lunes, 10 de diciembre de 2007

El cuadro del hombre perfecto

La evolución del ser es hacia abajo y hacia arriba, hacia el cielo y hacia la tierra, cuando se evoluciona ontológicamente se materializa el espíritu y espiritualiza la materia, no se desliga lo material de lo espiritual ni lo espiritual de lo material

A este respecto, quizá sea momento de ver con detenimiento el cuadro del hombre perfecto dibujado por el Dr. Serge Raynaud de la Ferriere, que se encuentra en la Obra "El Retiro del Maestre" escrita por su discípulo y exégeta el Dr. David Ferriz Olivares pág. 105. (Ver figura).

En ella veremos que hay etapas en las cuales la mayor fuerza de nuestro ser (focus: lugar de fuego, corazón) puede estar centrada sucesivamente en el nivel sensorial, emocional, mental (objetiva o abstracta) e incluso en los niveles intuitivo y espiritual que son los más elevados.

Pero llega un momento en el cual el Ser realiza completamente la Unidad y actúa. Ese es el Hombre Perfecto, Todo Hombre y Todo el Hombre, Completo, Cabal, Total, Universal, no solo en pensamiento sino existencialmente, no solo espiritual sino materialmente, con todas sus capacidades sensoriales, emotivas, mentales, intuitivas y espirituales, actuando a voluntad sobre los distintos planos, haciendo de cada pensamiento y de cada acción la expresión y reflejo de lo más hondo y elevado que tiene el Hombre.

No niega la existencia de los distintos planos de vida y niveles de consciencia, que de hecho existen, pero tampoco está supeditado a ellos de manera particular o exclusiva, sino que ha logrado integrarlos desde una mayor perspectiva y dimensión conciencial y existencial, quizá por ello, refiriéndose al hombre perfecto el Dr. de la Ferriere dice: "El sí tiene el poder para los focos de atencion a voluntad en todos sus vehículos".

Pero también podemos observar que este proceso implica un desplazamiento gnoseológico y epistemológico, es decir, del Saber, una evolución que va desde el desconocimiento a la omniciencia, desde el hombre primitivo hasta el hombre perfecto, describiendo un helicoide como todo proceso evolutivo en el universo.

jueves, 22 de noviembre de 2007

Aportes a la Didáctica en el Pensamiento del Dr. Serge Raynaud de la Ferriére y Dr. David Juan Ferriz Olivares

1. Introducción

Estamos en una nueva era, una era de saber, una era de integración, “una era que se destacará por la investigación sintética y que tendrá necesidad de espíritus amplios, fuertes, capaces de comprender un sistema en su conjunto” (1) y la didáctica está llamada a cumplir su mayor aporte y su mayor trascendencia para el desarrollo del hombre total, del hombre cabal, del hombre completo, del hombre universal, conforme a los planteamientos de los Doctores Serge Raynaud de la Ferrière y David Juan Ferriz Olivares y a las aspiraciones de la propia UNESCO, para la construcción de un mundo diferente, más allá de las contingencias políticas y los intereses de mercado, un mundo unido por la sabiduría.


2. La autorrealización del ser humano como premisa didáctica

Lo primero que nos viene a la mente cuando abordamos la educación en general y la didáctica en particular es la necesidad de comprender que estamos en una nueva etapa de la humanidad, una nueva época, denominada era del conocimiento, se trata de una era que demanda la mayor trascendencia y desarrollo integral del ser humano, no solamente de sus aptitudes cognitivas o la acumulación de un gran conocimiento acerca de sí y de su entorno natural y cultural, sino de la mayor expresividad y trascendencia de sus propias capacidades y facultades científicas, artísticas, filosóficas y didácticas, es decir, la confluencia en un solo Ser del hombre que produce, que piensa, que crea, que aspira y que eleva su pensamiento hacia las cumbres más elevadas de la cultura y de su propio ser, no porque sea un don, sino porque constituye el producto de una conquista (2 ), es decir, de un proceso de autorrealización, de apropiación legítima de estados de comprensión, de estados de conciencia cada vez más elevados, en un incesante perfeccionamiento de sí mismo en medio de la colectividad, con la colectividad y para la colectividad. Por ello, nos permitimos recordar uno de los planteamientos prospectivos más categóricos del Dr. Serge Raynaud de la Ferrière, cuando dice:


“El acontecimiento máximo de la Nueva Era será el descubrimiento del hombre trascendental”(3)

Es decir, del hombre que trasciende incesantemente su plano de comprensión, su espacio, su cultura, su idioma, su tiempo, su época, para alcanzar la mayor expresividad de su potencial, todo hombre y todo el hombre, lo cual nos recuerda aquella frase que aparece en el logotipo de la Universidad Nacional de Educación Enrique Guzmán y Valle cuya expresión en latín es:

HOMINEM UTI NOMINEM EDUCARE OPORTET
“Educar el hombre en todo cuanto tiene de Hombre”

3. La Didáctica como Pilar del Saber

Se ha dicho muchas veces que la ciencia es un proceso social, máxime en una era de confluencias, de trabajo en equipo, de cooperación y de interdependencias como lo es la época actual; También hemos reconocido que el Arte con sus múltiples expresiones es tan indispensable para el desarrollo de la creatividad artística y científica, para el desarrollo de la sensibilidad y expresividad estética; hemos reconocido que filosofar no es solamente desarrollar cierta capacidad reflexiva del ser humano, sino asumir una manera de ser y trascenderse como lo expresan K. Jaspers y el Dr. de la Ferriere. Sin embargo, ¿cual es el rol que le toca desempeñar a la Didáctica?, ¿cuál es su naturaleza y su finalidad?, ¿qué busca la didáctica?, ¿debemos acaso seguir pensando que la didáctica se reduce a una dimensión puramente operativa, instrumental y casi aleatoria del acto educativo?. Pensamos que la didáctica es fundamentalmente una experiencia comunicativa trascendental, que obedece al anhelo de transmitir que tenemos los seres humanos, y si bien se puede utilizar recursos de distinta índole para facilitar ese proceso de comunicación o transmisión, no debemos confundir el medio con el fin, el recurso con el objetivo.

Por tanto, la didáctica constituye una extensión natural del ser humano, que permite establecer puentes culturales de unión entre los seres, un intercambio de saberes y no saberes para el desarrollo de la cultura. Por ello, la Didáctica es un pilar del saber, junto a la Ciencia, el Arte y la Filosofía. La didáctica corona, completa, afirma y reafirma el conocimiento científico, la creatividad artística y el pensamiento filosófico. Sin la didáctica todo saber quedaría incomprendido e incontemplado. En cierto modo, podríamos decir que la didáctica, más que la ciencia, el arte y la filosofía, está estrechamente comprometida con la comprensión, lo cual constituye su sentido verdadero. Satisface una necesidad existencial de comunicación. Un saber no transmitido es un saber sin sentido social, un arte que no inspire y despierte nuevos estados de conciencia es una arte en cierto modo insulso, una filosofía que no posibilita la trascendencia ontológica y social del ser es una filosofía decadente. Felizmente, comenzamos a vivir una interacción de estos cuatro pilares en una nueva síntesis del Saber. Y quizá por ello Gastón Bachelard expresa que “la ciencia no es sino una estética de la verdad”, y por nuestra parte podríamos decir que la Didáctica es la expresión más elevada de la estética de la comunicación.


4. La naturaleza formativa de la didáctica

Durante mucho tiempo hemos considerado a la didáctica exclusivamente como un medio, pero no es solamente un medio, la didáctica posee un poder formativo y culminante del Saber, porque es precisamente en el acto educativo que un saber se completa y se perfecciona. Está naturaleza de la didáctica está claramente expresada por el Dr. David Ferriz Olivares cuando dice:


“El que mejor aprende y vivencia una enseñanza es aquel que la practica y que la tiene que enseñar” (4 )


¿Cuantos maestros no comprobaron esta verdad?. Se aprende al enseñar, por supuesto que sí, Cuando se vive intensamente el acto educativo, ocurre una mayor clarificación del conocimiento y del propio pensamiento de aquello que se transmite. El acto de conocer o de investigar puede vivirse individual o colectivamente y tener un dominio especializado de algo, pero cuando ese conocimiento, esa investigación se enseña a los demás, se amplía la dimensión humana de dicho conocimiento, máxime si dicha experiencia didáctica se vive no solamente como transmisión, información o ilustración de conocimientos sino como un proceso formativo, es entonces que la didáctica cobra un poder dinamizador de la cultura y generador de nuevos aprendizajes para el estudiante y para el propio docente. Por supuesto, que será indispensable no ser meros transmisores, sino investigadores de aquello que enseñamos. Hay que vivir y practicar aquello que uno enseña, ello potencia enormemente la cultura y construye una sociedad coherente porque el estudiante percibe el ambiente, la intencionalidad, la coherencia, la autenticidad y el espíritu del docente.


5. La formación del espíritu

Unos de los planteamientos fundamentales del pensamiento pedagógico del Dr. Serge Raynaud de la Ferriere y que dio lugar a la creación de toda una Fundación dedicada a la Formación de la niñez, es el valor que otorga este pensador a la formación del espíritu de los niños, y que no solamente es válido para los niños sino también para los jóvenes y quizá para los adultos. El dice textualmente lo siguiente:

"Lo importante no es solamente enseñar algo a un niño, es formar su espíritu para la observaciòn y la reflexión, la crítica en la investigación y el amor a la verdad" (5)

No es que esté demás enseñar o brindar información, instruir o transmitir conocimientos, no se trata de que el docente abandone su responsabilidad de orientar, prevenir, facilitar, mostrar el camino, enseñar con imparcialidad y sentido universal los contenidos de una determinada materia, sino, que además de enseñar algo, forme el espíritu del niño, estimule sus capacidades de observación, de reflexión, de crítica en la investigación, y para ello, hay necesidad de crear las circunstancias, medios propicios, ambientes educativos y experiencias curriculares o extracurriculares que permitan al estudiante desplegar sus potencialidades y capacidades a plenitud.

En consecuencia, el logro de determinados objetivos de aprendizaje no sería suficiente desde el punto de vista de la formación, sino de posibilitar la expresión auténtica de la naturaleza del estudiante, su potencialidad, su talento.

