro David Ferriz Olivares, sino a quienes no habiendo sido contemporáneos de sus vidas físicas reconocerán en el futuro el Apostolado de sus Disposiciones escritas, en los cuales siempre será posible no solamente encontrar la documentación necesaria, sino y sobre todo, la inspiración y la revelación de verdades profundas para dar testimonio de la vitalidad del Verbo en cada individualidad espiritual.
Notas.-
(1) Filósofos neoplatónicos del siglo XV.
(2) El verdeante, el Arquetipo del Maestro que conduce al discípulo a su propia teofanía.

(3) Hermeneútica simbólica o profética.