lunes, 18 de febrero de 2008

Jaspers y la voluntad formal

Vivimos constantemente circunstancias en las cuales nuestra voluntad es puesta a prueba, y podemos decir que la posibilidad de ejercerla plena y conscientemente para alcanzar determinadas metas materiales e inmateriales muchas veces no es tan sencilla como parece.

La voluntad no evoluciona involuntariamente

Siempre admiramos esa frase tan intensa de G.I. Gurdjieff refiriéndose a la evolución del hombre cuando dice : "la evolución del hombre es la evolución de su voluntad y la voluntad no evoluciona involuntariamente"(1) , así como el pensamiento de Jaspers respecto a la dialéctica entre voluntad y libertad cuando señala que "los límites de la libertad son aquellos de la voluntad" (2), o las palabras tan categóricas del Maestre Serge Raynaud de la Ferrière cuando dice: "La voluntad es al libre albedrío lo que el peso es a la balanza"(3), todo lo cual plantea la necesidad de realizar un estudio detenido de la voluntad y la libertad para comprender, vivenciar, experimentar y existenciar las posibilidades trascendentales de nuestro ser.

Pero, detengámonos un poco en el ejercicio de la voluntad y preguntémonos: ¿cuándo es que la ejercemos verdaderamente?.

Una actividad situada en el más alto grado de la escala del comportamiento

Primero que todo, debemos decir, que necesitamos una clara conciencia de una meta a alcanzar, porque sin ella no habría un referente que oriente nuestro comportamiento y que inevitablemente devendría en acciones inconscientes, reactivas, repetitivas y anárquicas.

El Maestre Dr. Serge Raynaud de la Ferriere destaca la insistencia de M. Dufrenne y P. Ricoeur sobre la idea tradicional de Jaspers respecto a la Voluntad formal.


“... los Srs. M. Dufrenne y P. Ricoeur, insisten – muy justamente – sobre el hecho de que es preciso primero replantear la idea tradicional de aquello que Jaspers, siguiendo los trabajos de Klages, llama la voluntad formal: una actividad situada en el más alto grado de la escala del comportamiento, definida por la clara conciencia de la meta, la sumisión al motivo preponderante, la elaboración reflexiva de los medios; esa actividad, poniendo, suponiendo, determinando, enunciando reglas, obligando el esfuerzo a una disciplina, proscribiendo el dejar pasar y la fantasía, autorizando a identificar voluntad y racionalidad; o al menos la racionalidad garantizaría doblemente la objetividad del querer, permitiendo a la vez que él se apoye sobre razones valederas y que se presente él mismo como accesible a un conocimiento objetivo. En realidad el problema del Libre Arbitrio y del Determinismo, permanece siempre como una importante cuestión, que se encuentra a la base de todos los principios filosóficos que se han sucedido a través de los tiempos. " (4)


En consecuencia, Jaspers plantea el ejercicio de una voluntad formal guiada por la razón, un comportamiento deliberado en función de metas pre-establecidas, racionalmente válidas y accesibles a un conocimiento objetivo. Es evidente que él tiene una concepción diferente a Jean Paul Sartre para quien "vivir es escogerse en cada instante" (5), es decir, una libertad inexorable que deriva en un determinismo casi absoluto.

La verdadera libertad

Por el contrario, es preciso darnos cuenta que la verdadera libertad está en función del grado de voluntad consciente impregnada a cada una de nuestras acciones y que desde el punto de vista de Jaspers deberían ser formalmente establecidas y definidas, identificando voluntad y racionalidad, a la manera en que el epistemólogo Francés Gastón Bachelard planteaba respecto al racionalismo aplicado como garantía del pensamiento científico que evita la ingenuidad del idealismo tanto como la ingenuidad del realismo.

Es decir, no es cuestión de hacer sin querer, o de querer sin hacer, sino de querer haciendo y hacer queriendo, incluso de querer sabiendo y saber queriendo, hasta llegar algún día a desprenderse aún del deseo de hacer en función de las propias aspiraciones personales, es decir, desligar el componente personal para tornar ese hacer en una misión a cumplir, como una consagración a un deber más elevado, a una causa suprema, a una ley universal, que implica un Alto Discipulado y que Lao Tsé ilustró poéticamente en la frase: "querer sin querer querer", la cual en palabras de Carl Jung, el psiquiatra y psicólogo suizo, referido por el Dr. David Ferriz Olivares constituye “... la mejor expresión del ejercicio sereno y liberado de la voluntad, en su máxima espontaneidad y autenticidad..." ( 6).

Quizá por ello, el propio Dr. Raynaud de la Ferriere señala: "hay que insistir en que la voluntad, la verdadera voluntad, la acción dinámica, el querer actuar, no puede llegar sino cuando abandona su voluntad a la del Maestro..."( 7)

Elaboración reflexiva de los medios

Pero,¿hasta qué punto nuestro comportamiento es deliberado y conscientemente establecido en función de una meta a alcanzar o de una Misión a cumplir?, ¿elaboramos reflexivamente los medios a utilizar para alcanzar dichas metas o es que somos llevados fácilmente por las circunstancias y las conveniencias individuales y sociales que jalonan nuestro comportamiento y terminan ahogando nuestros propósitos más elevados?. ¿Están nuestras acciones sometidas a esos motivos preponderantes y profundamente transformadores o terminamos claudicando fácilmente frente al surgimiento de motivos más atrayentes con una conciencia elástica que evidencia a todas luces la dificultad que tenemos para encausar debidamente nuestra naturaleza física, emotiva e intelectual?.

Proscribir el dejar pasar y la fantasía

Cuantas veces optamos por el dejar pasar, por el esperar que suceda, por la creencia de que algo ocurrirá que justifique nuestra inactividad y nuestra pereza, esa falta de esfuerzo para disciplinarnos y encausar nuestra energía para dominar nuestros instintos y gobernar nuestras pasiones, cediendo ante la fantasía y la creencia, no asumiendo nuestra responsabilidad, no mirando de frente la realidad y comprendiendo ese entretejido de factores que debemos estudiar y apreciar en su más justo valor, a fin de obrar con pleno dominio de las leyes superiores sobre las leyes inferiores para el cumplimiento de los principios universales que regulan la vida.

NOTAS
(1) Raynaud de la Ferriere, Serge. Yug Yoga Yoghismo, p. 153, Edit. Diana.
(2) Raynaud de la Ferriere, Serge. Propósitos Psicológicos Tomo XXVII, p. 22
(3) Raynaud de la Ferriere, Serge. Libro Negro de la Francmasonería, p. 80, Edit. Diana
(4) Raynaud de la Ferriere, Serge. Propósitos Psicológicos Tomo XXVII, p. 22
(5) Ibid, p. 21
(6) Ferriz Olivares, David, Los Paramitas Tomo I, p.19
(7) Raynaud de la Ferriere, Serge. Yug Yoga Yoghismo, p. 261, Edit. Diana

lunes, 14 de enero de 2008

El Fauno Danzante

Hace unos meses tuvimos la oportunidad de organizar a través de la Fundación Magna Fraternitas Universalis, el Simposio Foro "Didáctica para los nuevos Tiempos" con el Auspicio de la Escuela de Post Grado de la Universidad Nacional de Educación Enrique Guzmán y Valle, el cual tuvo felizmente una gran aceptación de docentes y estudiantes de educación que se dieron cita en el Auditorio de la Escuela de Post Grado de dicha Universidad.

A fin de promover el evento en los medios educativos y culturales del país tuvimos la idea de utilizar una figura-símbolo que a nuestro juicio correspondía exactamente al propósito central del Simposio, es decir, a la formación del hombre total, del hombre cabal, del hombre universal. Se trataba de la figura del fauno danzante, el cual fue utilizado en afiches y trípticos y difundidos por todos los medios de comunicación.

Quizá muy pocos se detuvieron a preguntar el por qué de dicha figura en un evento educativo y nada menos que en el marco de una organización inspirada en el Pensamiento del Dr. Serge Raynaud de la Ferriere, quien como todos sabemos fue artista, pensador, escritor, científico y peregrino de los cinco continentes.

En primer lugar, debemos decir, que siempre hemos observado con mucha atención aquellas frases del Dr. de la Ferriere cuando se refiere al Fauno Danzante durante su visita a Pompeya, una de las ciudades más opulentas del Imperio Romamo en el mundo antiguo, ubicada al pie del Vesubio y cuya erupción ocurrida durante el terremoto del año 79 d.c. la sepultó totalmente junto a la vecina ciudad de Herculano, y que a partir del siglo XVIII el mundo fue conociendo sus secretos gracias a las sucesivas excavaciones realizadas.

En el "Arte en la Nueva Era", el Dr. de la Ferriere relata lo siguiente:


"Durante la visita a Pompeya uno es transportado en el tiempo y se vive un instante la época lejana. Fuí, lo confieso muy impresionado por esa pequeña estatua del Fauno que dice tanto por la gracia estética como por su posición muy significativa: los tres dedos están levantados en tanto que el auricular y el meñique se repliegan, el mudra es idéntico para las dos manos al igual que en la estatua de la diosa tibetana colocada bajo el arco de Nimbus (Torana, trabajo monástico del siglo XVII). La posición de los dedos es netamente diferente en esas dos obras y poseen evidentemente significados distintos". (1) "Pienso haber sido el más apasionado por la estatua del Fauno danzante, dentro del conjunto de toda Pompeya". (2)

Pues bien, ¿Por qué dicha estatua llamó tanto la atención del Dr. de la Ferriere?, ¿Qué es lo que reconoció en esta pequeña estatua de bronce ubicada enfrente del atrio interior de la Casa del Fauno?, ¿Que quería expresar el artista cuando elaboró esta singular y expresiva estatua?, ¿por qué se encontraba ubicada en un lugar tan privilegiado de la casa?, ¿Qué significó el fauno para el hombre antiguo y qué significa para el hombre de hoy?, ¿Qué nos dice el Fauno Danzante? ¿Que significado tiene su posición, el gesto de sus manos y dedos, su desnudez y el símbolo antropo-zoomórfico tan recurrente en la mitología del mundo antiguo?, y finalmente, ¿por qué el Dr. de la Ferriere se expresa casi euróficamente de él, señalando que fué el más apasionado por dicha estatua?.

Intentemos responder algunas de estas preguntas, aún sabiendo que solamente las abordaremos a título preliminar.