Cuando se comprende ello, se presenta un cambio cualitativo en la actitud del docente, su compromiso ya no es solamente un compromiso con los objetivos de aprendizaje, con las exigencias del sistema educativo, con las necesidades del mercado laboral, o con sus propias necesidades como docente, sino con la necesidad de autorrealización del estudiante, con el desarrollo de sus potencialidades, de su carácter, de su individualidad, de su ser, el cual debe encontrar vías de autorrealización, de crecimiento, expresión y expansión social.

¿Cómo debería ser la Didáctica desde ese concepto?, ¿cómo debemos afrontar el proceso educativo dentro o fuera del aula, curricular o extracurricularmente?. Sabiendo que no solamente se trata de enseñar sino formar espíritus, es una gran responsabilidad y un gran privilegio.

Es una gran responsabilidad porque, en el caso de los niños por ejemplo, se debe tener el cuidado suficiente como para “dar a cada uno su verdadero valor sin pretender canalizar los espíritus” (6). Recordemos cómo se pretendía educar a los niños en el contexto de la ideología nazi o en el contexto de muchas ideologías a lo largo de la historia de la humanidad.


6. Informar-ilustrar-educar-formar

Uno de los aportes fundamentales a la comprensión de la experiencia comunicativa es el planteamiento de una axiología de la comunicación pedagógica planteada por el Dr. David Ferriz Olivares, se trata de los cuatro pasos indispensables en la pedagogía moderna: informar, ilustrar, educar y formar, no es que sean acciones separadas, pueden estar integrados en un solo acto educativo o desarrollarse paso a paso durante una o varias sesiones de aprendizaje. En una sesión de trabajo podemos informar, ilustrar, educar y formar, aún cuando la experiencia educativa y sobre todo formativa demanda una alta preparación docente y una percepción de las potencialidades del estudiante.

Se debe comprender que la información es el primer paso en el proceso pedagógico, de hecho es lo primero que hacemos en el aula, aún cuando toda información necesita transmitirse verazmente. El desarrollo de las tecnologías de Información y comunicación nos permiten disponer de una gran cantidad de información, al menos a una parte de la humanidad, porque hay grupos humanos a los cuales los beneficios de tales tecnologías aún no han llegado, sin embargo, la información por sí sola no cumple una función educativa, no garantiza logros de aprendizaje y mucho menos forma al ser humano, se necesita de los siguientes pasos; la ilustración por su parte amplía el nivel de información incorporando nuevos elementos no descritos necesariamente por el lenguaje escrito o hablado, ya que sería muy largo de explicar, por ejemplo: una fotografía dice mucho más de lo que podemos decir con un conjunto de palabras o frases, un video muestra una gran cantidad de información, ampliando nuestras posibilidades de percepción y comprensión de un fenómeno, pero tampoco garantiza la comprensión, asimilación, crecimiento y expansión de las potencialidades del estudiante. La educación utiliza los dos pasos anteriores y va más allá, orienta la información e ilustración hacia objetivos de aprendizaje previamente establecidos, de acuerdo a necesidades y prioridades educativas, con la finalidad de provocar cambios, adaptaciones, construcciones y reestructuraciones conceptuales, actitudinales y procedimentales en el estudiante. Por último, la formación obedece al nivel más alto de la comunicación pedagógica, implica un compromiso con el descubrimiento y desarrollo del talento del estudiante, su expansión y realización, integrando todas las áreas del ser y en plena interacción con los demás, con su entorno social, cultural y su ambiente natural.


Fuente: Elaboración propia con base en los planteamientos del Dr. David Ferriz Olivares

7. El primer recurso didáctico

Existe una jerarquización de medios didácticos para la transmisión del conocimiento, que va desde un simple rotafolio o pizarrón, pasando por las fotos, las diapositivas, el video, la presencia de un testigo vivencial, hasta la presencia de los mismos actores o productores de hechos o personas que ya no solamente refieren acerca de lo que escucharon o vieron, sino, transmiten lo que viven y experimentan cotidianamente, sea en el mundo del arte, de la ciencia, de la filosofía y de la propia educación.

Sin embargo, aún cuando contemos con todos los recursos didácticos, desde los más sencillos hasta los más complejos, desde la representación de la realidad hasta la realidad misma, debemos tomar en cuenta que la enseñanza de un determinado contenido o el logro de un determinado aprendizaje, no despertará un verdadero interés y anhelo de saber en el estudiante, ni lo inspirará, si es que el docente no transmite su propio ser y se entrega plenamente en el acto educativo, se necesita que él esté inmerso con todo su cuerpo, sus emociones, su pensamiento y su sentido social, cree un ambiente, un mundo, un universo de aprendizaje.

Por tanto, podemos decir, sin lugar a dudas, que independientemente de lo que se enseñe, “el primer y mayor recurso didáctico es el propio ser del docente” (7), esa fuerza inspiradora, ese intangible que llega y despierta anhelos de aprendizaje, esa fuerza de alma de quien vive una determinada realidad y la transmite, siendo su propio ser y las circunstancias que le rodea el testimonio vivencial del conocimiento que se desea transmitir. Ello no impide el uso de los numerosos recursos, métodos y técnicas didácticas, por el contrario, se deben utilizar inteligentemente para la mejor comprensión de un contenido programático de aprendizaje, pero debe quedar claro que el acto educativo es ante todo una experiencia de comunicación y una experiencia profundamente humana, un encuentro entre seres sensibles y ese encuentro debe ser un encuentro de autenticidad pedagógica, como ocurre actualmente en los congresos de la Fundación ELIC y que pronto se extenderán como un aporte a los métodos pedagógicos en el mundo, nos referimos a los diálogos de los niños y niñas con hombres y mujeres de pensamiento, con investigadores, muchos de ellos investigadores consolidados y cuya aplicación fue recomendada por Dr. David Ferriz Olivares quien había vivido circunstancias pedagógicas especiales durante su niñez, su familiarización con los medios elevados de la cultura y del pensamiento a temprana edad. Por ello, refiriéndose a ese encuentro de los niños con los investigadores y hombres de pensamiento, él decía:


“Si se reúnen ambos grandes observadores, hay un mundo que se establece entre ellos dos: el asombro de lo que uno enseña y el de lo que el otro aprende” (8 )


8. La didáctica en cátedras libres

Una de las más significativas experiencias que la Magna Fraternitas Universales vivió a lo largo de los primeros decenios de su existencia, es el reto de hacer atrayente sus propuestas y contenidos de aprendizaje extracurricular entre docentes y estudiantes reunidos en cátedras libres, en donde el estudiante asiste porque quiere saber y el docente acude porque quiere enseñar, sin que medie entre ambos ninguna obligación ni mecanismo coercitivo, sino simplemente el anhelo de saber de uno y el anhelo de enseñar del otro, creando un ambiente propicio para ese encuentro de autenticidad pedagógica del cual hemos hablado líneas arriba. Al respecto, el Dr. David Ferriz Olivares en su obra: La Teoría Científica de la Comobiología manifiesta:
“Ello implica para el docente emplear una pedagogía de motivación, es decir, una práctica pedagógica de primera categoría. Ya que el alumno si no encuentra a su satisfacción la cátedra, con abandonarla es suficiente.

"Vale la pena señalar el que, en general el catedrático no se preocupa mucho del método pedagógico a seguir, sino que más exige el aprendizaje del alumnado en base a la presión de la calificación y del poder académico. Por otra parte, el docente, como en el caso del Sistema Unitario de Cátedras Libres a Nivel Superior (…) ha sido un docente ad honorem, sin cobro alguno de honorarios. Y no sólo ha demostrado la necesidad de un mejoramiento en sus técnicas pedagógicas, sino que ha demostrado el interés que toma un buen promedio de docentes en un trabajo, que si bien no es remunerado, tiene el aliciente de ser un servicio espontáneo de autenticidad pedagógica, en el cual todos asisten y concurren de mutuo propio en el libre ejercicio de su aprendizaje, también espontáneo y auténtico. Alumnos y docentes forman así una comunidad de estudio, de investigación y vivencia, es el paso del claustro al campus.” (9 )

9. Individualización y masificación de la enseñanza

¿Es posible que habiendo reconocido la condición única e irrepetible de cada ser humano sigamos practicando una enseñanza masificada con objetivos comunes de aprendizaje?. ¿Cómo adaptar el sistema educativo, la didáctica y los actos educativos a las necesidades de aprendizaje de cada estudiante?. En su Obra: Propósitos Psicológicos Tomo XXXII el Dr. de la Ferrière se refiere a la actitud que tiene el Sabio cuando enseña a sus Discípulos:

“El sabio desembaraza la vía a sus alumnos, transforma para ellos los obstáculos en trampolines de cercanía y en auxiliares de su progresión. Es señalándoles sin cesar, en el curso de su itinerario, la dirección de la meta a alcanzar que él los polariza eficazmente sobre el término. Cuanto a incluir en una fórmula o en una palabra la realidad del cual conviene exhumar el recuerdo, él se niega absolutamente. Como lo dice Menón con respecto a Sócrates: “si el nos concediera esa concesión, yo cesaría en seguida de creer en la Sabiduría de su enseñanza, él habría hecho obra de un constructor de sistemas: una vana construcción de teórico. El Sabio como un sol, hace madurar en nosotros el fruto de la Sabiduría...” (10)


Más allá de la metáfora utilizada al final de esta cita, podemos señalar que es un llamado a la atención individualizada o personalizada de nuestros estudiantes, enseñarles a ser sabios, y ello implica partir de sus particularidades culturales e idiomáticas, de sus circunstancias sociales y por supuesto de sus potencialidades. Se comprende entonces la necesidad de que el Maestro desarrolle aptitudes y actitudes sabias, alcance una mayor preparación psicológica, un mayor dominio de los métodos pedagógicos, un conocimiento profundo del entorno social y cultural de sus estudiantes y reconozca con claridad sus potencialidades. Reconocer la potencialidad de los niños y de los estudiantes no es fácil, máxime si el docente no ha emprendido el reconocimiento de sí mismo y de su responsabilidad en un contexto social, temporal y espacial determinado.


10. Didáctica: capacidad de proyectarse a sí mismo

Un conocimiento es incompleto mientras no ilumine la comprensión de otros seres en el campo que fuere, la didáctica es en cierto modo una forma de validación social del conocimiento, si la intuición es un coronamiento de la razón en el individuo, la didáctica constituye la etapa culminante del proceso de aprendizaje, porque lo completa, lo perfecciona, lo socializa, lo intersubjetiviza con el conocimiento y las necesidades culturales de los demás. En ese sentido, la didáctica es eminente social, obedece a la necesidad de darse, de proyectarse, de entregarse a los demás en el sentido de extensión cultural constructiva y renovadora de estados de comprensión. Bien decían los destacados investigadores Nilda Cerf Arbulú y José Miguel Esborronda en su interesante obra “Educación para el Talento y la Paz”:


La Didáctica representa la capacidad del ser de proyectarse a sí mismo, mediante la cual la inteligencia en sus múltiples manifestaciones se vuelve acción constructiva de la cultura e ímpetu constante de ser para el beneficio de la colectividad.(11 )


Desde los tiempos más remotos, el hombre y la mujer que comprendieron algo, tuvieron la necesidad de transmitirlo para que otros seres puedan comprender lo que ellos habían comprendido, dando un paso fundamental en la socialización de los conocimientos, y por ello resulta clarificador el aporte del Dr. Serge Raynaud de la Ferrière cuando afirma: “saber hacer productivo aquello que uno ha asimilado: he ahí el secreto de la verdadera cultura”. (12 )


11. Todos somos maestros y todos somos discípulos

Hace algunas décadas el Dr. De la Ferriere señalaba “todos somos maestros y todos somos discípulos”. Por su parte, la UNESCO en su informe “La Educación encierra un Tesoro” señalaba “imaginémonos incluso una sociedad en que cada uno sería educador y educando” y con estas palabras señalaban la necesidad de reconocer que definitivamente todos podemos enseñar y todos podemos aprender.

OTROS TEMAS A DESARROLLAR

  1. Las experiencias clave dentro del aula. Se aprende haciendo y en contacto directo con la realidad.
  2. La evaluación como un proceso de autorregulación
  3. Todos cumplimos una función educadora y todos necesitamos ser didácticos al transmitir nuestros conocimientos e ideas.
  4. La didáctica como una necesidad imperiosa de comprensión, de extensión del saber, del pensamiento y de socialización del conocimiento.
  5. Debemos ir hacia una nueva concepción de la didáctica, orientarla hacia una síntesis de métodos pedagógicos.
  6. La educación implica una participación de la naturaleza física, mental, emocional, espiritual, social y ambiental del ser humano, es decir, la totalidad del ser.
  7. Necesitamos formar maestros universales para estudiantes universales.


NOTAS.
1. Raynaud de la Ferriere, Serge, Grandes Mensajes, Edit. Diana, México, p. 120
2. El Dr. Serge Raynaud de la Ferriére escribe: "nada es un don, sino el producto de una conquista".
3. Raynaud de la Ferriére. El Arte en la Nueva Era, Edit. Diana, México, p.21
4. Ferriz Olivares, David. Orientaciones p. 175
5. Raynaud de la Ferriere, Serge. Grandes Mensajes, Edit. Diana, p. 120
6. Raynaud de la Ferriere, Serge, Una Nueva Humanidad en Marcha, p. 9
7. Esta idea fue propuesta por el Lic. José Miguel Esborronda Andrade en el IV Congreso Mundial para el Talento de la Niñez, organizado por la Fundación ELIC en Cuenca Ecuador, con auspicio de la Unesco.
8. Ferriz Olivares, David. El niño investigador en las ELIC, Invesciencias, Venezuela, 1983, p.13
9. Ferriz Olivares, David. Teoría Científica de la Cosmobiología, p. 119-120.
10. Raynaud de la Ferriere, Serge. Propósitos Psicológicos XXXII, p. 29
11. Cerf Arbulú, María Nilda; Esborronda Andrade, José Miguel. Educación para el Talento y la Paz, Fundación ELIC, p. 84-85
12. Raynaud de la Ferriere, Serge. Propósitos Psicológicos XXXIII, p.15

lunes, 15 de octubre de 2007

La vida no encuentra ribera


"La vie
n'a joint de Rive
L' Homme
n'a joint de Port
Elle coule
et nous passons"

"La vida
no encuentra ribera.
El hombre
no encuentra puerto.
Ella se desliza
y nosotros pasamos.


Dr. Serge Raynaud de la Ferrière

Recuerdo bien estos versos del Maestre S. Raynaud de la Ferriére escritos junto a un paisaje a lápiz, en el pequeño álbum de Totina Guevara, discípula y colaboradora suya, durante su permanencia en Caracas en 1948, y que el Dr. David Ferriz Olivares lo puso tan acertadamente a la luz en los papelitos dominicales y en la portada de su Obra “Los Paramitas”.

Hoy, al cabo de muchos años, pienso en estas frases del Maestre y no puedo menos que reconocer en ellas un mensaje de eternidad, de lejanía, y de inconmensurabilidad.

“La vida no encuentra ribera
"El hombre no encuentra puerto”.

Es decir, no hay principio, no hay fin, no hay partida, no hay llegada, nada se crea, nada se pierde, todo se transforma.


¿Cuál es entonces el destino del hombre y cuál de la vida?. Es verdad que hay cosas en la vida que nos harían exclamar como al gran César Vallejo: “hay golpes en la vida, tan fuertes…yo no se!”; también es verdad que hay momentos tan difíciles en la vida que nos haría exclamar las mismas palabras tan humanamente expresivas de Schopenhauer en boca de Mileo (discípulo del Dr. Serge Raynaud de la Ferriére), que en 1948, en el edificio del Orinoco, le decía al Maestre: “Hay momentos en la vida que el dolor me parece la única verdad”, al que nosotros podríamos agregar diciendo: Sí, pero también hay instantes de Luz en la vida que justifican toda una existencia!.

“Ella se desliza"

Ella es, ella está, ella se extiende y desarrolla infinitamente, siempre presente, siempre en movimiento.

“Y nosotros pasamos”

Pasamos, porque tomamos un trozo de Vida y la dejamos para volverla a tomar.

Pasamos, porque la VIDA es eterna y nuestra vida es apenas una pequeña burbuja que surge y desaparece repentinamente.

Pasamos, porque nacemos a la vida y al tomar conciencia de ella, nos damos cuenta que ésta ya se acaba.

Pasamos, porque estamos sujetos a un determinado tiempo y a un determinado espacio, como un instante de luz arrancado a la eternidad, un fulgor en medio del espacio infinito.

Pasamos, porque no somos la VIDA misma, sino apenas una pequeña porción de ella.

Ser la VIDA, realizar su eternidad, abrir la brecha del presente y extenderlo hasta el infinito, en donde pasado y futuro ya no existan, sino solamente el presente, ¡he ahí el reto!, he ahí el instante a partir del cual podremos deslizarnos eternamente sin pasar.

Mientras tanto, que nuestro paso por la vida cumpla una función social en beneficio del hombre de hoy y de mañana, en medio de los hechos y las circunstancias de esta época de transición entre dos eras que nos ha tocado vivir.

lunes, 1 de octubre de 2007

Vivificar el Pensamiento






"Hay tan gran distancia entre el libro impreso y el libro leído, entre el libro leído y el libro comprendido, asimilado, retenido." 

Gastón Bachelard

Los años de vida y la experiencia académica nos hicieron comprender que un pensamiento vive en la medida en que atiende necesidades e imperativos sociales, culturales, ecológicos y ambientales, pero también en la medida en que se comprende, asimila, profundiza y aplica.

Hay autores que tardan en ser comprendidos y la historia del pensamiento esta llena de ejemplos en ese sentido.

En cuanto al libro, podríamos decir, que el hecho de que el pensamiento de un autor sea vertido en un libro no garantiza su vigencia o supervivencia a menos que la fuerza del pensamiento de dicho autor sea tal que trascienda su tiempo y responda coherentemente a las necesidades espirituales y sociales de distintas épocas. Las bibliotecas pueden dar testimonio de que hay libros obsoletos a 20 ó 30 años de haber sido escritos y libros absolutamente vigentes a pesar de haber sido escritos hace más de 2000 años.

Sin embargo, se necesita estar en sintonía con el pensamiento del autor, leer con atención, asimilarlo, aplicarlo y apreciarlo en su más justo valor. Como dice Gastón Bachelard, hay una gran diferencia entre el libro leído y el libro asimilado.

Recuerdo que el Dr. de la Ferriere decía acerca de sus obras, "lo que hay que ver es si mis lecciones interesan o no"(1), e insistía en otra parte de su obra: "confieso haber lanzado un movimiento de un nuevo pensamiento a través del mundo, pero no deseo de ninguna manera que este movimiento proclame al personaje más que a su mensaje"(2). Con estas palabras no solamente llamaba la atención a quienes no parecían detenerse en la lectura atenta de sus ideas y teorías sino en una corriente de deificación malsana por el personaje, olvidando su pensamiento y la función social destinada a cumplir, que en definitiva correspondía a sus anhelos.

Es decir que para él no es importante su reconocimiento como científico o artista, como escritor o filósofo, como místico o Iniciado, sino que su pensamiento sea verdaderamente comprendido y sus esperanzas acogidas, expresándonos a la manera en que Ibn Arabí se expresaba respecto del gran Averroes, salvando por supuesto la diferencia de tiempo transcurrido entre el gran pensador de Córdoba y el Dr. de la Ferriere. Dicho sea de paso, éste último al tener un pensamiento de síntesis es difícilmente clasificable como racionalista, empirista, idealista, etc.

Más tarde, el Dr. David Ferriz Olivares, refiriéndose a la Cosmobiología decía: "Primero es la Cosmobiología Social" y dedicó varios capítulos de su obra precisamente a la exposición y fundamentación de esa función social tan importante de la Cosmobiología y no como algunos se imaginan esta ciencia, abordándola con una actitud utilitarista, o en su defecto, con una actitud de silencio y hermetismo de épocas ya concluidas, el denominador común en estas dos actitudes es la incomprensión de esa ciencia síntesis.

Por otro lado, hay necesidad de ver el pensamiento de un autor desde el punto de vista epistemológico, es decir, en forma contextualizada y evolutiva, como diría Edgar Morin, "ecologizar el pensamiento", verlo en contexto, en interacción con el ambiente científico, cultural y social; de otro modo correríamos el riesgo de petrificar el pensamiento del autor y congelar el nuestro. El Pensamiento no deja de ser un sistema vivo por naturaleza y su ciclo de vida dependerá de varios factores que podemos explicarlo en otro artículo.