En primer lugar, diremos que es muy significativo que, de todo el conjunto de Pompeya, incluida la Villa de los Misterios, el Dr. de la Ferriere quedara magnetizado por esta figura tan diciente de la aspiración humana, de la fuerza del hombre por alcanzar el infinito, su mayor proyección espiritual, la polaridad positiva puesta en acción, en plenitud de todo su ser y de todas sus potencialidades. Pero veamos algunas de sus características simbólicas:

Su posición y actitud danzante

Podemos observar claramente que el artista ha querido destacar su posición vertical, su rostro levantado, sus ojos abiertos hacia el "cielo", los brazos y pies en libre movimiento; se trata de un ser que no solamente aspira y se eleva, sino que danza sobre varios mundos que domina completamente, como domina su cuerpo que expresa no solamente su " juventud" y "fortaleza" sino la plenitud de sus potencialidades físicas y mentales puestas en movimiento como una fuerza centrífuga dirigida hacia el infinito.

Su desnudez

Muchas de las iconografías antiguas y particularmente las iconografías griegas, han destacado la desnudez del cuerpo no para significar exclusivamente atributos físicos de belleza, sino y sobretodo, para representar ideales filosóficos, psicológicos e iniciáticos, que como en este caso, señalan la penetración de ciertos principios y la realización de ciertos estados de conciencia, más allá de las formas. El descubrimiento del SI en sí mismo, su mayor profundidad, su identidad propia (ecceidad), y al mismo tiempo, su mayor trascendentalidad, hacen que se descubra o despoje de sus "vestiduras" conceptuales. Esta misma idea subyacente la encontramos también en algunas representaciones orientales, particularmente en la India con Krishna. Recordemos igualmente algunas representaciones de Vishnu en plena desnudez y a los personajes mitológicos de Adan y Eva representados casi siempre sin "vestiduras" y tantas otras representaciones en torno a la misma idea.

Su representación antropo-zoomórfica

Sin ir tan lejos, recordemos solamente la obra escultórica de Moisés realizada por Miguel Angel en el siglo XVI (1515), en el cual el artista representa al Profeta y Mensajero del pueblo de Israel con dos cuernos sobre la cabeza al igual que el Fauno danzante, lo que indica que existe una idea subyacente que se desea transmitir en ambas obras a pesar de la gran diferencia de tiempo entre ellas. Recordemos que Miguel Angel estuvo al corriente de muchos conocimientos de carácter secreto en su época. En la misma Pompeya, uno de los frescos de la Villa de los Misterios presenta igualmente a un hombre acompañando a un macho cabrío hacia un lugar de "sacrificio" como simbolizando la necesidad de llegar a un estado asociado a ese animal simbólico. Recordemos que los Cristos nacen en el signo de Capricornico (macho cabrío) como materializando o encarnando el poder espiritual (3). El Dr. Serge Raynaud de la Ferriere expresa que "cuando el sol entra en el signo del Macho Cabrío (Capricornio) el 22 de diciembre de cada año, lo cual ha sido siempre señalado por los ritos devocionales, tanto en América como en Asia, y mucho antes del nacimiento de Jesús el Nazareno...es para que se cumpla la Ley de Saturno)". (4)

La diferencia de representación con la diosa Tara de Oriente

La Diosa Tara, es una representación "femenina" de la divinidad en el budismo tibetano mahayana; expresa aspiraciones e ideales de protección, de receptividad y fertilidad. Se dice que Tara es una bodhisattva (5) entregada a los demás para permitirles su iluminación o liberación final del mundo fenoménico. En cambio, en el fauno danzante, podemos observar que el ideal de liberación está puesta en acción, como un dominio sobre el mundo fenomenal (danza), un sentido de realización y apropiación de estados supranormales. La posición del cuerpo y los mudras en ambas representaciones son muy elocuentes, en el fauno danzante podemos observar que las manos están orientadas hacia arriba, como tratando de alcanzar y tomar el cielo, dejando los dedos medio (fuego), índice (aire) y pulgar (éter) casi en posición de aprehensión, significando con ello que se trata de valores dialécticamente positivos, es decir: la ciencia, el pensamiento y la razón puestas en acción, lo cual es revelado por la pierna derecha hacia adelante, la posición de los pies con los talones levantados y el impulso del cuerpo en movimiento tirando hacia adelante. En el caso de la "Diosa Tara", vemos que la mano derecha está extendida y abierta, con los dedos hacia abajo, y la mano izquierda sosteniendo graciosamente una flor de loto (símbolo de regeneración), la cual sujeta con los dedos anular (agua) y pulgar (éter), todo lo cual denota claramente que estamos frente a una expresión dialéctica asociada a los ideales de receptividad, de protección, de generación, de dominio de los sentidos, de intuición, de flexibibilidad y sutilidad de espíritu tan caras al mundo occidental y que felizmente el sincretismo y la síntesis del siglo XXI nos permiten resolverlos dialécticamente en una matesis de psicología, es decir, los valores y los ideales de oriente y occidente puestos al servicio de la autorrealización y desarrollo del hombre total.

Los grandes misterios

Por supuesto que las iconografías no son estáticas y varían de acuerdo a la psicología imperante y la interacción cultural de los pueblos, pero nadie puede negar que existen ideales y aspiraciones humanas en cada epóca y que se encuentran representadas en un conjunto de expresiones artísticas. En ese sentido, el fauno danzante expresa algunos de los ideales más elevados de la cultura romana. Hay necesidad sin embargo de profundizar sus significados y reconocer el mensaje que guardan. Por nuestra parte, podemos señalar que los primeros dominios del saber, concebidos éstos como estados concienciales y existenciales, estuvieron generalmente asociados a los pequeños misterios o misterios menores enseñados en las grandes escuelas mistagógicas de la antiguedad, estos primeros misterios tuvieron casi siempre que ver con la historicidad del hombre y el descubrimiento de su individualidad. Luego viene un proceso de realización vertical de carácter transhistórico y trascendental que implica la realización de estados de comprensión y realización más elevados. El fauno danzante parece evocar éste último proceso de realización ontológica experimentada por el hombre, que no es sino la evolución de su conciencia, de su voluntad y de su capacidad de obrar en medio de los pueblos, una experiencia eminentemente social, es decir, existencial.


El reconocimiento del símbolo viviente

El Dr. Serge Raynaud de la Ferriere vivió intensamente su existencia, expresó conciencial y vivencialmente esa aspiración ideal del ser humano representada en el fauno. ¿cómo no habría de experimentar ese asombro y esa identificación con aquella pequeña escultura cuyo ideal correspondía exactamente a su propia experiencia y al ideal de ser humano expresado en sus obras?. ¿cómo no extasiarse con esa bella representación que correspondía con los grandes ideales de síntesis y trascendentalidad propuestas por él mismo para la formación del hombre universal en una nueva era?. A nuestro juicio, el fauno, como símbolo del hombre ideal en el mundo helénico, comporta una esencia (el ideal de autorrealización que es absolutamente vigente en nuestros días) y al mismo tiempo una forma aparente (fauno danzante), y entre ambas, ese hilo de unión que es la vivencia, la realización y la matesis. En consecuencia, la significación lógica del símbolo (movimiento, danza, aspiración, desnudez, ojos abiertos, brazos y pies en movimiento, fortaleza, juventud y demás atributos físicos del fauno) coincide con su esencia ontológica (actividad social, superación del ego, uso de la voluntad, renovación, aspiración, elevación, dominio, iluminacion, realización, concreción, aplicación).


Por las rutas del Maestre

Al relatar su peregrinaje por Europa, al que denominó "Viaje por las rutas del Maestre", el Dr. David Ferriz Olivares, discípulo y exégeta del Dr. Serge Raynaud de la Ferriere refiere: "

"En 1979, en nuestro viaje a Europa por las rutas del Maestre, nuestra visita, en Pompeya, a la Casa del Fauno y a la Villa de los Misterios, que está consignada en el tomo siguiente (se refiere al tomo II del "Retiro del Maestre") fue motivada por ese párrafo precioso de la mistagogia (56). Y es significativo que meses después de nuestra visita de inspección a ese preservado lugar, ocurrieron temblores en el sur de Italia que derrumbaron algunas de las edificaciones de Pompeya que las erupciones del Vesubio en el 79 no habían destruido. Se habían conservado como para preservar su mensaje de Misterios para la posteridad. El fuego del volcán no iba a destruir el Fuego de esa enseñanza. El polvo de su lava había afixiado a los habitantes de pompeya. Pero los frescos y otras revelaciones se mantenían perennes y se encontraron maravillosamente conservadas cuando fueron excavados en el siglo XVIII bajo los dos o tres metros de capa de tierra que se había ido acumulando, como se agolpa la ignorancia, con polvo, lodo y ceniza." (6)

NOTAS.
(1) Raynaud de la Ferriere, Serge, Arte en la Nueva Era, p. 169
(2) Ibid, p. 169
(3) Raynaud de la Ferrière, Serge. Propósitos Psicológicos Vol. II pág. 39
(4) Ibid, pág. 288
(5) Según la doctrina budista Mahayana, un Boddhisattva es aquel que regresa a la tierra para ocuparse de la salvación de los hombres y alcanzar así el estado de Buda. Para mayor información se puede leer la p. 56 de Vol. III de los Propósitos Psicológicos del Dr. Serge Raynaud de la Ferriere.
(6) Ferriz Olivares, David. El Retiro del Maestre, pág. 105-106

domingo, 13 de enero de 2008

Danzas legendarias: entre el Tibet y Bolivia

Casi siempre se ha destacado el carácter científico, filosófico, yoghístico o místico del Dr. Raynaud de la Ferriere. En esta oportunidad queremos destacar su sensibilidad estética al contemplar las danzas autóctonas tibetanas y cuyas experiencias fueron relatadas por él mismo durante su peregrinaje por el Asia a mediados del siglo XX.