No se puede observar el pensamiento universal de Goethe, Paul Valery, Tagore, Borges, Einstein, y tantos otros filósofos, científicos y pensadores con un espíritu estrecho, dogmático, mucho menos fanático, en nombre de una cultura y una espiritualidad mal entendida.

Hay seres universales cuyo pensamiento trasciende su país, su región o su continente. Al respecto, es interesante recordar las palabras de Nietzsche que preguntaba con justa razón a los europeos y especialmente a los alemanes de su época, que habían hecho del culto a Goethe una verdadera religión nacional, con sus teólogos, sus dogmas, sus archivos, sus congresos y su vasta cofradía de especialistas en goeteísmo, ¿Goethe es Alemán? (3), una pregunta que parecía irónica pero que estaba plenamente justificada porque Goethe pertenecía a aquel grupo de seres que dejaron de ser ciudadanos de un país para ser ciudadanos del mundo.

El Dr. Serge Raynaud de la Ferriére señalaba que había necesidad de la epistemología para el análisis y la comprensión del pensamiento mundial e incluso de las manifestaciones de Dios, y que sin ese principio superior de inteligibilidad toda retaguardia metafísica estaría destinada a un fracaso certero. ¿Cuándo se entenderá este pensamiento?

Por tanto, vivificar el pensamiento de un autor es estudiarlo, profundizarlo, meditarlo, investigarlo, realizarlo, aplicarlo, enseñarlo, cotejarlo con el Pensamiento Mundial y con las múltiples necesidades de una sociedad multicultural en pleno proceso de mundialización y al mismo tiempo de reconocimiento de identidades culturales propias (Paradoja planteada por Edgard Morin).

En ese sentido, nos hemos propuesto realizar varias cosas, pero fundamentalmente partir de un estudio del pensamiento humanista de Serge Raynaud de la Ferriere y David Ferriz Olivares, en plena interacción con el marco sociológico, científico, cultural y con el pensamiento mundial, a través de COLOQUIOS DE SINTESIS (4), es decir, de conversaciones, de diálogos, de preguntas y respuestas, de aclaraciones, de intercambio de saberes y no saberes, de contextualización del pensamiento en una determinada realidad social, pero al mismo tiempo con una visión mundial y de grandes realizaciones como lo enseña la Jñana Yoga en la Era del Saber, todo lo cual posibilitaría la vivificación y aplicación del pensamiento renovador de estos grandes humanistas y sus múltiples beneficios para un mundo que espera aportes, métodos y sistemas de vida para la renovación de los valores y la construcción de un mundo más sabio.

NOTAS.-

(1) Raynaud de la Ferriere, Serge. Sus Circulares Tomo II p.263
(2) Raynaud de la Ferriere, Serge, Yug Yoga Yoghismo p. 506
(3) Raynaud de la Ferriere, Serge, Propósitos Psicológicos XXIII, p. 10 y 11
(4) Dichos Coloquios son dirigidos por el autor y se realizan todos los sábados a las 18:30 horas, en la Sede Central de la Fundación Magna Fraternitas Universalis, Jr.Narciso de la Colina 125, Miraflores, Lima, Perú.



viernes, 28 de septiembre de 2007

Educar y formar hombres

Uno se siente reconfortado de encontrar hombres cuyo pensamiento iluminan nuestras esperanzas y fortalecen nuestros espíritus para seguir luchando por el establecimiento de un mundo mejor, un mundo más solidario, más humano, más sabio.

El presente artículo fue escrito en homenaje al gran Maestro peruano Luis Jaime Cisneros (1), a propósito de un artículo suyo publicado en el Diario "La República" del domingo 23 de septiembre del 2007 (2), el cual vimos colocado en un papelógrafo de la Universidad Nacional de Educación “Enrique Guzmán y Valle” de Lima, Perú, y cuya lectura nos llamó tanto la atención que de puro entusiasmo, junto con el Dr. Luis Gutiérrez Celis, lo retiramos, le tomamos muchas fotocopias y comenzamos a distribuirlo febrilmente entre los profesores y estudiantes para que se conociera el pensamiento de uno de los educadores contemporáneos más preclaros que tiene el Perú.


El asombro del aprendizaje

El Maestro Luis Jaime Cisneros inicia su artículo haciendo alusión a esa experiencia luminosa de asombro que experimentan los estudiantes universitarios en el acto de aprender o alcanzar un saber, expresando: “únicamente nosotros reconocemos cómo se les ilumina el rostro cuando descubren el conocimiento. Hay que estar acostumbrados a escrutarlos y a medirles la impaciencia y la fe para advertir cómo asoma la alegría del saber o cuándo les inquieta la urgencia”. Por nuestra parte, no podemos dejar de pensar a su vez en aquella reflexión que hiciera el gran filósofo francés Gastón Bachelard respecto a la misma experiencia, al decir: “¿mediante qué luz se reconoce primero el valor de las síntesis súbitas?, por una claridad indecible que proporciona a nuestra razón seguridad y felicidad, esa felicidad intelectual es la primera marca del progreso” (3). De manera que, nuestra educación debe procurar que todos vivamos esa experiencia emocionante de descubrir, de aprender, de comprender una idea, de realizar una razón, de alcanzar el saber, de asombrarse.

La universidad como modus vivendi

Como bien da entender el Maestro Luis Jaime Cisneros, la universidad no es solamente una institución, la universidad es un acto de universalidad de la conciencia, una experiencia cultural, una vivencia, una confluencia de conceptos y corrientes de pensamiento que dan vida a la comunidad universitaria, animados por una dialéctica de la diversidad y la tolerancia basada en los más altos principios. La universidad es una forma de vida incluyente, universal, universitas, universalis. En ese sentido, nos sentimos profundamente identificados con sus palabras. Ciertamente requerimos educar con criterios universales, con métodos de síntesis y enfoques interdisciplinarios, abordando el saber sin limitaciones de ninguna clase, recogiendo de esta manera la propuesta que hiciera el Dr. Serge Raynaud de la Ferrière, hace ya más de medio siglo, respecto a la ciencia: “por ciencia se entiende el sentido ilimitado del Saber”. ( 4)


El anhelo de saber, el querer saber

Otro de los aspectos que nos reconfortó muchísimo en su artículo fue el referido al querer saber, incluso, como él dice, a esa necesidad y angustia de saber. Al respecto, recordamos con profundo respeto las palabras del filósofo y escritor David Ferriz Olivares, autor del libro: “Por el Sendero del Saber”, quien asumía plenamente aquella respuesta de Ben Ezrá (5) cuando le preguntaron ¿Cómo es que tu sabiduría aumenta día a día?. Ben Ezrá respondió: “con saber que yo sé muy poco”. Ciertamente, despertar ese anhelo de saber entre los estudiantes es de lo más importante, pero no es solamente entre los estudiantes que ello debe suceder, hay necesidad de recuperar el asombro del propio maestro en el acto educativo. Recuperar ese encuentro de “autenticidad pedagógica en el cual tanto maestros como estudiantes concurran de mutuo propio en el libre ejercicio de su aprendizaje, formando así una comunidad de estudio, de investigación y de vivencia”(6), absorbiéndose enteramente en la investigación científica, artística, filosófica y didáctica con todas la fuerzas de la vida. (7)

Hay necesidad de devolverle a las universidades el sentido intrínseco que tenían las casas del Saber en el mundo antiguo, los Liceos o Escuelas de Síntesis del Saber en la época de Aristóteles o las grandes Escuelas de Sabiduría de la antigüedad, pero adaptadas a nuestros tiempos.

Estamos en medio de un mundo que ha privilegiado el sentido material de nuestras vidas, haciendo de todo elemento tangible o intangible un objeto de mercadeo. Necesitamos buscar el Saber por el Saber mismo, no para alcanzar un título profesional sino para ejercer sabiamente una profesión, no para competir sino para cooperar, no para ganar dinero sino para brindar un servicio a los demás, no para ostentar un grado académico sino para saber, para comprender, para discernir, para obrar, vivir y convivir más sabiamente, en armonía con el medio ambiente.


El mundo del espíritu

Hay una idea constante en las palabras del Maestro Luis Jaime Cisneros y que parece preocuparle con toda justificación, el espíritu, el mundo del espíritu, el espíritu del estudiante, el espíritu demasiado pragmático del mundo contemporáneo en contraposición al espíritu griego orientado a la búsqueda de las esencias. De hecho, compartimos con él la preocupación por la formación del espíritu humano y afirmamos también que no hay educación si descuidamos el mundo del espíritu. Permítannos solamente agregar que el espíritu del ser humano actual está escindido, separado, y esa falta de visión integral de la vida ha menoscabado su vitalidad y su acción. Hay necesidad de educar para una visión integral de la vida, necesitamos una visión de síntesis cultural que todo hombre culto debe poseer. El ciudadano de hoy parece haberse extraviado en los vericuetos del conocimiento y sus aplicaciones empíricas, utilitarias, instrumentales y tecnológicas. Urge que la educación actual integre con el mismo valor la ciencia, la tecnología, el arte, la filosofía y la didáctica en todas las áreas y en todos los niveles educativos y culturales, sabiendo que hacer ciencia es abordar sin limitaciones el conocimiento objetivo de las cosas, que filosofar es asumir una actitud existencial frente a la vida y que todos somos sujetos de filosofía, que la creación artística es una urgencia del espíritu humano que desea expresarse y que la didáctica es indispensable para la comprensión de los individuos y de los pueblos.

Enseñar lo que significa la vida

Saludamos sus palabras llenas de esperanzas, ya que no solo estamos de acuerdo, sino que, asumimos completamente su mensaje en el sentido en que “la educación debe enseñar qué significa la vida”, señalando modestamente por nuestra parte, que esa enseñanza debe hacer de la vida misma el fin y el medio didáctico, una experiencia cultural significativa e inmersa en las preocupaciones, anhelos y necesidades de estudiantes y maestros. Todo acto educativo debe respetar y cultivar la vida, todo acto educativo debe constituirse en una entrega vital e incansable de maestro a discípulo, como un testimonio vital, como un acto de existencia al servicio de los demás, como una filosofía viviente que asume una manera de ser (no solo de conocer) frente a la dura realidad, una experiencia que comprometa profundamente la propia psicología y la trascienda constantemente hacia nuevos estados concienciales y existenciales en un proceso de auténtico desarrollo humano al servicio de los demás.