Pero queremos hacerlo de manera comparada con la sensibilidad estética de otro gran poeta y escritor latinoamericano que al otro lado del planeta, justamente en las antípodas del Asia, experimentaba también esa vitalidad y armonía euritmica de la danza autóctona Boliviana, nos referimos a Carlos Salazar Mostajo, uno de los más importantes defensores de la gran experiencia pedagógica Boliviana y Sudamericana realizada en Warisata, en el altiplano boliviano, durante la primera mitad del siglo XX. Leamos los relatos de ambos artistas:

"Era una danza, una especie de frenesí que por unos momentos imitaba con gestos y ademanes, sin duda, un poema legendario". (Serge Raynaud de la Ferriere, Tibet 1951)

"Recuerdo siempre mi primera impresión cuando vi por primera vez a unos tibetanos ejecutar algunas danzas en la plaza de un pequeño pueblo fronterizo. Había ascendido por las primeras pendientes del Himalaya desde hacía varios días estaba ya bajo el ambiente rudo de esa vida de las montañas; luego de un alto en Srinagar, proseguí entonces mi camino hasta Rudraprayag, y es en esas comarcas donde algunos nómadas del Sur, tibetanos, vienen a cantar, danzar o exibir algunas pacotillas a fin de recoger algún dinero. Estaba por acabar las últimas migajas de arroz sobre mi hoja y con la ayuda de un trozo de chapati proyectaba lo que quedaba de dhal hacia mi boca, cuando vi avanzar por la pequeña plaza a unos danzarines tibetanos fácilmente reconocibles por sus atuendos chamanes. Eran 4 hombres y 2 mujeres, los unos con un pequeño tamborín en una mano y en la otra una diminuta campanita, los otros esgrimían por encima de la cabeza un tambor sobre el cual golpeaban con un bastón en forma de serpiente que se enderezaba sobre la cola, curiosa forma de esta vara de tambor cuyos sonidos tenían algo de viril, al mismo tiempo que angustioso. Expresión de una vitalidad y de una armonía eurítmica. No sabía qué admirar más, si sus atuendos de colores tornasolados, los peinados extraños, o los instrumentos especiales, cuyos sonidos metálicos son ejecutados con maestría por los tibetanos. Olvidé un poco, hay que confesarlo, que era una danza, una especie de frenesí que por unos momentos imitaba con gestos y ademanes, sin duda, un poema legendario; por momentos con el sable era una batalla contra los malos espíritus o el simulacro de guerreros en acción, o bien evolucionando calmadamente para reconstruir una fase de la historia religiosa del país." (1)

"El espectáculo más extraordinario que pueda darse, aquél río humano que bajando del Calvario, se convertía en colorido océano, un sentimiento avasallador frente a la naturaleza, un drama de humanidad y de raza". (Carlos Salazar Mostajo, Bolivia, 1969)

"Bajaban del calvario de Italaque cerca de un centenar de "tropas" de sicuris para la celebración del día de Corpus Christi. Ricos en vestimenta, brillantes en colorido ofrecían el espectáculo más extraordinario que pueda darse...ostentaban el penacho de plumas de flamenco o de avestruz...que en el contínuo girar de los músicos se convertía en remolino de blanco ondular. Había tropas ataviadas con levitones azules que llegaban hasta los pies y con una larga bufanda de bicuña colgada del sombrero, en severo atuendo acorde con los adustos semblantes...Cada sicuri se movía pausadamente portando la pesada "caja" que golpeaba el compás de la música pentatónica. El semblante impasible, oscuro, apenas contraído por el esfuerzo de un soplar constante...Todo era armonioso, desde la "usuta" que calzaban hasta el alto sombrero sevillano o de plumas...era la "indiada" en toda su prestancia, en la plenitud de su ser, en la pureza que les hubiera gustado hallar a un keiserling o a un Unamuno, que eran gentes que captaban la humana esencia para definir el porvenir de pueblos y naciones. Pues bien, en aquél rio humano que bajando del Calvario, se convertía en colorido océano, hallábamos a la raza, a la vivencia misma del "homo" americano, no envilecido por la serdidumbre...adusta inmensidad poblada de pronto con la nota prodigiosa de la vestimenta indígena...complemento multicolor del paisaje...música del ande...resonar profundo...cierta dimensión de lamento...cierta aura adolorida que transporta y enternece...un sentimiento avasallador frente a la naturaleza, donde...puede encontrarse un retorno alegre, que empero no invita a la risa y donde se trasunta un sentir individual como un acontecer colectivo, donde no se refleja ninguna pasión en particular sino un drama de humanidad y de raza." (2)

Vemos que ambos relatos expresan con suma claridad la sensibilidad estética de sus autores, viviendo experiencias similares a pesar de las distancias, percibiendo el espíritu y la fuerza del hombre cuando éste se expresa artísticamente de manera natural, no para un auditorio o público especialmente preparado, sino espontáneamente, como una fuerza del alma que a través del lenguaje del cuerpo desea aflorar su ser individual y colectivo, como una "poesía de la moción vital" escrita con gestos y movimientos del cuerpo y de las manos, en medio de la música y el colorido de la vestimenta y paisaje.

Cuántas veces nos sentimos igualmente transportados por la música y la danza autóctona de nuestros pueblos y cuántos recuerdos guardamos de glorias antepasadas.


NOTAS.-
(1) Raynaud de la Ferriere, Serge. Arte en la Nueva Era, Editorial Diana, México, 1980, p. 165-166
(2) Salazar Mostajo, Carlos. Warisata Mía, Editorial e Imprenta Amerindia, La Paz, Bolivia, 1984, p. 87-89.

viernes, 4 de enero de 2008

¿Evaluación o Autorregulación?














"Se considera positivo que cada cursante lleve un poco su propio ritmo evaluativo dentro de un mecanismo de autorregulación..."

Dr. David Ferriz Olivares


Quienes nos dedicamos a la tarea educativa y sobre todo formativa, observamos con mucha frecuencia que no existe mejor proceso de evaluación que la autoevaluación o autovaloración del estudiante, sobre todo si éste proceso cuenta con la guía y orientación del Maestro.

Sin embargo, más allá de la autoevaluación por muy buena, consciente y ética que ésta sea en su aplicación, se debería instaurar un proceso de autorregulación basado en los sistemas biológicos cuyas capacidades homeostáticas nos permiten comprender que todo ser vivo describe un ciclo de vida durante el cual experimenta múltiples procesos de adaptación, que le permiten alcanzar con éxito las diferentes etapas de evolución, de acuerdo a su especie.

La autorregulación no es sino una forma de adaptación de los seres vivos al medio ambiente y una respuesta a las diferentes condiciones en permanente cambio que dicho ambiente y su propia naturaleza interna le plantean sucesivamente a lo largo de su vida.

Aplicado al proceso educativo, la autorregulación debería sustituir el proceso de evaluación tan arraigado en nuestros centros educativos, que no es sino un torpe e impreciso proceso de observación, recopilación de datos, valoración subjetiva y toma de decisiones arbitrarias que realiza el Maestro respecto a determinadas capacidades cognitivas, respuestas o comportamientos del estudiante.

Los procesos de evaluación posiblemente satisfacen los requerimientos administrativos del sistema educativo, pero de ninguna manera responden a las necesidades del propio estudiante, que más que valoraciones cuantitativas o cualitativas de su nivel cognitivo o conductual, requiere darse cuenta, tomar conciencia, realizar o comprender su estado y circunstancia respecto a los objetivos de aprendizaje propuestos, a las capacidades o competencias esperadas, a sus propios anhelos de realización, a la expresión de su naturaleza, de su potencialidad, de su talento, de su ecceidad, de su Misión.

La autorregulación no es sino una forma de resistir la entropía (el deterioro, desgaste, desintegración o muerte) de los organismos vivos. En todo caso, se trataría de una forma de neguentropía, es decir, la capacidad de los sistemas biológicos para contrarrestar la entropía utilizando su capacidad de sistema abierto, que le permite recibir alimentación, información y exigencias de adaptación del medio ambiente, de acuerdo a su propia naturaleza.

Desde el punto de vista social, diríamos que son los grupos o colectividades los que reflejan de mejor manera el estado del estudiante y propician su adaptación y por ende su autorregulación.

Un niño violento no tomará consciencia de su actitud negativa hasta que el rechazo de los demás se lo haga dar cuenta, y si ello no es suficiente, hasta que las consecuencias de sus actos le permitan comprender que su actitud violenta no le trae sino consecuencias de inestabilidad, odio, rechazo, aislamiento o represión.

De manera que hay necesidad de poner al estudiante en situaciones de utorregulación, y ello demanda una gran creatividad, dedicación y capacidad del maestro. Es más fácil tomar exámenes y calificar pruebas homogéneas a todos por igual, que dedicarse a observar, conocer y comprender la situación personal de cada estudiante y atenderlos en función de su propia circunstancia educativa.

Cada estudiante es un universo con sus propias aptitudes, capacidades, potencialidades, limitaciones, historia, intereses, anhelos y aspiraciones. Por tanto, la autorregulación a diferencia de la evaluación no puede ser masiva ni homogénea sino particularizada y heterogénea.

Un ejemplo de cómo promover la autorregulación colectiva en aula, sería el propiciar el trabajo grupal y por ende la intensificación de las relaciones educativas entre los estudiantes con mayores aptitudes matemáticas y los que presentan habilidades matemáticas menos desarrolladas.

En consecuencia, la aplicación del concepto biológico de autorregulación exige que una parte de la colectividad asista a la otra, a fin de lograr procesos sinérgicos y de cooperación, dejando de lado los aspectos de competitividad, individualismo y ruptura de los sistemas biológicos y socioecológicos.

Es fácil comprender entonces, que el concepto de autorregulación puede ser aplicado a grupos, organizaciones, colectividades, sociedades y culturas.

La naturaleza posee una fuerte capacidad autorregulatoria dentro de determinados márgenes. Las fuertes alteraciones clímáticas que venimos experimentando no son sino la expresión de la capacidad autorregulatoria que posee la tierra y su biósfera.

La necesidad de obrar con sabiduría y de vivir de manera más acorde a las leyes de la naturaleza se hace indispensable para evitar el deterioro de nuestros ecosistemas, de lo contrario, debemos someternos a los procesos de autorregulación que dispone la naturaleza.

lunes, 10 de diciembre de 2007

El cuadro del hombre perfecto

La evolución del ser es hacia abajo y hacia arriba, hacia el cielo y hacia la tierra, cuando se evoluciona ontológicamente se materializa el espíritu y espiritualiza la materia, no se desliga lo material de lo espiritual ni lo espiritual de lo material

A este respecto, quizá sea momento de ver con detenimiento el cuadro del hombre perfecto dibujado por el Dr. Serge Raynaud de la Ferriere, que se encuentra en la Obra "El Retiro del Maestre" escrita por su discípulo y exégeta el Dr. David Ferriz Olivares pág. 105. (Ver figura).

En ella veremos que hay etapas en las cuales la mayor fuerza de nuestro ser (focus: lugar de fuego, corazón) puede estar centrada sucesivamente en el nivel sensorial, emocional, mental (objetiva o abstracta) e incluso en los niveles intuitivo y espiritual que son los más elevados.

Pero llega un momento en el cual el Ser realiza completamente la Unidad y actúa. Ese es el Hombre Perfecto, Todo Hombre y Todo el Hombre, Completo, Cabal, Total, Universal, no solo en pensamiento sino existencialmente, no solo espiritual sino materialmente, con todas sus capacidades sensoriales, emotivas, mentales, intuitivas y espirituales, actuando a voluntad sobre los distintos planos, haciendo de cada pensamiento y de cada acción la expresión y reflejo de lo más hondo y elevado que tiene el Hombre.