Ciudadanos del mundo

Saludamos entusiastamente su expresión “la escuela debe preparar ciudadanos urbi et orbi, para la ciudad y para el mundo”. Aspiramos precisamente a la formación de seres universales, de ciudadanos del mundo, con un alto sentido de integración cultural, recogemos los anhelos de grandes pensadores, filósofos, historiadores, educadores, científicos, poetas y artistas de talla nacional y mundial que plantearon una ciudadanía universal. Ser ciudadanos del mundo implica tener la mente abierta a todas las direcciones del pensamiento, a todas las culturas, a todas las fuentes de sabiduría humana, haciendo una síntesis cultural que transforme nuestra visión a veces demasiado localista en una visión universal sin necesidad de abandonar nuestras propias identidades culturales. Es tiempo que tengamos una visión global de la cultura, de la vida y de la naturaleza y quizá siguiendo dicho camino podamos algún día realizar aquella epistemología de la vida que planteaba el Dr. Serge Raynaud de la Ferriere. Necesitamos efectivamente como bien señala el Maestro Cisneros, soldados de la paz, de la cultura y de la humanidad.

Educar y formar hombres

Una de las ideas centrales de su breve y sustanciosa exposición es la educación para la democracia, para la verdad, la justicia y la solidaridad y que aparece sustentada al final de su artículo y que citamos textualmente por la riqueza de su expresión y la grandeza de espíritu con el cual fue escrita: “…si queremos educar para la democracia debemos educar para la verdad y para la justicia, para el saber y para la solidaridad. Eso exige educar hombres, personas. Educarlos y formarlos para vivir entre los hombres y para compartir con ellos preocupaciones y anhelos, desde puntos de vista distintos, ya veces contrarios. Formar hombres que aprendan a reflexionar y a discrepar, que aprendan a descubrir las virtudes del consenso. Eso solo se consigue privilegiando la formación de espíritus críticos en libertad.”. No sería necesario agregar nada a sus palabras sino fuera para destacar sus propias ideas, su insistencia en la formación de seres humanos con distintos puntos de vista y sin embargo dispuestos a encontrar consensos. Abandonar la intención de imponer determinadas ideas por la actitud pedagógica de exponerlas, explicarlas, sustentarlas, aceptando con naturalidad el que sean acogidas o ignoradas, estar dispuesto a aprender de todo y de todos, abandonar el espíritu dogmático o escéptico, abrir pistas sinápticas de ida y vuelta en nuestras mentes, escuchar con atención, hablar con honestidad, saber reconocer lo que sabemos y lo que no sabemos.

Agradecemos profundamente al Maestro Cisneros por estimularnos y reconfortarnos en esta difícil tarea de educación y reeducación del hombre.

NOTAS

(1) El Dr. Luis Jaime Cisneros es filólogo y doctor en letras, profesor universitario y miembro de la Academia Peruana de la Lengua.
(2) Se puede ver el artículo completo en:
(3) Ferriz Olivares David, Yo Realicé a Dios a Través de las Matemáticas, p. 60
(4) Raynaud de la Ferriére, Serge Yug Yoga Yoghismo, p.75
(5) Destacado intelectual judío que nació en el año 1092, en la actual provincia de Navarra, España.
(6) Ferriz Olivares, David. Teoría Científica de la Cosmobiología, p. 120
(7)Ferriz Olivares David, Yo Realicé a Dios a Través de las Matemáticas, p. 59

lunes, 24 de septiembre de 2007

Filosofar


"Filosofar es trascender (…) Filosofar no es de ninguna manera enseñar o aprender una doctrina sino asumir una manera de ser, hacer un acto de Fe, y diciéndolo todo, ser: existencia. La filosofía es por excelencia el acto de la existencia." (1)



Asumir una manera de ser

Durante mucho tiempo pensamos que la filosofía era el estudio de las distintas corrientes de pensamiento, incluso el discurrir reflexivo y meditativo acerca de las cosas, de las ideas, de la vida en general. Aprendimos que el filósofo era el amigo de la sabiduría y como occidentales consideramos quizá demasiado pretenciosamente que la filosofía se inició en Grecia con el pensamiento de Tales, Anaximandro, Anaxímedes, Pitágoras, Sócrates, Platón, Aristóteles, etc., y nos imaginamos a estos sabios profundamente pensadores y discursivos.

K. Jaspers y el Dr. Serge Raynaud de la Ferriére se encargaron, en lo que a mi respecta, de romper con esa concepción, definiendo la filosofía como el ACTO DE LA EXISTENCIA. El primero señala que filosofar es asumir una manera de ser y el segundo conceptúa junto a Heidegguer y otros pensadores, que filosofar es trascender, que la filosofía no está en la cima del conocimiento y que la filosofía no nació en Grecia como pensamos corrientemente.

“La filosofía toma su forma en el mundo, después de algunos años, pero no hay que creer que ésta se sitúa en el mismo plano que las ciencias o en la cima del conocimiento! Filosofar es trascender.” (2)

Serge Raynaud de la Ferriere rectifica esa visión académica occidental aún vigente que considera a la filosofía en la cima del conocimiento, lo cual constituiría un error, ya que el filosofar siendo el acto de la existencia no sobreviene después del conocimiento, sino está permanentemente presente a lo largo de nuestra vida, cuestionando nuestro ser y propiciando nuestra existencia, nuestra trascendencia, independientemente del área profesional que hayamos elegido e incluso del nivel de instrucción que poseamos.

“K. Jaspers dice: "cuando busco el objeto mismo estoy en la ciencia, pero yo filosofo cuando a través de él dirijo mi mirada hacia el ser (filosofía 1-139). Filosofar no es de ninguna manera enseñar o aprender una doctrina sino asumir una manera de ser, hacer un acto de Fe, y diciéndolo todo, ser: existencia. La filosofía es por excelencia el acto de la existencia. Partiendo de aquí, se manifiestan los trazos esenciales que la distinguen de la ciencia. En principio, la filosofía no sabría limitarse al conocimiento objetivo; mientras que por la ciencia, la conciencia en general no mantiene con el objeto, reducido a una esquema inteligible, sino una relación impersonal y sin calor; el sujeto concreto que es la existencia, quiere con el objeto una relación más íntima: éste viene a ser: signo, "lenguaje", testigo del ser como lo es para los poetas y los místicos. "Entonces el mundo no es solamente el mundo presente, empíricamente consistente, independiente, útil; es también lo que yo amo, lo que odio, lo que yo animo más allá de toda finalidad práctica". (3)La facultad del ser humano de situar un mundo fuera de él, de “traspasarse” el mismo y de “com-prender” (en el sentido etimológico) este mundo, es lo que Heidegger llama “TRASCENDENCIA”. (4)
En consecuencia, filosofar es ir más allá de sí mismo, expresarse, desplegarse, extenderse, traspasarse, asumir un modo de vida cada vez más cultivado, un acto de existencia que compromete la totalidad del Ser e incluye todas las cosas que le rodea.

Más allá del pensar

Por otro lado, la filosofía no es solamente una manera de pensar o discernir de manera cultivada; por más coherente que resulte nuestro pensamiento no significa que estemos filosofando, por más reflexivos que seamos y por más claros que seamos en el discurrir del pensamiento, no estaríamos filosofando verdaderamente, sino solamente pensando y en el mejor de los casos pensando filosóficamente, pero no filosofando verdaderamente. Sobre este punto, recordamos aquella observación que el Dr. Serge Raynaud de la Ferrière realiza a la famosa expresión “Cogito Ergo Sum” (pienso luego existo) de René Descartes, comentando la siguiente idea:

“De toda su disertación sobre este punto en el “Discurso del Método” yo me aparto simplemente en el sentido de que el hecho de PENSAR no incluye estrictamente que existamos, sino solamente que existimos en el mundo del PENSAMIENTO!...Kant…insiste en el hecho de que al percibir nosotros los objetos materiales podemos solamente conocer sus apariencias, y que la naturaleza de nuestra concepción del mundo físico es casi enteramente determinada por la naturaleza de nuestro pensamiento. Es también el mismo comentario que yo hice al postulado planteado por Descartes: “pienso luego existo”, al que yo respondo: sí, “yo existo”, pero “soy en pensamiento solamente”; nada me prueba que existo en realidad!... (5)
La existencia, desde la perspectiva del Dr. S. R. de la Ferriere no puede por tanto reducirse al pensamiento, la existencia va más allá del discurrir del pensamiento, implica una trascendencia y esa trascendencia de sí es la expresión filosófica más auténtica, el acto de existencia

Acto de existencia

Acerca de la existencia, recojamos algunos textos del propio Dr. Serge Raynaud de la Ferriere, a fin de comprender con mayor exactitud su pensamiento al respecto:

"Si queremos vivir con el propósito de perfeccionarnos y prepararnos a existir verdaderamente, se hace necesario a todo trance un código, una doctrina, e indudablemente el mundo necesita ser orientado hacia una mejor comprensión de las relaciones de los unos con los otros."(6)

“…existir en un mundo sin limites que nos hará verdaderamente VIVIR, es decir, ya no simplemente adherirnos a este mecanismo funcional orgánico, sino existir de hecho en el principio VIDA. (7)

No insisto más sobre la calidad de existencia (del latín EX – sistere), es decir, fuera del ser manifestado y físico. El existir comienza cuando la vida termina. No entiendo terminar debido a la muerte (desintegración del organismo), pues se puede existir en esta vida material en tanto que se cesa de vivir simplemente (mejor dicho de vegetar) y se comienza a realizar la existencia eternal (hay que nacer de nuevo).

Estamos en este caso en presencia de la palabra sánscrita SAT (existencia) que es una palabra para designar las verdaderas cualidades, aquellas que son santas (aunque debería emplear en esta ocasión la palabra: sagrada, o más bien, sacra). En la triología hindú (Sat-Chit- Ananda) ella puede estar en paralelismo con el Dios Creador (El Dios Padre) de la teología cristiana, con El Aquil de la doctrina musulmana, el Tem de los egipcios. Es el SER (el opuesto de Asat).

Es de Asat que Sat ha nacido! Pues de la Nada ha emanado el Ser, de la No-existencia ha provenido la Existencia y todo el principio Yoga reside en el retorno a este estado primigenio, es decir, que debemos retornar a No existir!. En esta forma, toda la doctrina reposa sobre un trabajo no solamente sin recompensa sino aún sin meta verdadera como generalmente la entendemos, sin objetivo final, sin nada que contemplar, sin un paraíso agradable, sin una divinidad a nuestro gusto, Nada, el estado de Nada, la No-manifestación de la cual hemos sido manifestados y hacia la cual retornamos al estado inmutable. De hecho hay que decirlo bien, no hay que propiamente que hablar de creación, de vida, de muerte, de reencarnación, de reintegración, pues todo eso es actividad mental, es por nuestra propia subjetividad, es el trabajo psíquico que proporciona alegrías, penas, aspiraciones, decepciones, luchas, reposo, etc… SAT permanece impertubable: el ES.” (8)

Trascender la vida, pasar a la existencia y finalmente trascender la misma existencia (ASAT), hasta fundirse en la No manifestación, Ser la No Manifestación misma, realizar el absoluto, la máxima aspiración en la Yoga y la Qabalah.

Patria del Alma

Por último, señalemos que la filosofía desde el punto de vista platónico era considerada como patria del alma, sin embargo, hay que tomar en cuenta que Platón hablaba del alma como equivalente al espíritu. Al respecto, existe un pasaje muy revelador en una obra traducida por F. Ruffiere en 1956, en donde encontramos una exégesis del episodio de Ulises y Calipso.

F. Fuffiere (en “Los Mitos de Homero y el Pensamiento Griego, 1956, pag. 460) hace así la traducción: “La alegoría hace de Calipso nuestro cuerpo que esconde y encierra como una concha la perla del alma: esa ninfa retenía en efecto el sabio Ulises; de la misma manera como el hombre es prisionero en la carne…Así Ulises tuvo pena de quitar Calipso, tanto él estaba naturalmente atado a la vida. Pero por el intermedio de Hermes…es decir de la Razón, Ulises regresó a su patria filosófica tan deseada, es decir, el mundo inteligible (verdadera patria del alma a los ojos de los Platónicos). Asimismo, él ha encontrado de nuevo Penélope – la Filosofía - después de haber sido desligado y desembarazado de esa Calipso “.(9)

Ulises vive esa odisea que probablemente experimenta el hombre después de haberse alejado de las cumbres culturales más elevadas, alcanzadas en determinadas etapas de su vida y de su devenir histórico. Patria del alma, estadio de vida trascendente enraizada en el cultivo de las más sutiles facultades del ser humano y a cuyo reino anhelamos retornar conciencial y existencialmente con la ayuda de la razón (Hermes). Itaca querida, itaca universal, Itaca de luz.

NOTAS.
(1) Serge Raynaud de la Ferriere Propósitos Psicológicos Vol. I p.147
(2) Ibid. p.147 (Filosofía de K. Jaspers 1-82, 3 vol. Springer, Berlín).
(3) Ibid. p.147
(4) S.R. de la Ferriere, ob. Cit. p. 147-148.
(5) S.R. de la Ferriere, Yug Yoga Yoghismo 130
(6) Ibid. p. 536
(7) Ibid. p. 538
(8) Ibid. p.551
(9) Dr.Serge Raynaud de la Ferriére, Propósitos Psicológicos Tomo XXV, p. 46



viernes, 7 de septiembre de 2007

La aguadora (Serge Raynaud de la Ferrière)


"...encontramos por fin en nuestra época el verdadero sentido del simbolismo, los símbolos estuvieron siempre de moda y fueron ciertamente, una de las primeras expresiones humanas, pero mientras que en un largo período de materialismo positivista la idea simbólica fue ignorada, ahora creamos una nueva psicología basada, sin duda, en los principios de los símbolos antiguos, pero con una comprensión propia de la Nueva Era.” PP I/44

“El poder del simbolismo constituye ahora una modalidad tal como antes la finalidad de las referencias de lo sentido constituyó la modalidad para una época concluida”. PP I/45.

“El hecho más sorprendente, a propósito de la incoherencia de la razón humana, es aceptar por una parte ciertos símbolos como científicos (los convencionalismos matemáticos por ejemplo) y por otra parte rechazar inmediatamente todos los razonamientos sobre el simbolismo. Este escepticismo es, por si mismo, una prueba de espíritu anticientífico. PP I/47

“..la aceptación de los símbolos no debe limitarse al grafismo, sino enfocarse al perfecto entendimiento de su relación con otros símbolos y ello implica una coordinación de conocimiento que debe desplegarse en un canon de síntesis…” PP I/47

“…acostumbrarse a una expresión de síntesis y de símbolos es realizar un conjunto de enseñanza”. PP I/48-49
Dr. Serge Raynaud de la Ferrière

La Aguadora

Entre las muchas pinturas del Maestre Serge Raynaud de la Ferrière, calificado como incomparable pintor por Clairette Duda Directora del Museo Renoir de Niza, Francia, 1981, elegimos una que a nuestro juicio constituye una obra plena de simbolismo, a pesar de su sencillez de trazos. Nos referimos a la pintura titulada “La Aguadora”, en la que según el Dr. David Ferriz Olivares existe una transmisión especial muy esotérica de revelación (1), y que por nuestra parte intentaremos entreabrir someramente a manera de prolegómenos de simbolismo.

“La aguadora” fue pintado por el Maestre Serge Raynaud de la Ferrière aproximadamente durante su estadía en Australia (1950-1952), se trata de un dibujo a carboncillo con trazos fuertes, precisos e impresionablemente ágiles y magistrales, todo el conjunto presenta cierto aire noble, no solamente por el porte erguido de la aguadora sino por el turbante de origen oriental que culmina en un gran broche en la parte alta de la frente, dándole a la figura una personalidad aristocrática.

El autor resalta la presencia del agua, no solamente por los bucles dibujados al interior del cántaro, sino también por el gran tamaño que éste tiene en proporción a la figura, siendo interesante que dicho cántaro, a diferencia del símbolo central del emblema de la Cruz del Aquarius, tiene una forma predominantemente ancha.

Se trata de una figura femenina, lo cual es muy diciente, ya que la idea subyacente podría extenderse a una tradición, una institución, una matriz, una misión, una casa, una reserva o una vía, pero también, a una línea de enseñanza.

Vemos que no aparece el rostro, o no parece importar, sin embargo, lejos de significar algún misterio denota impersonalidad. De igual modo, por el tipo del dibujo, no existe un paisaje de fondo que la contraste o contextualice, lo cual refuerza el carácter simbólico y universal de su presencia, que no distingue diferencias, como en el bhumi de la desaparición de las formas visibles (3), sintetizada en aquella frase tan reveladora del gran escritor argentino Jorge Luis Borges, después de haber quedado ciego: “mis amigos ya no tienen rostro y mis libros ya no tienen letras”.

La figura no está reposada sino en movimiento, y parece venir hacia nuestro encuentro, caminando, evolucionando, cruzando los senderos del hombre, desde las fuentes más lejanas, trayendo consigo el líquido benefactor que alimenta, que da vida. Desligada de los condicionamientos materiales que parece sugerirse en la presencia implícita de los pies que están cubiertos.

A diferencia de la aguadora del gran pintor Francisco de Goya, en que se representa a una mujer del pueblo en actitud bonachona y laboral, o la aspiración mística y simultáneamente sensual del estudio de la aguadora del destacado pintor francés Camille Jacob Pizarro, esta obra revela dentro de su sencillez de trazos una actitud aristocrática, un mensaje en movimiento, una elaboración constante, un desplazamiento ágil, ligero y elegante; una misión encomendada, transportando el agua hacia una humanidad necesitada de las primeras lecciones para la construcción de una nueva edad.

NOTAS
(1) Ferriz Olivares, David. Prólogo a “El Arte en la Nueva Era” del Dr. Serge Raynaud de la Ferriére, p. 26 Edit. Diana.
(2) Aun cuando las mujeres de algunas comunidades nativas del continente americano suelen presentar también esta forma de vestir.
(3) Bhumi: Estado de conciencia y existencia.

miércoles, 22 de agosto de 2007

Recuerdos de Eternidad



“Mi querido amigo, vos habláis como un hombre a quien esas cosas son familiares. El recuerdo comienza a gestar en vos. Sócrates se regozaría de escuchar despertarse la lejana anamnesa (evocación socrática del recuerdo de eternidad)"
Dr. S.Raynaud de la Ferrière PP XXXII/32




Recuerdos de Eternidad (*)

Te busqué por ríos y mares, por bosques y desiertos, por punas y valles, y no logré encontrarte.

Te busqué en la luz del día y en la oscuridad de la noche, y no logré encontrarte.

Te busqué en el ruido de las ciudades y en la soledad de las montañas, y no logre encontrarte.

Te busqué en el mensaje de los profetas, en el pensamiento de los filósofos, en las frases y las palabras, y no logré encontrarte.

Te busqué en los colores y en las formas, en los números y los símbolos, en la fe y en el conocimiento, y no logré encontrarte.

Te busqué a través de cada minuto de tiempo, de cada átomo de espacio, en sueños y vigilias, y no logré encontrarte.

Te busqué en el poder de la riqueza y en la miseria de la pobreza, y no logré encontrarte.

Te busqué en los sentimientos y las emociones, en lo besos y las caricias, en la actividad y en el reposo, en los hechos y en los principios, y no logré encontrarte.

Te busqué en la sonrisa de un niño, en el amor de una madre y en los ojos de un anciano, y no logré encontrarte.

Te busqué por todas partes, y no logré encontrarte.

Hasta que al fin, cansado de buscar, me recosté a la sombra de un árbol, y pude ver en el silencio de aquel atardecer lejano, que estabas aquí, detrás de mis palabras y mis pensamientos.


(*) Extraído del Libro “Búsquedas de Verdad y Lejanía” p. 10-12 , N. Huamán N., Cusco 1990.

martes, 21 de agosto de 2007

Acto epistemológico y realización espiritual

Es posible que el siguiente artículo resulte ininteligible para unos y superficial para otros, habida cuenta que abordaremos un tema de gran complejidad filosófica como es la epistemología, cuyos principios y métodos no podrían ser abordados suficientemente en un artículo tan corto como éste; no obstante, nos anima un espíritu didáctico y aún cuando sabemos que no agotaremos ningún concepto, esbozaremos al menos los significados básicos de epistemología y de acto epistemológico, asociándolos a la comprensión y a la realización espiritual.