No niega la existencia de los distintos planos de vida y niveles de consciencia, que de hecho existen, pero tampoco está supeditado a ellos de manera particular o exclusiva, sino que ha logrado integrarlos desde una mayor perspectiva y dimensión conciencial y existencial, quizá por ello, refiriéndose al hombre perfecto el Dr. de la Ferriere dice: "El sí tiene el poder para los focos de atencion a voluntad en todos sus vehículos".

Pero también podemos observar que este proceso implica un desplazamiento gnoseológico y epistemológico, es decir, del Saber, una evolución que va desde el desconocimiento a la omniciencia, desde el hombre primitivo hasta el hombre perfecto, describiendo un helicoide como todo proceso evolutivo en el universo.

jueves, 22 de noviembre de 2007

Aportes a la Didáctica en el Pensamiento del Dr. Serge Raynaud de la Ferriére y Dr. David Juan Ferriz Olivares

1. Introducción

Estamos en una nueva era, una era de saber, una era de integración, “una era que se destacará por la investigación sintética y que tendrá necesidad de espíritus amplios, fuertes, capaces de comprender un sistema en su conjunto” (1) y la didáctica está llamada a cumplir su mayor aporte y su mayor trascendencia para el desarrollo del hombre total, del hombre cabal, del hombre completo, del hombre universal, conforme a los planteamientos de los Doctores Serge Raynaud de la Ferrière y David Juan Ferriz Olivares y a las aspiraciones de la propia UNESCO, para la construcción de un mundo diferente, más allá de las contingencias políticas y los intereses de mercado, un mundo unido por la sabiduría.


2. La autorrealización del ser humano como premisa didáctica

Lo primero que nos viene a la mente cuando abordamos la educación en general y la didáctica en particular es la necesidad de comprender que estamos en una nueva etapa de la humanidad, una nueva época, denominada era del conocimiento, se trata de una era que demanda la mayor trascendencia y desarrollo integral del ser humano, no solamente de sus aptitudes cognitivas o la acumulación de un gran conocimiento acerca de sí y de su entorno natural y cultural, sino de la mayor expresividad y trascendencia de sus propias capacidades y facultades científicas, artísticas, filosóficas y didácticas, es decir, la confluencia en un solo Ser del hombre que produce, que piensa, que crea, que aspira y que eleva su pensamiento hacia las cumbres más elevadas de la cultura y de su propio ser, no porque sea un don, sino porque constituye el producto de una conquista (2 ), es decir, de un proceso de autorrealización, de apropiación legítima de estados de comprensión, de estados de conciencia cada vez más elevados, en un incesante perfeccionamiento de sí mismo en medio de la colectividad, con la colectividad y para la colectividad. Por ello, nos permitimos recordar uno de los planteamientos prospectivos más categóricos del Dr. Serge Raynaud de la Ferrière, cuando dice:


“El acontecimiento máximo de la Nueva Era será el descubrimiento del hombre trascendental”(3)

Es decir, del hombre que trasciende incesantemente su plano de comprensión, su espacio, su cultura, su idioma, su tiempo, su época, para alcanzar la mayor expresividad de su potencial, todo hombre y todo el hombre, lo cual nos recuerda aquella frase que aparece en el logotipo de la Universidad Nacional de Educación Enrique Guzmán y Valle cuya expresión en latín es:

HOMINEM UTI NOMINEM EDUCARE OPORTET
“Educar el hombre en todo cuanto tiene de Hombre”

3. La Didáctica como Pilar del Saber

Se ha dicho muchas veces que la ciencia es un proceso social, máxime en una era de confluencias, de trabajo en equipo, de cooperación y de interdependencias como lo es la época actual; También hemos reconocido que el Arte con sus múltiples expresiones es tan indispensable para el desarrollo de la creatividad artística y científica, para el desarrollo de la sensibilidad y expresividad estética; hemos reconocido que filosofar no es solamente desarrollar cierta capacidad reflexiva del ser humano, sino asumir una manera de ser y trascenderse como lo expresan K. Jaspers y el Dr. de la Ferriere. Sin embargo, ¿cual es el rol que le toca desempeñar a la Didáctica?, ¿cuál es su naturaleza y su finalidad?, ¿qué busca la didáctica?, ¿debemos acaso seguir pensando que la didáctica se reduce a una dimensión puramente operativa, instrumental y casi aleatoria del acto educativo?. Pensamos que la didáctica es fundamentalmente una experiencia comunicativa trascendental, que obedece al anhelo de transmitir que tenemos los seres humanos, y si bien se puede utilizar recursos de distinta índole para facilitar ese proceso de comunicación o transmisión, no debemos confundir el medio con el fin, el recurso con el objetivo.

Por tanto, la didáctica constituye una extensión natural del ser humano, que permite establecer puentes culturales de unión entre los seres, un intercambio de saberes y no saberes para el desarrollo de la cultura. Por ello, la Didáctica es un pilar del saber, junto a la Ciencia, el Arte y la Filosofía. La didáctica corona, completa, afirma y reafirma el conocimiento científico, la creatividad artística y el pensamiento filosófico. Sin la didáctica todo saber quedaría incomprendido e incontemplado. En cierto modo, podríamos decir que la didáctica, más que la ciencia, el arte y la filosofía, está estrechamente comprometida con la comprensión, lo cual constituye su sentido verdadero. Satisface una necesidad existencial de comunicación. Un saber no transmitido es un saber sin sentido social, un arte que no inspire y despierte nuevos estados de conciencia es una arte en cierto modo insulso, una filosofía que no posibilita la trascendencia ontológica y social del ser es una filosofía decadente. Felizmente, comenzamos a vivir una interacción de estos cuatro pilares en una nueva síntesis del Saber. Y quizá por ello Gastón Bachelard expresa que “la ciencia no es sino una estética de la verdad”, y por nuestra parte podríamos decir que la Didáctica es la expresión más elevada de la estética de la comunicación.


4. La naturaleza formativa de la didáctica

Durante mucho tiempo hemos considerado a la didáctica exclusivamente como un medio, pero no es solamente un medio, la didáctica posee un poder formativo y culminante del Saber, porque es precisamente en el acto educativo que un saber se completa y se perfecciona. Está naturaleza de la didáctica está claramente expresada por el Dr. David Ferriz Olivares cuando dice:


“El que mejor aprende y vivencia una enseñanza es aquel que la practica y que la tiene que enseñar” (4 )


¿Cuantos maestros no comprobaron esta verdad?. Se aprende al enseñar, por supuesto que sí, Cuando se vive intensamente el acto educativo, ocurre una mayor clarificación del conocimiento y del propio pensamiento de aquello que se transmite. El acto de conocer o de investigar puede vivirse individual o colectivamente y tener un dominio especializado de algo, pero cuando ese conocimiento, esa investigación se enseña a los demás, se amplía la dimensión humana de dicho conocimiento, máxime si dicha experiencia didáctica se vive no solamente como transmisión, información o ilustración de conocimientos sino como un proceso formativo, es entonces que la didáctica cobra un poder dinamizador de la cultura y generador de nuevos aprendizajes para el estudiante y para el propio docente. Por supuesto, que será indispensable no ser meros transmisores, sino investigadores de aquello que enseñamos. Hay que vivir y practicar aquello que uno enseña, ello potencia enormemente la cultura y construye una sociedad coherente porque el estudiante percibe el ambiente, la intencionalidad, la coherencia, la autenticidad y el espíritu del docente.


5. La formación del espíritu

Unos de los planteamientos fundamentales del pensamiento pedagógico del Dr. Serge Raynaud de la Ferriere y que dio lugar a la creación de toda una Fundación dedicada a la Formación de la niñez, es el valor que otorga este pensador a la formación del espíritu de los niños, y que no solamente es válido para los niños sino también para los jóvenes y quizá para los adultos. El dice textualmente lo siguiente:

"Lo importante no es solamente enseñar algo a un niño, es formar su espíritu para la observaciòn y la reflexión, la crítica en la investigación y el amor a la verdad" (5)

No es que esté demás enseñar o brindar información, instruir o transmitir conocimientos, no se trata de que el docente abandone su responsabilidad de orientar, prevenir, facilitar, mostrar el camino, enseñar con imparcialidad y sentido universal los contenidos de una determinada materia, sino, que además de enseñar algo, forme el espíritu del niño, estimule sus capacidades de observación, de reflexión, de crítica en la investigación, y para ello, hay necesidad de crear las circunstancias, medios propicios, ambientes educativos y experiencias curriculares o extracurriculares que permitan al estudiante desplegar sus potencialidades y capacidades a plenitud.

En consecuencia, el logro de determinados objetivos de aprendizaje no sería suficiente desde el punto de vista de la formación, sino de posibilitar la expresión auténtica de la naturaleza del estudiante, su potencialidad, su talento.

Cuando se comprende ello, se presenta un cambio cualitativo en la actitud del docente, su compromiso ya no es solamente un compromiso con los objetivos de aprendizaje, con las exigencias del sistema educativo, con las necesidades del mercado laboral, o con sus propias necesidades como docente, sino con la necesidad de autorrealización del estudiante, con el desarrollo de sus potencialidades, de su carácter, de su individualidad, de su ser, el cual debe encontrar vías de autorrealización, de crecimiento, expresión y expansión social.

¿Cómo debería ser la Didáctica desde ese concepto?, ¿cómo debemos afrontar el proceso educativo dentro o fuera del aula, curricular o extracurricularmente?. Sabiendo que no solamente se trata de enseñar sino formar espíritus, es una gran responsabilidad y un gran privilegio.

Es una gran responsabilidad porque, en el caso de los niños por ejemplo, se debe tener el cuidado suficiente como para “dar a cada uno su verdadero valor sin pretender canalizar los espíritus” (6). Recordemos cómo se pretendía educar a los niños en el contexto de la ideología nazi o en el contexto de muchas ideologías a lo largo de la historia de la humanidad.


6. Informar-ilustrar-educar-formar

Uno de los aportes fundamentales a la comprensión de la experiencia comunicativa es el planteamiento de una axiología de la comunicación pedagógica planteada por el Dr. David Ferriz Olivares, se trata de los cuatro pasos indispensables en la pedagogía moderna: informar, ilustrar, educar y formar, no es que sean acciones separadas, pueden estar integrados en un solo acto educativo o desarrollarse paso a paso durante una o varias sesiones de aprendizaje. En una sesión de trabajo podemos informar, ilustrar, educar y formar, aún cuando la experiencia educativa y sobre todo formativa demanda una alta preparación docente y una percepción de las potencialidades del estudiante.