Epistemología

Revisemos rápidamente el concepto de epistemología de acuerdo a Francois Guery, investigador francés – citado por el Dr. David Ferriz Olivares – quien expresa:

“…aunque la palabra epistemología es usada a la manera inglesa muy a menudo en el sentido genérico de teoría del conocimiento o gnoseología, tomada en sentido más amplio (filosófico), y no solo científico…se entiende por “epistemología” la disciplina que tiene por objeto estudiar cómo se forman y se transforman los conceptos científicos, cómo se intercambian, de una ciencia a otra, cómo se constituye el campo de una ciencia, según qué reglas se reorganizan dichos conceptos a través de mutaciones sucesivas, y cómo, referida a sus propias reglas, una práctica científica se vuelve consciente de su método.(1)


El objeto de estudio de la epistemología son los conceptos científicos, y es evidente que los conceptos evolucionan de acuerdo a contextos históricos, culturales y científicos determinados.

Estudiar cómo se forman y se transforman dichos conceptos equivale a tener una visión ecológica de los mismos, ya que el pensamiento no deja de ser una estructura viva que experimenta transformaciones y mutaciones a lo largo del tiempo.

Acto epistemológico
Sin embargo, no es en la epistemología en la que nos detendremos en esta breve exposición, sino en el acto epistemológico, es decir, en aquel fenómeno conceptual por el cual una ciencia toma conciencia de sí, de sus métodos y sus procesos, a partir de una nueva visión y contexto científico, generando un salto epistemológico cualitativo fundamental, un poco a la manera de las revoluciones científicas enunciadas por Thomas Kuhn, es decir, el cambio de paradigmas científicos a través de rupturas o discontinuidades epistemológicas.

De acuerdo a Gastón Bachelard, el acto epistemológico es el “concepto filosófico que expresa el hecho de la instauración de un nuevo lenguaje y un nuevo mundo de fenómenos transformados en objetos de investigación, que sin antecedentes previos ni precursores se contraponen al lenguaje y tipo de investigación vigentes en un momento dado, creándose una situación conflictiva entre lo nuevo y lo que es actual en la ciencia en cuestión; actualidad científica que se configuraría en obstáculo epistemológico frente al primero”. (2)

Los cambios ocurridos en todas las ciencias durante el siglo XX, especialmente durante la segunda parte del mismo y los primeros años del presente siglo, confirman que venimos experimentando actos epistemológicos de gran trascendencia. Los "conceptos fundamentales" de cada una de las ciencias experimentan profundas transformaciones, que conllevan a su vez a procesos de reconstrucción y replanteamiento sobre nuevas bases conceptuales.

Para algunos estudiosos de la Epistemología como Luis Aguilera García, el acto epistemológico es “una nueva síntesis creadora del genio científico que revoluciona el desarrollo de una ciencia”.(3)

En palabras de Francois Guéry - citado por el Dr. David Ferriz Olivares, "el fenómeno fundamental de la vida de las ciencias, será el acto epistemológico.(4), a lo cual el propio Dr. David Ferriz Olivares agrega “el acto epistemológico representa en la Nueva Era la comprensión de la ciencia”.(5).

¿Somos conscientes, por ejemplo, de los profundos cambios que experimentaron las ciencias biológicas durante los últimos años?.

No necesitamos ser científicos para examinar con cierta generalidad, algunas de las más vitales transformaciones conceptuales ocurridas durante los últimos años en el campo de la biofísica, la bioquímica, las aplicaciones biotecnológicas, así como en la transformación de la energía y la enorme capacidad de regulación que tienen los genes, sin hablar de la complejidad de su estructura y la gran cantidad de información que transportan a través de sus procesos vitales, que constituyen verdaderos retos de investigación para los científicos, y que sin lugar a dudas nos harían exclamar, junto a muchos investigadores, de que estamos frente a una verdadera transformación conceptual de la biología, la física, la química y otras ciencias, que en conjunto marcan el surgimiento de una nueva era de conceptos científicos y filosóficos.

Obstáculo epistemológico
Pero nada es fácil, los actos epistemológicos surgen en medio de un entorno conceptual que ofrece una fuerte resistencia, se trata de conceptos establecidos en el entorno científico y en los propios investigadores que poseen conceptos y paradigmas establecidos. A tales conceptos se les denomina como obstáculos epistemológicos, a los cuales Canguilheim – citado por Aguilera García - identifica como: “ciertas ideas, orientaciones o contenidos de conocimientos que son factor de estancamiento o regresión en el desarrollo de una ciencia, por ejemplo: opiniones, errores, problemas mal formulados, respuestas precipitadas, ideas supervaloradas, prejuicios, etc."(6 )

Schuster afirma: “mientras que los obstáculos epistemológicos impiden el progreso científico mediante la inercia de viejas ideas, la noción de acto epistemológico corresponde a los saltos del genio científico, que introducen impulsos inesperados en el curso del desarrollo de la ciencia”. (7)

Por otro lado, para Bachelard la ciencia se desarrolla mediante una serie de rupturas epistemológicas (recordemos a Kuhn: La estructura de las revoluciones científicas en 1962), que hacen imposible mirar su historia como una acumulación lineal de verdades dentro de un marco conceptual singular. “(8)

Ello es corroborado por el Dr. David Ferriz Olivares cuando señala que “…la verdadera realidad en materia de conocimiento, es el acto epistemológico, que actúa siempre sobre el producto de algo anterior, que, al término de su trabajo de eliminación, ha producido una forma nueva.” (9)

Hay que tomar en cuenta que esa nueva forma del conocimiento implica no solamente un punto de inflexión de la ciencia sino una reestructuración y una recreación de los conceptos científicos vigentes.

Comprensión epistemológica como realización espiritual
La historia de la ciencia es una constante mutación de conceptos, guiados por una búsqueda permanente de sus principios.

“Así son más bien los progresos del espíritu y el conocimiento del mundo los que hallan su definición y su noción misma a través del desarrollo del pensamiento científico” (10)

“¿Qué resulta ser la realización espiritual?. Entre otras cosas como dijera Bachelard “la suma de las ideas verificadas”, es la verificación del científico lo real, y hay que ver en ello una auténtica definición Bachelardiana: “nunca es lo que se podría creer”, es “siempre lo que se habría debido pensar”, propio de una era de Saber y no del simple creer como fue la anterior que ya pasó. (11).

Tal concepto de realización espiritual es sumamente importante para la comprensión de la espiritualidad en esta nueva era, en que ciencia y religión se asisten mutuamente.

El propio Dr. David Ferriz olivares hace notar que “la comprensión tiene un eje dinámico, que es un impulso espiritual, un impulso vital. – y añade - La mecánica einsteniana agrega algo a la comprensión de los conceptos newtonianos. La mecánica brogliana agrega algo a la comprensión de los conceptos puramente ópticos. La física nueva determina una síntesis entre los dos últimos grupos de conceptos que desarrolla y acaba la epistemología cartesiana (…), se puede examinar esta revolución como dice Guery, por ejemplo en la geometría, no sólo por sí misma sino por la concepción del espacio físico que le era ajena; en los dominios de la química, la física, la astronomía y la óptica, dominios reelaborados por el atomismo moderno y donde nacieron la mecánica relativista, la mecánica cuántica y la mecánica ondulatoria.“(12)

“Lo afectado en esta nueva era del saber es también todo el realismo físico, así como quedan modificadas las relaciones entre realidad material y el pensamiento abstracto, en espera de sacar de ahí explícitamente la adecuada lección filosófica. Experiencia y formalización van a situarse de modo fundamentalmente nuevo la una respecto a la otra. En torno a este punto, el simple hecho de que la teoría de la relatividad no haya surgido de una reflexión directa sobre la objetividad del mundo, es algo característico”. (13)

Una nueva dimensión de la espiritualidad y la comprensión de lo sagrado con base en la epistemología
Es interesante observar que en 1950, el Dr. Serge Raynaud de la Ferrière, presidente de la Federación Internacional de Sociedades Científicas con sede en Paris, Francia, expresaba que “Dios en su esencia infinita escapa naturalmente al análisis, pero sus diferentes manifestaciones sí pueden ser analizadas con el objeto de conducir al espíritu a una mejor comprensión de las cosas sagradas, para lo cual se hace necesario enfocarlas a base de una epistemología de la vida. Sin embargo, debemos contentarnos por ahora con prolegómenos de realización espiritual” (14)

El 1958 ratificaba la trascendencia de la epistemología en la investigación científica señalando que: “Toda búsqueda experimental orientada sobre la retaguardia metafísica sería destinada a un fracaso certero, si un principio epistemológico (principio superior de inteligibilidad no le sirviera de piloto” (15)

Es evidente la preeminencia que el Dr. Serge Raynaud de la Ferrière da a la epistemología, haciendo descansar en ella, no solo la comprensión de la ciencia, sino la comprensión de las cosas sagradas y de los conceptos que rigen la espiritualidad del ser humano en una nueva era.

Su exegeta y discípulo predilecto, Dr. David Ferriz Olivares, se detiene de manera particular en cada uno de los conceptos y términos vertidos por el Dr. Serge Raynaud de la Ferrière respecto a la necesidad de la epistemología; citaremos solamente algunos párrafos:

“Expliquemos esta importante enseñanza, Dice: “Sin embargo, debemos contentarnos por ahora con prolegómenos de realización espiritual”, es decir, por ahora (o sea, mientras no se aplique la epistemología en el análisis de las manifestaciones de Dios) y El agregó “…con prolegómenos” (o sea, inicios) y El termina la frase: “…de realización espiritual”.

"Cuánto énfasis sabio en la afirmación de que la epistemología es una necesidad en la nueva edad para la realización espiritual y que de otra manera habría que contentarse nada más con los inicios de dicha realización espiritual.” (16)

Por lo tanto, “Hay una nueva dimensión de la espiritualidad del hombre en la Nueva Edad diferente a la Era anterior, nuevas formas y fuentes del reconocimiento divino a base de una comprensión o percepción que no han de ser en una fe sin conocimiento sino en el basamento para una comprensión directa, tomando en cuenta que la comprensión implica la percepción unida al entendimiento.” (17)

“Un hecho fundamental será el acto epistemológico, es decir, el estudio de los varios factores, hacia el pasado o en el presente, o bien, hacia el futuro, en una visión de análisis de los más importantes y significativos hechos y cumplimientos, para la comprensión de los cosas divinas y de las realizaciones de valor profético y trascendental” (18)


Para concluir, señalemos una cita por demás interesante y reveladora del Pensamiento del Dr. David Ferriz Olivares, cuando afirma que el “El estudio del Retiro del Maestre, este libro mismo - refiriéndose al libro “El Retiro del Maestre - es un acto epistemológico” y agrega diciendo, “Como lo es también el reajustamiento de su obra, la G.F.U., que el Maestre emprendió desde su retiro en Europa, al observar algunos aspectos de la respuesta de América a su Mensaje y al evaluar, desde Europa, el tipo de camino que en un comienzo estaba tomando la G.F.U. (19).