Se debe comprender que la información es el primer paso en el proceso pedagógico, de hecho es lo primero que hacemos en el aula, aún cuando toda información necesita transmitirse verazmente. El desarrollo de las tecnologías de Información y comunicación nos permiten disponer de una gran cantidad de información, al menos a una parte de la humanidad, porque hay grupos humanos a los cuales los beneficios de tales tecnologías aún no han llegado, sin embargo, la información por sí sola no cumple una función educativa, no garantiza logros de aprendizaje y mucho menos forma al ser humano, se necesita de los siguientes pasos; la ilustración por su parte amplía el nivel de información incorporando nuevos elementos no descritos necesariamente por el lenguaje escrito o hablado, ya que sería muy largo de explicar, por ejemplo: una fotografía dice mucho más de lo que podemos decir con un conjunto de palabras o frases, un video muestra una gran cantidad de información, ampliando nuestras posibilidades de percepción y comprensión de un fenómeno, pero tampoco garantiza la comprensión, asimilación, crecimiento y expansión de las potencialidades del estudiante. La educación utiliza los dos pasos anteriores y va más allá, orienta la información e ilustración hacia objetivos de aprendizaje previamente establecidos, de acuerdo a necesidades y prioridades educativas, con la finalidad de provocar cambios, adaptaciones, construcciones y reestructuraciones conceptuales, actitudinales y procedimentales en el estudiante. Por último, la formación obedece al nivel más alto de la comunicación pedagógica, implica un compromiso con el descubrimiento y desarrollo del talento del estudiante, su expansión y realización, integrando todas las áreas del ser y en plena interacción con los demás, con su entorno social, cultural y su ambiente natural.


Fuente: Elaboración propia con base en los planteamientos del Dr. David Ferriz Olivares

7. El primer recurso didáctico

Existe una jerarquización de medios didácticos para la transmisión del conocimiento, que va desde un simple rotafolio o pizarrón, pasando por las fotos, las diapositivas, el video, la presencia de un testigo vivencial, hasta la presencia de los mismos actores o productores de hechos o personas que ya no solamente refieren acerca de lo que escucharon o vieron, sino, transmiten lo que viven y experimentan cotidianamente, sea en el mundo del arte, de la ciencia, de la filosofía y de la propia educación.

Sin embargo, aún cuando contemos con todos los recursos didácticos, desde los más sencillos hasta los más complejos, desde la representación de la realidad hasta la realidad misma, debemos tomar en cuenta que la enseñanza de un determinado contenido o el logro de un determinado aprendizaje, no despertará un verdadero interés y anhelo de saber en el estudiante, ni lo inspirará, si es que el docente no transmite su propio ser y se entrega plenamente en el acto educativo, se necesita que él esté inmerso con todo su cuerpo, sus emociones, su pensamiento y su sentido social, cree un ambiente, un mundo, un universo de aprendizaje.

Por tanto, podemos decir, sin lugar a dudas, que independientemente de lo que se enseñe, “el primer y mayor recurso didáctico es el propio ser del docente” (7), esa fuerza inspiradora, ese intangible que llega y despierta anhelos de aprendizaje, esa fuerza de alma de quien vive una determinada realidad y la transmite, siendo su propio ser y las circunstancias que le rodea el testimonio vivencial del conocimiento que se desea transmitir. Ello no impide el uso de los numerosos recursos, métodos y técnicas didácticas, por el contrario, se deben utilizar inteligentemente para la mejor comprensión de un contenido programático de aprendizaje, pero debe quedar claro que el acto educativo es ante todo una experiencia de comunicación y una experiencia profundamente humana, un encuentro entre seres sensibles y ese encuentro debe ser un encuentro de autenticidad pedagógica, como ocurre actualmente en los congresos de la Fundación ELIC y que pronto se extenderán como un aporte a los métodos pedagógicos en el mundo, nos referimos a los diálogos de los niños y niñas con hombres y mujeres de pensamiento, con investigadores, muchos de ellos investigadores consolidados y cuya aplicación fue recomendada por Dr. David Ferriz Olivares quien había vivido circunstancias pedagógicas especiales durante su niñez, su familiarización con los medios elevados de la cultura y del pensamiento a temprana edad. Por ello, refiriéndose a ese encuentro de los niños con los investigadores y hombres de pensamiento, él decía:


“Si se reúnen ambos grandes observadores, hay un mundo que se establece entre ellos dos: el asombro de lo que uno enseña y el de lo que el otro aprende” (8 )


8. La didáctica en cátedras libres

Una de las más significativas experiencias que la Magna Fraternitas Universales vivió a lo largo de los primeros decenios de su existencia, es el reto de hacer atrayente sus propuestas y contenidos de aprendizaje extracurricular entre docentes y estudiantes reunidos en cátedras libres, en donde el estudiante asiste porque quiere saber y el docente acude porque quiere enseñar, sin que medie entre ambos ninguna obligación ni mecanismo coercitivo, sino simplemente el anhelo de saber de uno y el anhelo de enseñar del otro, creando un ambiente propicio para ese encuentro de autenticidad pedagógica del cual hemos hablado líneas arriba. Al respecto, el Dr. David Ferriz Olivares en su obra: La Teoría Científica de la Comobiología manifiesta:
“Ello implica para el docente emplear una pedagogía de motivación, es decir, una práctica pedagógica de primera categoría. Ya que el alumno si no encuentra a su satisfacción la cátedra, con abandonarla es suficiente.

"Vale la pena señalar el que, en general el catedrático no se preocupa mucho del método pedagógico a seguir, sino que más exige el aprendizaje del alumnado en base a la presión de la calificación y del poder académico. Por otra parte, el docente, como en el caso del Sistema Unitario de Cátedras Libres a Nivel Superior (…) ha sido un docente ad honorem, sin cobro alguno de honorarios. Y no sólo ha demostrado la necesidad de un mejoramiento en sus técnicas pedagógicas, sino que ha demostrado el interés que toma un buen promedio de docentes en un trabajo, que si bien no es remunerado, tiene el aliciente de ser un servicio espontáneo de autenticidad pedagógica, en el cual todos asisten y concurren de mutuo propio en el libre ejercicio de su aprendizaje, también espontáneo y auténtico. Alumnos y docentes forman así una comunidad de estudio, de investigación y vivencia, es el paso del claustro al campus.” (9 )

9. Individualización y masificación de la enseñanza

¿Es posible que habiendo reconocido la condición única e irrepetible de cada ser humano sigamos practicando una enseñanza masificada con objetivos comunes de aprendizaje?. ¿Cómo adaptar el sistema educativo, la didáctica y los actos educativos a las necesidades de aprendizaje de cada estudiante?. En su Obra: Propósitos Psicológicos Tomo XXXII el Dr. de la Ferrière se refiere a la actitud que tiene el Sabio cuando enseña a sus Discípulos:

“El sabio desembaraza la vía a sus alumnos, transforma para ellos los obstáculos en trampolines de cercanía y en auxiliares de su progresión. Es señalándoles sin cesar, en el curso de su itinerario, la dirección de la meta a alcanzar que él los polariza eficazmente sobre el término. Cuanto a incluir en una fórmula o en una palabra la realidad del cual conviene exhumar el recuerdo, él se niega absolutamente. Como lo dice Menón con respecto a Sócrates: “si el nos concediera esa concesión, yo cesaría en seguida de creer en la Sabiduría de su enseñanza, él habría hecho obra de un constructor de sistemas: una vana construcción de teórico. El Sabio como un sol, hace madurar en nosotros el fruto de la Sabiduría...” (10)


Más allá de la metáfora utilizada al final de esta cita, podemos señalar que es un llamado a la atención individualizada o personalizada de nuestros estudiantes, enseñarles a ser sabios, y ello implica partir de sus particularidades culturales e idiomáticas, de sus circunstancias sociales y por supuesto de sus potencialidades. Se comprende entonces la necesidad de que el Maestro desarrolle aptitudes y actitudes sabias, alcance una mayor preparación psicológica, un mayor dominio de los métodos pedagógicos, un conocimiento profundo del entorno social y cultural de sus estudiantes y reconozca con claridad sus potencialidades. Reconocer la potencialidad de los niños y de los estudiantes no es fácil, máxime si el docente no ha emprendido el reconocimiento de sí mismo y de su responsabilidad en un contexto social, temporal y espacial determinado.


10. Didáctica: capacidad de proyectarse a sí mismo

Un conocimiento es incompleto mientras no ilumine la comprensión de otros seres en el campo que fuere, la didáctica es en cierto modo una forma de validación social del conocimiento, si la intuición es un coronamiento de la razón en el individuo, la didáctica constituye la etapa culminante del proceso de aprendizaje, porque lo completa, lo perfecciona, lo socializa, lo intersubjetiviza con el conocimiento y las necesidades culturales de los demás. En ese sentido, la didáctica es eminente social, obedece a la necesidad de darse, de proyectarse, de entregarse a los demás en el sentido de extensión cultural constructiva y renovadora de estados de comprensión. Bien decían los destacados investigadores Nilda Cerf Arbulú y José Miguel Esborronda en su interesante obra “Educación para el Talento y la Paz”:


La Didáctica representa la capacidad del ser de proyectarse a sí mismo, mediante la cual la inteligencia en sus múltiples manifestaciones se vuelve acción constructiva de la cultura e ímpetu constante de ser para el beneficio de la colectividad.(11 )


Desde los tiempos más remotos, el hombre y la mujer que comprendieron algo, tuvieron la necesidad de transmitirlo para que otros seres puedan comprender lo que ellos habían comprendido, dando un paso fundamental en la socialización de los conocimientos, y por ello resulta clarificador el aporte del Dr. Serge Raynaud de la Ferrière cuando afirma: “saber hacer productivo aquello que uno ha asimilado: he ahí el secreto de la verdadera cultura”. (12 )


11. Todos somos maestros y todos somos discípulos

Hace algunas décadas el Dr. De la Ferriere señalaba “todos somos maestros y todos somos discípulos”. Por su parte, la UNESCO en su informe “La Educación encierra un Tesoro” señalaba “imaginémonos incluso una sociedad en que cada uno sería educador y educando” y con estas palabras señalaban la necesidad de reconocer que definitivamente todos podemos enseñar y todos podemos aprender.

OTROS TEMAS A DESARROLLAR

  1. Las experiencias clave dentro del aula. Se aprende haciendo y en contacto directo con la realidad.
  2. La evaluación como un proceso de autorregulación
  3. Todos cumplimos una función educadora y todos necesitamos ser didácticos al transmitir nuestros conocimientos e ideas.
  4. La didáctica como una necesidad imperiosa de comprensión, de extensión del saber, del pensamiento y de socialización del conocimiento.
  5. Debemos ir hacia una nueva concepción de la didáctica, orientarla hacia una síntesis de métodos pedagógicos.
  6. La educación implica una participación de la naturaleza física, mental, emocional, espiritual, social y ambiental del ser humano, es decir, la totalidad del ser.
  7. Necesitamos formar maestros universales para estudiantes universales.


NOTAS.
1. Raynaud de la Ferriere, Serge, Grandes Mensajes, Edit. Diana, México, p. 120
2. El Dr. Serge Raynaud de la Ferriére escribe: "nada es un don, sino el producto de una conquista".
3. Raynaud de la Ferriére. El Arte en la Nueva Era, Edit. Diana, México, p.21
4. Ferriz Olivares, David. Orientaciones p. 175
5. Raynaud de la Ferriere, Serge. Grandes Mensajes, Edit. Diana, p. 120
6. Raynaud de la Ferriere, Serge, Una Nueva Humanidad en Marcha, p. 9
7. Esta idea fue propuesta por el Lic. José Miguel Esborronda Andrade en el IV Congreso Mundial para el Talento de la Niñez, organizado por la Fundación ELIC en Cuenca Ecuador, con auspicio de la Unesco.
8. Ferriz Olivares, David. El niño investigador en las ELIC, Invesciencias, Venezuela, 1983, p.13
9. Ferriz Olivares, David. Teoría Científica de la Cosmobiología, p. 119-120.
10. Raynaud de la Ferriere, Serge. Propósitos Psicológicos XXXII, p. 29
11. Cerf Arbulú, María Nilda; Esborronda Andrade, José Miguel. Educación para el Talento y la Paz, Fundación ELIC, p. 84-85
12. Raynaud de la Ferriere, Serge. Propósitos Psicológicos XXXIII, p.15

lunes, 15 de octubre de 2007

La vida no encuentra ribera


"La vie
n'a joint de Rive
L' Homme
n'a joint de Port
Elle coule
et nous passons"

"La vida
no encuentra ribera.
El hombre
no encuentra puerto.
Ella se desliza
y nosotros pasamos.


Dr. Serge Raynaud de la Ferrière

Recuerdo bien estos versos del Maestre S. Raynaud de la Ferriére escritos junto a un paisaje a lápiz, en el pequeño álbum de Totina Guevara, discípula y colaboradora suya, durante su permanencia en Caracas en 1948, y que el Dr. David Ferriz Olivares lo puso tan acertadamente a la luz en los papelitos dominicales y en la portada de su Obra “Los Paramitas”.

Hoy, al cabo de muchos años, pienso en estas frases del Maestre y no puedo menos que reconocer en ellas un mensaje de eternidad, de lejanía, y de inconmensurabilidad.

“La vida no encuentra ribera
"El hombre no encuentra puerto”.

Es decir, no hay principio, no hay fin, no hay partida, no hay llegada, nada se crea, nada se pierde, todo se transforma.


¿Cuál es entonces el destino del hombre y cuál de la vida?. Es verdad que hay cosas en la vida que nos harían exclamar como al gran César Vallejo: “hay golpes en la vida, tan fuertes…yo no se!”; también es verdad que hay momentos tan difíciles en la vida que nos haría exclamar las mismas palabras tan humanamente expresivas de Schopenhauer en boca de Mileo (discípulo del Dr. Serge Raynaud de la Ferriére), que en 1948, en el edificio del Orinoco, le decía al Maestre: “Hay momentos en la vida que el dolor me parece la única verdad”, al que nosotros podríamos agregar diciendo: Sí, pero también hay instantes de Luz en la vida que justifican toda una existencia!.

“Ella se desliza"

Ella es, ella está, ella se extiende y desarrolla infinitamente, siempre presente, siempre en movimiento.

“Y nosotros pasamos”

Pasamos, porque tomamos un trozo de Vida y la dejamos para volverla a tomar.

Pasamos, porque la VIDA es eterna y nuestra vida es apenas una pequeña burbuja que surge y desaparece repentinamente.

Pasamos, porque nacemos a la vida y al tomar conciencia de ella, nos damos cuenta que ésta ya se acaba.

Pasamos, porque estamos sujetos a un determinado tiempo y a un determinado espacio, como un instante de luz arrancado a la eternidad, un fulgor en medio del espacio infinito.

Pasamos, porque no somos la VIDA misma, sino apenas una pequeña porción de ella.

Ser la VIDA, realizar su eternidad, abrir la brecha del presente y extenderlo hasta el infinito, en donde pasado y futuro ya no existan, sino solamente el presente, ¡he ahí el reto!, he ahí el instante a partir del cual podremos deslizarnos eternamente sin pasar.

Mientras tanto, que nuestro paso por la vida cumpla una función social en beneficio del hombre de hoy y de mañana, en medio de los hechos y las circunstancias de esta época de transición entre dos eras que nos ha tocado vivir.

lunes, 1 de octubre de 2007

Vivificar el Pensamiento






"Hay tan gran distancia entre el libro impreso y el libro leído, entre el libro leído y el libro comprendido, asimilado, retenido." 

Gastón Bachelard

Los años de vida y la experiencia académica nos hicieron comprender que un pensamiento vive en la medida en que atiende necesidades e imperativos sociales, culturales, ecológicos y ambientales, pero también en la medida en que se comprende, asimila, profundiza y aplica.

Hay autores que tardan en ser comprendidos y la historia del pensamiento esta llena de ejemplos en ese sentido.

En cuanto al libro, podríamos decir, que el hecho de que el pensamiento de un autor sea vertido en un libro no garantiza su vigencia o supervivencia a menos que la fuerza del pensamiento de dicho autor sea tal que trascienda su tiempo y responda coherentemente a las necesidades espirituales y sociales de distintas épocas. Las bibliotecas pueden dar testimonio de que hay libros obsoletos a 20 ó 30 años de haber sido escritos y libros absolutamente vigentes a pesar de haber sido escritos hace más de 2000 años.

Sin embargo, se necesita estar en sintonía con el pensamiento del autor, leer con atención, asimilarlo, aplicarlo y apreciarlo en su más justo valor. Como dice Gastón Bachelard, hay una gran diferencia entre el libro leído y el libro asimilado.

Recuerdo que el Dr. de la Ferriere decía acerca de sus obras, "lo que hay que ver es si mis lecciones interesan o no"(1), e insistía en otra parte de su obra: "confieso haber lanzado un movimiento de un nuevo pensamiento a través del mundo, pero no deseo de ninguna manera que este movimiento proclame al personaje más que a su mensaje"(2). Con estas palabras no solamente llamaba la atención a quienes no parecían detenerse en la lectura atenta de sus ideas y teorías sino en una corriente de deificación malsana por el personaje, olvidando su pensamiento y la función social destinada a cumplir, que en definitiva correspondía a sus anhelos.

Es decir que para él no es importante su reconocimiento como científico o artista, como escritor o filósofo, como místico o Iniciado, sino que su pensamiento sea verdaderamente comprendido y sus esperanzas acogidas, expresándonos a la manera en que Ibn Arabí se expresaba respecto del gran Averroes, salvando por supuesto la diferencia de tiempo transcurrido entre el gran pensador de Córdoba y el Dr. de la Ferriere. Dicho sea de paso, éste último al tener un pensamiento de síntesis es difícilmente clasificable como racionalista, empirista, idealista, etc.

Más tarde, el Dr. David Ferriz Olivares, refiriéndose a la Cosmobiología decía: "Primero es la Cosmobiología Social" y dedicó varios capítulos de su obra precisamente a la exposición y fundamentación de esa función social tan importante de la Cosmobiología y no como algunos se imaginan esta ciencia, abordándola con una actitud utilitarista, o en su defecto, con una actitud de silencio y hermetismo de épocas ya concluidas, el denominador común en estas dos actitudes es la incomprensión de esa ciencia síntesis.

Por otro lado, hay necesidad de ver el pensamiento de un autor desde el punto de vista epistemológico, es decir, en forma contextualizada y evolutiva, como diría Edgar Morin, "ecologizar el pensamiento", verlo en contexto, en interacción con el ambiente científico, cultural y social; de otro modo correríamos el riesgo de petrificar el pensamiento del autor y congelar el nuestro. El Pensamiento no deja de ser un sistema vivo por naturaleza y su ciclo de vida dependerá de varios factores que podemos explicarlo en otro artículo.

No se puede observar el pensamiento universal de Goethe, Paul Valery, Tagore, Borges, Einstein, y tantos otros filósofos, científicos y pensadores con un espíritu estrecho, dogmático, mucho menos fanático, en nombre de una cultura y una espiritualidad mal entendida.

Hay seres universales cuyo pensamiento trasciende su país, su región o su continente. Al respecto, es interesante recordar las palabras de Nietzsche que preguntaba con justa razón a los europeos y especialmente a los alemanes de su época, que habían hecho del culto a Goethe una verdadera religión nacional, con sus teólogos, sus dogmas, sus archivos, sus congresos y su vasta cofradía de especialistas en goeteísmo, ¿Goethe es Alemán? (3), una pregunta que parecía irónica pero que estaba plenamente justificada porque Goethe pertenecía a aquel grupo de seres que dejaron de ser ciudadanos de un país para ser ciudadanos del mundo.

El Dr. Serge Raynaud de la Ferriére señalaba que había necesidad de la epistemología para el análisis y la comprensión del pensamiento mundial e incluso de las manifestaciones de Dios, y que sin ese principio superior de inteligibilidad toda retaguardia metafísica estaría destinada a un fracaso certero. ¿Cuándo se entenderá este pensamiento?

Por tanto, vivificar el pensamiento de un autor es estudiarlo, profundizarlo, meditarlo, investigarlo, realizarlo, aplicarlo, enseñarlo, cotejarlo con el Pensamiento Mundial y con las múltiples necesidades de una sociedad multicultural en pleno proceso de mundialización y al mismo tiempo de reconocimiento de identidades culturales propias (Paradoja planteada por Edgard Morin).

En ese sentido, nos hemos propuesto realizar varias cosas, pero fundamentalmente partir de un estudio del pensamiento humanista de Serge Raynaud de la Ferriere y David Ferriz Olivares, en plena interacción con el marco sociológico, científico, cultural y con el pensamiento mundial, a través de COLOQUIOS DE SINTESIS (4), es decir, de conversaciones, de diálogos, de preguntas y respuestas, de aclaraciones, de intercambio de saberes y no saberes, de contextualización del pensamiento en una determinada realidad social, pero al mismo tiempo con una visión mundial y de grandes realizaciones como lo enseña la Jñana Yoga en la Era del Saber, todo lo cual posibilitaría la vivificación y aplicación del pensamiento renovador de estos grandes humanistas y sus múltiples beneficios para un mundo que espera aportes, métodos y sistemas de vida para la renovación de los valores y la construcción de un mundo más sabio.