Es decir, tanto el enfoque, los métodos de análisis y los conceptos vertidos en el libro “El Retiro del Maestre” como el propio Reajustamiento de la Obra del Dr. Serge Raynaud de la Ferrière, la G.F.U., emprendida por El mismo a partir de 1956, constituyen actos epistemológicos, porque señalan cambios fundamentales para la comprensión histórica y sociológica de esa etapa fundamental del Dr. Serge Raynaud de la Ferrière, así como para el análisis de una de las grandes organizaciones creadas por El para la Reeducación de la Humanidad.

Quizá no estuvimos equivocados cuando hace algunos años, el propio Dr. David Ferriz Olivares, en una entrevista personal realizada en Lima-Perú, me preguntó: ¿Qué le parece la obra “El Retiro del Maestre”?, atine a responderle que me parecía pertinente recomendar su lectura a toda persona que por primera vez se aproximara al Pensamiento del Dr. Serge Raynaud de la Ferrière o a la institución creada por El a partir de 1948, a fin de tener una visión exacta de su Obra y su Mensaje, enriquecida con la visión epistemológica de su autor.

NOTAS
(1) Ferriz Olivares, David. Yo Realicé a Dios a Través de las Matemáticas, p. 59
(2) Bonilla Pardo, José Vicente. Lic. En Biología, Master D.E.A en Historia y Filosofía de las Ciencias. Universidad el Bosque, Colombia. Revista. Colombiana de Filosofía de la Ciencia, Vol. 4, números 8 y 9, pág. 203-227. Convergencias y Desplazamientos Disciplinares en el redescubrimiento científico: el caso Mc Clintock en Biología.
(3) Aguilera García, Luis Orlando, Profesor Titular de la Universidad de Olguín, Oscar Lucero Moya. Cuba.
(4) Ferriz Olivares, David. Yo Realicé a Dios a Través de las Matemáticas, p. 73
(5) Ferriz Olivares, David, La Supremacía de la Jñana Yoga en la Era del Saber, p. 154
(6) Aguilera García, Luis Orlando. Universidad de Olguín, Oscar Lucero Moya, Cuba.
(7) Schuster Félix Gustavo. Explicación y Predicción. La Validez del Conocimiento en Ciencias Sociales. Biblioteca de Ciencias Sociales. CLACSO, Buenos Aires, Enero 2005.
(8) Ibid.
(9) Ferriz Olivares, David. Yo Realice a Dios a través de las Matemáticas, p. 73
(10) Ibid. p.69
(11) Ibid, p.69
(12) Ibid. p.60-61
(13) Ibid, p.61
(14) Raynaud de la Ferriere, Serge, Grandes Mensajes, p. 414. Edit. Diana.
(15) Raynaud de la Ferriere, Serge. Propósitos Psicológicos Tomo XXXII, p.27, Edit. Meyerber, Niza.
(16) Ferriz Olivares, David, El Retiro del Maestre, Editorial Diana, p. 280
(17) Ibid, p.278
(18) Ibid, p.278
(19) Ibid. p.278

domingo, 5 de agosto de 2007

Hacia una ética viviente

Este artículo fue publicado en forma de comentario a la Conferencia de Bernardo Klisberg, un destacado Maestro y promotor de una nueva cultura en el seno de las instituciones públicas de América Latina.

Es indispensable ver el video de dicha conferencia que se encuentra bajo el título "Administración Pública y sus Desafíos Éticos" en el Blog de un apreciado compañero y excelente profesor universitario, el Lic. Ronald Maraví, cuya dirección electrónica es: http://ronaldmaravi.blogspot.com/

En aquella oportunidad, comentando la conferencia de Bernardo Klisberg dijimos por nuestra parte lo siguiente:

Se trata de una conferencia brillante e indispensable para comprender la dimensión ética de la economía y las acciones gubernamentales en la América Latina contemporánea.

Klisberg evidencia con claridad los desafíos éticos que tenemos en nuestro continente, señala los hechos que a todas luces son la expresión de una distorsión de los principios sociales más elementales y hace entrever los cambios que necesitamos realizar en nuestros países para devolver el perfil humano a nuestras sociedades.

No obstante, en mi opinión, no es solamente una cuestión de buenas prácticas gubernamentales y de políticas sociales aplicadas desde arriba, hay necesidad de afrontar los modos de vida de nuestras sociedades desde sus bases más elementales, la familia, ya que ellas reproducen propuestas y modelos de vida completamente contrarias a una cultura de VIDA que comprende entre otras una cultura de equidad.

Hay que crear un movimiento colectivo de conciencia social, una cultura de convivencia, de cooperación, de aprendizaje, de comprensión, de acercamiento, la práctica de una ética vitalizante y ecológica en todos los niveles y áreas de la actividad humana.

No es suficiente una humanización de la economía, sino de una re-vitalización del propio ser humano que ha perdido el perfil verdaderamente trascendente de su naturaleza física, psicológica, espiritual y social. De manera que el estado actual del ser humano no es precisamente un buen referente para devolverle el perfil humano a nuestras sociedades.

Es necesario, por tanto, abordar el estudio, la comprensión y la práctica de vida con un sentido epistemológico, es decir, desde las células familiares hasta los niveles gubernamentales, tomando en cuenta todos los factores causales o asociados. Ello requiere afrontar un largo proceso de cambio social, iniciando por la educación y reeducación de nuestros pueblos.

En América Latina hemos huido de los procesos de transformación a largo plazo y hemos cedido a la tentación de medidas paliativas, populistas o de corto plazo.

Por otro lado, vivir es un derecho, pero bien vivir es una responsabilidad. Asistimos a una época de la humanidad en la cual determinadas sociedades intentan “vivir bien” mientras grandes mayorías apenas superviven en la miseria, pero ninguna de las dos logra comprender el verdadero sentido de la vida, que les permita vivir sabiamente tanto individual como colectivamente. Y no es precisamente en la economía que se encuentran las soluciones, ella es simplemente una consecuencia.

Por su parte, la universidad tiene que dejar de ser un instrumento de mercado para convertirse en un auténtico centro de Saber. Es indispensable dejar de enfatizar el sentido profesionalizante y competitivo en el que se encuentra inmerso y devolverse el sentido de búsqueda auténtica del saber por el Saber mismo. Sentar las bases de una ciencia para la comprensión (1) y no una ciencia guiada por el espíritu utilitarista y mercantilista.

La ética puede enseñarse, pero no es suficiente, la ética necesita vivirse, no es solamente una cuestión de conocimiento, sino de compromiso vital con los más elevados principios, ser ético es ir más allá de los conceptos por muy buenos que sean.

Tampoco es suficiente darle a la ética un sentido transversal en los programas de estudio, se debería constituir, a fuerza de práctica, en la trama misma sobre el cual se construye, educa, forma e investiga, es decir, debe ser un principio social fundamental tanto en el aula, en las relaciones profesor-estudiante, en las oficinas administrativas, en las relaciones intrauniversitarias o extrauniversitarias, es decir, la base misma sobre el cual podemos construir una nueva sociedad.

Como todo acto humano implica por sí mismo una dimensión ética, se trata entonces de vivir éticamente en todo momento, espacio social y natural, sin claudicar.

El Quien, el para qué y el Cuando de Hillel el Sabio, al que hace alusión Bernardo Klisberg, es absolutamente vigente en América Latina y el Mundo de hoy.

Posteriormente, el profesor Ronald Maraví, me hizo una interesante pregunta que decía aproximadamente lo siguiente:

¿Qué estamos haciendo para que -desde la familia- las cosas comiencen a cambiar? ¿Cómo se ingresa a una familia para motivar el cambio? ¿Serán los medios de comunicación la mejor herramienta, a pesar de que son ellos los que con sus contenidos reproducen las posturas morales que censuramos? ¿Será a través de la escuela, a pesar de la calidad de los maestros?. En una sociedad en donde la conducta ética no solo no es valorada sino que -peor aún- es motivo de escarnio; las organizaciones más importantes están impregnadas de corrupción.


Al respecto, diremos solamente, apoyándonos en el Pensamiento de los Doctores Serge Raynaud de la Ferrière y David Ferriz Olivares, que la familia prefigura la sociedad y es en ella en la que debemos empezar para reestablecer los principios que regirán la sociedad del futuro.

Es decir, la preservación de la vida, la protección del medio ambiente, la equidad, la paz entendida como el respeto al derecho ajeno, la cooperación, “el respeto absoluto a la dignidad humana dentro de la diversidad de identidades".(2)

De igual modo, será necesario "la erradicación de la opresión sexista, la violencia, el egoísmo, la hipocresía en las relaciones familiares, la inversión de los valores morales y éticos, la primacía del lucro, la manipulación y el autoritarismo, la ideología machista, autocrática y autoritaria, la unilateralidad en la toma de decisiones”(3).

Instituir el respeto pluralista a las ideas (4), el sentido y valoración de la amistad, el diálogo como el medio más adecuado para el entendimiento, la valoración del ser más que el tener, el amor a la verdad, la obediencia dentro de la confianza, el respeto inspirado por la dignidad (5), entre otras grandes tareas.

¿Estamos preparados para una educación de esta naturaleza en el seno de nuestra propia familia?.

Si lo estamos, empecemos a educar bajo esos principios, aún sabiendo que la lucha será difícil, dadas las características de nuestro entorno social y el trabajo distorsionante de los medios de comunicación masivos que priorizan la competencia, el lucro desmedido, la violencia, la falta de equidad y otros patrones culturales heredados de una era anterior.

NOTAS
(1) David Ferriz Olivares, El Retiro del Maestre, pág. 191
(2) David Ferriz Olivares, La Supremacía de la Jñana en la Era del Saber, pág. 151
(3) Ibid.
(4) Ibid.
(5) Serge Raynaud de la Ferrière, Grandes Mensajes, pág.119-120