NOTAS.-

(1) Raynaud de la Ferriere, Serge. Sus Circulares Tomo II p.263
(2) Raynaud de la Ferriere, Serge, Yug Yoga Yoghismo p. 506
(3) Raynaud de la Ferriere, Serge, Propósitos Psicológicos XXIII, p. 10 y 11
(4) Dichos Coloquios son dirigidos por el autor y se realizan todos los sábados a las 18:30 horas, en la Sede Central de la Fundación Magna Fraternitas Universalis, Jr.Narciso de la Colina 125, Miraflores, Lima, Perú.



viernes, 28 de septiembre de 2007

Educar y formar hombres

Uno se siente reconfortado de encontrar hombres cuyo pensamiento iluminan nuestras esperanzas y fortalecen nuestros espíritus para seguir luchando por el establecimiento de un mundo mejor, un mundo más solidario, más humano, más sabio.

El presente artículo fue escrito en homenaje al gran Maestro peruano Luis Jaime Cisneros (1), a propósito de un artículo suyo publicado en el Diario "La República" del domingo 23 de septiembre del 2007 (2), el cual vimos colocado en un papelógrafo de la Universidad Nacional de Educación “Enrique Guzmán y Valle” de Lima, Perú, y cuya lectura nos llamó tanto la atención que de puro entusiasmo, junto con el Dr. Luis Gutiérrez Celis, lo retiramos, le tomamos muchas fotocopias y comenzamos a distribuirlo febrilmente entre los profesores y estudiantes para que se conociera el pensamiento de uno de los educadores contemporáneos más preclaros que tiene el Perú.


El asombro del aprendizaje

El Maestro Luis Jaime Cisneros inicia su artículo haciendo alusión a esa experiencia luminosa de asombro que experimentan los estudiantes universitarios en el acto de aprender o alcanzar un saber, expresando: “únicamente nosotros reconocemos cómo se les ilumina el rostro cuando descubren el conocimiento. Hay que estar acostumbrados a escrutarlos y a medirles la impaciencia y la fe para advertir cómo asoma la alegría del saber o cuándo les inquieta la urgencia”. Por nuestra parte, no podemos dejar de pensar a su vez en aquella reflexión que hiciera el gran filósofo francés Gastón Bachelard respecto a la misma experiencia, al decir: “¿mediante qué luz se reconoce primero el valor de las síntesis súbitas?, por una claridad indecible que proporciona a nuestra razón seguridad y felicidad, esa felicidad intelectual es la primera marca del progreso” (3). De manera que, nuestra educación debe procurar que todos vivamos esa experiencia emocionante de descubrir, de aprender, de comprender una idea, de realizar una razón, de alcanzar el saber, de asombrarse.

La universidad como modus vivendi

Como bien da entender el Maestro Luis Jaime Cisneros, la universidad no es solamente una institución, la universidad es un acto de universalidad de la conciencia, una experiencia cultural, una vivencia, una confluencia de conceptos y corrientes de pensamiento que dan vida a la comunidad universitaria, animados por una dialéctica de la diversidad y la tolerancia basada en los más altos principios. La universidad es una forma de vida incluyente, universal, universitas, universalis. En ese sentido, nos sentimos profundamente identificados con sus palabras. Ciertamente requerimos educar con criterios universales, con métodos de síntesis y enfoques interdisciplinarios, abordando el saber sin limitaciones de ninguna clase, recogiendo de esta manera la propuesta que hiciera el Dr. Serge Raynaud de la Ferrière, hace ya más de medio siglo, respecto a la ciencia: “por ciencia se entiende el sentido ilimitado del Saber”. ( 4)


El anhelo de saber, el querer saber

Otro de los aspectos que nos reconfortó muchísimo en su artículo fue el referido al querer saber, incluso, como él dice, a esa necesidad y angustia de saber. Al respecto, recordamos con profundo respeto las palabras del filósofo y escritor David Ferriz Olivares, autor del libro: “Por el Sendero del Saber”, quien asumía plenamente aquella respuesta de Ben Ezrá (5) cuando le preguntaron ¿Cómo es que tu sabiduría aumenta día a día?. Ben Ezrá respondió: “con saber que yo sé muy poco”. Ciertamente, despertar ese anhelo de saber entre los estudiantes es de lo más importante, pero no es solamente entre los estudiantes que ello debe suceder, hay necesidad de recuperar el asombro del propio maestro en el acto educativo. Recuperar ese encuentro de “autenticidad pedagógica en el cual tanto maestros como estudiantes concurran de mutuo propio en el libre ejercicio de su aprendizaje, formando así una comunidad de estudio, de investigación y de vivencia”(6), absorbiéndose enteramente en la investigación científica, artística, filosófica y didáctica con todas la fuerzas de la vida. (7)

Hay necesidad de devolverle a las universidades el sentido intrínseco que tenían las casas del Saber en el mundo antiguo, los Liceos o Escuelas de Síntesis del Saber en la época de Aristóteles o las grandes Escuelas de Sabiduría de la antigüedad, pero adaptadas a nuestros tiempos.

Estamos en medio de un mundo que ha privilegiado el sentido material de nuestras vidas, haciendo de todo elemento tangible o intangible un objeto de mercadeo. Necesitamos buscar el Saber por el Saber mismo, no para alcanzar un título profesional sino para ejercer sabiamente una profesión, no para competir sino para cooperar, no para ganar dinero sino para brindar un servicio a los demás, no para ostentar un grado académico sino para saber, para comprender, para discernir, para obrar, vivir y convivir más sabiamente, en armonía con el medio ambiente.


El mundo del espíritu

Hay una idea constante en las palabras del Maestro Luis Jaime Cisneros y que parece preocuparle con toda justificación, el espíritu, el mundo del espíritu, el espíritu del estudiante, el espíritu demasiado pragmático del mundo contemporáneo en contraposición al espíritu griego orientado a la búsqueda de las esencias. De hecho, compartimos con él la preocupación por la formación del espíritu humano y afirmamos también que no hay educación si descuidamos el mundo del espíritu. Permítannos solamente agregar que el espíritu del ser humano actual está escindido, separado, y esa falta de visión integral de la vida ha menoscabado su vitalidad y su acción. Hay necesidad de educar para una visión integral de la vida, necesitamos una visión de síntesis cultural que todo hombre culto debe poseer. El ciudadano de hoy parece haberse extraviado en los vericuetos del conocimiento y sus aplicaciones empíricas, utilitarias, instrumentales y tecnológicas. Urge que la educación actual integre con el mismo valor la ciencia, la tecnología, el arte, la filosofía y la didáctica en todas las áreas y en todos los niveles educativos y culturales, sabiendo que hacer ciencia es abordar sin limitaciones el conocimiento objetivo de las cosas, que filosofar es asumir una actitud existencial frente a la vida y que todos somos sujetos de filosofía, que la creación artística es una urgencia del espíritu humano que desea expresarse y que la didáctica es indispensable para la comprensión de los individuos y de los pueblos.

Enseñar lo que significa la vida

Saludamos sus palabras llenas de esperanzas, ya que no solo estamos de acuerdo, sino que, asumimos completamente su mensaje en el sentido en que “la educación debe enseñar qué significa la vida”, señalando modestamente por nuestra parte, que esa enseñanza debe hacer de la vida misma el fin y el medio didáctico, una experiencia cultural significativa e inmersa en las preocupaciones, anhelos y necesidades de estudiantes y maestros. Todo acto educativo debe respetar y cultivar la vida, todo acto educativo debe constituirse en una entrega vital e incansable de maestro a discípulo, como un testimonio vital, como un acto de existencia al servicio de los demás, como una filosofía viviente que asume una manera de ser (no solo de conocer) frente a la dura realidad, una experiencia que comprometa profundamente la propia psicología y la trascienda constantemente hacia nuevos estados concienciales y existenciales en un proceso de auténtico desarrollo humano al servicio de los demás.


Ciudadanos del mundo

Saludamos entusiastamente su expresión “la escuela debe preparar ciudadanos urbi et orbi, para la ciudad y para el mundo”. Aspiramos precisamente a la formación de seres universales, de ciudadanos del mundo, con un alto sentido de integración cultural, recogemos los anhelos de grandes pensadores, filósofos, historiadores, educadores, científicos, poetas y artistas de talla nacional y mundial que plantearon una ciudadanía universal. Ser ciudadanos del mundo implica tener la mente abierta a todas las direcciones del pensamiento, a todas las culturas, a todas las fuentes de sabiduría humana, haciendo una síntesis cultural que transforme nuestra visión a veces demasiado localista en una visión universal sin necesidad de abandonar nuestras propias identidades culturales. Es tiempo que tengamos una visión global de la cultura, de la vida y de la naturaleza y quizá siguiendo dicho camino podamos algún día realizar aquella epistemología de la vida que planteaba el Dr. Serge Raynaud de la Ferriere. Necesitamos efectivamente como bien señala el Maestro Cisneros, soldados de la paz, de la cultura y de la humanidad.

Educar y formar hombres

Una de las ideas centrales de su breve y sustanciosa exposición es la educación para la democracia, para la verdad, la justicia y la solidaridad y que aparece sustentada al final de su artículo y que citamos textualmente por la riqueza de su expresión y la grandeza de espíritu con el cual fue escrita: “…si queremos educar para la democracia debemos educar para la verdad y para la justicia, para el saber y para la solidaridad. Eso exige educar hombres, personas. Educarlos y formarlos para vivir entre los hombres y para compartir con ellos preocupaciones y anhelos, desde puntos de vista distintos, ya veces contrarios. Formar hombres que aprendan a reflexionar y a discrepar, que aprendan a descubrir las virtudes del consenso. Eso solo se consigue privilegiando la formación de espíritus críticos en libertad.”. No sería necesario agregar nada a sus palabras sino fuera para destacar sus propias ideas, su insistencia en la formación de seres humanos con distintos puntos de vista y sin embargo dispuestos a encontrar consensos. Abandonar la intención de imponer determinadas ideas por la actitud pedagógica de exponerlas, explicarlas, sustentarlas, aceptando con naturalidad el que sean acogidas o ignoradas, estar dispuesto a aprender de todo y de todos, abandonar el espíritu dogmático o escéptico, abrir pistas sinápticas de ida y vuelta en nuestras mentes, escuchar con atención, hablar con honestidad, saber reconocer lo que sabemos y lo que no sabemos.

Agradecemos profundamente al Maestro Cisneros por estimularnos y reconfortarnos en esta difícil tarea de educación y reeducación del hombre.

NOTAS

(1) El Dr. Luis Jaime Cisneros es filólogo y doctor en letras, profesor universitario y miembro de la Academia Peruana de la Lengua.
(2) Se puede ver el artículo completo en:
(3) Ferriz Olivares David, Yo Realicé a Dios a Través de las Matemáticas, p. 60
(4) Raynaud de la Ferriére, Serge Yug Yoga Yoghismo, p.75
(5) Destacado intelectual judío que nació en el año 1092, en la actual provincia de Navarra, España.
(6) Ferriz Olivares, David. Teoría Científica de la Cosmobiología, p. 120
(7)Ferriz Olivares David, Yo Realicé a Dios a Través de las Matemáticas, p. 59

lunes, 24 de septiembre de 2007

Filosofar


"Filosofar es trascender (…) Filosofar no es de ninguna manera enseñar o aprender una doctrina sino asumir una manera de ser, hacer un acto de Fe, y diciéndolo todo, ser: existencia. La filosofía es por excelencia el acto de la existencia." (1)



Asumir una manera de ser

Durante mucho tiempo pensamos que la filosofía era el estudio de las distintas corrientes de pensamiento, incluso el discurrir reflexivo y meditativo acerca de las cosas, de las ideas, de la vida en general. Aprendimos que el filósofo era el amigo de la sabiduría y como occidentales consideramos quizá demasiado pretenciosamente que la filosofía se inició en Grecia con el pensamiento de Tales, Anaximandro, Anaxímedes, Pitágoras, Sócrates, Platón, Aristóteles, etc., y nos imaginamos a estos sabios profundamente pensadores y discursivos.

K. Jaspers y el Dr. Serge Raynaud de la Ferriére se encargaron, en lo que a mi respecta, de romper con esa concepción, definiendo la filosofía como el ACTO DE LA EXISTENCIA. El primero señala que filosofar es asumir una manera de ser y el segundo conceptúa junto a Heidegguer y otros pensadores, que filosofar es trascender, que la filosofía no está en la cima del conocimiento y que la filosofía no nació en Grecia como pensamos corrientemente.

“La filosofía toma su forma en el mundo, después de algunos años, pero no hay que creer que ésta se sitúa en el mismo plano que las ciencias o en la cima del conocimiento! Filosofar es trascender.” (2)

Serge Raynaud de la Ferriere rectifica esa visión académica occidental aún vigente que considera a la filosofía en la cima del conocimiento, lo cual constituiría un error, ya que el filosofar siendo el acto de la existencia no sobreviene después del conocimiento, sino está permanentemente presente a lo largo de nuestra vida, cuestionando nuestro ser y propiciando nuestra existencia, nuestra trascendencia, independientemente del área profesional que hayamos elegido e incluso del nivel de instrucción que poseamos.

“K. Jaspers dice: "cuando busco el objeto mismo estoy en la ciencia, pero yo filosofo cuando a través de él dirijo mi mirada hacia el ser (filosofía 1-139). Filosofar no es de ninguna manera enseñar o aprender una doctrina sino asumir una manera de ser, hacer un acto de Fe, y diciéndolo todo, ser: existencia. La filosofía es por excelencia el acto de la existencia. Partiendo de aquí, se manifiestan los trazos esenciales que la distinguen de la ciencia. En principio, la filosofía no sabría limitarse al conocimiento objetivo; mientras que por la ciencia, la conciencia en general no mantiene con el objeto, reducido a una esquema inteligible, sino una relación impersonal y sin calor; el sujeto concreto que es la existencia, quiere con el objeto una relación más íntima: éste viene a ser: signo, "lenguaje", testigo del ser como lo es para los poetas y los místicos. "Entonces el mundo no es solamente el mundo presente, empíricamente consistente, independiente, útil; es también lo que yo amo, lo que odio, lo que yo animo más allá de toda finalidad práctica". (3)La facultad del ser humano de situar un mundo fuera de él, de “traspasarse” el mismo y de “com-prender” (en el sentido etimológico) este mundo, es lo que Heidegger llama “TRASCENDENCIA”. (4)
En consecuencia, filosofar es ir más allá de sí mismo, expresarse, desplegarse, extenderse, traspasarse, asumir un modo de vida cada vez más cultivado, un acto de existencia que compromete la totalidad del Ser e incluye todas las cosas que le rodea.

Más allá del pensar

Por otro lado, la filosofía no es solamente una manera de pensar o discernir de manera cultivada; por más coherente que resulte nuestro pensamiento no significa que estemos filosofando, por más reflexivos que seamos y por más claros que seamos en el discurrir del pensamiento, no estaríamos filosofando verdaderamente, sino solamente pensando y en el mejor de los casos pensando filosóficamente, pero no filosofando verdaderamente. Sobre este punto, recordamos aquella observación que el Dr. Serge Raynaud de la Ferrière realiza a la famosa expresión “Cogito Ergo Sum” (pienso luego existo) de René Descartes, comentando la siguiente idea:

“De toda su disertación sobre este punto en el “Discurso del Método” yo me aparto simplemente en el sentido de que el hecho de PENSAR no incluye estrictamente que existamos, sino solamente que existimos en el mundo del PENSAMIENTO!...Kant…insiste en el hecho de que al percibir nosotros los objetos materiales podemos solamente conocer sus apariencias, y que la naturaleza de nuestra concepción del mundo físico es casi enteramente determinada por la naturaleza de nuestro pensamiento. Es también el mismo comentario que yo hice al postulado planteado por Descartes: “pienso luego existo”, al que yo respondo: sí, “yo existo”, pero “soy en pensamiento solamente”; nada me prueba que existo en realidad!... (5)
La existencia, desde la perspectiva del Dr. S. R. de la Ferriere no puede por tanto reducirse al pensamiento, la existencia va más allá del discurrir del pensamiento, implica una trascendencia y esa trascendencia de sí es la expresión filosófica más auténtica, el acto de existencia

Acto de existencia

Acerca de la existencia, recojamos algunos textos del propio Dr. Serge Raynaud de la Ferriere, a fin de comprender con mayor exactitud su pensamiento al respecto:

"Si queremos vivir con el propósito de perfeccionarnos y prepararnos a existir verdaderamente, se hace necesario a todo trance un código, una doctrina, e indudablemente el mundo necesita ser orientado hacia una mejor comprensión de las relaciones de los unos con los otros."(6)

“…existir en un mundo sin limites que nos hará verdaderamente VIVIR, es decir, ya no simplemente adherirnos a este mecanismo funcional orgánico, sino existir de hecho en el principio VIDA. (7)

No insisto más sobre la calidad de existencia (del latín EX – sistere), es decir, fuera del ser manifestado y físico. El existir comienza cuando la vida termina. No entiendo terminar debido a la muerte (desintegración del organismo), pues se puede existir en esta vida material en tanto que se cesa de vivir simplemente (mejor dicho de vegetar) y se comienza a realizar la existencia eternal (hay que nacer de nuevo).

Estamos en este caso en presencia de la palabra sánscrita SAT (existencia) que es una palabra para designar las verdaderas cualidades, aquellas que son santas (aunque debería emplear en esta ocasión la palabra: sagrada, o más bien, sacra). En la triología hindú (Sat-Chit- Ananda) ella puede estar en paralelismo con el Dios Creador (El Dios Padre) de la teología cristiana, con El Aquil de la doctrina musulmana, el Tem de los egipcios. Es el SER (el opuesto de Asat).

Es de Asat que Sat ha nacido! Pues de la Nada ha emanado el Ser, de la No-existencia ha provenido la Existencia y todo el principio Yoga reside en el retorno a este estado primigenio, es decir, que debemos retornar a No existir!. En esta forma, toda la doctrina reposa sobre un trabajo no solamente sin recompensa sino aún sin meta verdadera como generalmente la entendemos, sin objetivo final, sin nada que contemplar, sin un paraíso agradable, sin una divinidad a nuestro gusto, Nada, el estado de Nada, la No-manifestación de la cual hemos sido manifestados y hacia la cual retornamos al estado inmutable. De hecho hay que decirlo bien, no hay que propiamente que hablar de creación, de vida, de muerte, de reencarnación, de reintegración, pues todo eso es actividad mental, es por nuestra propia subjetividad, es el trabajo psíquico que proporciona alegrías, penas, aspiraciones, decepciones, luchas, reposo, etc… SAT permanece impertubable: el ES.” (8)

Trascender la vida, pasar a la existencia y finalmente trascender la misma existencia (ASAT), hasta fundirse en la No manifestación, Ser la No Manifestación misma, realizar el absoluto, la máxima aspiración en la Yoga y la Qabalah.

Patria del Alma

Por último, señalemos que la filosofía desde el punto de vista platónico era considerada como patria del alma, sin embargo, hay que tomar en cuenta que Platón hablaba del alma como equivalente al espíritu. Al respecto, existe un pasaje muy revelador en una obra traducida por F. Ruffiere en 1956, en donde encontramos una exégesis del episodio de Ulises y Calipso.

F. Fuffiere (en “Los Mitos de Homero y el Pensamiento Griego, 1956, pag. 460) hace así la traducción: “La alegoría hace de Calipso nuestro cuerpo que esconde y encierra como una concha la perla del alma: esa ninfa retenía en efecto el sabio Ulises; de la misma manera como el hombre es prisionero en la carne…Así Ulises tuvo pena de quitar Calipso, tanto él estaba naturalmente atado a la vida. Pero por el intermedio de Hermes…es decir de la Razón, Ulises regresó a su patria filosófica tan deseada, es decir, el mundo inteligible (verdadera patria del alma a los ojos de los Platónicos). Asimismo, él ha encontrado de nuevo Penélope – la Filosofía - después de haber sido desligado y desembarazado de esa Calipso “.(9)

Ulises vive esa odisea que probablemente experimenta el hombre después de haberse alejado de las cumbres culturales más elevadas, alcanzadas en determinadas etapas de su vida y de su devenir histórico. Patria del alma, estadio de vida trascendente enraizada en el cultivo de las más sutiles facultades del ser humano y a cuyo reino anhelamos retornar conciencial y existencialmente con la ayuda de la razón (Hermes). Itaca querida, itaca universal, Itaca de luz.

NOTAS.
(1) Serge Raynaud de la Ferriere Propósitos Psicológicos Vol. I p.147
(2) Ibid. p.147 (Filosofía de K. Jaspers 1-82, 3 vol. Springer, Berlín).
(3) Ibid. p.147
(4) S.R. de la Ferriere, ob. Cit. p. 147-148.
(5) S.R. de la Ferriere, Yug Yoga Yoghismo 130
(6) Ibid. p. 536
(7) Ibid. p. 538
(8) Ibid. p.551
(9) Dr.Serge Raynaud de la Ferriére, Propósitos Psicológicos Tomo XXV, p. 46